jueves, 18 de agosto de 2016

El gusto en la escritura


Hay cosas que tienen delito y otras cosas que no tienen solución como es el caso del buen gusto en las personas, para algunos es obvio que no saben lo que es ni en Estética, para otros, bajo ese título se dedican a la escritura. Lo que sí es claro es que para escribir hay que tener buen gusto, con esto se nace, sin embargo existen muchos empecinados en ser, existen los que como sea, no importa el precio, quieren ser de la profesión, ¿por qué? Por que hoy en día todo el mundo es escritor, por lo tanto portador de ideas y teóricamente con sapiencia como para desarrollarlas. Pero esto no es así. Existe un intrusismo muy grande que invade la profesión y que solo crea confusión entre unos y otros.
La escritura es algo que desarrollamos algunas personas como algo, que nos gusta hacer, en realidad todo el tiempo, sirve para dar testimonio, para jugar con la filología y su canon ideal, para denunciar, para ilustrar, para criticar, para acariciar...para hacer llorar, divertir, ilustrar, hacer pensar, culturizar... Tiene muchas utilidades y para mi es algo sagrado. Después está lo que podríamos denominar -seguro- como el escritor y todo lo que le rodea, es decir la escritura y todo lo que la rodea. Éste -el escritor- como tal, conlleva ensimismo otra serie de cargas que aunque no deberían sin embargo influyen directamente en la escritura y en la aportación del mensaje que esta tiene. Esto pertenece a lo que entendemos como el mundo del escritor. Conviene recordar que en la actualidad  por delante de la escritura está la venta de otras cosas, si es del escándalo, mejor.
Por desgracia hoy en día no se sabe quién es quién y qué persona puede o debería dedicarse a tal o cuál cosa. ¿por qué? Porque en un país como el nuestro –me refiero a España- suceden cosas que solo pueden suceder aquí. En otros lugares suceden otras cosas pero desde luego, éstas no. Y claro, todo tiene su razón de ser y su razón de existir. Hoy hablaré en continuidad a lo dicho por Javier Marías sobre la zafiedad y sus ventajas, vamos, a las palabras y acciones que últimamente venimos contemplando en algunos escritores y otros que se hacen llamar periodistas, locutores, habladores...gentes que tienen un contacto directo con las masas. La escritura también tiene su parte televisiva, este es el segundo punto importante a analizar.
No sé por qué o de qué se extraña mi apreciado colega de la forma de expresarse y de calumniar de gentes que pretenden ir de tertulianos, de periodistas o gentes de la política o de la cultura. Van por ir, pero lo que es ser, no son, nada. Son los canallas, los cafres, los canivales de la Humanidad, de la indecencia filológica porque ya se ve que decencia no tienen, que no la conocen, asesinos del buen gusto, porque el gusto también se ve que nunca podrán tener y eso sí, maestros de la calumnia porque eso es lo que vende, y no su arte, ni sus políticas. Mientras se sigan permitiendo programas y programas donde se favorece y se facilita el calumniar a hombres, mujeres, enfermos, profesiones...todo, no debe extrañarnos nada de lo que suceda en los que “dan la cara” y que tenga por claro el que esto lee que en esta  “meriendas de negros” ninguno de los que da la cara delante de su público es inmune ni indemne. Ojo que lo quiero decir es que mañana le tocará a otro, a ti como no te andes con cuidado en un país donde no se respeta absolutamente nada. Pero ¿alguien se extraña? ¿se extrañan los hombres cuando llevamos siglos oyéndoles hablar asquerosamente de las mujeres? ¿Se extrañan los médicos de que les ataquen cuando ellos se hacen publicidad o hacen programas jugando con la salud, cosa inaudita y exclusiva de este país? No encuentro nada de relación entre la patanería y la disconformidad que mueve al escritor a reaccionar y escribir. Disconformidad, sí, insatisfacción.
En mi profesión en la que ser mujer entraña mayor dificultad, tengo que soportar la manera de cómo hablan los hombres de las mujeres, pero es que también hablan así las mujeres de las mujeres. Yo la última vez que escuché decir que a una compañera la Tesis doctoral le había tocado en una tapa de yogurt, me cabreé, claro que no sé para qué la defendí si esa misma compañera se dedicó hace unos años a desacreditar mi trabajo diciendo lo de siempre, que los que apoyaban mi revista era porque habian tenido un lío conmigo. Triste y poco inteligente su reflexión que nadie se creyó, era claro que la muy mendruga no me conocía. Al final terminó por dar pena, ella, que quedó de envidiosa de una profesora mayor que envidia a la que es más joven. Punto. Comportamiento muy habitual y cerdo, que al final como el tiempo pone a cada uno en su lugar voy a tener que pensar que sí, que su tesis se la encontró en una tapa de yogurt, pero me resisto a hacerlo. Las mujeres no debemos reírnos de los comentarios machistas y puercos de unos y de otras, pero yo los he oído mucho y me cabrean soberanamente. Algunos lo consideran la sal de la cocina española. La lengua española, adalid de la sátira, de la novela picaresca, de los embites entre Quevedo y Góngora, es una maravillosa arma del sacarmo y de la diversión cuando se sabe utilizar, pero cuando es mal usada, puede llegar a ser lo más grosero del mundo y por lo tanto un arma de ofensa.
El escritor con su escritura siempre ha vivido condenado a la soledad, pero hoy en día eso ya no es así. El escritor con su escritura era la mayoría de las veces alguien extraño, poco conocido, tímido (por eso se dedicaba a la escritura) porque era su refugio, era alguien a quien –por lo general- no le interesaba exhibir su vida privada (podríamos hablar del caso de Galdós, guardián celosísimo de su vida privada). Pero lo peor es que el escritor –para mi- pierde su sentido y su función en el momento en el que se dedica a abrazarse con los políticos, sean cuales sean sus ideales, mucho peor si son de Franco, claro. Esto pasa factura. A partir de ahí está uno  perdido. Si alguna vez tengo problemas –que visto lo visto nadie está exento- me gustaría que me defendieran aquellos que hacen lo mismo que yo, aquellos que viven y sirven a los demás en la soledad con su escritura y sus trabajos y que en ocasiones tienen que hacer funciones de escritor: conferencias, clases, lecturas...esos, los que son de lo mío, los intelectuales y no los políticos esos no quiero que salgan al quite a defenderme porque yo espero no estar a su servicio, nunca. Yo incluyo en “los políticos” a todo aquello que entraña politiquería, también pueden ser editores y otras maravillosas joyas nacionales de poder.
Sobre el mal gusto imperante y sus dineros, insisto en que no es más que un fiel reflejo de lo que hay en la sociedad. En las muchas funciones que corresponden al escritor –osea a su vida- no debe estar el perder los papeles como se pierden hoy en día, con tan poca inteligencia y tantas ansias de llamar la atención, aunque sea con escándalo del más cutre. También existe algo que se llama la dignidad, pero es para los muertos de hambre como yo. Con eso está todo dicho, ni hay inteligencia ni es culto lo que hacen, ni Cristo que lo fundó (expresión galdosiana). Por eso no puede ser escritor cualquiera, ni intelectual, ni periodista, ni comunicador, porque hay que saber muchas cosas para no meter la pata y que se vea el plumero más de lo que concierne. Yo metería en la cárcel a toda la gente que se cree en el derecho de poder hablar y calumniar a los demás, a los que invaden las profesiones, a los que se rien de los defectos físicos de otros, costumbre tan andaluza como extendida por todo el territorio cada uno con su aderezo, se ríen de los mayores, de las mujeres, de los que tienen exceso de peso...sin gusto alguno en la sátira, todo es molesto y la gente es muy faltona, faltar por faltar, sin saber pajolera idea de educación porque no les interesa o porque no les ha hecho falta. Con lo polis que son los franceses. Con esta manera que tienen los comunicadores (sí, esos intelectualoides de las tertulias televisivas que además crean opinión) ahora demuestran que no saben manejar el idioma como otrora lo hicieron nuestros predecesores (praedecesoris). La educación (educatio), como la discreción (discretio) y otras cualidades del ser humano que ya nadie conoce, cuando se tiene es un disfrute, es una manera de relacionarse, de dialogar, de trato, pero también de ataque, de la más dura batalla, de crítica...solo que hace falta inteligencia para manejarla y algunas otras condiciones más. Hacen falta desde luego enemigos de la misma talla. De estos aderezos poco quedan a los españoles. Ya pocos sonetos de hombres pegados a narices podemos leer porque no hay Quevedos, mal que les pese.
No hay nada más fácil, característico, tradicional y chabacano por otra parte que un hombre alardeando de lo que probablemente no sea capaz luego de hacer ni por asomo, ni creo que tenga que ver nada con lo que le concierne a su profesión. Peor aún si hace las cosas y las cacarea. Menos aún soporto a las mujeres “hablar de cómo la tiene Fulano o Mengano”, me parece de un mal gusto que produce exacerbación y sobre todo que no me interesa. Eso no se cuenta, nunca. Un aspirante a  escritor porque no lo es, que escribe una farsa de pésimo mal gusto en un periódico en contra de uno que sí es escritor...es el día a día de la actualidad. Yo creí que la gente conocía el manejo político que existe detrás de estas movidas, pero no, no lo saben y aquel que tiene más espacios televisivos y de radio, pues ese gana. Querido Marías ese lenguaje brutal y vocabulario deleznable del que hablas en tu texto del domingo también ha sido utilizado en ocasiones por muchos académicos, con sinceridad con muy poca gracia y menos arte. Les hemos escuchado. La guasa machista sigue existiendo, y tristemente permanecerá porque es la manera “jocosa” de divertirse de algunos hombres. Vamos, el bocazas de toda la vida que merece que se la partan, al que yo no me acercaba ni loca o que intentaba reconducir con mis comentarios, probablemente sin conseguirlo y expuesta a que al darme la vuelta, ese mismo, me atacase a lo bestia. Pues esos, siguen ahí cada vez con más fuerza. Pero la verdad termina por salir, yo creo en la verdad, pero en los mentirosos también, en los traidores, en los groseros, mucho más y creo en combatirlos, ellos colaboran a mi disconformidad con la sociedad, colaboran a la insatisfacción necesaria del autor y es seguro que tendrán su merecido porque a cada cerdo le llega su San Martín. Son muy numerosos pero quizás sean necesarios -son los buffone de la sociedad-, útiles quizás para que pueda brillar alguna vez algo verdaderamente hermoso aunque sea a codazos. Es una lucha que ha permanecido desde siglos y que continuará.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Año de menos



Meses de recorrido sin seres tan
Espeluznantes como un trino elegíaco.
Tiempo perdido por mediocre juventud
Que se ha perdido en las quebradas
 De tus actos, siempre detestables.
He quitado un año de mi vida
Cuando te que quitado de mi vida.
He respirado de nuevo el desierto
Donde encontré la paz del olvido
Ante tanta minúscula alma frente
A patricia humanidad.
No has merecido nada, yo sí,
Merezco olvidarte para poder encontrar
Merezco rejuvenecer al despreciarte.
Unos días, unos meses de nueva conciencia

De nuevo atardecer, ya lejos de ti.

sábado, 9 de julio de 2016

Cuando se tiene un amigo escritor



Los escritores en general somos personajes peligrosos. Esto sin duda se puede comprobar de una manera cotidiana con las reacciones que tienen nuestros amigos y familiares. Yo he podido ver, sufrir y padecer muchas reacciones de las personas que me rodean y seguro que a otros colegas que se dedican a lo mismo les sucederá igual. De entrada, nuestra profesión parecerá –para la mayoría de la gente- algo ociosa, nada fundamental y mucho menos algo de importancia para la marcha de la economía de un país. Me refiero concretamente a la “opinión” que de estos temas tienen mis confrères españoles, pues en otros países conceden otra importancia a escritores y filósofos como es el caso, por ejemplo, de Francia. Bien, dicho esto, paso a comentar algunas reacciones curiosas que de este tema he podido cosechar. Siendo consciente de mi estatus de vaga nacional, constaté en algunas amigas (todas eran mujeres las que me lo decían sin saber hasta hoy porqué) la mala leche que tenían cuando me lancé en pleno embarazo y crianza de varias criaturas a hacer un Doctorado en Filosofía y Letras. Lógicamente nadie daba un duro por mi, considerada escoria social, osea una mamá que ahora quiere ser intelectual, un horror, ni siquiera el director de tesis –del que podría decir y acusar ahora de más de una cosilla- confiaban en mi proyecto. ¿Para qué quieres ser Doctora en letras ahora? Ese ahora castrante, me sonaba a fascismo puro. Pero me dió igual porque uno debe confiar y creer sobre todo en su propio potencial y nada más. El tiempo pasó y donde la gente normal emplea seis o nueve años en terminar, yo lo hice en tres, es decir, que cuando leí mi tesis, fui con varios libros publicados y me dieron mi notaza. (también llevé varios bebés). Los libros de ensayo literario y filosofía que escribí a partir de aquellos años cayeron en saco roto. Todavía hoy, colegas de Universidad –un mundo dominado por acomplejados y por machismo paternalista- continúan a hacerlos pasar desapercibidos. A mí me sigue dando igual porque no consiguen que me pare, son seres que tienen que existir forzosamente para el héroe de sí mismo. Cuando uno escribe “esas cosas tan serias que nadie entiende” te dejan de lado por marginada social, o por alguien que en realidad no llegará a nada porque escribe cosas raras y desde luego de poco pecunio. Yo digo siempre: eso, por ahora y así hallo consuelo y bonheur.

Temas académicos aparte de los que se podrían escribir aburridos tomos, llegamos al momento en que el escritor comienza a escribir otras cosas más molestas, artículos,opinión, cuentos, poesía, novela...¿qué sucede con amigos y familia? Para los amigos, tener un amigo escritor o poeta es desconcertante, es como encontrarse de bruces con la realidad, con él, y si no has hecho los deberes...mal, vas, mal. A un primo poeta o a una hermana novelista hay que leerle algo ¿no? Los amigos se sienten presionados –supongo- por esta situación. ¿por qué? Porque te preguntan bueno, y ahora qué haces? –pues lo de siempre...escribo esos textos que pongo en mi blog (subsconsciente: y que tú nunca lees) que a la gente le gustan mucho, el otro se pregunta en su subsconsciente (a qué gente) trabajo sobre una novela...ultimo los detalles de mi último libro de cuentos...ya sabes, artículos para revistas...(en fin vida de vagos...) El amigo a quien hace alomejor dos o tres meses que no ves se siente obligado como a decir alguna cosa para agradarte con una cara rara porque en realidad no se ha leído ese libro que tú con tanto esfuerzo le regalaste entre otras cosas para que te conozca, para que sepa lo que haces y no te juzgue tan a la ligera, ¡leñe! Y descubres que es un traidor, que no lee nada, que solo se tira el pisto con lecturas ociosas, con cuatro cosas de bobo de salón, que leer, leer, en realidad no lee nada, o que sino... es un cabrón si no se toma la molestia de leer un libro de un amigo o de decirte algo, de reconocerte. Punto. Ahora llegaría el momento de terror absoluto cuando te da por preguntar abiertamente: -Por cierto ¿te gustó mi último libro? Horror y más horror en el semblante de nuestra amiga o amigo, que se ha quedado ñeque-ñeque, por lo tanto: Esta es una pregunta que nunca se debe hacer.

Luego están los que se sienten intimidados ¿cuáles son? Los que creen que serán fuente de inspiración para algún cuento o quizás un personaje...y por consiguiente te temen. Y llevan razón...por eso un escritor es molesto porque observas y luego de manera consciente o inconsciente lo llevas al folio, pero no es grave, es la vida y la novela por ejemplo, es imagen de la vida. A partir de ahí eres sospechoso. Después están los que han leído algo tuyo y no les gusta pero ¿cómo te lo van a decir?, están los que querrían hacer un Simposium sobre lo que han leído de ti, y claro, tampoco es eso (yo siempre digo...ah! yo he dicho eso...no me acuerdo) y luego están los que han leído algo tuyo pero no te encajan nada en absoluto con tu imagen o con lo que representas, es decir, con la persona que eres. Lo que leen no es la persona y la persona no está o sí está en lo que está escrito...pero no saben qué hacer con ese material. Resulta que les parecias una pacifista y acaban de leer algo tuyo que incita a la revolución, o piensan que eres una mística y tus libros son una apología del hedonismo ¿qué hacer?.

En Francia, me han parado muchas veces por la calle para felicitarme por el artículo Les chaussettes Ah les traites! En su versión española Los calcetines también tienen su vida interior. Ya ves tú, probablemente el texto que más rápido he escrito en mi vida y que menos complicaciones me creó. La razón es sencilla y simple, es un relato que habla de un asunto de orden extremadamente cotidiano como son los calcetines que uno se encuentra por la casa de la manera más absurda y loca, pero contado, quizás con cierta gracia y veracidad. El lector, probablemente –a juzgar por lo que ellos mismos dicen- encuentra una comunión muy grande con el escritor que se acerca a él para hablar de cosas de orden diario, cosas normales, nada sublimes que son las que nos hacen recrearnos a los escritores en un a modo de exaltación de la amistad con la retórica quizás demasiado irreal para algunas personas. El lector –o mejor dicho a determinado tipo de lectores- quiere que el escritor se acerque a él. El resultado es que el otro día en una cena, en Francia, claro, presentándome como caso clínico, alguien lo hizo refiriéndose como: es una estupenda escritora española que escribe mucho sobre calcetines... Vale. No hablemos de ideologías y demás...muchas veces me han preguntado ¿pero tú has sido espía y guerrillera comunista? O ¿pero cuando has tenido esa experiencia con un músico? Yo he dicho la verdad, no, nunca he tenido esa experiencia con ningún músico (es por el texto de El Oboísta) y de haberlo tenido jamás lo sabría nadie...En fin, la gente se despista, se descoloca, se despeinan al ver que en realidad de una persona de apariencia llana y tranquila (como creo que soy yo) no saben nunca en realidad qué eres, qué diablos tienes en la cabeza, y eso, te convierte en peligroso ¿por qué? Porque no te controlan. Y yo, río de felicidad completa de poder tener ese mundo particular, íntimo, sorprendente que te permite ir de un lugar  a otro fácilmente como un navegante sin que nadie sepa en realidad qué eres, ni quién eres. Si te mueres de hambre...pues, ya se verá.



jueves, 7 de julio de 2016

La metáfora de Ser, fábula teatral absolutamente inverosímil


 

La metáfora de Ser, fábula teatral absolutamente inverosímil
Habitación naranja, soleada y con un tragaluz por el que entra un sol de justicia. Muebles antiguos de anticuario rellenan las paredes que son de color amarilloanaranjado como un sol. Es lógico en ese despacho está amaneciendo. Dentro hay libros cuyos lomos se transparentan por los cristales de las puertas. Todos ordenados por colores. Muchas barras de pan cuelgan del techo.

Despacho de una Facultad cualquiera. (suena la puerta, toc, toc)
Sara Latina: (profesora universal inaccesible al desaliento) ¡Adelante!
Entelequia Nebrija: paaaadentrooo ¡Hola! ¿Esta es la Casa de las Metáforas?
Sara Latina: (que está haciendo el pino en su despacho como si nada) Esta es la casa de las metáforas, en efecto.  Naturalmente que podeis pasar, estaría bueno: ésta, es vuestra clase. (huele bien)
Entelequia Nebrija: Bien pues vengo acompañada de esto: un lápiz, un trozo de madera, tela de algodón, plastilina, agua en una botella, un trozo de hierro, arena en una caja, un trozo de desierto, un árbol pequeño ciprés, un árbol pequeño sauce llorón, una goma de borrar, un trozo de cristal, una cerveza, un libro, acuarelas, una caja de latinajos, un imán…y un pollastre. (Este último parece el emblema del grupo.)
Sara Latina: Hombre, qué sorpresa…estáis todos aquí.
Entelequia Nebrija: Ajá, osea que sabes lo que significa esto ¿no? Guapetona.
Sara Latina: saber, saber…yo solo sé que no se nada.
Entelequia Nebrija: entonces si no sabes nada ¿porqué estás ahí?
Sara Latina: Por que vengo a aprender y porque me da la gana… a hacer asociaciones metafóricas que las vendo en mis clases a cambio de que me devuelvan otra metáfora…y así. También puedo inventar palabras pero estas solo las doy cuando otro lo provoca, sino, nada de nada.
Entelequia Nebrija. Ya, ya, muy inventora te veo. (Según dice esto el personaje sacude su melena de un sitio a otro con rapidez. Es una melena gallega).
Sara Latina.- (que al ver el espectáculo de los cabellos gallegos, flipa un poquito) Pues mira, mi querida Entelequia aquí tienes dos o tres palabrejas: hidromaníaco, hidrófilo, latinfan…
Entelequia Nebrija:- Tu sigue así que un día harás Cátedra. Muy bien que me parece, pero ¿sabes lo que tienes que hacer ahora no?
Sara Latina.- ¿Te refieres a todo esto que te acompaña verdad? (se acerca a acariciar la tela de algodón, toca el trozo de hierro, mete el dedo en las acuarelas, bebe un poco de agua, teclea sus uñas en el cristal…observa todo)
Entelequia Latina.- Sí, me refiero a nosotros barra nosotras. Ahora te toca a ti hacer algo con estos materiales, de modo que ya puedes empezar a currar un ratito y al final del curso nos mostrarás qué has hecho con nosotros. ¿qué te parece?
(Suena la puerta. Voz: ¿Podemos entrar profesora?)
Sara Latina.- ¿Si me dice quien habla? (grita cual posesa)
La Voz.- Somos los de los muebles. (también elevan sus voces pero son una coral)
Sara Latina.- (perdonad) Ah, sí. Pues entren, entren.
La cuadrilla va vestida de guerrero ninja. Hay un quinto mozo que entra por la ventana descolgándose con arneses.
Mozo.- Soy el antenista que traigo las antenas de plastilina que ha pedido usted.
Sara Latina.- Bueno, bueno, muy bien, pero por favor sean breves. (siguen a lo suyo)
Entelequia Nebrija.- Lo siento, quizás sea mejor que vuelva en otro momento...tienes mucha gente aquí.
Sara Latina.- No os inquieteis (ahora habla al plural del personaje) haga usted como si no estuvieran…¿vale? (este ¿vale? Debe ser pronunciado con intención entre macarra y culta, una cosa rara .) Yo me ocuparé de este encarguito que me hacéis. ¿Qué más?
Entelequia Latina.- Nosotros somos pura dinamita, así que puedes empezar a currar. (se da cuenta de que se ha pasado un pelín…Sara es la profesora) (tose, ejem…onomatopeyas varias….se ponen nerviosos y comienzan a hacer acrobacias…la madera salta sobre el pie derecho, el cristal sobre el izquierdo, la arena se sube por los muebles, el desierto emite voces, la plastilina baila bachata, el agua hace formas de héroes, el sauce se mueve a ritmo de cajón flamenco, el ciprés canta con voz de contratenor, la tela de algodón emite viento como de barco…(Se lía parda.)
Sara Latina.- (como si no fuera con ella) Vale, bien, bueno…tranquilos.
(Un pollastre sale mareado y dice: Arrrivederchi!!!) Poned la mente en blanco!!! A ver qué tal.
Entelequia.- uno de los de la Entelequia (Noemí) dice que dejar la mente en blanco es una virtud, así que a ver ahora qué hacemos.
Sara.- No, no es un virtud, es un entrenamiento…tranqui…ya lo haremos más a menudo.
(Hay un bolso muy grande que nadie sabe de quién es. Se abre solo ante el estupor de los que están en el despacho. El Mozo antenista que parece no haber terminado su trabajo hace un ale-op para cerrarlo pero no lo consigue)-
Entelequia.- Deja, deja chaval no te metas donde nadie te llama. (el Mozo se va disparando una pistola de rayos laser, pero se va como contento. La cuadrilla Ninja sigue por ahí haciendo que hacemos…están y nadie sabe quién son ¿lo sabes tú lector?)
Se abre el bolso y empiezan a salir de ese bolso estereotipos, algunos molestos, otros divertidos, muy buenos algunos, estereotipos de fresa, estereotipos de cerveza…
Entelequia.- Adiós Sara…vamos a mirarnos hacia adentro a ver qué tal…
Sara.- Adiós, adiós amigos: Solvet saeclum in favilla.


 

miércoles, 6 de julio de 2016

Apuntaciones a un texto de El País 29 cadáveres en la Puerta del Sol



Aquel que vive de la Historia, vive, pero vive mal. Algunos se han manifestado ayer en la Puerta del sol exhibiendo cadáveres de fusilados encontrados en el monte de La Andaya en Burgos, ante la sorpresa de turistas –a quienes le parece un horror- o de trabajadores que a la sazón les parece el opio que distrae a la peña de otros grandes males. Este tema  ha recobrado –porque ya existía antes- una nueva dimensión ahora entre gentes, asociaciones, políticos y demás personas y personajes que se unen a esta lucha. ¿cuál? La de la búsqueda de sus antepasados de una guerra que ya se perdió, de una guerra que perdimos. No digo nada, solo que se perdió. No digo nada solo que el tiempo ya ha pasado y que me gusta mirar hacia adelante no sin mirar hacia atrás de vez en cuando, con un nudo en la garganta, con nostalgia, con tristeza, con pena, pero con respeto. Yo soy una buena perdedora y en el perder he encontrado mucha sabiduría que no el recurso del pataleo, claro. Yo no quiero que de mi historia, de la mia personal y de la de tantos otros españoles que salieron del pais, -muchos de ellos por culpa de los políticos republicanos- sea manipulada, utilizada y usada como mercancia cultural ahora que es un tiempo en el que van muy bien esos temas. Yo no digo que no haya que explicar qué pasó y con ello respeto las versiones que cada quién y cada quisque quiera dar, yo también tengo la mia, claro, tan respetable como las otras, no, lo que digo es que esto no es una feria. Las personas no somos ganado. Es posible que con el tiempo y si alguien me convence cambie de opinión. La persona está para evolucionar y tampoco hay que estar a piñón fijo con una idea, pero lo que es por ahora, creo que no me apean del burro.
En mi familia como en la de tantos otros existieron de los dos lados, unos conscientemente y otros probablemente sin saberlo. Como sea, unos se quedaron, se adaptaron e intentaron ser felices –como en los cuentos- y otros se marcharon cambiaron su identidad y no les volvimos a ver. Uno de mis abuelos fue uno de los que escapó a Francia, agobiado por los de su partido, abandonado por los de sus mismos ideales y por lo tanto desaparecido. Combatió en la resistencia, solo se eso. Probablemente si me dieran una subvención para encontrarle aquí en estas tierras desagradecidas con los combatientes españoles, pues no voy a negar que no la despreciaría, pero, luego está la otra parte, y es que yo prefiero contárme las cosas así, pasearme por los bosques franceses pensando que en alguno de ellos estará mi abuelo, o quizás esté en las cenizas de Dachau o de Manhautsen...no lo sé. No podemos castigar a los demás por algo que aunque para nosotros sea un crimen para los verdugos no lo es, nadie cree que ha hecho mal, nadie cree que obra mal, todo el mundo tiene su razón para actuar de una manera o de otra. La vida, las circunstancias son de una manera y cuando uno quiere que hayan sido de otra –y hablo en pasado- no se puede o no se debe buscar culpables, porque ya no lo arregla. Lo que sí lo arregla es lo que puedo hacer o construir hoy o mañana pero no el ayer, ni la Historia, de esa, solo me queda aprender y ser más inteligente, y actuar mas inteligente. Mucho menos politizar y pretender vivir de ello, eso ya me parece criminal. Y hay personas que viven de la Historia y ayer sin ir mas lejos hablando con una colega francesa profesora de filosofía por poco meto la pata porque la quise matar. Me trató como los algunos franceses históricamente han tratado a los españoles, es decir, neciamente, con suficiencia, como si fuéramos...qué se yo, salvajes, con el respeto por el forro, atacándome...y diciendo cosas  históricamente preconcebidas. De igual manera –todo hay que decirlo- los españoles tratan así de mal a otras personas latinas o de Marruecos, por poner un ejemplo. Como digo, obedeció a lo que la Historia le había contado, y claro, la realidad le dijo otra cosa bien distinta y se descolocó por completo y mucho. Nos observamos. Yo que soy pacifista por naturaleza  -aunque hubiera querido matarla- dejé que las cosas cayeran por su propio peso. Al final creo que se fue a su casa con otra opinión de los españoles y con algo para reflexionar. Fue una víctima de la Historia, y yo, aunque tengo muchas razones, no quiero ser eso, ni ir castigando a diestro y siniestro. Quiero descubrir y abrir ventanas aunque con el aire fresco entren también pequeños virus.

Seguiré en otro rato.
Voilà el link de El País
http://elpais.com/elpais/2010/09/02/actualidad/1283415432_850215.html

sábado, 11 de junio de 2016

Miedo



El miedo a morir ha sido –podríamos decir sin equivocarnos- la obsesión más grande del ser humano desde su aparición en la tierra. En nuestra tradición cultural y religiosa ya desde Adán, primer hombre, la muerte fue la razón que cambiaría su condición de seres inmortales en continua perfección, su condición de seres celestiales a hombres terrenales. La muerte a partir de ese momento tendría un protagonismo absoluto y su elección dentro del contexto de libre albedrío que les llevó a revelarse en contra de Dios, llevó consigo la posibilidad de elegir el bien y el mal, y junto a ello serían mortales, la muerte llegaría o en un momento o en otro. Tener conocimiento de los grandes secretos de la vida y la capacidad de poder elegir a partir de ese momento se traduce en una nueva vida, el nuevo sistema elegido por aquellos seres puros celestiales que vivían en un paraíso pero que al no conformarse con eso y querer ser dioses, jugaron su papel, el ser Dios quiere decir que seremos somos dueños de nuestras decisiones y quiere decir que el conocimiento vendrá por controlar y conocer el bien y el mal. La muerte conllevaba el sentimiento intrínseco del miedo. Ya no soy inmortal pero en la elección terrenal de no serlo también tendré otras experiencias –se diría Adán- y el miedo se une a esta nueva categoría de ser humano, exento por completo de ser dios. 
Muchas veces me he preguntado qué es el miedo, y cómo se traduce en nuestra vida. La verdadera libertad no está en lo que haces, sino en la forma como eliges vivir lo que haces, y sólo a ti te pertenece tal facultad.
La naturaleza misma del miedo no está en tener temor a algo, esto puede ser a cualquier cosa, la muerte, a nuestro cónyuge, a nuestro amigo, una situación...cualquier cosa, pero no, la naturaleza del miedo tiene su base en la misma esencia del miedo, por lo tanto en la reacción que este produce, en el miedo al miedo. ¿Cuál es la causa o la raíz del miedo? ¿Es el pensamiento, pensar en el presente, pensar en el futuro? ¿Es pensar en el pasado descubriendo un día algo que no sabíamos de nosotros mismos? ¿El tiempo es algo que nos causa miedo? ¿Cómo vamos a envejecer desde el día en que nacemos...Qué es lo que sucede desde el día en que somos bebés porque a partir de ahí comenzamos a envejecer, el tiempo que va pasando por nuestro cuerpo y las secuelas que éste va dejando son parte del miedo. Un miedo que surge en nuestro interior y que además ve su parte activa en la forma externa que ésta genera y que el envejecimiento –por hablar de este ejemplo- es la consecuencia del tiempo. ¿Cómo eliminar eso de nuestra mente cuando vemos la consecuencia activa o física de ese tiempo, de esa idea del correr del tiempo que de pronto toma su forma? No es ya una idea, algo que está en nuestro pensamiento, el tiempo ejerce una acción en nosotros. Por eso el miedo en relación con el tiempo tiene una forma física, difícil de eliminar de nuestra mente.
El tiempo tiene un movimiento entre lo que es y para nosotros lo que debería ser. Ese lugar del vacío genera miedo. Lo que podría ser, lo que podría haber sido, cómo ha interactuado en nosotros y nuestra vida, esa es una de las causas inevitables del miedo. Haber sentido alguna vez dolor físico, espiritual o psicológico nos genera una y otra vez miedo a través del tiempo, ayer, presente y futuro se conjugan en ese parámetro de terror. Pensamos que esa mala experiencia –por llamarlo de alguna manera- se va a volver a repetir, conjugando igualmente ideas y tiempo en un solo acto de temor porque es la consecuencia de la fijación de nuestra memoria. La memoria fija los actos en el tiempo, en el pensamiento causando miedo. Porque el tiempo ha pasado de una manera y no de otra, qué podía haber sucedido hace unos días o tal vez un mes si las cosas hubieran sido de otra forma? El conocimiento es otra forma de miedo, cuánto más sabemos más miedo tenemos. Cuanto más conocimiento tenemos de una situación, de una circunstancias estamos en posición de temer porque conocemos todos los elementos de la situación. Cuánto más conocemos –por ejemplo- el ambiente de la noche –decía una madre asustada por los peligros que podían correr sus hijos- cuánto más detalles tenemos acumulados en nuestro pensamiento, mayor miedo generamos por ese conocimiento. Es el tiempo el que se traslada una experiencia vivida antes, en el pasado, a lo que podría ser esa misma experiencia vivida en el presente o la que podría darse vivida en el futuro. Esa es la inquietud que se crea, inevitable entre pensamiento, experiencia, tiempo, conocimiento. Toda esa conjunción de elementos es un movimiento unitario.
Si el miedo es algo que está en nosotros, en nuestra psique, entonces podemos decir que se puede terminar con él. Son nuestras ideas, el pensamiento y el tiempo el que nos genera miedo. El tiempo con lo que fue ayer y con lo que puede ser mañana. Es cierto que existen temores físicos, miedo al dolor que sin duda se relacionan con nuestra predisposición mental. No venimos con miedo al mundo, ese se adquiere en el tiempo. No tenemos miedo a la oscuridad, tenemos miedo a nuestra propia luz. Algunos médicos dicen que venimos solo con dos miedos: a los ruidos y a caernos, el resto de los miedos son generados por nosotros y están como he dicho en nuestro pensamiento. ¿Por tanto se puede combatir el miedo en el equilibrio de lo que está dentro de mi y lo que está fuera y saber al mismo tiempo qué soy yo?



martes, 31 de mayo de 2016

Sin mi perdón



Aparte de Hobbes del que ya hemos hablado en otros apartados de este libro y también lo hago de vez en cuando con mis alumnos, hemos de considerar como hecho ineludible para entendernos que Dios existe, bueno quiero decir que consideraremos la creencia en Dios para explicarnos algunos hechos importantes del propósito de la vida. Este Dios nos ha dado un principio que es el del arrepentimiento que parece que va unido al perdón. Todos los pecados salvo los que Dios ha especificado, el pecado contra el Espíritu Santo y el homicidio, les serán perdonados a aquellos que total, congruente y continuamente se arrepientan mediante una transformación genuina y comprensiva de su vida. Hay perdón aun para el pecador que comete transgresiones graves, porque la Iglesia perdonará y el Señor perdonará tales cosas cuando el arrepentimiento haya dado fruto. El arrepentimiento y el perdón son parte del ascenso a la divinidad, según el plan divino el hombre debe hacer este ascenso voluntariamente porque el elemento del libre albedrío es fundamental. El hombre escoge por si mismo pero él no puede controlar los castigos. Estos son inmutables. No se tiene por responsables a los niños pequeños ni a los que se hayan incapacitados mentalmente, pero todos los demás recibirán, ya sean bendiciones, progreso y recompensas, o castigos y privación, conforme a la manera en que reaccionamos o decidimos vivir según el plan que Dios nos presenta y según la fidelidad que le presentemos. Dios dispuso esta situación e hizo posible que hubiera bien y mal, consuelo y dolor, alegría y tristeza... Las opciones nos permiten escoger y así viene el crecimiento y el desarrollo.
            Parece claro entonces que perdón y arrepentimiento están unidos de alguna manera pero también parece claro que esta evolución de las ideas en la mente o en el espíritu tiene que ver directamente con el progreso personal, con el “enfoque” que demos a nuestro mundo emocional-espiritual y no con las relaciones entre las personas. De modo que tenemos de un lado nuestro perdón –que es el que se nos debe dar, el que nos da Dios directamente- el nuestro que debemos darnos cuando cometemos errores y el que debemos dar a los otros. Sobre el primero ya he dicho algo en este breve artículo, sobre la segunda posibilidad poco dicen las Escrituras, salvo que también debemos ser caritativos con nosotros mismos y cuando nos arrepintamos de algo no ser excesivamente severos o implacables con nuestros errores, no debemos ponernos más cargas de las que seamos capaces de llevar ni más angustia añadida en busca de una perfección que forzosamente será imposible pues somos seres humanos. Parece que aquellos que se recrean excesivamente en sufrir lo que ya debería pasar a olvido porque estamos en otra etapa…es obra del Maligno que influye sobre nosotros para que sigamos sintiéndonos culpables aunque ya nos hayamos arrepentido.
Crearnos, por tanto, más angustia de la que en sí, produce el arrepentimiento sincero no es propio tampoco de un ser humano digno, ni creo que se nos exija ni se nos pida que seamos nosotros mismos quienes ejerzamos sobre nosotros mismos mayor castigo. También es importante tener  piedad con nuestros errores y en cierto modo mimarnos para de esa manera tratar las cosas como son, fallos humanos que nos llevan a mejorar a lo largo de este existencia temporal.  
            Me extenderé no obstante en lo que se refiere al perdón de los otros, así de forma abreviada pero esto será en el siguiente capítulo.

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lunes, 30 de mayo de 2016

El sueño de Tabitha


Temblores y vértigos habían ocasionado más de una reacción convulsiva en la maltrecha y desesperada alma de Tabitha.
-Oigo voces y las escucho, quiero saber dónde se meten pero es imposible. Llevo una máscara ¿dónde estoy?
El esposo había dejado unas flores en su alcoba y sin embargo no dijo nada. Oír o escuchar, ver o mirar, siempre resultó ser lo mismo de inútil, siempre divagando en cosas ilógicas, por ello, nunca tuvieron demasiada importancia.
-Es un rojo como todos los demás. –Exclamó la enfermera no sin cólera y con un convencimiento digno de los mejores autoconvencidos hieráticos de la historia mejor contada de la certeza: la infalibilidad del todo ser.
Era un petardo marca ACME y lo lanzó con gran precisión sobre aquellas absurdas orejas, oídos que le escuchaban también de alguna manera. Eran orejas con pelos, de lo peorcito en orejas.
Ahora, hoy, decidió no querer y no ser nada, es lo mejor en estos casos. Demasiados colores, demasiados ruidos como para soportarlos, lo mejor es no soportarlos ¿cómo poder hacer eso? ¿Cómo no soportar la vida si ésta lleva su curso? El peor momento, el instante más deleznable se alcanza cuando no pasa nada y sin embargo, ésta, la vida, discurre si más. No es que sea rutinaria, que lo es, no es que sea convencional que lo es, no es que sea aburrida y gris, que lo es, lo que es, es insoportable. La vida, no se puede soportar cuando ésta se excluye porque le da la gana. No se puede soportar. Bien.
Tabitha decidió que la vía del tren era lo mejor para desaparecer aunque bien pensado dijo: estaré fea cuando me recojan, estaré verdaderamente echa un asco. Entonces pensó en tomar una buena dosis de barbitúricos pero igualmente le pareció harto desagradable y poco definitivo, sobre todo poco definitivo. Seguro que a última hora aparece alguien para salvarme, menuda cobardía.
-Si ingiero muchas pastillas –se dijo- tendré que soportar un proceso largo hasta la muerte. Por qué el Dr. Robles no me pincha cualquier cosa que me haga reposar para siempre. Ya me gustaría ya.
Tedio y más tedio, un día y otro día sin nada que suceda o que pueda hacer participar al ser humano de que estar vivo. No puedo estar con nadie, los demás no pueden meterse dentro de mi cabeza y mucho menos de mis sentimientos, éstos maltratados hasta el infinito por la propia vida. ¿Qué son los sentimientos sino estados de la conciencia que se pueden sujetar y dirigir? ¿Qué podemos hacer con ellos? Tabitha pensó que no podía seguir aquí ni un minuto más, y es que el dolor le podía, y le podía mal.
-Es obligatorio para vivir como los demás ingerir todos estos medicamentos, entonces de qué me sirve estar en el mundo. Ellos no tienen dolor, está excluidos de esa maldición y solo juzgan. La humanidad, las gentes, juzgan a los que tienen dolor como si fueran los dueños de la creación, propietarios del mundo. Juzgan, conceptúan, atribuyen, adjetivan… y lo hacen perversamente. El dolor, el sufrimiento pertenece en exclusiva al que lo padece y el resto de la humanidad no debe intervenir en ello. Por esa misma razón cuando uno, un ser humano cualquiera que sufre dolor decide no sufrirlo más, hay que respetar su decisión. Venimos, llegamos para marchar, transitar a otro estado a la otra vida y Tabitha lo quiso hacer cuanto antes. Entre sueños y pensamientos suicidas no encontró la manera más digna de pasar al otro estado. Volvían las voces increpadoras, voces que promulgaban órdenes, allí en donde no se puede encontrar el ser humano, oía voces, las mismas y no sabía muy bien a qué o a quienes pertenecían. Sólo oía y conspiraban.
Tabitha pensó: “yo quiero morirme ya”. Estaba completamente inmovilizada, llena de cables y ese horrible techo otra vez. Intentaba mover una de sus piernas pero todo era dolor, un dolor insoportable, un estado de fatiga tan grande que a penas si podía pestañear. Otra vez las voces conspiradoras y más dolor, mucho más. No puedo irme hasta la vía de un tren, no puedo tirarme por un piso, no puedo ingerir miles de barbitúricos, no puedo pagar para que me maten. Los brazos le pesaban como una deuda, no podía cambiar de posición, estática toda ella, durante todas las horas del día y de la noche permanecía inmóvil, quieta, con los ojos hacia arriba, hacia el horrible techo de hospital.
-De todas formas voy a morir, qué más me da. No podré estar más con mis hijos como no lo estoy desde hace mucho tiempo, desde que estoy enferma, ni estoy ahora, ni podré volver más atrás, el tiempo ya ha pasado y aquellos días de crianza cuando yo era joven y bella, también. Mis hijos se tienen que acomodarse como ya lo han hecho a vivir sin mi, porque la vida pasa, tengo fe en reencontrarlos después en esa tan anunciada vida de después. ¿Qué pasará cuando esté muerta?. Nada, no pasará nada, no pasará nada. No soporto las miradas tristes de aquellos que me han necesitado tanto, tanto tiempo y que ahora tienen vida…y sin embargo se han acostumbrado a estar si mi. El maldito techo es lo que me está volviendo loca. Sí, seguro que veré a mis hijos en la otra vida como los veo ahora. Sus lamentos, gemidos, gritos ensordecían a todo el hospital, era el dolor. Tabitha vio cómo su cama se acercaba a un lugar donde estaba escrito Cuidados paliativos. Dio las gracias al Doctor que tenía cogida su mano. Tabitha ya se había despedido de todos, solo le preocupaba saber si quedaría algo de ella en el mundo…si alguien la recordaría, si pensarían en ella. De todas formas había cumplido sobradamente con sus obligaciones –que fueron muchas-, Tabitha había cumplido con toda su fuerza.
-Estoy tranquila, no siento el cuerpo y ya no siento dolor. Esto le proporcionaba una felicidad hasta aquel momento nunca encontrada. El ser humano lo aguanta casi todo.
Tabitha se estaba relajando y cada vez sentía menos, no oía las voces, tampoco a los que allí estaban, Tabitha se marchaba poco a poco con un placer ilógico, inhumano. Por las miradas de sus hijos sabía que no se moría, que en realidad no se moriría nunca. Tabitha no sentía dolor, por fin, ya no maldecía el mundo, quería marchar, ahora solo había luz, una luz enorme, inexplicable, placentera, invadía toda la habitación y a ella también.
Hora de la muerte: seis y media de la mañana. Corrieron por encima de Tabitha una sábana blanca.

domingo, 15 de mayo de 2016

Ebooks como consecuencia de las redes



Una de los asuntos que más me ha llamado la atención de este curso sobre nuevas metodologías para el aula es precisamente  la utilización del libro en este sistema. Y no es de extrañar. Me gusta cómo se pueden llegar a interrelacionar los objetos culturales, un libro, un perfil, una web, más un blog…todo de la misma persona. Bueno. Todavía deben pasar algunos años para saber realmente la trascendencia de este sistema y sobre todo lo que supone esta nueva etapa en la difusión de la lectura así como de los objetos culturales.
Tengo mis dudas, he visto a muchos jóvenes navegar y navegar sin nada útil que buscar, sin nada interesante que investigar, tan solo buscar por navegar y pasar el tiempo. Curiosear de un espacio a otro sin sentido y leyendo tan solo mensajes que no sobre pasen las 8 líneas lo cual es en cierto modo un poco depresivo aunque por otra parte quizás los que se ha criado en ese sistema de lectura corta y eficaz se aficionen a los poemas. Vaya usted a saber.
Encuentro interesante y especialmente útil el sistema que proporcionan las redes para poder estudiar, pero estudiar de verdad sin salir de casa. Esto sí que lo encuentro un verdadero avance y mucho más. El que no estudia es porque no quiere.
Dicho esto, paso a repasar algo las opiniones sobre la lectura o venta de libros en internet. Lo primero que debemos recordar es que siempre que ha venido un nuevo sistema de comunicación se tiembla o se teme por el que ya existe. En los tiempos de Pérez Galdós  él como autor teatral dijo en su momento que el cinematógrafo sería el nuevo sistema que provocaría que el teatro cambiase y se mejorara pero que éste no desaparecería. Es cierto, el cine, llegó a nuestra sociedad mejorando por su personal técnica muchos textos escritos para el teatro y muchas novelas que por ese medio podían ser contadas mucho mejor, pero no por ello hizo que el teatro desapareciera. Pues eso mismo y no otra cosa sucede y sucederá con los ebooks y demás elementos de internet. Quien piense que el libro en papel se acabará está equivocado. No a todos los lectores le gusta leer en esa plataforma, ni todos quieren renunciar a nuestro querido libro, ni queremos leer en pantalla todas las cosas. El libro electrónico resulta  cómodo para viajar porque llevamos muchos textos en un pequeño formato, o los que nos dedicamos a las letras vemos cómo mejora nuestro material a la hora de trasladarnos de un lugar a otro, las posibilidades de llevar con nosotros los textos que nos pueden hacer falta o simplemente nuestros favoritos.  Es una ayuda para el profesional no para el snobs. El ebook ayuda a la difusión de los textos porque el elemento ofertado se puede comprar desde cualquier país. Como editora de una revista, la venta por internet en electrónico es un hallazgo porque es fácil el acceso a ella evitando de esta manera los temidos gastos de envío, pérdidas de correo...etc. Ahora desde cualquier país se puede comprar la revista y a mi, como editora me viene muy bien por no tener que hacer un seguimiento de los envíos, al tiempo costoso y difícil de tener continuidad. Eso sí, hablo de revistas que en general nos interesan algunos artículos y no todos y que en su mayoría compramos por nuestro trabajo. Ayuda igualmente para comprar libros que se editan en otros países y no en el nuestro, solo espero que salga tan barato como yo pienso poner los precios de mis revistas para que cualquiera la pueda comprar. De todas formas no hay nada que temer porque los libros impresos en papel tendrán siempre su lugar y no desaparecerán mientras existan bibliófilos, amantes del libro cualidad innata del ser humano.
En el aula no creo que se pueda utilizar como único sistema los libros electrónicos por la sencilla razón de que muchos libros muy buenos no estarán nunca ahí.
Nadie sabe o al menos no piensa lo poco que compensa por no decir nada, no compensa nada a los editores vender libros electrónicos. Hasta que logras obtener algún peculio…te pueden dar las uvas.  Por no hablar de las manipulaciones de pirateo y de plagios, de esto doy fe que he ganado dos juicios, pero me ha salido más caro el collar que el galgo.
Por mucho que se diga que la gente joven de los países europeos ya no compran libros -quien diga esto es mentira- está equivocado. La gente joven de los países europeos están más acostumbrados a leer en pantalla que nosotros y leen en varios idiomas pero no es verdad que no compren libros, claro que los compran y cuando sale en librerías una novedad, una verdadera novedad, la compran en papel. Los franceses leen libros de papel. En España el mercado de la edición mueve mucho dinero y muchas personas viven de ello. Probablemente se editen muchos libros innecesarios, eso es verdad, sobre todo los de didáctica o los puramente académicos porque cada día se actualizan y eso no tiene fin, que se lo digan a los padres cada septiembre. Pero a un níño por su cumpleaños siempre le gustará un cuento en papel con sus ilustraciones, más que un texto metido en una máquina, eso es seguro. El ebook nos sirve para seleccionar nuestras lecturas, para ser más exquisitos y más cultos y tener con  ello diferentes maneras -según el momento- de acceder a la lectura y a la investigación. Que quede esto por hoy, pero seguiremos hablando. 


martes, 3 de mayo de 2016

Verdad y mentira (un poco de filosofía)


 
Hace falta recordar la importancia de la filosofía aristotélica como la etapa más importante en la cronología de la filosofía, y como punto de arranque del que partir de otros filósofos. Nunca la filosofía griega ocupó un lugar más grande que con este pensador cuyas ideas serían la puerta de los caminos que después de él había de recorrer la filosofía. Y recurro a él para reflexionar en torno a lo verdadero y lo falso, conceptos tan de moda hoy como antaño. Me refiero particularmente a la verdad en la dialéctica, no en las personas y su apariencia lo que sería sin duda, tema de un gran texto y de otro contexto. Para el filósofo griego la verdad o la falsedad se da primeramente en el juicio, el enunciado A es B, que une dos términos y encierra necesariamente una verdad o falsedad, según una lo que está en realidad unido o lo que está separado; a la inversa diríamos de la negación. Pero hay un sentido más radical de verdad o falsedad, que es la verdad o falsedad de las cosas, la del ser. Así decimos de algo que es una moneda falsa, o que es café verdadero. Aquí la verdad o falsedad corresponde a la cosa misma. Y cuando decimos que dos y dos son cuatro, el sentido del verbo ser es el de ser verdad. Algo es verdadero cuando muestra el ser que tiene, y es falso cuando muestra otro ser que el suyo, cuando manifiesta uno por otro; cuando tiene pues, apariencia de moneda lo que es un simple disco de plomo. El disco de plomo, como tal, es perfectamente verdadero, pero es falso como moneda: es decir, cuando pretende ser una moneda sin serlo, cuando muestra un ser imagen de sí mismo pero que no existe en realidad. Aquí aparece el sentido fundamental de la verdad αλήθεια en griego. Verdad es el estar descubierto, patente, y hay falsedad cuando lo descubierto no es el ser que se tiene, sino uno aparente; es decir, la falsedad es un encubrimiento del ser, al descubrir en su lugar uno engañoso, como cuando se encubre el ser de plomo tras la falaz apariencia de moneda que se muestra. Pasamos la vida entera en este juego permanente de ver lo que no hay, en una muestra ficticia de lo que en realidad es y no lo parece. Este devenir de verdad y de falsedad es difícilmente reconocible y a menudo el ser humano, el individuo se deja llevar, quiere dejarse llevar y vivir en esa situación equívoca de la realidad, porque es mejor para él en un sentido global. Forma parte de esa ficción detestable, hasta que un día quiere saber, quiere verdad y de tanto jugar a la apariencia se da cuenta de que no sabe, no puede volver a la esencia misma verdadera de su ser. El hombre, casi por definición y desde el punto de vista de la alienación social, es un ser encubierto casi por naturaleza, porque quiere y necesita vivir en ese juego falso de ser quien no es. La sociedad está creada a partir de este sencillo y simple punto de partida y está aceptado por todos. ¿Cuántas personas conocemos a nuestro alrededor que sean de verdad? ¿Lo son de forma individual y cuando forman parte del juego social ya no lo son? ¿Cuántas hay que no encubran algo? Lo bueno que da la vida al escritor es no tener que estar batallando cada día y de forma cotidiana con los juegos de falsedad y de verdad en los que se mueven la mayoría de los individuos. El escritor vive cuando trabaja fuera de la sociedad, la observa. La soledad que proporciona la escritura -hablo de la creación en si misma- le libra a uno de chocar continuamente con esas falsedades, si bien, luego pasamos a una etapa mucho más encarnizada de lo falso, porque el escritor necesita de la verdad y de la mentira o falsedad para poder ser.  
Cuando era pequeña uno de los cuentos con moraleja que más me gustaba era el de El pastor mentiroso. ¿Era el pastorcillo un bromista, era alguien que quería llamar la atención atrayendo las acciones de los demás? ¿Era un desgraciado que se merece lo peor? ¿Se merecía la actitud impasible de los campesinos cuando se había reído de ellos y en castigo le dejaron tirado? Este cuento siempre me ha tenido alerta. La verdad y la mentira sobre las cosas son dos conceptos que han existido siempre y a los que hoy no se les concede ninguna importancia. Se es mentiroso, se es tramposo y traidor y  parece que todo el mundo lo es y no pasa nada. ¡Puaf! Hoy, no pasa nada  porque todo lo que está a nuestro alrededor es una mentira y nos tenemos que aguantar. Los políticos, son mentira, mentira es la evolución de la vida en sus sucesos, la mayoría de ellos maquillados con pinceles de peligrosa mentira. ¿Es mentira hacer una cosa y decir otra? ¿Son mentira las ficciones? Un escritor ¿es un mentiroso? claro que no o claro que sí, según se mire.
Mentir está en contra de los cánones morales de muchas personas y está específicamente prohibido como pecado en muchas religiones. La tradición ética y los filósofos están divididos sobre si se puede permitir a veces una mentira, aunque generalmente se posicionan en contra: Platón decía que sí, mientras que Aristóteles, San Agustín y Kant decían que nunca se puede permitir. ¿Qué se siente cuando estamos al lado de un mentiroso? Dejaríamos nuestros hijos en manos de uno de ellos? ¿Somos tolerantes con los mentirosos o por el contrario fulminamos cuando descubrimos a alguien que no dice la verdad? Ocultar la verdad y mentir son dos cosas bien diferentes. Por ejemplo, en el caso de las víctimas de una guerra, se puede y se entiende mentir, en función de las circunstancias,  para proteger a personas de un opresor inmoral, esto suele ser permisible.
Convivimos con la mentira -histórica también- en todos los dominios y vemos cómo mentir conlleva Poder. El poder se sirve de la mentira para existir, para ser capaz de ello. Según parece y dicen algunos expertos mentir supone un esfuerzo mucho mayor a la persona que decir la verdad. Supongo que se cavila mucho más. Digo yo. Pero se miente en las relaciones, en los trabajos, no hablemos de la política y los Estados donde no hay una verdad que valga la pena de ser mencionada. Nadie cae en los hilos que realmente mueven los asuntos y que están detrás albergados en mentiras y dirigiéndolo todo. A lo largo de la Historia son numerosísimos los ejemplos que tenemos de personajes y de hechos históricos de los que nunca y digo nunca se conocerá la verdad: El suicidio de Marilin Monroe, la muerte de Kennedy, la muerte de Juan Pablo I, la vida interna de Napoleón o de Hitler, las guerras, Franco…son algunos sencillos ejemplos nombrados a botepronto,  miles y miles de personajes que con la mentira pasan a ser Mito, beneficiándose de ese entramado claramente.
San Agustín distinguía ocho tipos de mentiras: las mentiras en la enseñanza religiosa; las mentiras que hacen daño y no ayudan a nadie; las que hacen daño y sí ayudan a alguien; las mentiras que surgen por el mero placer de mentir; las mentiras dichas para complacer a los demás en un discurso; las mentiras que no hacen daño y ayudan a alguien; las mentiras que no hacen daño y pueden salvar la vida de alguien, y las mentiras que no hacen daño y protegen la “pureza” de alguien. Casi nada. Por otra parte, San Agustín aclara que las “mentirijillas” no son en realidad mentiras. La mentirijilla es siempre muy relativa. El filósofo Leo Strauss acentuó la necesidad de mentir para ocultar una posición estratégica, o para ayudar a la diplomacia o politesse que dicen en Francia y en ese sentido se permite, como las mentiras piadosas de los médicos. Un médico ¿debe mentir ocultando la verdad a un paciente que no tiene oídos para oír o a su familia que de ninguna manera pueden escuchar la verdad sobre ese familiar moribundo? Esto entra dentro de la categoría de mentira piadosa o en ocultar un hecho en “beneficio” del otro.
Las mentiras de pareja ¿son admisibles cuando ocultamos por ejemplo, una infidelidad para no hacer sufrir al otro? Esto, también lo he visto en personas de ética y moral elevada, ocultando a su pareja una infidelidad porque en realidad ya ha pasado y ha quedado atrás. Osea que justificamos los hechos con el tiempo. Hay mucha gente en efecto que justifica sus acciones con lo del ya ha pasado como si uno no fuese responsable de dicha acción. Esa persona ha sido engañada y punto, la hemos engañado. ¿Por qué en el lenguaje amoroso se miente tanto? Quizás porque todo forma parte de las emociones, de fabular y no de los pensamientos. El otro día, un amigo me hablaba dolido de una mujer que le dijo: “te quiero” y al día siguiente le mandó a la porra como se dice habitualmente. ¿Estaba entonces mintiendo? ¿Cómo se responde a la mentira? El problema, creo yo es que nadie responde al por qué de mentir, es decir, que aquella chica con mi amigo en ese momento habrá sentido algo parecido al amor y no ha pensado cuando ha hablado, en lugar de callarse y esperar tiempo para ver si lo que siente es verdad, pues no, hablamos y hablamos sin tener en cuenta los sentimientos del otro, jorobando su vida sin que seamos consecuentes entre lo que decimos y lo que hacemos. Difícil tema.
Luego está la mentira destructiva que entra en el terreno de la calumnia y que es muy pero que muy habitual y cotidiana. Las mujeres lo sufrimos bastante y de forma más destructiva, aunque últimamente he visto hombres calumniados con cosas sorprendentes e igualmente destructivas. ¡Así son las cosas! Decimos palabras y acciones negativas de otra persona para hundirla y desprestigiarla. Muy común en la sociedad de hoy sobre todo cuando existen además -y esto es el colmo- programas de televisión donde pagan a la gente por mentir. Qué básica destrucción de la ética y la moral de las personas de bien. Otros, al mismo tiempo se entretienen viendo, escuchando y opinando sobre las mentiras que los programas del corazón cuentan cada día. Supongo que una calumnia o una mentira no es nada si no hay unos oídos que le dan veracidad, que la hacen real. Un horror.
Lo que estudiábamos en la Facultad era la famosa paradoja del mentiroso y lo recuerdo bien, y era en realidad un conjunto de paradojas relacionadas. A través de los siglos, el interés por resolver esta paradoja y sus variantes ha impulsado una enorme cantidad de trabajos en semántica, lógica y filosofía en general. El ejemplo más simple de la misma surge al considerar la oración: «Esta oración es falsa». Dado el principio del tercero excluido, dicha oración debe ser verdadera o falsa. Si suponemos que es verdadera, entonces todo lo que la oración afirma es el caso. Pero la oración afirma que ella misma es falsa, y eso contradice nuestra suposición original de que es verdadera. Supongamos, pues, que la oración es falsa. Luego, lo que afirma debe ser falso. Pero esto significa que es falso que ella misma sea falsa, lo cual vuelve a contradecir nuestra suposición anterior. De este modo, no es posible asignar un valor de verdad a la oración sin contradecirse. Sin embargo, esta paradoja muestra que es posible construir oraciones perfectamente correctas según las reglas gramaticales y semánticas pero que pueden no tener un valor de verdad según la lógica tradicional. La paradoja de Epiménides precursor de la paradoja afirmando “todos los cretenses son mentirosos” o “todos los cretenses mienten” algo así,  ha dado y da gran juego en las aulas de filosofía.
Es mentira la imagen de un escritor en su relación con lo que escribe? ¿Tiene que ser forzosamente cierto todo lo que se escribe y cómo se relacionaría esa verdad? ¿Debe relacionarse lo que se escribe con lo que la persona Es de Ser? Yo, desde mi punto de vista relaciono la paradoja con los escritores donde todo lo que hablamos o decimos -en esto tenemos la ventaja de que quedan escritas- se puede repasar, cuestionar. Somos pura paradoja contínuamente -porque construimos frases u oraciones que son correctas pero que si se relacionan con la persona, osea con el que escribe, podemos desgranar amplias mentiras con respecto al escritor en su vida personal, aunque no con lo que escribe. ¿Qué es verdad lo que se escribe o el escritor? ¿Cómo se relaciona lo que se ha escrito con el escritor? Lo mejor es no relacionarlo, lo que se dice muchas veces no significa lo que se es. Los escritores somos complejos y tenemos un papel enormemente complicado de apariencia, de imágenes contrarias con las verdades, las mentiras, los conceptos, la gramática, las ideas…pero no somos mentirosos.