jueves, 13 de septiembre de 2018

TESIS Y TESAS: el desquiciamiento de la población


Hay cosas que no tienen arreglo y ese es el caso de nuestro país, pero oye que al final lo aceptas. ¡Cómo nos gusta hablar por hablar, hablar sin saber, remedarle la plana al médico, al fontanero, al desgraciado profesor, a la maestra...! Es como si no tuviéramos otra cosa que hacer o no tuviéramos nada más en qué pensar, lo cierto es que somos muy envidiosos y nos encanta murmurar de CUALQUIERA que destaque o que nos lleve la contraria. Es así y no podemos -por lo que se ve- hacer nada. No podemos en nuestro caso y tristemente definir a día de hoy lo que es ser político, es prácticamente imposible dar con una definición convincente de "hombre político". Pero al margen de ese sentimiento de dependencia absoluta que caracteriza a muchos de nosotros con respecto a los que nos gobiernan, estamos los que sólo observamos y vemos que hay políticos que son muy tontos, pero que algunos merecen la pena. En mi caso y por si sirve de algo aclaro algunas chorradas que he escuchado de soslayo porque me ponen de mal humor los ignorantes con poderío para hablar: 
Lo primero es que ser Doctor en algo (en mi caso en Filosofía y Letras) no lo consigue cualquier mindundi,  (implica según mi plan de estudios 12 años) y supongo que así debe de ser que en otras disciplinas tampoco sea fácil. En mi caso al ser Filología (lengua madre de muchos y muy señora mía) las tesis son la releche. La mia tenía 1500 páginas y costó que se pelearan los del tribunal de la Universidad Autónoma de Madrid en un maltrecho 2003, por desacuerdo de SUS FORMAS DE PENSAR no de la tesinanda (osea yo) que maldita culpa tenía de que el director de mi tesis convocara un tribunal con cinco magníficos que se odiaban entre ellos. Ya pasó, pero adjunto el link que marca (es sólo uno de los sitios) que está registrada pero lo está en TESEO y en otros lugares, sólo que no está digitalizada ni a disposición ¿por qué? porque no me da la gana de que me plagien más y porque en 2003 estábamos aún a pedradas en lo que a difusión de redes se refiere. En breve se verá que aparece una segunda tesis doctoral, y los máster que tengo como no los considero ni he pedido el título. 
https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=2488352

Soy docente (también de máster) en UCJC, en UFV, Nebrija y en otras y a mi modo de ver (son universidades privadas eso sí) todo se lleva con bastante rigor y a mi, cuando me piden los informes de evaluación o de dirección de TFM los tengo, los trabajos se registran y que yo sepa hasta hoy no hay ningún problema en eso. Ahora bien con esta criba cabreadora, por ejemplo, hoy, Giménez Losantos (a quien no hace falta que defina) ha metido la pata grandemente como suele hacerlo muy a menudo porque con tal de ser vedette dice cualquier cosa el hombre, que: "Sánchez al ser doctor le permite ser profesor de Universidad". Por favor, "Esto se hunde" es lo único que puedo decir. Regresé de ser profesora en Francia hace 6 años y no pude trabajar en la Universidad (en ninguna) ¿Por qué? Porque la ANECA Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación pues tenía que acreditarme en todos mis méritos, como investigadora, docencia, publicaciones, asistencias a Congresos...Todo el mundo académico sabe que cuesta verdaderos sudores ( o al menos a unos sí y a otros no, porque todo lo que suena a Estatal estos últimos años defrauda) conseguir que te acrediten y con todo y con eso, nadie garantiza que a pesar de ser una Reina académica te paguen como deber ser y te contraten como debe ser. Esto también ha pasado ya y ahora me dan igual los sudores. Debe ser cosa de la edad.

Hay mucha gente muy mediocre que cree que descalificando llega lejos y se hacen un lío y lo peor es que se lo hacen a los demás, a la gente normal que se pregunta: ¿qué está pasando aquí? ¿No os parece que Sánchez y los suyos lo están haciendo muy bien? Pues a mi me parece que sí, que lo están haciendo muy bien y que nos podemos poner a pedirle el título a cualquiera, incluso los de los puestos de pipas, castañeras/os y demás gente de bien que maneje una empresa. 

Los más mediocres tanto en la vida académica como en la civil, son los que más pegas ponen a los alumnos, los que menos bondad intelectual tienen, los que peor enseñan, los que más exigen porque no tienen nada que exigir a su triste vida salvo la de amargarle la vida a los estudiantes...ese es el perfil de mucha gente. Y con este "tipo" hablando en términos de teatro me refiero a los que son capaces del escudriñe. Yo personalmente puedo desbancar cualquier tesis doctoral y no hablemos de los trabajos de máster....los cuáles dejan a día de hoy mucho que desear. Pero no me concierne, me interesa cómo trabaja la gente, su honradez. Claro que hay profesores dando clase que no son doctores...¡qué hago chavales me pongo a denunciar a diestro y siniestro? o me ocupo de seguir completando mis méritos, seguir investigando y ser un buen docente?Porque como todo en la vida, y con este plan Bolonia que ya se sabía que creaba másteres para sacar dinero y que en algunas disciplinas no serviría de nada, pues ahí lo tenemos. Quienes hayan creado esos maravillosos planes han caído en al trampa de que efectivamente hay másteres que no sirven para nada porque no tienen calidad. Osea que uno es lo que es con máster y sin máster. El fraude viene por otro lado y el pueblo lo sabe y hablando en términos religiosos yo diría aquello de "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Ahora tenemos que contemplar un patio de colegio chinchándose unos a otros, impidiendo que un Presidente haga de Presidente y luego dé cuentas cuando las tenga que dar. Por favor ¿qué inmadurez es ésta? "pues como a mi me han echado, voy y te pregunto (no venía a cuento) por tu tesis en el Senado delante de toda la peña, porque el que habla mal de alguien, pues eso, algo queda" Y los demás estupefactos porque nos dan igual los títulos cuando se tiene condiciones para gobernar. No vamos a hablar ahora de Gabilondo (de quien también han cacareado lo suyo) Rector de mi Universidad cuyo comportamiento aunque les duela a muchos fue intachable, hombre recto, cultísimo y que lo sigue siendo. Mira, Losantos no le llegas ni al betún. Pero en política (fuera ya de intentar definirlo) hay que meterse con todos y atacar al contrincante para ocultar lo que uno es. ¿Verdad caníbales?  En fin, ¡Pobre Castelar revolviéndose en su tumba!


lunes, 3 de septiembre de 2018

Entre Génesis, Rousseau y el Determinismo

Hoy seguimos reflexionando sobre aspectos de la filosofía y de la religión de los que nos parece interesante insistir. 
¿Es el hombre bueno por naturaleza? ¿Debemos responsabilizarnos los seres humanos con las faltas de otros? ¿Es esto justo de un Padre? Parece que no. Si el hombre viene a la tierra y considerando que se encuentra en un estado caído  pagar o no pagar por otros, o venir sin capacidades espirituales por causa de aquellos (me refiero a Adán y Eva) ha suscitado y suscita grandes dudas en el individuo que busca. Las diferentes corrientes religiosas explican este hecho de maneras muy distintas, lo que es tema de un trabajo mucho más largo. ¿No es acaso el hecho de haber querido ser como los dioses comiendo del árbol del bien y del mal (osea queriendo adquirir conocimiento) que los primeros padres infringieron el mandamiento que se les había dado? Pero...al adquirir el conocimiento del bien y del mal encontraba éste su desarrollo en la posibilidad de adquirir el albedrío en su forma más grande de libertad de elección. De modo que el hombre no está supeditado a una herencia pecadora sino más bien se queda supeditado a su propia autonomía, a sus responsabilidades, a su libertad, a la capacidad de poder tomar sus propias decisiones en la vida puesto que ya conoce el bien y el mal.
Para Rousseau el hombre es naturalmente bueno y es la civilización quien lo echa a perder. En el terreno literario hemos visto como Naturalismo y Realismo con Èmile Zola en el Siglo XIX a la cabeza, argumentaban continuamente en sus novelas que el hombre es fruto de la herencia genética (con los errores que esta trae) y del medio ambiente, de forma especial, negando lógicamente la existencia de un Ser Superior. Estas corrientes materialistas  como todas las corrientes, tienen su punto de verdad, pero también tiene su parte de vaciedad o de cosa incompleta. Parece que el hombre se deja llevar e influir en la vida sin que pueda él por si mismo decidir nada. El hombre no puede dirigir su vida, no puede tomar sus propias decisiones según estos principios.
Rousseau (fundado en sus ideas religiosas que arrancan de su calvinismo originario) proponía una vuelta del hombre a la naturaleza con la idea de poder regresar o contactar con su estado natural, que es de bondad. Rousseau propone la búsqueda del hombre y de su actos explicando ambos en  un encuentro casi místico con los poderes de creación que están ahí, en la naturaleza. Algo de esta filosofía ha quedado en Europa con la importancia que se le concede al medio ambiente. El hombre sin contacto con la naturaleza no es nada.
Pero ¿de verdad podemos creer que el hombre es capaz de perder de esa manera sus capacidades espirituales casi de forma inconsciente porque somos influidos por el entorno? Claro que las puede perder, pero de forma consciente. Cuando un niño se aproxima a la edad de ocho años (generalizo) puede en su pequeño mundo discernir el bien del mal, sabe cuando engaña a sus padres, cuando hace algo que no está bien. Sus padres deben dejar que comprenda esta posibilidad bien-mal así como las consecuencias que se desarrollan de esas elecciones o decisiones tomadas aun siendo pequeño.
Los personajes siempre atormentados y determinados socialmente de Zola, el mundo realista donde parece que el ser humano no tiene salidas como igualmente plantearon escritores como Galdós, Pardo Bazán o Blasco Ibáñez parecen olvidar que el hombre puede decidir por si mismo muchas cosas y correr con sus consecuencias, claro, formando esto parte esencial de su progreso. El hombre no es una marioneta en brazos del destino o de su entorno porque el hombre puede cambiar su vida e intentar dirigirla. La capacidad de disponer de nuestro libre albedrío es el regalo de libertad mas grande que un Padre puede dar a sus hijos y en la medida que mejor se conocen Las leyes de Dios por las que uno debe guiarse, mayor y mejores serán los resultados en nuestra vida, porque los realizaremos bajo nuestra libertad de elegir, la nuestra y no la de otros.

martes, 28 de agosto de 2018

Amor del Olmo, R. “Galdós. Diálogos biográficos”, Madrid, Ediciones Isidora, 2018, 511 pp. por Laura Arroyo


Leer e interpretar a Galdós siempre es acercarse a uno de los principales escritores en lengua española de todos los tiempos. Siempre un reto y un nuevo descubrimiento, un nuevo sentido. Junto a Cervantes, Galdós es uno de los autores que ha sido estudiado con mayor profundidad, dando lugar a estudios de primer nivel que superan el paso de los años y se convierten en clásicos de la crítica. La bibliografía sobre el autor canario en monográficos, artículos, ediciones, tesis doctorales y otros documentos es verdaderamente extensa y valiosa. Como autor creó un universo propio, un mundo fantástico que ha tenido su reflejo en la crítica especializada.
Dentro de los especialistas galdosianos, el nombre de Rosa Amor ocupa un puesto absolutamente relevante. Leyó su Tesis doctoral sobre teatro galdosiano en 2003 en la UAM, ha publicado diversas ediciones de la obra galdosiana, capitanea un importante proyecto de traducción respaldado por el Ministerio de Cultura español, y es fundadora y directora de la revista especializada y monográfica Isidora: revista de estudios galdosianos, que se publica desde 2003 de manera semestral. Por tanto, una importantísima parte de su labor investigadora se ha centrado hasta el momento en la obra galdosiana, pasión que le ha acompañado a lo largo de los años y que hacen de ella una especialista de máximo prestigio y reconocimiento a nivel internacional.
El texto que nos ocupa es ya desde su clasificación, desde su adscripción a un género, verdaderamente original. El libro al que nos acercarmos posee rasgos de novela dialogada, biografía, al igual que,  en ciertos fragmentos, de ensayo. Su sentido es darnos a conocer a un Galdós personalísimo, a un Galdós que además de escritor es amante, amigo, vecino, ciudadano, y otras tantas facetas. En definitiva, persona con luces y sombras, complejo, pleno y variable, y no solo escritor. Ese considero que es el sentido de Galdós. Diálogos biográficos. Este sentido de acercamiento al lado más humano y cotidiano del escritor hace de esta biografía apócrifa un texto de gran valor para quienes quieran leer a Galdós con otra mirada, mucho menos frecuente y considerablemente arriesgada.
Escribo correctamente: leer a Galdós, puesto que parte de esta novela dialogada ha bebido de los textos del propio Galdós. Rosa Amor  ha elegido con gran acierto fragmentos clave de los textos del autor y los ha sabido engarzar a la perfección con su propia escritura, con una gran inteligencia filológica y una inmensa sensibilidad literaria. Esta labor resulta muy compleja, entraña grandes riesgos y no se encuentra al alcance de alguien que no conozca con gran hondura a Galdós. Únicamente alguien que haya dedicado tantas horas a Galdós como es el caso de Rosa Amor, podría haber conseguido este resultado. Por eso, podemos considerar que nos encontramos ante un libro único.
Gracias a este trabajo, el lector se sumerge en un mundo histórico y ficcional simultáneamente. Esto le permite comprender cómo era la personalidad galdosiana y cómo era el momento histórico y literario coetáneo al autor. En estos diálogos Galdós entabla distintos tipos de conversación, desde las más enjundiosas a las más cotidianas, con personajes tan relevantes como: Emilia Pardo Bazán, Menéndez Pelayo, María Guerrero, Teodosia Gandarias, Azorín, Pío Baroja, Sofía Casanova o Tolosa Latour, entre otros.
En relación a la lectura del libro, de cara al lector la novela es realmente amena y placentera, algo que también es de agradecer. A través de una lectura didáctica, con la que se puede aprender muchísimo y acceder a una importante cantidad de información histórica y literaria el lector puede entretenerse y deleitarse. Esta peculiaridad tampoco es habitual en obras de semejante temática, por lo que a lo ya indicado, sumaríamos otro mérito no menos destacable.
Por todo lo anteriormente expuesto, Galdós. Diálogos biográficos es una obra de lectura muy recomendable para todos los amantes de Galdós y de la literatura de calidad. Rosa Amor comparte con nosotros de manera brillante su conocimiento sobre Galdós y el siglo XIX, así como su buen hacer poético, facetas no siempre fáciles de emparejar.

Laura Arroyo Martínez
 Doctora en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid. 
Profesora Universitaria 


miércoles, 15 de agosto de 2018

Benina y el moro Almudena

Resultado de imagen de Benina y el ciego Almudena

Repasamos dos de las mejores descripciones de Galdós tomadas del natural en una de las mejores relaciones de amistad que se han podido describir la del moro ciego Almudena y la criada Benina.
Prosopografía:

“Tenía la Benina una voz dulce, modos hasta cierto punto finos y de buena educación, y su rostro moreno no carecía de cierta gracia interesante que, manoseada ya por la vejez, era una gracia borrosa y apenas perceptible. Más de la mitad de la dentadura conservaba. Sus ojos, grandes y oscuros, apenas tenían el ribete rojo que imponen la edad y los fríos matinales. Su nariz destilaba menos que las de sus compañeras de oficio, y sus dedos rugosos y de abultadas coyunturas, no terminaban en uñas de cernícalos. Eran sus manos como de lavandera, y aún conservaba hábitos de aseo. Usaba una venda negra bien ceñida en la frente; sobre ella pañuelo negro, y negros el manto y vestido, algo mejor apañaditos que los de las otras ancianas. Con este pergenio y la expresión sentimental y dulce de su rostro, todavía bien compuesto de líneas, parecía una Santa Rita de Casia que andaba por el mundo en penitencia. Faltábanle solo el crucifijo y la llaga en la frente, si bien podría creerse que hacía las veces de esta el lobanillo del tamaño de un garbanzo, redondo, cárdeno, situado como a media pulgada más arriba del entrecejo”.

Siguiendo la costumbre de Galdós de dar referentes conocidos a sus lectores, destaca siempre en su descripciones algún elemento que haga diferente ESE personaje frente a otro, en ocasiones utilizando el sarcasmo, la animalización, la comparación...Así describe al moro Almudena, como ya había declarado, extraído del natural: 

“El rostro de Almudena, de una fealdad expresiva, moreno cetrino, con barba rala, negra como el ala del cuervo, se caracterizaba principalmente por el desmedido grandor de la boca, que, cuando sonreía, afectaba una curva cuyos extremos, replegando la floja piel de los carrillos, se ponían muy cerca de las orejas. Los ojos eran como llagas ya secas e insensibles, rodeados de manchas sanguinosas; la talla mediana, torcidas las piernas. Su cuerpo había perdido la conformación airosa por la costumbre de andar a ciegas, y de pasar largas horas sentado en el suelo con las piernas dobladas a la morisca. Vestía con relativa decencia (…). Calzaba zapatones negros, muy rozados, pero perfectamente defendidos con costurones y remiendos habilísimos. El sombrero hongo revelaba servicios dilatados en diferentes cabezas (…). El palo era duro y lustros; la mano con que lo empuñaba, nerviosa, por fuera de color morenísimo, tirando a etiópico, la palma blanquecina, con tono y blanduras que la asemejaban a una rueda de merluza cruda; las uñas bien cortadas; el cuello de la camisa lo menos sucio que es posible imaginar en la mísera condición y vida vagabunda del desgraciado hijo del Sus”.

Misericordia, págs.78-89 Cátedra, Madrid, 1993.
*Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra moro tiene varios significados, entre ellos: natural del África septentrional, perteneciente o relativo a esta parte de África, que profesa la religión islámica, musulmán que habitó en España desde el siglo VIII hasta XV, perteneciente o relativo a la España musulmana de aquel tiempo, etc. Señalamos aquí que nuestro uso del término moro no responde al significado peyorativo que dicho término pueda llegar a tener en algunos contextos y usos sociales o lingüísticos actuales en España. Utilizamos la palabra moro en su sentido de natural del África septentrional y más específicamente el marroquí. Con nuestro uso del término incluimos tanto los componentes culturales y étnicos, como los religiosos de Marruecos, incluyendo los judíos

viernes, 22 de junio de 2018

De visita en el kine


 La Moda, Hermosa Mujer, Mujer, Sombrero
 El otro día he comenzado a tener por prescripción médica una sesiones de kinesioterapia, yo, que nunca he creído en esas cosas y que nunca he querido hacer un hueco en mi ajetreada y absurda agenda para asistir a sesiones de semejante cosa. ¡Todos los horarios me vienen mal! A mi edad y con estos pelos cómo ponerse en manos de alguien. Bien, una vez convencida y agarrotada por todas las estructuras de mi maltrecho cuerpo, convencida digo de que no se puede vivir con las vértebras quebradas, las lumbares herniadas y la cabeza maltratada a dolor,  víctima de mi profesión de escritora, pues bien, convencida de mi misma también, me decidí a tener una entrevista con estos magos de la estructura ósea y fíbrica.
El día llegó y sinceramente no sabía muy bien cómo hacer ¡qué ponerse ante un evento así! ¿Hay que quedarse en bolas? No, por Dios, eso nunca, me moriría de la vergüenza. Yo ya estoy mayor para estos trotes. De jovencita me desnudaba delante de cualquiera sin conceder a semejante acción ninguna importancia, ahora no lo haría ni a tiros. Es que la inocencia me la han machacado y ahora ya soy madura. La inseguridad es algo que aunque las apariencias engañen surge en la vida en las temporadas de crisis, aunque seas Miss Mundo.
Pensé acudir y sorprender…¡pobre de mi!
-Bueno, entonces me pondré algo sencillito, cómodo, común…¡pero cómo va a manipular mis vertebrillas con esta camiseta con roto que llevo! No, lo mejor es llevar leotardos, no, pantalones elásticos…ufff ¿y si me huelen los pies? Yo no quiero quedarme en ropa interior….ahí va si tengo las piernas lobo plagadas de pelos, y además tengo bigote porque claro con tanto trabajo como tengo este mes, nada, no ha habido el tironcillo, me salen pelos también por las ingles, y tengo unas lechugillas en las axilas que para qué…no puedo ir a ese fisioterapeuta con estos pelos y estas pintas, a ver mírate en el espejo…¡Para qué lo has hecho hija! Tu piel está amarillenta porque el bronceado se ha marchado arrebatándote ese aspecto de piel sana que tienes los veranos que tomas el sol, pero ahora tu piel ya no lo está, no está sana, tienes la piel como enfermiza lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que estamos en invierno y te da muy poquito, pero que muy poquito el aire, ¡tanto trabajó pa poé comé! ¡queda media hora para la cita! A ver…sí, por fin, leotardos como normales, como si los llevara toda la vida y camiseta, eso…¿y si te dice que te quedes en ropa interior? Osssstrassss! (Con resolución.) ¡Pues me afeito las piernas y todo lugar donde haya pelos! Bueno, bueno, bueno, ahora me he hecho sangre ¡qué animal!, si es que claro estas cuchillas que venden ahora son criminales y no tengo tiempo de hacerme la cera y no puedo ir con estos pelos, ¡está claro!. Me he hecho sangre ¡vaya cisco! Pues alcohol, para cortar las hemorragias, alcohol aunque duela, cerrará las heridas. Si total…la vida está marcada por la elección del alcohol para curarnos, así estamos siempre…yo como adulta lo digo que se un huevo.
 Maldito el día, hija ¡qué mas da si llevas pelos!…¡No, no! Por favor con lo que has sido tu ¿cómo ponerte delante del kine veinte años después oliendo a cebollas malcriadas y como un oso? De ninguna manera. Si no me pide quitar los leotardos, estoy salvada, no se verá la sangre y los arañazos de la cuchilla pero habré hecho el idiota al depilarme para nada. El pelo, el pelo, tengo que lavarme el pelo, ese hombre estará cerca de mi y tengo que oler bien. Hace mucho que no hay nadie cerca de mi, ahora entiendo mi salvajismo y también mi felicidad.
Estas cosas cotidianas rompen con la mecánica en la que estamos sumergidos día a día. No sé si será eso o qué, lo cierto es que hace mucho tiempo que no me quedo en cueros delante de nadie porque hace mucho que no voy ni siquiera al ginecólogo, lugar de horror donde una pierde toda su dignidad. ¡Parece que lo consigo y aunque he hecho sangrar mis celulíticas piernas con el raspado de la cuchilla parece que el leotardo de lana negro absorbe bien las manchas de sangre, ¡menos mal! Por lo menos ya no tengo pelos, una cosa menos, quince minutos…
Aparco, entro en el centro de kinesioterapia donde no se sabe si los que están son deportistas venidos a menos, lisiados, abuelos, menopáusicas como yo, artrósicas como yo e histéricas (yo no).  Se acerca un chico, de aspecto joven, tipazo sensacional, pantalón marcando la frescura de los elementos, bonita sonrisa, ojos azules y cabello rubio, bueno rubito, por utilizar los diminutivos tan característicos de nuestra lengua, nosotros los españoles que hablamos el español tan duro como un camionero …tiene esa contradicción, de repente entre bordería y bordería, el diminutivo, pues bueno. El rubito, me pide que pase a una pequeña habitación amarilla con una camilla y un cuadro en blanco y negro con mariposas de color rojo. Puede usted quitarse la ropa. (Sale.) Horror! cuánta ropa, hasta dónde? …Ejem, mejor no pregunto nada y eso, que me quedo con los leotardos  y la camiseta.
Supongo que todo es una mala regulación de mi autoestima pero qué vamos a hacerle, de pronto, así es una, se ve cuarentona acabada escondiendo el michelín recogiendo el maltrato de estos últimos años de sedentarismo, de escritura inservible,  de enfermedad, de anulación deportiva incluso para verla por la tele, de la no ablución de agua, de no hacer el sport afición cuanto menos cansada que no estoy dispuesta a practicar bajo ningún concepto pero claro ahora, pasa factura y una se encuentra blanda, fláccida, michelinosa, arrugada, envejecida, anquilosada…un desastre en consecuencia. Te encuentras con un joven manipulador de grasas y articulaciones de esa talla y me arrepiento bastante de no haber movido un músculo en diez años nada más que para comer. Hoy en día como no hagas deporte y no ingieras cantidades monstruosas de agua, no eres nadie. Te desprecian hasta por la televisión. Sí señor. Por las mañanas en los programas especiales para crear el hipocondrismo en la sociedad, no paran de repetir lo cerda que una es, que eres por que no bebes mucha agua, porque te gustan las patatas fritas con mayonesa, porque te gustan los bocadillos de calamares, las cervezas,  los cigarrillos, la chistorra, los pimientos de Padrón, las bravas, la ensaladilla, las croquetas…en fin todo lo que no se debe hacer, porque te anula socialmente, te has quedado sin lugar en esa masa de gente sana, que por lo visto no se van a morir nunca y cuyos análisis de sangre son perfectos. La sociedad es sana, el mundo es sano, la tele también lo es, ¡hay que beber mucha agua! Estúpidas modelos alardean de vida sana cuando en realidad no comen…un mundo de sanos, de guapos, de eterna juventud: una sociedad de inmortalidad.
Así es de triste el asunto, cuando te han excluido tiránicamente y lo descubres esa mañana que tienes que desnudarte delante de alguien que ni siquiera es médico y explicarles tus dolencias de anciana precoz. Hay que tener buenos hábitos.
Una vez tumbada me encuentro en esta posición habitualmente anodina mirando al techo, ese techo delatador, extraño, aburrido. Cuando miramos el techo es que algo poco bueno está pasando. Es de paneles cuadrados con dibujos jaspeados de aspecto triste. El asomo de una gotera amarillenta nos recuerda que no  es oro lo que reluce, yo miro el techo y lo miro y lo miro. El mazas me pide delicadamente que le de una mano y comienza la manipulación articular, después la otra… no sé bien dónde mirar, reina el silencio ese que surge cuando no conoces a alguien, no sabes de qué hablar y por ello te crea cierta tensión, tirantez también muscular. Ahora me pide que me ponga boca abajo. Yo he analizado mis pies para ver si no llevo esta vez tomates tal y como es frecuente en mi despiste y porqué no decirlo en la conjunción estructural de mis uñas que rompen todos los calcetines, pantis y leotardos que colocarse uno puede. ¡Respiro!...no llevo tomates, no tienen pelotillas de la lana gastada y además creo que le puse desodorante por lo tanto no apestan. Últimamente soy un desecho humano, perdido el glamour de los treinta y tantos me hallo en la cuarentena buscando mi sitio y lugar en la vida, haciéndome un hueco a codazos entre las guapas cuando ya no lo soy, cuando ya lo mejor de mi será la inteligencia porque otra cosa…inteligencia si tenemos, eso si. Ahora creo como recurso del manotazo del que se ahoga, que me alegro de ser adulta y de la titulitis. Estoy boca abajo y creo que mi culo tampoco es el que era, cartuchera en ristre hago el cambio hacia arriba otra vez con una donosura atlética -diría yo- como la que lo hace a menudo en los gimnasios sin pensar él –o a lo mejor lo sabe- que no muevo un músculo nada más que para comer y escribir, acción que ya de por si me crea una rigidez de cuello espantosa.
El chico es de una amabilidad extrema, hace su trabajo sin importarle yo un carajo y hace bien porque esa es su labor, solo es que yo como nunca tengo tiempo de mirarme en un espejo al verme en una situación para mi tan íntima, para él de profesional pues me vengo abajo como una quinceañera delante de su jefe de departamento del instituto de bachillerato: con miedo y ninguna autoconfianza.
A nadie se le ocurre comer tantas verduras como lo hago yo porque luego sucede que te ves con una barriga horrorosa y con flatulencias no menos horrorosas también, y como últimamente en mi exclusión social he vuelto a la niñez salvaje de la no represión de mis instintos pues practico el pedo libre sola como estoy la mayoría de las veces, pero claro al encontrarse en una situación así…con gases, apretando la tripa para parecer escultural como esas que anuncian en las farmacias…nada, que no somos nadie. Por más que encoja la tripa y no respire: da igual, el michelín instalado, la cartuchera y la pera caída es un síntoma claro de que uno crece, de que el tiempo pasa y pasa mal, y de que el jardín del Edén ha tenido a bien tirarte a la cara sus frutos. Yo, que en mis tiempos mataba hombres tan solo con la mirada y los tenía haciendo cola para salir conmigo…Cambio el tono de voz por ser un poco más seductora pero observo con decepción y tristeza que el kine mazas de tipazo y culo muy buen puesto, ni siquiera se ha fijado en mí, mínimamente y le importo un bledo, él trabaja, es un profesional y yo estoy haciendo el lelo con tanto surco de sangre en las piernas, el apretar la tripa hasta la apnea y el parecer sensual: ya no lo soy. Entonces una sale de aquel reducto de despiadado realismo de encuentro con la verdad, transportada al hoy, bapuleada por el tiempo y la exclusión a patadas del grupo de mujeres de rompe y rasga, eso sí, aliviada en cierto grado del trajín articular y decepcionada con una misma al ver mi propio contexto. Ahora respiro de verdad y no me importa, lo que me importa con sinceridad, es no permanecer en nadie o no tener nada dentro, pero lo tengo, adentro de mi árbol tengo mucho atesorado y eso me lo llevaré a la Eternidad. Todos acabaremos más o menos decrépitos y puede que no seamos atractivos, pero cuídese aquel/ella que no tenga nada dentro que llevarse, y que los hay, es un hecho, y que son muchos, también. A pesar de todo, me quedo con la decrepitud, mi cabeza desde luego y mi adentro. Buenas noches, buena suerte.

De Sin pies ni cabeza, 2009



miércoles, 13 de junio de 2018

Cita express

¡Rrrrriiinnnng, rrrriiiinnnnggg! –ya voy. El maldito teléfono sonando ahora que a punto estoy de irme a la cama a dormir, naturalmente.
-¿Bueno? ¿Quién eres?...ah! Bien, de acuerdo, en una hora estoy ahí, sí, seguro. Diablos (Con nerviosismo.) por qué tienen la manía en España de quedar a cenar a partir de las diez de la noche, es una cosa que nunca he podido entender ni creo que lo consiga nunca. Plan rápido: me ducho, sí eso, sí, me ducho, voy…esta agua tan fresquita seguro que me despejará, yo que estaba tan tranquila con mi pijama y mis pantuflas yeyés…pero claro, era Antonio y parece que no se le puede defraudar, a fin de cuentas somos compañeros y el pobre hombre nunca suele pedir nada. Lo cierto es que no tengo ninguna gana de salir a la calle, hoy.
-Vaya por Dios, la ducha no marcha bien ahora y no sé por qué no lo hace, claro no lo hace porque me quiere fastidiar…es una reunión con un rector de una universidad extranjera, dos periodistas, un poeta (accionando con horror) y un médico. Pero por qué esa manía de hacer cenas multitudinarias en las que no se sabe qué va a pasar y mucho menos quién va a pagar, y es que Antonio se pasa de entregao, de calzoncillín diría yo, su mujer no sabe lo afortunada que es  teniendo un marido así, casi sin personalidad, bueno rectifico, personalidad la tiene, lo que no tiene es espíritu guerrero, Antonio es un espíritu muy sosegado que le importa todo bien poco, más bien se diría de la búfala de su mujer la que es más guerrerilla, pero claro es que la medicina es así, lo que quiero decir es que algunos médicos –la mujer de Antonio es médico- están, viven histéricos, sufren cada día con cada acontecimiento vivido, ellos, preparados para salvar la humanidad, y de resultas son en su mayoría seres raros, difíciles para la convivencia, ensimismados en su mundo de desgracia en la que a veces nada pueden hacer, llegando en ocasiones a un estado de frustración lamentable, mucho. Hay otros días en que se revelan como hacedores de la creación. Bien. El caso es que la susodicha trata a mi pobre amigo Antonio a patadas, él que es un santo varón. Felizmente y gracias al comprometido, único y mundial trabajo de su mujer, de guardias salvadoras y demás “machadas” el Antoñito puede salir y entrar casi a su gusto. Si no fuera por eso…Todas las profesoras de la Facultad están locas por sus huesos, si supieran lo que tiene en casa… a mi me da risa, él como si tal cosa, vive como ajeno al mundo de la seducción y todo eso, siempre dijo que prefería la alegría al placer, y así vive, en paz consigo mismo, esquivando los envites e infidelidades de “la bella Dory” que es como yo la llamo. A mi me ve –naturalmente- como un caso clínico y por eso mismo puedo estar cerca de su marido, no le importa, cerca de Antoñito tanto como quiera ¡menos mal! Es que tiene unos ojitos muy graciosos, y un cabello negro tirado para atrás que me chifla, se viste como los colegiales con chalequitos, trenkas, camisas blancas, gorritos…no parece el decano de la Universidad. Lo mejor: Antonio es de los que ha entendido aunque sea a sus cincuenta  y cinco años por qué hay que hacer la cama cada día, deshacerla cada noche y cambiarla cada diez días aproximadamente, ¡todo un lujo! En esto tenemos bastante terreno adelantado. Somos amigos.
-¿por qué narices querrá que vaya yo a esa cena con lo aburrida que soy? El pobre ha insistido tanto, parecía que le hacía ilusión. La ducha no marcha. Bueno, mientras, me relajo un poco  y por milagro se arregla el invento pienso qué me pongo. ¡pero si tengo el pelo fatal! AAAhhhhhhhh! (grito de tigre.) y ahora ¿qué hago con estos pelos? Yo no voy. (la conciencia o sentido común avisa de que no merece la pena ponerse así por eso.) Me planto un gorro…pero es que me quería duchar, no, no, primero mirar qué me pongo.
De negro, de negro es lo mejor para la noche, toda de negro.(Voz del susbsconsciente que sin embargo avisa haciéndose verbal, poniéndote en guardia.) El blanco no es blanco el negro sí lo es. Y no es ensueño, es capacidad de coser porque veo que a la chaqueta que me quiero poner le faltan dos botones ¡maldición! Bien, voy a hacer el pino y así en posición de yoga me relajo aunque queden solo cuarenta y cinco minutos y tenga que ir en taxi, pues si me relajo un poco más no llego. En esta posición la sangre me baja y veo todo mejor, ensangrentado. Arañas y más arañas parecen que han habitado no en el olvido ni en Sancho Panza sino en mis sobacos. Yo, como profetisa que soy, iré de negro y haciendo el pino por el Paseo de la Castellana hasta llegar al Restaurante donde me esperan. Insisto. ¿Cómo voy a ir con estos pelos y esta poca esperanza de hoy? Hago yoga y me relajo, bastante. Salto después por toda la casa para ver si me tonifico y la emprendo con decisión hacia la ducha, me tiro de cabeza, me la pego, tremendo ruido y sale el agua, así, así es como hay que hacerlo, hay que entrar en la ducha como si fuera yo un guerrillero, pero funciona, bien, qué bien, solo tengo un chichón, un morado en la rodilla y la uña del pie rota ¡qué daño! Pero he logrado que funcione la ducha. Al salir no me resbalo pero lo hago después ya en el pasillo que por lo general el talegazo o costalada es algo mas leve, es que siempre me sucede lo mismo, salgo de la ducha y me la pego sistemáticamente en el pasillo, es que nunca me seco bien. (Cosquillas en la mente.) Después del desastre producido de haber tirado el mismo cuadro que siempre tiro, y de haber arañado el papel pintado de la pared, caigo en la cuenta de que no tengo pantys negros y yo no soporto otros que no sean negros y hasta arriba. No comprendo como algunas mujeres (de los hombres no tengo tiempo de ocuparme) pueden usar esos calcetines negros de caballero que te aprietan debajo de la rodilla cual andouiette provenzal y al final acabas con todas las piernas hinchadas, moradas, sin circulación y dando un aspecto debajo de la falda o cuando te quitas el pantalón, muy lamentable, mucho, como de Aldonza por los campos, ya bastante mayor y con aliento a cebolla malcriada.
Ahora que lo recuerdo tengo unos pantys negros sin usar y recuerdo bien que están sin usar porque me estaban pequeños, de modo que tengo que decidirme si me los pongo y equilibro el traje de chaqueta que no tiene botones y cuya falda me aprieta morcilleramente con los pantys pequeños poniéndome el bello de punta constantemente por la fibra, o llevar las piernas al aire con sus pelos (eso nunca) o cambiar la falda, eso es, cambio la falda por un pantalón más desenfadado, eso es, sí, un pantalón desenfadado. Un pantalón vaquero, mucho más moderno, ¡dónde va a parar! Eso es, como de universitaria pasada de rosca. Así parecerá que voy  siempre juvenil como espontánea, como si siempre fuera yo así de guapa, con un pantalón desenfadado y una chaqueta negra sin botones…¡ossssstras que grito otra vez! No puedo dejar mal a Antonio, con la ilusión que le hace que vaya…¡no sé por qué, bien es verdad!
            Mejor, pantalón, sin calcetines, botas, una camisa de marca que tengo algo antigua…y ¡la chaqueta! No sé si tengo botones para igualar. No importa le quito los botones a otra y se los coloco. (El tiempo pasa y Lidia se pone cada vez más nerviosa.) ¡Cómo no me iba a clavar la aguja en el dedo! (Se escucha un chillido descomunal.) Ahora sangro por el dedo…quedan 20 minutos y no puedo ir haciendo el pino…Bien maquillaje, bien pelos metidos en gorro, bien pantalones desenfadados, mal, pies pegados al contrafuerte de la bota, disimule potente de botones aunque el dedo sangra a pesar del torniquete…Quedan tan solo 10 minutos, me espera Antonio…le llamo y digo que vayan tomando algo, llego en un pis-pas. ¡Taaaaaxxxxxiiiiiii! (Vuelvense a mirar a Lidia  todos los transeúntes del Paseo de la Castellana menos el taxista.) Pero hombre…¿es que no me ve?…No importa (Lidia decide correr la maratón hasta el Restaurante.)¿Cómo he podido sobrevivir sin el Body Unta Cream, la Crème Anti-Cartuchs de París, sin el Contorn de yeux anti-llanto, el Champú Demasié de Hiervas, la Lotion Mundial Cream para después del champú, la Masque Universal anti-stress, la ampolla anti-edad, la crema anti-rides, el rimel Pestañet Long, el maquillaje anti-todo…y no sé cuántas anticosas más…(llega al lugar como una exhalación, jadeando cual gerundio. Entra en el establecimiento haciendo la voltereta lateral.)¡Alehop!sin embargo ¡lo he conseguido! aquí estoy Antonio (Que la mira con amorcito y flipando.)…sin sangre, fresca cual lechuga matutina. Me alegro de verte por fin…no ha sido del todo fácil ¿sabes? Pero me alegro de verte y de tus compromisos absurdos ¡hoy estoy decidida a pasarlo bien! ¡Andá, si te has traído a Zapatero!
De libro de relatos Sin pies ni cabeza, 2009. 

     

miércoles, 16 de mayo de 2018

Ideas, hoy o siempre


Nous avons assez de force pour supporter les maux d’autrui
La Rochefaucault



Cada vez que escucho eso de “malos tiempos para la lírica” reconozco que me dan unas náuseas parecidas a las que le dan a uno cuando piensa que el mundo que tenemos no lo podemos cambiar. A mi me da la sensación de estar viviendo en medio de misterios indescifrables con una serie de protagonistas que no tienen el buen gusto de darnos las claves para poder descrifrarlo. Con todo y como buena caballera medieval o templaria que me siento pienso que en realidad la lírica nunca ha ido bien y además sí que tengo las llaves para descifrar qué es lo que está pasando. Siento que algunos de este Diario tienen una mentalidad tan parecida a la mia, dignos ciudadanos que mantienen la consciencia de estar pero no de poder ser.
¿Sabemos de lo que se trata? A poco descubro que mucho hay de insensatez, la cual no es muy buena compañía. Una de las cuestiones más terribles que todo ser humano ha de afrontar es el de la incertidumbre cuando esta además es fruto del salvajismo ignorante de algunos individuos. C’est comme ça.
Tal y como está el panorama el ser humano se convierte en ecléctico, ¡qué otra cosa sino! Seguro que todos tenemos un vecino, hija, amigo o incluso nosotros mismos que nos sentamos un día en esa butaca y nos decimos: si es que me da igual.
Llegado ese punto, aparece la fase más libre de la persona que es cuando uno ha descubrierto que en efecto te da igual, que está todo tan manipulado que ni los manipuladores se dan cuenta de que también ellos son manipulados. ¡Triste, amigo, muy triste!
Pero ahí siguen todos acabando con la paciencia de un pueblo que se durmió para no querer ver, que toma ansiolíticos para combatir la verdad, que se emborracha para huir de la realidad…en suma un pueblo que ya no es y que probablemente nunca lo haya sido. ¿qué es ser pueblo? Este objeto de debate ya lo probaremos muy pronto y entenderemos su significado como ya nos hemos enterado de lo que significa pueblo español.
Ese momento sublime cuando el guerrero ve mucho más allá que los demás pero también es consciente de que el resto jamás llegará a ver y entender ese punto donde nosotros hemos llegado con no poco esfuerzo e inteligencia, se derrumba una de las paredes de nuestra alma al reconocer que estamos fuera de esta manipulación y por lo tanto, fuera y arrinconado. ¿Por qué? Porque no interesamos y punto, como no interesa la Verdad, la Justicia o la Honestidad por poner un ejemplo.
Con todo, siempre han existido verdaderas mentes -españolas digo- que no fueron pisoteadas y almas que no se desmoronaron. Ahora recuerdo a don Miguel de Unamuno, un Rector intelectual que ya había llegado a conclusiones mucho antes que el resto de los que le rodeaban. Unas semanas antes de morir cuando había llegado a ver ese punto de locura de todos cuanto te rodean  y sastisfecho porque su dialéctica no se iba a ocultar, más al contrario alzó su voz porque al igua que ahora: no hay nada que perder y mucho qué ganar en dignidad.
En su Venceréis pero no convencereis Unamuno habla sin cortapisas porque como bien decía A veces, quedarse callado equivale a mentir y el silencio puede ser considerado como aquiescencia.
No sé si hay que “contestualizar” el pensamiento, creo el pensamiento lo es en sí mismo y lean, lean estas palabras a ver si tenemos que hablar de contexto cuando en gran medida ni lo smiles de años le hacen cambiar: en España el contexto no cambiará. Prosiguió así nuestro valiente en aquella España ya nacionalista pero equivocada:

Quiero hacer algunos comentarios al discurso –por llamarlo de algún modo- del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, lo quiera o no, es catalán, nacido en Barcelona. Se detuvo. En la sala se había extendido un temeroso silencio. Jamás se había pronunciado discurso similar en la España nacionalista. ¿Qué iría a decir a continuación el rector? Pero ahora -continuó Unamuno- acabo de oír el necrófilo e insensato grito : ¡Viva la muerte! Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.  En este momento, Millán Astray no se pudo detener por más tiempo, y gritó : "¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!" clamoreado por los falangistas.
Pero Unamuno continuó: "Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.[1]
Ahora volvemos a tener la Dictadura de la inmoralidad por políticos que ya no tienen ni nombre y ahora también tenemos un éxodo de gentes, de familias, de jóvenes que tienen que marchar fuera porque “aquí no hay quien viva”. Lamentable espectáculo de un pueblo aunque uno ya esté acostumbrado. Con ello me remito a las palabras del propio Unamuno extraídas de otros dicursos. [2]
Decía José de Cuellar[3] : “No hay nada que seduzca tanto a la humanidad como un espejo. Con unos pedazos de cristal azogado se han subyugado mas pueblos que con el poder de las armas”. Sin embargo, ahora, muy pronto iremos a unas urnas forradas de espejo y no sabremos qué decir, salvo el recordar que al menos siempre habrá mentes que saben pensar y sus ideas permanecerán para siempre. Estas ideas –las nuestras de ahora- volverán a ser citadas tiempos después y con ello nos convertimos al pensamiento de los siglos como fieles protagonistas.




[1] Extracto del Discurso de Unamuno y Millán Astray  que se puede leer en los archivos de la Casa Museo Miguel de Unamuno, aunque también hay versiones en red, si bien, algunas poco fiables.
[2] Por ejemplo en este https://www.youtube.com/watch?v=DEUFDUgF9mY
[3] José de Cuellar, La chifladura de Galdós, MADRID RAMÍREZ Y ORTEGA, IMPRESORES Velarde, 20 bajo, 1897, pág. 24. Reproducido en el número 30 de Isidora Revista de Estudios Galdosianos.

sábado, 5 de mayo de 2018

La visión de una madre (para todas las madres)


Antonio el del tercero, ha quedado con los amigos para salir pero según he podido constatar ha quedado para irse de verdad a pasarlo bien, es decir “a la española”. Queda claro también que Antonio tiene un horario de vuelta a casa donde probablemente esté esperando su madre con el hacha levantada y con actitud de búfala al contemplar cómo su hijo llegará bastante más tarde de la hora que le han marcado. Parece inherente a la capacidad humana que la juventud está para llevar la contraria, de hecho el que no lo hace termina por hacerlo pero a una edad muy adulta donde serán pocos los que se lo vayan a permitir, o sino, serás un caso clínico que ahora por cierto. está muy de moda. Es evidente que lo que hay que hacer en esos casos es disimular todo lo que se puede para hacer creer a los demás una cosa que en realidad no existe, no existe nada en absoluto y es que las juergas con los amigos son como son y nadie absolutamente nadie debe intervenir en ello. No se trata de llegar a casa midiendo las paredes. Eso ya no se lleva. Salir por ejemplo en Madrid es ir de cabeza a la jauría humana. Pero ¿y tu madre? A ella no la puedes engañar y seguramente estará preocupada por ti porque has decidido llegar unos doscientos minutos mas tarde. ¿qué te parece? Pues una atrocidad. Porqué? Porque tu madre no tiene la culpa y está la mujer toda preocupada pensando que eres un pintas. Estará la pobre sentada en una silla en mitad del pasillo para enterarse mejor de la hora a la que llegas. Antoñito se ha ido con su hermano el mayor,  el que tiene 23 años, Antonio tiene 18. Ya sé que son edades muy a considerar pero eso no tiene nada que ver porque cuando se convive en un mismo lugar los demás se preocupan, se preocupan los unos por los otros. Pablo que es el mayor dijo a su madre que a eso de las 3 de la mañana llegarían, claro son las 6 y todavía nadie ha dado señales de nada. Un horror completo.
Esa pobre mujer está pensando lo peor porque aunque se sea muy positivo tienes horror y pánico de pensar que les ha pasado algo, que les han puesto unas pastillas horribles en la bebida, que alguien se ha atravesado con ellos  y les han dado una paliza, les han quitado el móvil y no pueden llamar. Quizás estén en un hospital pero quieren esperar antes de llamar para que a ella no le de un infarto, o peor en realidad están en la Policía porque después del accidente y de la bronca como les han quitado la documentación pues están sin ella y como no se puede estar sin esa documentación, pues les han metido al trullo. Paranoia. El caso es que yendo bien vestidos...claro, pero si les han zurrado y al ir bebidos nadie se va a fijar en que son hijos de buena madre, y les meterán igualmente en el trullo tratándolos como a delincuentes...Oh Dios mío, piensa esa madre que como tal está temblando y lleva ya el quinto rosario de la noche. Pero ¿por qué saldrán por la noche? ¿Qué manía tienen qué encontrarán a las cinco de la mañana por ahí? ¡Oh! cielos con lo guapos que son...mis niños –piensa ella- qué habrán hecho con ellos, dónde estarán a estas horas? Se les habrá terminado el dinero, en qué lo habrán gastado en alcohol? En pastillas? ¡Oh cielos se drogan!...sí, se drogan se han convertido en drogadictos y no me he dado cuenta. Claro, tengo yo la culpa por irme a trabajar fuera, les he desatendido estos dos últimos años que son claves, yo y solo yo tengo la culpa porque vengo muy cansada y no me da la cabeza para más, ni la cabeza ni el corazón...¡Válgame el cielo! ¿dónde están mis niños? ¿Se habrán muerto? ¿Sabrán defenderse de la gente? Estarán tirados por la calle en cualquier rincón?
Todo eso pensaba su madre, Maruja a quien conozco perfectamente y puedo ratificar que en esos momentos está sufriendo como una condenada, sin merecerlo. Esa pobre mujer que ha consagrado su vida a la crianza de sus dos hijos, abandonada por su marido hace mucho tiempo y que sin embargo ha sabido sacar a sus hijos adelante a base de trabajar limpiando casas y no les ha faltado de nada. Ha removido todo lo que ha podido para conseguir las ayudas necesarias para que sus hijos lleguen a estudiar a la Universidad. Maruja, es una mujer ejemplar que después de llegar agotada a casa después de haber limpiado todo lo que nadie quería hacer, ha estado todas las tardes al lado de sus hijos y pasado las noches en blanco cosiendo para conseguir esos extras tan bien pagados. Una clásica madre española, trabajadora, amante de sus hijos, buena lectora, buena mujer y muy buena cocinera. A estas alturas y con 54 años está derrengada y muy preocupada porque sus hijos no le han avisado y algo pasa. Se está volviendo loca de pensar que algo no va bien. Llegada la situación al paroxismo de la imaginación, esa pobre madre está descaminada por completo y agotada de pensar y darle rienda suelta a la imaginación. En efecto, sus hijos han llegado a las 6 y media de la mañana, han estado primero preparando un examen de medicina Pablo y de economía el Antoñito que está becado en Empresariales y quiere ser el mejor, después han estado jugando al mus en la misma casa de Ricardo, luego han olvidado por completo el paso del tiempo cosa normal a esas edades y cuando han querido reaccionar eran las 6 de la mañana. En realidad podrían haber tomado drogas pero no les interesa, y beber mucho alcohol, pero con una copilla les ha valido. Después han estado preparando una fiesta sorpresa que le van a dar a su madre por sus 55 años, y calculando la isla donde se irán con ella para que descanse, han estado ahorrando y haciendo chapuzas en Telepizza para poder compensar un poco a su vieja, quien ahora está sola y comenzará a tener achaques. Una madre que ha dedicado su vida a sus hijos y ellos han sabido reconocerlo, por eso no se quieren ir de casa, porque están a gusto. Organizarlo todo es lo que más tiempo les ha llevado.  Cuando se ha abierto la puerta, Maruja ya no estaba histérica, estaba llorando y más se puso cuando vio entrar a sus hijos sanos y salvos de la jauría humana que es la noche. 
Este relato lo puedes encontrar en el libro El maletín de Gloria. Casa del libro.




lunes, 26 de febrero de 2018

De Morgana:Hay golpes en la vida. El odio de Dios





Hoy no puedo escribir pensaba con bastante razón, simplemente continuaba en el horror de la solitude, en el horror del vacío, ese que no la abandonaba, que no se despegaba de ella ni un solo instante... Y a todo le ponían el nombre de la depresión, del estrés, voces que definen estados anímicos, pero que son sólo palabras cuando no llegan a conseguirlo, cuando en realidad no consiguen encasillar ni englobar a la persona dentro de su circunstancia mortal, Morgana en aquellos días no podía con la vida..., pero vamos eso es lo que le pasa a cualquiera, eso era la vida, nos dicen a todos, precisamente tener que vérselas así de vez en cuando, a ver quien ganaba, sólo que esta vez no lo podía resistir. Lo de menos era que le doliera la espalda, los hombros, la cabeza, las lumbares, las piernas, los pies, las manos... todo. Lo de menos es el dolor físico, el peor es el dolor del alma, convertida ésta en pérdida ausente de su identidad. Cuando el alma sufre, cuando lo hace la mente todos los dolores físicos son pocos para poder aguantar el dolor de lo antinatural de la pérdida, del adiós anticipado a una ley natural en la que por definición uno no pierde a sus hijos, sino al contrario.
El hecho vital de enfrentar la vida con la desaparición de tu madre ya es un hecho a todas luces suficientemente crucial como para portar un estigma. Cualquiera puede adivinar las noches en blanco, las pesadillas y las sombras que permanecen con la angustia existencial surgida cuando no encuentras una explicación a la propia vida. Es la sensación de que te vas a acostar y que cualquier día ya no te levantas. El que más o el que menos lo ha sentido o lo sentirá porque hay ciertas cosas a las que nadie va a escapar. Paula (mamá) la madre desaparecida, la madre soñada esa que siempre permanece en tu memoria sin saberlo, y que en realidad, pasan los días y según pasan éstos viven el sufrir que supone la ausencia. Cuanto más creces, más consciente eres de lo que dejas, de lo que no has tenido, de lo que te queda. Es el tiempo el que no cura, que deja huellas cada vez más hondas, más extrañas. Con ella desaparecida, sin mamá, Morgana retornaba a la infancia en episodios que no recordaba desde hacía tiempo y ahora estaba ahí como si fuera ayer, porque cuando envejecemos damos un paso a la infancia y cuanto más cerca estamos de la parca, más cercanos son los recuerdos, mucho más. Así tenía que responder: mi madre... no sé dónde está, sé que está muerta pero no la he podido enterrar. Y lo peor es que está muerta por causa de la ideología, por la ausencia de libertad de tenerla, por tener criterio, en definitiva por pensar y por pensar bien. Con su desaparición —y muerte evidente— mueren otros seres más, porque la muerte es así, arrasa con todos y te quedas aquí obligado a seguir, porque papá ya no recuperó jamás su vida, nunca lo pudo hacer, con encontrar calma y paz, ya fue más que suficiente. Pero a los monstruos y a las sombras también se acostumbra uno y Morgana se había acostumbrado y se esforzaba por dar cobijo a su padre, un hombre que había perdido a su mujer y con ella había perdido todo. La ilusión por la medicina, la ilusión por existir, el sentido real de las cosas, el propósito y explicación de estar aquí. Para papá, Paula mi madre, lo era todo, y ahora le quedaba una hija en común, muy parecida a ella pero que no era ella, Paula no es Morgana. Yo nunca podré darle la felicidad a mi padre, esa es una cruzada que a veces nos imponemos con las personas que amamos, Yo, no puedo devolverle y darle nada a nadie que no lo busque en sí mismo, por más espíritu evangélico que se pueda tener. Por desgracia, cada uno tenemos que buscarnos un lugar para estar aquí y otro para irnos, y eso hay que hacerlo uno solo, nadie nos lo puede dar.
Sonó el timbre: era Patrick. Tan pronto como se había enterado por papá hizo sus maletas y se instaló en la casa de Morgana para cuidar de Ella en la medida en la que eso fuera posible. Papá estaba destrozado. Es verdad que con la edad los sufrimientos son muy diferentes, lo es también el dolor de muelas, cuando eres mayor ya no te duele casi nada, pero era muy difícil para papá asumir la muerte contranatural de unos niños, tampoco podía soportar —eso era peor— el sufrimiento que sería para su hija. Los niños de Morgana habían perecido en un accidente de autobús escolar, tenían las manitas cogidas y apenas si tenían huellas de sangre. Habían muerto como dos angelitos gemelos que agarrados a sus mascotas se despidieran de este malogrado mundo para partir a otro mucho mejor, mucho más divertido. Cuando un padre o una madre pierde a sus criaturas, el mundo pierde la luz, se queda a oscuras, en tinieblas, se vuelve completamente del revés, es sin duda la ruptura biográfica más terrible que uno debe asumir sin entrar en detalles ni en porqués. La muerte llega a menudo comportándose como una intrusa; es una enemiga que aparece súbitamente en medio del gran espectáculo de la vida, apagando sus candilejas, disipando su alegría; visita a los ancianos que caminan con paso inseguro; susurra a los oídos de los que apenas han alcanzado la mitad de la jornada y, otras veces, las peores, acalla las alegres risas de los niños. Ahora le sobraría mucho tiempo. “¿Qué hago con el tiempo?”, se decía. “¿A quién tengo que bañar por la noche y le cuento las obsesiones de que salen arañas por las orejas?”, decía a la atmósfera. “¿Dónde se escribe ese suceso y cómo reconstruye uno la vida a partir de ahí?”. De nuevo el tiempo, ¿qué hago con él? El tiempo, es la medida de nuestra voluntad, unas veces, otras, nos machaca, nos mata cuando estamos enfermos, cuando estamos en nuestra plenitud laboral porque nos falta, y sobre todo cuando lo ocupan niños y éstos desaparecen; el vacío es ya inexplicable, es una tortura que con dificultad el ser humano puede resistir, es la auténtica muerte en la cruz, peor, se diría.
  Patrick habló con papá, prometió hacerse cargo absolutamente de todo; como dinero le sobraba, compró el enorme piso de Cintrano (el casero de aflicción) y sus secuaces. Patrick decía que el dinero servía para salvar, que así no tendrían que preocuparse nunca más de ese asunto, que era un regalo para Morgana, que lo pondría a su nombre y qué sé yo qué más cosas. Papá se sentía muy agradecido por el gesto tan generoso del violinista, una cosa es que te sobre el dinero, ya sabemos que Patrick tenía unos honorarios exclusivos como artista, pero... otra cuestión es la generosidad... que la vida es muy larga, no sé las cosas entre sollozos que le diría papá. Esta vez, mi viejo no sabía de donde sacar fuerzas, ¡qué desesperadito se le veía, qué viejecito! Cuánto sufrimiento había pasado en su vida, y ahora esto... ¡Cómo siente una además el sufrimiento de los más queridos cuando es por nosotros! El dolor es siempre recíproco, como el amor alegórico.
Morgana que siempre se preguntaba todo, en aquellos momentos no se preguntó nada. Ni siquiera cómo había hecho Patrick para estar allí con la cantidad de compromisos profesionales que tenía, hoy Roma, New York, mañana Viena... así andaba gran parte del año, cosechando éxitos pero al mismo tiempo estudiando, cuidándose, controlando las técnicas de relajación, intentando componer. Ella nunca llegó a saber que el violinista suspendió por aquel año todos sus compromisos, doce meses que fue el tiempo que se quedó entre las paredes de Morgana, doce meses en los que Morgana más o menos tardó en reaccionar, Patrick esperó ese tiempo para poder volver a dejarla sola y regresar a sus ocupaciones. Él quería, necesitaba hacer algo por alguien, necesitaba hacer algo por Morgana, habida cuenta que en Ella había encontrado la luz de su camino, una luz que como una pelotita de hilos le seguía a todas partes, siempre estaba con él, estuviera donde estuviese, Ella siempre estaba y nunca pedía nada, por eso fue tan generoso y le regaló la casa que nunca hubiera podido comprar. Supongo que la mayoría de los hombres y mujeres si no les pides nada son de natural generoso.
Las pérdidas económicas de Patrick eran lo de menos, el desconsuelo (que era mucho) de los directores musicales y de todos los que giraban a sus alrededor también eran lo de menos, para él en esos momentos sólo importaba Morgana, aunque probablemente nunca se había planteado hasta qué punto alguien importa en nuestra vida. Su forma de reaccionar siempre había sido así, por impulso, por pasión ante las cosas que le merecían la pena en la vida porque para eso estaba en la tierra, para vivir, sólo que se hallaba dominado por el trabajo; ahora tenía una regresión a sus impulsos jóvenes, frescos, de una adolescencia trasnochada de una fuerza creadora virgen, naturalista, germinal, quería atrapar en sus brazos a Morgana, hacerle mil hijos ante la patética y dramática circunstancia de aquel momento en que su vida se iba junto a la de los suyos. Patrick quería, necesitaba prolongar la suya y la de Ella en otra nueva, salvarla... Abandonó todo por Ella, la amaba como al mundo entero, como el creador, el Jehová cuando creó el mundo, quería hacerla de nuevo porque se estaba muriendo... Morgana se moría. Entonces Patrick se acostaba a su lado, la acariciaba, la miraba, la tomaba entre sus manos y  daba vida a aquel ser que había sido picoteado por una manada de cuervos. En aquellos días la conoció, la conoció un poco más, la amaba enormemente, como se ama a la vida que se va, y no soportaba verla así, no podía ver al personaje que no quiere, que no puede vivir cuando éste no soporta el dolor. Morgana intentaba resistir, pero en verdad el dolor le superaba. Venían a su mente tantos tiempos, tantas horas bañando niños, enseñándoles a leer, chillándoles, haciéndoles purés de lentejas, vistiéndoles. Secuencias que dan forma pictórica, más bien fotográfica, a los momentos de la existencia, como en las ediciones cinematográficas que suceden las vidas rápidas en lo onírico, los pequeños extractos de unas personas que ahora ya no existen. Ahora ya no tendría que poner más jerseys, ni subir más calzoncillos a sus hijos, ni lavar más, ni recogerle nada a nadie, ni pelos en el baño... Con probabilidad Morgana estaría rozando los límites de la locura, con vaivenes de voces, de llantos, de risas, de gorjeos infantiles, de chirridos de coches que no pueden frenar porque es la muerte quien conduce. Morgana tenía la cabeza ocupada de personajes, que no eran otros que sus hijos que recién había enterrado y en la tumba había recitado por de dentro miles de poemas, y miles de versículos de las Escrituras, esas a las que se agarraba en un grito despiadado, interno, en una voz interna con Dios a quien le suplicaba ayuda y le demandaba explicaciones y porqués del arrebato de sus hijos en lo mejor de la vida. La mente de Morgana era un hervidero.
El funcionamiento de la memoria se le había trastocado en distintas dimensiones, en la fijación de nuevos hechos, en la conservación de los recuerdos y en la rememoración de los mismos. Morgana olvidaba lo vivido momentos antes, intercalando el presente con el olvido del pasado una pérdida progresiva de los recuerdos que llegaba hasta la infancia. Sufría así amnesia de fijación y de conservación. Patrick había estado hablando con el Doctor Santiago, el psiquiatra, con el fin de adecuar el tratamiento de Morgana, ambos la veían seriamente en el final. La demencia puede evolucionar hacia la muerte o estabilizarse en cualquier momento evolutivo, el que ocurra una u otra cosa depende primordialmente de la naturaleza del proceso cerebral responsable y de la orientación terapéutica seguida. La aplicación precocísima del tratamiento correcto de Santiago consiguió detener su marcha progresiva y al confiar los cuidados a Patrick, quien no se movía de su lado para nada, su recuperación total. En todo caso, el doctor llegó incluso a pensar que probablemente quien al final necesitaría ayuda sería Patrick, por la implicación tan fraternal, por llamarlo de alguna manera, que estaba desarrollando con la amiga de ambos, Morgana Méndez.
“¡Eso no es del todo bueno!”, asintió Santiago, quien demostraba verdadera preocupación por el estado crítico y de delirio de Morgana, a quien no había más remedio que medicar fuertemente, sobre todo los primeros días. Era lógico. A pesar de todo no estaba tan sola como ella pensaba: allí estaban Patrick y Santiago... y Eva... y Papá. Era un duelo duro, a veces Patrick tampoco podía soportarlo. Esta vez quiso hacer algo verdaderamente importante, Patrick en parte, nunca había superado el conflicto con aquella María Mendoza, la mexicana; los suicidios siempre se vuelven contra uno y más el de aquella chica, por eso era razón más que sobrada para impedir que Morgana hiciera algo semejante, Morgana no, su adorada Morgana no, entonces pensó que el mundo ya sería muy raro, sería diferente sin Ella, fin del drama. Probablemente nunca podría vivir de forma cotidiana con Morgana, porque eso daba al garete con las mejores historias de amor... se cansaría. Él quería, necesitaba volar, pero... Morgana siempre había estado ahí, era la Deméter de su vida, el lugar donde volver, pero si se muriera... eso ya no lo podría aguantar: yo tampoco querría un mundo raro que es un mundo sin ella, saber que existes. ¡Santo Dios, cómo nos abriga la soledad el saber de la existencia del otro!
            Un día, Patrick, al ver que Isabel, la mujer de la limpieza no se atrevía a meterse, se dispuso a ordenar la mesa de trabajo; la mujer le comentó que Morgana nunca permitía que le tocase la mesa, lo cuál era lógico dado el carácter de su profesión, la literatura. Miles de folios fotocopiados dispersos y de diversas características, seis o siete libros abiertos en alguna página, castigados sin razón alguna boca abajo, nueve bolígrafos bic azul, veinticinco lápices con goma, doce rotuladores de los de subrayar, tres plumas, una pluma antigua de las de verdad, tinteros varios, una edición de El Quijote, una edición de El Lazarillo de Francisco Rico, una pirámide de exámenes de sintaxis, otra pirámide de exámenes de gramática generativa, sobres azules a la derecha y blancos a la izquierda, encontró carpetas de cartapacios, carpetas de sonetos de la indigencia mental, donde halló aquel que Morgana escribió a uno de los cuatro o cinco representantes o managers de Patrick, a aquel, el engoladillo, el español Samuel Pérez Puppet, el que sujetaba las barras de los bares con peluca, como decía Morgana, ¡qué buenos ratos habían pasado juntos, y cuántas risas se pasaban!:
            Absurdo paladín encorbatado
            De importancia menor; sin bambalinas
            Trasegador de pollos y gallinas
            Bisoño traspuntín encorsetado.
            Histrión de los artistas de la villa
            Ladronzuelo de ferias y mercados
            Babuino amasador de mantecados
            Y pretendido Hedón de pacotilla.
            Si tus arcas llenaste con el arte
            Y abrigaste tu faz con rica estola
            De los versos escritos de otra tinta,
            No ofrezcas tu talón por estandarte
            No ocurra que por rara carambola
            Te pongan faz y estola bien distintas.
           
            Sentía de nuevo Patrick el terror de pensar si Morgana no volvería a ese estado de ser que era, se preguntaba si ya no volvería a existir nunca más. ¡Qué pánico tan grande! Morgana ya no levantaría cabeza: estaba intentando soportar los golpes del odio del Dios de César Vallejo, esos que Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. Serán tal vez los potros de bárbaros atilas; o los heraldos negros que nos manda la Muerte. Para Patrick todo era música y aquellos confusos sentimientos eran más que elogios de la locura, se forjaban en él igual que los avatares del Himno a la alegría en Beethoven. Fue para el músico como la escritura de una sinfonía en re menor, sinfonía que escribió durante el duelo con Morgana, al igual que a Beethoven, a quien la Oda a la alegría le persiguió desde su etapa más temprana de compositor, en Patrick la idea de la muerte y la inmortalidad también se forjaba en él desde los tiempos bonaerenses. Patrick estaba realmente preocupado, desesperado se diría de pensar si Morgana ya no volvería a ser Morgana, y probablemente así sería, ya no habría más Réquiem. El sobrevivir la muerte entraña por definición un juego nada fácil de asentir por mucho que lo queramos demostrar, por mucho que se quiera verbalizar, nominalizar, hacerlo sustantivo, muerte, o hacerlo verbo, morir, siempre pasamos página a otro estado vivencial, nunca se permanece en el anterior, éste muere y ya no tenemos retorno a aquel. Es lógico. En Chile, 1985, había sido el año del Caso Degollados, hermanos de Paula Godoy, la madre de Morgana desaparecida durante los primeros años del "gobierno" Pinochet, catorce años después Morgana pierde a su hijos. Papá a duras penas sobrevivió a aquello, si por sobrevivir se entiende la vida sin ellos, aquellos a los que queremos, esos que se han llevado una parte importante de nuestro ser.
El noble caballero conquista a la noble dama, estructura melódica en forma de lied, exponiendo el tema primero en los instrumentos y después repetido por las voces, de nuevo expresando (en alemán) la conquista de la felicidad en la ternura del amor conyugal o de la fraternidad, exaltando la unión de la palabra y la música. Incluyó en la composición una Misa en Re, donde, invadido por una melancolía que rayaba el paroxismo, Patrick, con una visión bastante trágica del mundo, lo que era algo lógico metido en aquellas circunstancias y su propio natural, decía que al escucharlo "cada uno sentirá el estado de su alma pleno de luces y de sombras". Patrick admiraba poderosamente a Beethoven, su música y a la persona también; por cierto, que el genio alemán a menudo se lamentaba de que no conseguía tocar bien el violín, sin embargo Patrick dominaba a la perfección todo el difícil repertorio escrito por Beethoven para este instrumento.
Tardó en salir de todo aquello, pero salió, gracias a Patrick, papá y a Eva Ojeda también, aquella mujer se volcaba en atenciones con Morgana, entre Patrick y ella le cepillaban la larga melena, la bañaban, cocinaban, ordenaban la casa, Eva hacía todo aquello que no hacía Isabel (la de la limpieza) que era casi todo; además, le compraba todos los días una flor, le traía todos los perfumes de Guerlain, le frivolizaba los asuntos un poco para ver si encontraba una sonrisa y todos los días a la hora que podía (las horas de trabajo de Eva son raras) estaba con Morgana, aunque ésta no quisiera hablar ni oír ni ver a nadie. Pero logró superar todo aquello y volver a sus chicos de instituto y al sobresueldo de las entrevistas eventuales como free lance. En parte, a medida que avanza la vida uno nunca vuelve ya a ser el que era, es evidente. Si bien se mira, si nuestra alma queda, si parte de nuestra esencia queda con aquellos que se van, una parte nuestra o una gran parte de nosotros también se va, por eso somos como pequeños muertos, puede que en nosotros se sucedan otras nuevas células que nos renuevan en cierto modo, no lo sé. Eso decía papá. (A veces pienso que en donde todo termina, no queda nada... Pero, si nada queda ya, me pregunto ¿es que acaso estoy muerta?.. ¿Y cómo estarlo, sin estar aún sepultada? Si en vez de eso, me palpo y respiro, y mis ojos y sentidos se estremecen a la vez... ¿Es que acaso esto es vida?).
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Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...