martes, 22 de diciembre de 2009

Lotería es Salud




Hoy es el gran día de la Salud para todos, y ya sabemos por qué: no nos ha tocado la lotería y menos a una sujeta como yo que no compra nunca un décimo. Y es que prefiero no malgastar mis eurillos a sabiendas de que no me va a tocar. Nunca me ha tocado nada, a mi padre que murió de 87 años, jamás tuvo esa suerte y jugaba todos los años por tradición desde muy joven, eso sí, tuvo trabajo y salud prácticamente hasta los últimos días que precedieron a su muerte. Veo yo mucha gente que va justa de dinero y que sin embargo gasta una buena parte de su maltrecho jornal en esta costumbre o vicio tan común en todos los países. ¡Como cambia la vida de una persona merced al dinero!

Nunca he hablado con nadie que confiese haber sido rico o haber alcanzado el éxito gracias al juego, aunque sé de buena tinta de más de uno, sin duda. Siempre he pensado que eso del juego, sea el que sea, no es para mí, quizás porque me crea una ansiedad poco normal, o quizás porque si no me toca me sienta mal y veo malgastada la inversión, qué se yo. En Japón son grandes jugadores de todo lo habido y por haber y ya en su momento me creó un gran impacto la diversidad de juegos de monedas y demás que tienen en su cultura social, no lo podía aguantar. Me parecía una bofetada contínua y un mayor contraste con la filosofía y las corrientes orientales que yo allí buscaba. Es una sociedad en contínua contradicción, bueno, como la nuestra, la sociedad occidental no es mucho mejor. Lo mejor de la Navidad –y eso que a mí me gusta lo del canturreo de los niños de San Ildefonso- es poder cambiar de vida, es decir, que el azar cambie nuestra vida y no nosotros.



La tradición, admito, me gusta, pues el Colegio de San Ildefonso es la Institución dedicada a la infancia más antigua de Madrid con más de 400 años de existencia. Sabemos que sus orígenes datan de 1543, año en que Carlos V concedió una Real Cédula que dotaba al Colegio de los bienes precisos para atender a sus fines. Las primeras Ordenanzas del Colegio que hoy existen son de 1600 y las hizo el escribano Francisco de Monzón. Su actividad tanto interna: acogida, educación y colocación de madrileños huérfanos, como externa: celebran liturgias, fiestas públicas, lotería, ha sido siempre muy intensa.El primer sorteo de la Lotería Nacional, el que toman parte como extractores fue el 9 de marzo de 1771. Desde entonces, para actuar en los sorteos de la Lotería, se selecciona a aquellos alumnos y alumnas que tienen buen timbre de voz y pronunciación clara, a los que se ejercita para la fácil y rápida lectura de los números y se les adiestra en el manejo de las bolas de los sorteos mediante ensayos continuos con material que la Lotería Nacional tiene a disposición del colegio.


Este colegio ubicado primitivamente en el número 3 de la Carrera de San Francisco fue trasladado en 1884 a la calle Alfonso VI a unas casas que habían sido del Marqués de Benalúa, pues su antigua ubicación de había quedado pequeña al ir creciendo el número de niños que dependían de esta institución. En 1988 se produjo la renovación del edificio y se dotó a la institución de nuevo personal y medios más actuales para renovar los fines para los que fue creada en el siglo XV y entre los que están: corregir las desigualdades sociales, subvenir a la educación y la formación de los más jóvenes. Hoy hemos visto cantar a una niña de color y desde hace unos años la organización cambia poco a poco incorporando muchos niños de diversas nacionalidades. Manos inocentes protagonistas del futuro y del bonheur de muchas personas que a diferencia de mi, creen que su vida la puede cambiar el azar y apuestan por ello.



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