Personas que visitan este blog

Manías y jorobas, difíciles de quitar




En efecto, manías y jorobas, difíciles de quitar, normal y es que con los años nos hacemos muy incongruentes, nos radicalizamos en algunos aspectos y en otros nos la trae al pairo pero por completo. Quién no habrá visto gente muy liberal para sí ser completamente dictadora y supresora en su casa o por el contrario personajes de la derechona más espectacular tener en su casa una mentalidad liberal en el verdadero sentido que esta palabra tiene. Mi amiga dice que hablo en símbolos y va a ser que sí.


Pero no acuso a nadie, no señor, porque yo soy la primera que no doy una en coherencia y ciertas cosas que me interesaban en la juventud ahora no tienen ningún sentido para mi, yo lo llamo la evolución de la persona –para andar por casa, vamos- otros dicen que has cambiado mucho, como si alguien se creyera de verdad que puede conocer a otro, y yo digo que cuando me encuentro a alguien que sigue igual que siempre es que la vida no le ha servido para nada a pesar de los batacazos. Vale.



Confieso que me atraen mucho la ciencia y sobre todo los progresos técnicos y tecnológicos, pero por el contrario hay cosas que cada día las soporto menos y me hago más y más a la antigua. Por ejemplo, estan muy bien los aparatos de fotografía digitales pero al mismo tiempo es la única manera de no tener en tu casa o encima del piano una foto como Dios manda ¿por qué? Porque todas están en el ordenador. Yo, cuando era más joven y recuerdo en este sentido mis tiempos de redactora jefe en un conocidísimo periódico canario –que no voy a nombrar porque me echaron- pues era yo feliz con mi super cámara y mis revelados impresionantes, vamos, que alucinaba yo como las mismas cabras entre olorcillos vinagreros y demás. Las fotos probablemente fueran un higo, pero, tenías fotos porque o las revelabas tú o la curiosidad te hacía ir a la tienda de enfrente a ver cómo habías retratado esa puesta de sol que habías hecho medio cocida, o ese chico bombón o a tu amiga, tu padre o al mismo Pelayo en un caballo percherón. Hoy, nada de eso existe, todo está en el ordenador o computadora como dicen los de pallá. Las copas de antaño y los cigarrillos hoy, que se supone que está uno cada día más cerca del otro lado y la salud me da igual, pues no me interesa nada, nada, y colgué los cigarrillos y las copas hace más de veinte años, ¡mogollón de tiempo sin probar ni una copilla de ná! Mis amigos saben que tengo locura suficiente y que ya ¡lo que me faltaba! Sana, sanota.


Ni qué decir tiene de los mandos sofisticadísimos de la televisión, bueno, del televisor que es menos friki. Yo recuerdo ser mucho más feliz de pequeña simplemente apretando el botón de la Sylvanian o la Telefunken, hoy, tienes que clavar dedo y uña desesperado, indeciso, agobiado porque ya no sabes qué ver, nada te convence para un rato que tiene uno delante de ese monstruo. No sé lo que le pasa a esas pilas de los malditos mandos que hay que estar haciendo el capullo moviendo el mando con el brazo en movimientos circulares sin que este responda en absoluto a nada de lo que uno pretende. Triste. Mejor, la Telefunken blanco y negro de toda la vida donde había que esforzarse y el color lo ponías tú con la imaginación.

Para qué vamos a hablar de ideologías, si en esto da para escribir varios libros, diré al respecto que los años nos cambian y yo a pesar del comunismo y anarquismo que he mantenido de siempre, de toda la vida, soy incongruente como yo sola, y soy de las pocas que más le interesa el misticismo, las religiones y que más profundamente procura vivir cada día en unión mística con Dios. Mi amigo John es troskista y también le detuvieron hace poco en Cuba por sospechoso, ¡encima! Él que es un angelito pensador e ideólogo. Así está el mundo.


Con respecto al republicanismo –idea abrazada desde siempre- confieso que los años solo han radicalizado mis ideas, y cada día más, por eso no sé si volver a España y liarla. Estoy harta también de que todos los tolilis europeos se cachondeen de que los españoles tenemos un rey, que hace lo que le da la real gana, que nos aguantamos y que somos unos vendidos. Me tiene un poco harta la leyenda, pero tienen razón, nos aguantamos con todo, solo queremos reyes y ¡que vivan las caenas! Se sigue diciendo entre esos clamores que aplauden a los que siguen quemando las maltrechas arcas españolas.


Por último diré, que el colmo de mi misma es que creo que me he vuelto peligrosa porque yo que he sido comunista de toda la vida, ahora paso el aspirador con marchas militares y me lo paso pipa, eso quiere decir mucho en mi personalidad, osea que me estoy entrenando y a base de bien. Aquella que dice: “Ardor guerrero...” esa es la caña y friegas los platos a la velocidad de la luz. Veo que desfilo muy bien pasillo arriba, pasillo abajo, nada de gimnasia americana, ni Pilates, ni rien du tout, ¡unas buenas marchas militares a toda leche! Si son legionarias, mejor que mejor, y garantizo ir como una moto para el resto del día. De paso, si alguien quiere ir a tu casa y a ti no te apetece, con esa musiquirri, ya no entra. Es obvio que el ejército se ha perdido algo grande conmigo, a cambio tienen un monje currante exiliado en Francia.¡Legionaaaarriiiiooo, la bandera nacionalllll! ¡Chim, pón!






Publicar un comentario

Entradas populares