martes, 12 de enero de 2010

¡Rebajas! que me tiro, que me tiro



Esta semana han empezado las rebajas, bueno el otro día si mal no recuerdo y la verdad es que es toda una aventura. Miradas vengadoras, miradas sucias diría, cuchillos jamoneros, pasos acechantes, navajas por el aire, higadiles codazos mortales, patadas en la espinilla...un sin fin de monadas por conseguir aquella pieza que es mejor que la otra, aquella pieza que es la mejor, la que mejor precio tiene. ¡Que me tiro, que me tiro! Parece que va a decir alguien. Coches que llegan a los parkings como el que llega a un combate de boxeo, ¡que me parto, que me parto! Claro que la mayoría de las veces los objetos que se exhiben en rebajas son objetos ociosos, en realidad cosas que no son de primera necesidad, no nos son necesarias y sin embargo son atractivas, y de repente se nos aparecen delante de nuestros ojos como imprescindibles. Así es el consumismo.



Nos gastamos nuestros cien eurillos de rigor y nos vamos a casa mas contentos que unas castañuelas. Manteles, unas velas verde pistacho que me van a juego en el salón, un vaso de corazoncitos, una diadema ancha que luego me aprieta las orejas, una bufanda bien apañadita de las del mayo del 68, un paraguas que luego siempre olvidamos en casa, el sujetador de turno y como no me acuerdo de si es la copa A,B,C o D pues me llevo cuatro que ya habrá tiempo de cambiarlos, esas botas de piel que luego nos da pena usar y se quedan prácticamente nuevas para el año que viene, unos pendientes, un niki, otro niki, un jersey, otro de cuello alto que me va muy bien, un cepillo del pelo porque el otro tiene caspa, un desodorante porque lo han rebajado y ahora ya solo vale 35 euros, un chal, un monedero que estaba fenomenal fenomenal de precio, un pijama de seda que aunque me dan repelús tengo que tener uno que el otro ya no me entra por el culo, un pijama de algodón que en realidad son los que uso, unas zapatillas, otras porque estaban tan bien de precio que merecía la pena llevar dos pares, un delantal hipermoderno, una peli de video porque voy poco al cine, unos cds porque con esto de la Sgae nos han jorobado a todos...un sin fin de cosas y cosas, que no son más que eso: objetos, cosas innecesarias. A codazo limpio le he arrebatado una bata a una de al lado que también la quería, yo la vi primero, jopetas, ¡peor que el Oeste americano! Porque a mi suegra le tengo que llevar una bata, además del equipo de aerobic. Somos todos de un moderno que nos salimos.


En lo que no caemos la mayoría de las veces, o quizás sí, es que las rebajas no son tales desde el momento en que los precios iniciales estaban de antemano por las nubes, y claro, cualquier rebajilla que en realidad se aproxima a su precio de verdad nos parece la locura conejil. Europa y en particular España, desde que nos cambiaron al euro, hemos sufrido y sufrimos de hecho un robo a mano armada constante sin que apenas nos demos cuenta, pero es tan espectacularmente grande la diferencia de valor entre los objetos, y lo que pagamos que las rebajas nos parecen, eso, el maná caido del mismísimo cielo. Pero, ojo, no esto no es ninguna broma y el perfil general de la compradora compulsiva que por lo general es mujer, con problemas y medio depre a más de una le ha llevado a hipotecar su casa y tener que cancelar sus tarjetas y cuentas bancarias. Ojo al dato, que los comerciantes con tal de vender les importa muy poco si los demás destrozan su vida. Vale.



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