viernes, 26 de febrero de 2010

Seguimos con el intelecto y con el papeo. Capitulo II

Esta semana comienzan las clases en la Universidad francesa después de las vacaciones y comienzan graciosamente. Hay que decir que he estado por ahí, entre otras cosas, con Elvis. Se me había olvidado que tengo una cita muy especial con mis alumnos, esta semana que entra, los cuales han decidido hacer una clase más larga con recuperación incluida y picnic también incluido. En dicha clase se hablará de muchas cosas, y se expondrán muchas cosas como por ejemplo, quienes eran Ortega y Gasset –no eran dos hermanos- María Zambrano y Unamuno por un lado –la cosa va de tríos- y por otro qué representaron en la novela Emilia Pardo Bazán, Alas Clarín y Pérez Galdós, y más allá el dúo integrado por Picasso-Dali o Machado-Lorca. Algo de cultura y entre medias se saborean los porqués de la tortilla española, el gazpacho andaluz, la fabada asturiana, el chorizo, tradición y evolución de las tapas, situación del chiringuito español y demás zarandajas. Las ideas de Unamuno no están en absoluto lejos de la forma que tienen de entender la vida y sus costumbres los franceses de hoy, con la diferencia –claro está- de que el primero pertenece a una generación cien años anterior a ésta, pero su españolismo no está nada lejos del chauvinismo francés, pero nada nada. Al menos el escritor vasco tenía sus razones pertenecía a la mal llamada Generación del 98, a los que les habían dado un palo bestial, a una España donde había perdido todas sus colonias y si me apuras su identidad, razones había de buscar razones de existencia, valiendo la redundancia. Francia hoy, busca y quiere definir qué es ser francés. Ya daré noticia de este tema que tiene su aquel pero que es así, Sarkozy está definiéndolo o intentándolo para las nuevas generaciones por si acaso no se han enterado. ¡Válgame Dios! Lo dejaremos ahí para otro día y sigo.

Yo digo que si mientras se debate qué cerveza es la mejor si la San Miguel, Mahou cinco estrellas o la Coronita se puede hablar de Ortega, pues mejor que mejor, porque está muy bien imaginar qué cerveza hubiera preferido Lorca para determinadas ocasiones icluida la previa a ser fusilado. Este es un esfuerzo mental e imaginativo que solo lo podemos hacer los poetas. Punto. Está bien en cualquier caso hacer estas cosas, jugar con la imaginación y los sentidos pero poderlo hacer en la Universidad al tiempo que se aprende algo. Cosa rara en los días que corren porque uno aprende en su casa o en la biblioteca estudiando y está demostrado. Punto. Uno de mis alumnos expuso el tema hispánico por un lado y latino por otro de El chorizo y el Zorro estableciendo correspondencias, diferencias, relaciones, expansión por el mundo...y le quedó muy bien. No nos aburrimos, que ya es un paso de gigante en la Universidad. ¿Cuándo se habla mejor en público con el estómago lleno o vacío? Por qué cuando uno tiene que discursar no tiene delante unas aceitunas rellenas de anchoa o unos canapés de foie-gras? –dice uno. Supongo que porque entonces pasaría de todo y no discursaría, -dice otro. O haría ruiditos al hablar y por lo tanto sería irreverente pues es una falta de respeto por parte del orador hacia el público, -dice el de más allá. Bueno, supongo que lo que más me interesa es aclarar las cosas –si lo puedo hacer jalándome un bocata mejor- iluminar la verdad de hábitos y costumbres para que nadie confunda los asuntos culturales y no piense ni que los españoles estamos bebiendo todo el día sangría –probablemente no la bebemos nunca- ni que hacemos la siesta sistemáticamente en cualquier lugar, ni que solo matamos toros, o que vamos con la peineta puesta las veinticuatro. Hay que enseñar además que también tenemos filósofos y pensadores aunque sean del siglo XX y por supuesto grandes escritores, poetas y artistas.

Por la misma razón que no todos los franceses –bueno eso sí- van con la baguette de pan en la mano, no es un ejemplo por que sí van con la baguette de pan en la mano, pero quizás no todos son tan estirados como parecen, ni tan chauvinistas, ni tan avaros, ni todos se creen el centro del mundo, ni todos se creen por encima del bien y del mal. No. Por eso la enseñanza de la cultura del hispanismo, del español –en este caso- debe abarcar además usos y costumbres de los ciudadanos, porque aunque –en este caso hablando de Francia y España- seamos vecinos, somos sociedades muy diferentes. Lo somos además en la literatura igualmente, siempre lo hemos sido a través de los tiempos porque nos hemos dado de puñetazos a base de bien y siempre lo seremos, pero eso no quiere decir que las culturas no se entrelacen e intercambien en sus afaires más pequeños, influyendo unos en otros, procurándose de esta manera mayor evolución y progreso. Así debe ser. Y yo, com o profesora exiliada prácticamente en Francia como estoy me gusta aclarar a mis alumnos por qué Galdós escribió Misericordia y por qué Unamuno quería españolizar al mundo entero entre otras cosas, claro, al tiempo que observo sus reacciones cuando se llevan a la boca la tan traída y llevada tortilla de patata, con pinchitos de chorizo, gazpacho y olé. Después tendrán que hacer un examen, no de los sabores del gazpacho en paladar de gourmet francés –que tampoco sería ninguna tontería- sino de las razones que tenía Galdós para denunciar la mendicidad, cómo era aquella sociedad madrileña o mejor dicho española, que socorría de mala manera a los mendigos en lugar de enseñarles y obligarles a trabajar, con sus calles en orden social –que hoy siguen- y su multitud de personalidades retratadas que también hoy siguen. También se examinarán sobre la huella de Ortega en algunos intelectuales y políticos, o por qué se fue María Zambrano -tela- y algunas cosas más, que para ser estudiantes extranjeros, no está mal, ya saben más que muchos españoles de los que me encuentro a mansalva. Espero que además de pasarlo bien y compartir cultura a la hora de corregir exámenes los papeles no exhalen regüeldos choriceros.

sábado, 13 de febrero de 2010

El intelecto y el papeo. Capítulo I

Me he pasado toda la vida desde pequeñita y repito sobre todo cuando de pequeña, castigada en la clase, las monjas lo hacían ya por deporte, porque tenía la costumbre de comer a escondidas cualquier cosa: magdalenas, galletitas, caramelillos, chucherías...qué se yo, llevaba en el babi, arsenales de cositas que luego me las confiscaban y digo yo que se las comían porque no creo que las tirasen a la basura. Me daba bastante rabia, la verdad sea dicha. Igualmente sigue sucediendo hoy, las manías se heredan, ya lo veo, y eso de rebelarse contra las reglas y normas tiene su aquel y uno de mis hijos se lleva también cosas a escondidas, no comida, sino enseres, gadgets y cree que en su colegio cuando le quitan los profes sus canicas, pistolillas, tirachinas y demás pues que luego se ponen a jugar a escondidas entre todos los miembros del personal educativo, profes, bedeles y tal. Se los imagina a batalla campal cuando está el cole vacío, lo que yo le digo:  ¡No te queda na, criatura!

El caso es que el otro día en la Uni me recordaron mis tiempos de hambruna –yo la tenía también de sabiduría- cuando dos alumnas me dijeron que llegarían tarde y preguntaban si podrían comer en la clase, no tenían tiempo de hacerlo antes. El curso para ellas era de las 13:00 hasta las 16:00 horas. Yo me puse contenta porque siempre me llevo el cafelito a la clase. Naturalmente les dije que si, que si, que vinieran con lo que quisieran, con el pic-nic. Lo importante para mi, es que se enteren, lo mejor es estar a gusto, enterarse de verdad, seguir al profesor, seguirle con su rotulador y con lo que habla. Yo siempre digo que solo necesito una pizarra con su tiza para enseñar, bueno una tiza no, un rotulador, porque prefiero las pizarras blancas cual folio, y el rotu a la tiza que da un repelús que echa patrás y te pones perdido. Mucho mas limpio la pizarra blanca. Esto del papear en clase ya comenzó a pasarme hace quince años cuando trabajaba en la Saint Louis University Campus de Madrid ya como profesora cuando venían los estudiantes americanos con su lata y cascos de música puestos como si tal cosa. Lo de los cascos obviamente se podía evitar, por lo del respeto, lo de la lata de coca-cola, pues me daba envidia porque yo por aquel entonces era muy de la disciplina universitas española y eso era a todas luces un comportamiento ridículo y demostraba unos “modales impropios en la Universidad”, así me habían educado, qué le vamos a hacer. Hoy en día, se ve que he cambiado y me da todo igual, y anticipo la comodidad por encima de todo. Por eso entro sin problema en clase con el cafelito o la lata y me da igual trasladar ciertos modales del otro lado, aunque aquí en Francia he visto que también los tienen. Es España el lugar raro por excelencia donde el protocolo tiene una importancia muy relevante, también lo hay aquí, claro, pero el protocolo y las formas existen siempre. Sin embargo España es rara. aleatoria o hipócrita pues guarda las formas extremas para unas cosas como si fuesen ídolos y para otras son terribles, como por ejemplo, para la puntualidad o para la atención al estudiante, que son cosas que de verdad importan y pocos son los que lo cumplen, porque el respeto, ese se gana, no depende de ir con bastón y tratar a batacazos a la gente.
Por ejemplo, con esto de las formas, mi podólogo me recomienda que debo ir con zapatos de deporte de los buenos, porque tengo los pies muy mal, dice, y dice bien y que debo ir con buen calzado aunque este sea como yo digo jachorrio. Él dice que llevar zapatos de tacón –me chiflan cuanto más alto mejor- es un crimen, sin embargo es elegante, yo lo llamo andamios, y más me gustan cuando menos los puedo utilizar. ¡La vejez! Me propone llevar al lado de los taconazos, al lado o en un bolso, pues unas playeras, bueno, las deportivas que yo las he llamado toda la vida playeras, aunque repatee al personal.
Pues me va convenciendo y a la fuerza ahorcan que se dice, porque me va dando igual las formas y voy a lo cómodo aunque parezca yo un gañán, quel horreur! Veo que lo va a conseguir y cada vez uso menos los taconazos y me conformo con mirarlos. Debe ser como los hombres con las mujeres y el tiempo. La misma relación.
Las formas en la Universidad viene siendo como los zapatos y el podólogo, que poco importan las formas cuando el contenido es interesante e importante. Lo que importa es andar y hacerlo bien sin hacerse daño pero haciendo camino. Si estando a gusto en clase con la barriga contenta y tomando un café estudiante y profesor están mejor, pues por qué no. Por qué encorsetar las cosas bajo una apariencia hostil cuando tienen un valor en si mismo mucho más natural e inteligente? Uno debe hacer que los demás sepan desglosar el valor de las cosas, que lo consideren y que sepan valorarlo espontáneamente. Y quien quiera comer pues que coma lo que le de la gana, eso sí, que invite.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¡Qué malo es ser bueno!

Han llegado a las 7 horas como cada mañana a mi correo las noticias –terroríficas la mayoría de las veces- pero me confieso acostumbrada a ellas, uno, verdad, aprende a sufrir en silencio el dolor humano en unos casos y la estupidez supina cuando se trata de política en otros. Dejo aparte las inútiles y vacías noticias culturales, como caso clínico las de sociedad y caso verdaderamente aparte las de Deporte, estas son, para alucinar, pertenecen en verdad a otro mundo.
Hoy, no obstante, me he sentido mal ante la noticia de los ancianos abrasados en la mierda de residencia sevillana y me ha vuelto a la cabeza una vez más la casa de los horrores que siempre me han parecido las residencias de ancianos, aquí en Francia, Maison de Retraite. Y puedo hablar con criterio, porque si hay algunas en España que merezcan la pena, las gestiona un familiar mío, premiado como empresario del año en alguna ocasión, precisamente por poner cierto cariño o amor en su gestión en temas de geriátricos. Y es que también se puede poner amor en el trabajo aunque sea un negocio y esto es lícito y en general las cosas quedan mejor hechas, con mayor dignidad, como debe ser.
Lo que no entiendo muy bien, -y es que por Andalucía todavía prima el compadreo a cada esquina- es porqué en el resto del país o del territorio, me da igual como se quiera llamar te exigen lo que no está en los Escritos para abrir o adaptar cualquier lugar para Residencia y en otros lugares se hace lo que les da la gana como asesinos a sueldo. Una Residencia en condiciones debe tener absolutamente de todo, con sus consiguientes barreras antipánico, distancias entre las puertas, barras por todas las paredes, salidas de emergencia por cada lugar y lo que uno no se puede llegar ni a imaginar porque si lo lees te dedicas a vender pipas que es menos comprometido, y digo bien, cómo es posible que tengan ancianos inmovilizados en lo que aparecía por lo que hemos podido ver en las noticias como un edificio de tres plantas donde no han podido ni siquiera rescatar a esas pobres personas, enfermas y mayores. De estas cosas no se habla porque siempre que se habla es para hablar de fraude, de crimen, de gente que abusa, de asesinos y de gente que pagará, sin duda, lo que hace. Esto no se puede aguantar. Tampoco interesa al gobierno nada de esto porque claro, las residencias son caras, lo son y mucho, son para unos pocos, y por lo que se ve los que ahora dirigen el país nunca van a necesitar nada, o se conoce que tienen familias a la antigua que se van a ocupar de ellos como se ha hecho toda la vida. Yo creo que todo el mundo tiene derecho a ser tratado muy bien cuando estás en el final de tus días y no tienes a nadie que se ocupe de ti o lo tienes pero no pueden o no quieren, y resulta que con qué pensión se hace eso? Como solo fomentamos un mundo de machotes y machotas mas sanos que la hostia pues se ve que ninguno de los dirigentes necesitarán ayuda, y además van a vivir mogollón de años por lo que parece. A mi, me da pena, me produce una tristeza muy grande ese mundo de guardería ancianil y me preocupa este futuro que nadie contempla même si yo estoy en una situación privilegiada.
En estos días que trabajo con mis alumnos y que les invito a pensar sobre el paso del tiempo, la madurez, la vejez y la sociedad en una novela de Galdós llamada El abuelo, recuerdo una frase de uno de los personajes más logrados y más entrañables del mundo galdosiano Pío Coronado, cuando está al borde del suicidio, desesperado de ver cómo su familia no le cuida y solo quieren de él su herencia, y cómo le maltratan y le dan de lado, y se siente solo, él que ha sido un sabio, y cómo se repudia a si mismo por no tener coraje ni valentía para echar de su lado a tanta ralea. La frase decía despreciándose a si mismo: qué malo es ser bueno. Y cuánta razón tenía este hombre bueno que no tenía el valor de batallar contra la ingratitud que es lo más despreciable del ser humano.
Hoy siento una pena terrible también de las sociedades avanzadas y de lo solos que están los seres humanos, así, en un día cualquiera en los que las llamas te alcanzan sin que nadie llegue a tiempo de socorrerte porque tu tampoco puedes hacer nada por ti mismo. 
Y es que los ancianos, dicen que tienen muy mala leche y es razonable porque muchos son niños, jóvenes, encerrados en cuerpos que no les responden y eso cabrea a cualquiera, pero, descuida, que a todos nos llegará la hora, y más de uno diremos para nuestros adentros: qué malo es ser bueno. 

lunes, 8 de febrero de 2010

Blog, escritura y copiotas


Esto de los blog es una novelería a la que confieso que yo me he apuntado pero igualmente confieso que no sé cuánto tiempo me va a durar, supongo que conociéndome, no mucho, llevo tres meses y ya me parece mucho aguantar con tanta fidelidad con lo infiel y pilinguilla que soy yo para estas cosas literarias. Y es que como dice mi agente, en el blog nunca pongo lo bueno que no sé muy bien lo que quiere decir o no sé muy bien a qué se refiere. Simplemente el blog es al escritor, la columna del periódico, el lugar donde practicar o ver cómo quedan determinados textos o líneas, ensayar cosas, que luego cambias, y retocas y retocas porque no están corregidos la mayoría de las veces, yo al menos no corrigo nada, salen las cosas del tirón, con espontaneidad y frescura y un muy poco de erudición. Un juego de escritor como otro cualquiera, pero si se mira bien, peligroso. Los que somos de pluma fácil, es al mismo tiempo –y usando la redundancia- reconocer fácilmente nuestro propio estilo en los textos de otro y puede que no nos importe por que la vida es larga, lo es mucho y habrá tiempo de encontrarse, sin duda. Pero luego están los de la Esgae que ya tocan las narices a todo el mundo y no defienden nada más que a los del canturreo pa pagá y pagá. Harta estoy señor mío de que fotocopien mis textos, bueno, de hecho hasta los profesores –cutres como ellos solos, los más cutres de todos- son los que más fotocopian –por ejemplo de la revista que yo dirijo- los artículos que les interesan en lugar de comprar la revista y colaborar con la causa. Si eso hacen los profesores, qué no harán los alumnos, porque en otros casos so escusa de que el libro está descatalogado Ancha es Castilla a fundir la máquina de fotocopiar con las moneditas y a por ellos sin por eso mismo buscar al autor que se ha dejado los cuernos para darle unas pesetillas. A mi, no me las han dado por las veces que han fotocopiado mi edición de Realidad, que estoy por reeditarla a ver si me cunde ¡leche!, pero no, la peña prefiere fotocopiar, les pone más, por lo visto.

La propiedad intelectual para estas cosas es poco menos que absurda porque es muy difícil con el copia y pega demostrar donde está el copieteo y demás, donde el trinqueo de bibliografía y de fuentes de investigación, dónde te han trincao el estilo...etcétera...aunque yo y mi estilo -la burra delante- lo sé demostrar y sé demostrar cuando me han copiado perfectamente porque para eso soy filológa y no periodista y me conozco la técnica y los intríngulis y me parto de ver -por ejemplo en materia de crítica literaria- cómo se copian los unos a los otros, triste, muy triste. Ser periodista no implica necesariamente ser escritor, ser filólogo quizás tampoco, pero alomejor sí implica controlar algo de la lengua, alomejor algo de la tuya y de la que cobardemente algunos ejercitan como copiadores o como yo les llamo copiotas que es más chungo. Decían en la Facultad que el periodista describía la taza de café y el escritor tenía que hacerte sentir cómo olía el café y trasladarte a algún lugar. Bueno, hoy estas cosas son muy cansinas, pero en fin. Ser filólogo tampoco implica ser crítico, ni para ser crítico se deben tener estudios, para ser escritor tampoco, tampoco hacen falta para hacer un buen reportaje –que es la función del periodista- ni de estudios se rellenan los documentales aunque yo creo que un poco sí, también hay que saber algo para escribir un ensayo, o para en mitad de una comedia intercalar un comentario filosófico de conocimiento no trincado del libro de frases célebres, también hay que saber algo para reconocer todos esos casos y quesos, el fullero, del copiota, del sabio y de la sabia y de su puta madre, también de la esgae que solo piensan en ellos -en la cantistorra de los cojones y en que paguemos por tó- y muy poco en los que tienen y tenemos talento y todavía no ha llegado nuestra hora de que vengan –aunque vendrán- a hacernos la pelota y a rogarnos a que escribamos en sus páginas y por eso en definitiva escribimos en blog, por necesidad. Eh! que sí, que he dicho que no aunque pagaban bien el otro día, pero no me molaba nada escribir en la revista que me proponían, y se acabó. Si lo cuento es porque alomehó me estoy arrepintiendo, que voy de lista muchas veces, pero es que el Director de esa revista iba más de listo todavía, ¡hombre! Ser escritor es entre otras muchas cosas, una necesidad vital para la que generalmente se nace, se viene a dar el coñazo y a cabrear y a hacer pensar y a hacer reflexionar con el arma más dura y demoledora de todas: la pluma.

viernes, 5 de febrero de 2010

Hoy que parecía todo maravilloso...

Hoy, iba a ser un día de esos maravillosos que te levantas, bien, de los que no has tropezado con nada y que aunque llueve y estamos en invierno, pues ves las cosas con ilusión, como creyendo firmemente en los Reyes Magos y creyéndolo de veras. Con esa actitud, uno sale a la calle –es de suponer que la movida de todos los días del desayuno ha salido bien- dispuesto a comerse el mundo.
Has dejado el coche justo en el único sitio que había hoy –qué suerte, jolín- y ves que lo tienes dominado, hoy no has perdido esos 45 minutos de rigor para llegar a clase, no solo eso, sino que alguien te ha avisado cuando llegabas de que ahí, ahí, madame, ahí, hay un lugar para su coche. ¡Alucinante! después parece que los alumnos se han enterado de todo, parece asimismo que han pensado algo y no solo eso, sino que, han trabajado. La vida te sonríe. La cosa ha empezado a ir en declive cuando he leído las noticias, en qué hora: que si Zapatero cita la Biblia ¡ostras Petrus! para hablar de trabajadores e inmigrantes –sus asesores ya no saben a qué recurrir- el Cervantes sigue haciendo sus patochadas que nadie comprende y no ha perdido ni miquito ni miquito de su presupuesto ole, ole y ole, el monigote de Rajoy sale a la palestra para seguir haciendo nada y dar un poco más de opio al pueblo hambriento con palabras vacías y un olor a rancio que echa para atrás, Haití ya no es noticia y hacen falta varias dosis de higados sueltos y cámara en ristre enfocando canívales devorándose unos a otros para ver si la gente reacciona de su egocentrismo absoluto...y qué se puede hacer, juicio sobre el Concord cuando da igual y se exculpan la culpa por diez de pipas cuando los muertos no los levanta ni la caridad, el Obama –chavalín venido a menos tal y como ya sabíamos- que no viene porque le importa un bledo Europa y ridiculiza a Zapaterín con sus manitas, Afganistán, lugar donde siguen matándose y a nuestros soldados Richards que mandan allí a pecho descubierto y con tanques de risa como si fuera el camerino de Una noche en la ópera de los hermanos Marx...y la Jeni llora que te llora, pero allí están bien defendiendo a una Patria absurda que no quiere serlo. En Francia –que sí son patrióticos- nadie habla de Afganistán, por ejemplo, pa qué, sin embargo, ellos siguen con sus huelgas cada día por algo, felices de la vida, por que son huelguistas recalcitrantes y por antonomasia. Del Tibet nadie quiere saber nada, ahora, hasta que a algún cantante o artista le de el punto, como nadie quiere saber nada de Uganda, Ruanda o el Chad o Mauritania que siguen todos exactamente iguales, los unos comiéndose a bocaos y los otros tomados por la guerrilla árabe, y ojo que van a por todas se dice muy seriamente. A Nacho Duato, amigo, le quieren echar de la Compañía Nacional porque no hace Ballet Clásico –argüyen ahora- cuando todos sabemos de sobra que eso en España es prácticamente imposible, los bailarines españoles no les da la gana ser un muñequito y bailar el repertorio ruso, trescientos muñecos haciendo la misma coreografía...por eso Duato dio con la tecla de la Danza Contemporánea que es idónea para protagonistas que es justamente nuestra idiosincrasia, los españoles somos todos protagonistas y no soldaditos cortados por el mismo patrón, eso ni ha existido en nuestro país, ni existirá, aunque se traigan a bailarines maravillosos que son protagonistas fuera de España como Tamara Rojo, se los traen, eso sí, pero para hacer el protagonista, bien sûr.
Aquí la clave tiene que ser otra. En fin, ahora el Duato que ha currado lo suyo e intelectualizado a mi modo de ver bastante la danza, pues estorba porque tiene una compañía de “autor”, ¡manda que manda!. España es además el primer país en envidiosos ¡rediós! eso lo digo yo con estadística en la mano. Son noticia gente joven que sube como la espuma sin saber muy bien por qué, ganadores de premios de películas, jugadoras de poker que ganan mogollón de dinero, empresarios de quince años de internet, ganadores siempre, y pretenden ser ejemplo vivo de las generaciones jóvenes, ser ejemplo para generar ludópatas por muy economista que se sea y muchas partidas de póker que se ganen en los casinos como la joven del otro día noticia en El País...sigo sin verlo, porque el juego sigue siendo una enfermedad para muchas personas, pero seguimos elevando a la categoría de líder a aquel o aquella –ahora esto mola más por ser mujer, triunfas aunque lo que hagas sea una mierda- que pase de los límites, porque ahora nadie sabe donde están, los límites –digo a voces-. O viene el chorlito de la Belén Esteban con sus operaciones –que le quedan bien por cierto- y así pasa, que miles y miles de jóvenes ignorantes, indocumentados y sin presencia en su vida de ningún valor -ya sé que no todos son así, felizmente- la mayoría de las veces deprimidos y con la autoestima a la altura de la moqueta y qué sucede: pues que quieren ser como Belén Esteban, parangón de la ordinariez más absoluta, hortera documentada y bien pagá. ¡Si mi abuela levantara la cabeza!. Pero es normal, es muy normal, y lógico porque la muy burra ha quedado bien, si no habla, claro, y gana mucho dinero y los borriquitos y borriquitas que la ven, piensan que eso mismo les puede suceder a ellos y triunfar como Leticia casándose con el príncipe rana-capullo. No se dan cuenta de que la vida y las cosas cuesta mucho tenerlas –la salud, la inteligencia- y ganarlas –las cosas-, mucho y mucho sacrificio y estudio y trabajo, pero como están acostumbrados –aunque sean hijos de familias obreras- a tenerlo todo y a bajarse música gratis con dos pelés, a fotocopiar libros by de face y a no pagar por nada, y a pegar mangas con el botellón y a entrar en el trullo y a salir a la hora, y a comprar y a vender, y a qué se yo, pues que tienen el mundo en su mano y nada les cuesta el trabajo, creen, claro. Después viene la famosa madurez que es infinitamente peor que la adolescencia y sin embargo no nos contempla nadie. Por eso mismo, luego viene la depresión y muchas veces el suicidio, porque la vida, el mundo propio no se construye así, eso no es duradero. No voy a decir cómo se hace, por Dios bendito, obrera en contínuo aprendizaje, pero veo mucho sufrimiento por ahí, y mucha osadía también, y mucho tortazo predestinado y no sé de quien es la culpa...de nadie, solo que es irremediable, y una vez que las cosas han sucedido... qué!  Ofú!
Hoy que parecía todo maravilloso porque vi amanecer desde la ventana de mi biblioteca, me han jorobado con la realidad, esa que me gusta, sí, pero que me revienta también, como a cada hijo de vecino. Mañana, mañana será otro día y mañana lloraré.

Y hoy dedico la foto de Duato -Ofú hijo mío- a mi amiga Rita Hayguord. Un beso.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Cosas de médicos y el intrusismo mediático salvaje

La política y los galenos no se deben mezclar nunca, esto ya lo he dicho en otras ocasiones aunque mi voz no es nada, claro. como la mayoría de las voces que se pronuncian sin más ante una injusticia, ahora en España esto no sirve para nada. Y es que la canalla es cruel, y lo es mucho, sobre todo cuando se deja llevar por las voces ignorantes o malintencionadas. Me refiero al caso polémico cuanto menos del Doctor Muerte y que ahora ya nadie se acuerda hasta que les de por otro. La gente se toma unas licencias con los asuntos médicos que espanta, ¡qué país de listos, cualquiera puede opinar! Lo cierto es que en España la cuestión de los galenos esta muy diversificada, los médicos que son buenos lo son de verdad, la envidia del barrio, y los que no lo son –que también hay muchos- parece que son la cátedra de la sabiduría, pero son muy malos y carniceros. El resumen es que el usuario o pobre paciente no sabe a qué carta atenerse, está despistado y esto le lleva a cometer las mayores atrocidades.
Y es que nos pongamos como nos pongamos de algo hay que morir y todos ricos y pobres tendremos nuestro definitivo momento. De esto parece que nadie es consciente. Son pocas –por otra parte- las noticias de los logros por parte de los médicos, que son muchos y arriesgados, no, de eso no hablamos o hablamos poco. Es como cuando le pedimos cuentas a Dios de las desgracias que vemos a nuestro alrededor sin apercibirnos nunca de la cantidad de cosas buenas y de milagros que se suceden cada día. Tanto peor. Las noticias lo único que nos comunican sin cesar son las así llamadas negligencias médicas. No digo que no las haya, claro que las hay y muchas, como ya he dicho se hace difícil poder reconocer el buen médico del regular. Por ejemplo aquí en Francia toda la culpa es del stress, te pase lo que te pase, con lo que te dan gana de darle un garrotazo al especialista y salir cual SS de su consulta habiéndole demostrado que no, que no es un Dios y que cuando tiene delante de si, un caso dificil: hay que currar.
Es verdad que esto está directamente relacionado con las especialidades, quiero decir que un cirujano de corazón si resulta ser un carnicero no ejercería tan santa y arriesgada profesión, sin embargo un oftalmólogo privado que utiliza el laser lagic sin ton ni son con la posibilidad de obtener sustanciales ganancias; o un médico de estética o un dermatólogo, nos puede hacer dudar –seguro- de su honestidad, por no incluir las medicinas alternativas que se lucran ferozmente del pobre creyente sin que nadie les diga nada. Estos son la caña.
El caso del Doctor Muerte y su equipo –recuerdo ahora porque nadie habla de ellos- fue dura, como si todos conociéramos lo que hay que hacer con los enfermos terminales y las decisiones que hay que tomar al respecto. Los médicos por lo general pueden llegar a tener conversaciones en exclusiva con sus pacientes sin que los familiares se enteren y muchos en el lecho de muerte pronuncian el patético: doctor por favor, ayúdeme. He visto con mis propios ojos el horror de la muerte en los enfermos de fase terminal, en los que no hay posibilidad de salvación, ni milagro que los ampare. Y todos en su mayoría piden a gritos ser ayudados a morir incluyendo en esto a los más reticentes a la medicina tradicional. No se puede morir con dolor, morir debe ser un trance dulce si se puede, al igual que nacer. Los hay que nacen traumáticamente incluso su trauma les dura toda la vida, pero lo ideal no sería eso. Por la misma razón que se ayuda a paliar el sufrimiento con anestesias para los alumbramientos, con aparatajes, con medicinas preventivas que lo programan todo como si ello nos librase de las desgracias de la vida, en fin, por la misma razón deberíamos tener, saber un plan para mitigar el ahogo de la muerte, sin horrores.

La política, la ambición por el dinero, la envidia actúa en ocasiones deliberadamente como en este caso de los médicos de Leganés donde sus vidas fueron arrasadas por la canalla mas despiadada. Quisieron literalmente lincharlos acusándolos de matar a cuatrocientes pacientes, nada más y nada menos. Ya me gustaría ver cómo mueren estos que tanto protestan, si yo fuera médico tendría una lista de non gratos y cuando llegaran desesperados a las consultas les diría: aguante usted como un machote que yo me voy a tomar café que es mi hora libre. ¡Es la hora del bocadillo, majete! ¡no es por no ir! El pueblo, envenenado por los políticos considera ahora un delito de cárcel acatar las leyes de la medicina, quiere decir esto, evitar el sufrimiento humano y donde antes han sido santos ahora son asesinos.

La prensa se ha explayado con este caso y ha ido a muerte dando opinión, voz y voto a la enorme caterva de ignorantes del país incluidos los políticos acusando escarnecidamente a los médicos de mala praxis. ¡qué listos somos en España! ¡Cómo sabemos de medicina, cómo sabemos del sufrimiento humano sobre todo cuando puede haber intereses o dinero de por medio!¡Con un par de pelés!

Para valorar la mala o buena praxis de unos profesionales que como mínimo están seis años en una Universidad, los especialistas doce, no hace falta nada más que osadía. Cuando vamos al médico enseguida valoramos su actuación: me ha visto en dos minutos, no me ha hecho caso, no tiene ni idea, me ha cobrado un dineral, no tiene ni zorra, tengo que ir a otro porque lo que me ha dicho no me convence…estas son las expresiones habituales a la salida de las consultas. Cuando nos dicen algo que va en contra de nuestros hábitos y costumbres entonces cuestionamos el mundo entero. La mayoría de las veces nos recetan medicamentos –algunos médicos ya sé que lo hacen por deporte- y después a solas, como si fuésemos sabios nos leemos en nuestra casa los prospectos que vienen dentro del envase y ¡ya está! Decidimos que tiene muchos efectos secundarios, que es muy fuerte… decidimos porque somos más listos que nadie no tomar esas medicinas. La caja –generalmente subvencionada por el Estado- se queda desmayada junto a otras muchas más, haciendo pandilla en el armarito de las medicinas y por lo tanto robando a nuestro país y de paso a todos los ciudadanos que lo ocupan.
Como digo, los del equipo siniestro del Leganés que no es precisamente de fútbol y que ahora hemos pasado página, fue -recuerdo- denigrado por la prensa como si fuesen asesinos a sueldo, como si a un médico le encantara que se murieran sus pacientes, como si a un médico le encantara matar. No señor, un médico debe hacer lo imposible por evitar el sufrimiento del género humano. Así se ha juzgado a aquellos que han ayudado a evitar tener terribles dolores a la hora de morir. Los familiares como lobos ante la posibilidad de escándalo, de denigrar, de hacer daño o de tener dinero, han ido a muerte y ahora una vez perdido el caso, pronunciándose la justicia a favor de los galenos, yo los ficharía y me negaría a atenderlos en los hospitales así vinieran dando alaridos. En efecto, pondría una marca en sus expedientes para que no fueran atendidos en las consultas jamás. Esto sabemos tristemente que no se puede hacer aunque se lo merezcan.


Es cierto que la profesión médica ha bajado en consideración social gracias a algunos de los inútiles que sin vergüenza ninguna han jugado con la salud de los desalmados. Qué poco nos alegramos de las miles de almas que son salvadas gracias al estudio y al trabajo de clínicos, qué pocas gracias damos cuando nos preservan de la enfermedad, cuando salvan nuestras vidas y las de nuestros hijos y vecinos. La gente, prefiere los casos truculentos, los que mueren en las anestesias sin saber por qué, las muertes súbitas, las negligencias claras, y se recrean en ello y no piensa de forma positiva, ¡nos encantan las desgracias! Ahora quién se entregará con confianza en un hospital?


martes, 2 de febrero de 2010

El tema de la conducción, los hombres y las mujeres

Conducir es algo que para los hombres y las mujeres es completamente diferente, no es porque seamos diferentes, no, no lo somos en potencia, solo somos diferentes en cuanto a la forma y características de afrontar este ejercicio, es decir, a la naturaleza y caracteres que lo rodean. Por ejemplo, y hablo en términos generales porque las excepciones son siempre excepciones y me alegro de que así sean, existen y cada uno de los seres humanos constiyuye –seguro- una excepción en alguna cosa que se considera generalidad. Pero es que el mundo está así dividido, analizado o estudiado. Generales son los dolores de muelas, las migrañas, los dolores de parto o los cólicos nefríniticos...pues vale, aun a sabiendas de que cada caso es un mundo y que de eso nada monada. Por esa misma razón los diagnósticos están equivocados la mayoría de ellos, por eso, por la generalización maldita a la que se somete a todo bicho viviente, sin embargo, y por otro lado, en otras cosas respondemos la mayoría de las veces no voy a decir que igual, pero sí parecido. Este es el caso del automóvil.

Puedo decir sin temor a equivocarme que los hombres –algunas mujeres también se han contagiado probablemente hartas de sufrir las consecuencias de sus cargantes maridos- tienen dentro de si, dentro de sus entrañas, en su estómago, en su corazón en su alma viva: un profesor de autoescuela. Felizmente los hay también que son pasotas integrales y que no tienen ningún miedo a la muerte, pero esto no es la tónica general. Los hombres cuando van de copilotos pasan miedo, pero es que las mujeres cuando vamos de copilotos también lo pasamos. De modo que cuando alguien –hombre o alguna de estas amigas recalcitrantes- lo hacen dispuestos a darte ese curso de autoescuela que nunca pudieron dar y que tu ni de broma vas a aceptar porque has olvidado todo absolutamente, todas las normas de conducción abocada ya, destinada ya al acto mecánico viciado y mal hecho, pues se provoca la tensión y después puede que bronca.
Yo, por poner un ejemplo no de egocentrismo sino de humildad, pues aparco de oído y hasta que no suena, pues no me quedo agusto y paso del arrastre de calabaza más agónico, dejándome las ruedas en las rotondas, a de repente y sin saber por qué me pongo a pisar el acelerador y como dicen los modernos sudandome bastante multas y demás, esto suele suceder cuando voy sola. Son actos mecánicos que obedecen a mi mente, infantil unas veces, estresada otras, cargada la mayoría, pero responde así porque la conducción es un acto mecánico, el más mecánico –espero- de todos los actos que realizamos al cabo del día. Para mi, y seguro que para muchas más igual, el coche no es más que eso, un coche, una chatarra más o menos mona, que sí, que puede molar más o menos, pero con la edad todos sabemos que no es más que un instrumento al que lo que le pedimos básicamente es que funcione, y ya. Que me subo por las aceras, bueno, que le doy achuchones a las ruedas en las curvas, ya lo sé, que freno en el último momento provocando suspense...pues para eso está el suspense ¡qué leche! Me doy con los pivotes, sí, para que lo voy a negar, pero tengo bastantes reflejos para esquivar a los que dicen que conducen que te cagas, pero que ya se han dado bastantes tortazos...Lo mío es eso, un despiste de cosa de oído, una laxitud de volante desinteresada y desde luego una intencionada actitud de cabrear al personal, lo reconozco. Bien.


Sin embargo, los hombres, esto no lo pueden aguantar, ellos, son los mejores porque desde pequeños saben de qué va el tema y están predestinados a conducir muy bien cuando sabemos que esto no es verdad. Claro, yo la primera vez que me subí a un coche tenía 18 años y solo me preocupé en buscar la música, el retrovisor para maquillaje y el cinturón de seguridad que por aquellos años era muy tonto y me lo puse a modo de echarpe, toda glamourosa ella. Algunas clases tuve que dar para enterarme, pero me enteré y lo cierto es que me he recorrido millones de kilómetros y hasta he conducido camiones que es la ilusión de mi vida, osea que no voy mal, si no fuera por esa actitud de pasota integral que me lleva a darme tortacillos sin importancia que van desconchando el coche y minando la moral del mismo. Cuanto más potente es el coche, más peligro llevo lógicamente, porque mi pasotismo crece y crece de verdad. Aquello de: cuidado con ese, ojo con el de al lado, ayayayai, Rosa que te dan, levanta el muslo que te aceleras, ostras otras el muro, cuidado con la abuelita, uy uy el taxista, pero no vayas así, que Madrid es la jungla, pero no ves a esa...son para mí frases que no tienen importancia, estoy hecha a ellas. no me atañen, no influyen a mi personalidad que no la tengo en esta materia, claro está. Yo voy a lo mío.


Sin embargo, a un hombre no le puedes decir nada, porque él siempre tiene la razón y el capullo siempre es el otro o mejor dicho la otra a la que mandan a fregar en el mejor de los casos. Y siguen sin entender que nos da igual, que no se nos va la vida, afortunadamente y que no quiero ser la mejor conductora del cementerio y si conduzco mal, pues conduzco mal, ¿y qué? ¿es que pasa algo? Pues otras cosas haré bien, más peligrosa es la escritura. Yo lo que quiero es ir de un lugar a otro y ya está del verbo yastar. Y desde luego, lo que no soporto de ninguna manera, aunque me aguanto cuando me toca, es que se suba alguien a examinarme constantemente porque la vida no es una competición, pero lo cotidiano no es más que el reflejo de la que se nos viene encima.

lunes, 1 de febrero de 2010

La pinza de los franceses

Los españoles somos especiales y lo somos de verdad. Nos gusta dar la nota, ser diferentes, marcar huella, que se fijen en nosotros, hacer el torero y procurar españoladas a todo bicho viviente, a diestro y a siniestro. Aquí en Europa esto se sabe y por ello a los españoles que vivimos aquí nos hacen la pascua, quieren o pretenden eliminar de un plumazo las mauves habitudes que solemos tener, ejercen contra nosotros una suerte de venganza, se podría decir, sin temor alguno a equivocarse. Nos echan la bronca cada dos por tres, ejercen su educación disciplinaria, nos siguen mirando como a juerguistas cuyo país está de movida las veintricuatro horas del día. Sí, señor, la política es una cosa y lo social, otra, como también son diferentes las costumbres cotidianas, es decir los horarios, los hábitos.

Aquí por Europa son un poco marcialitos, hitlerianos en sus costumbres, osea que van como yo digo y que a mi colega Gautier tanta gracia le hace A piñón fijo. Hoy mismo sin ir más lejos me han “castigado” como a una niña pequeña –aquí hasta el Potorro te echa la brasa- porque he llegado 12 minutos tarde al dentista a pesar de haberlo avisado por un motivo grave. Tenía mi rendez-vous o cita desde septiembre, llegado el momento ha sido imposible llegar antes, nos han fastidiado dándonos otra cita para dentro de quince días haciéndonos un favor, y eso que yo soy el cliente y pago. No nos han atendido, claro. Supongo que estas cosas también suceden en España y supongo que a mi que soy la reina de la puntualidad también me he quedado asombrada en más de una ocasión por este mismo tema, pero lo peor no es llegar antes o después, lo peor, señor mío, es ver con qué despotismo te reciben y cómo te hablan ante semejante afrenta. Yo, que pensé no tener nunca que volver a la disciplina de las monjas pues ahora la tengo cada día, aquí en Francia. De pronto ves cómo la secretaria perfumada de Chanel hasta arriba, decide que ese es su territorio y por lo tanto decide igualmente que también es su día: el día de la venganza hacia los españoles. Estas cosas también se notan claramente en dos bandos: los que les caemos bien y los que nos odian por sistema, punto. A favor o en contra de los españoles. Y se nota un huevo. Broncazo hispánico, europeo, mundial diría yo, y de repente te ves como en el colegio pidiendo perdón –a una pedorra- cuando además te tienes que sacudir el parné. Claro si fuera al revés –con esta cara de imbécil- nunca hubiera sucedido esto y te tienes que aguantar con todo, porque ellos, están en su país y pueden exigir, a mi, que soy troskista y que me importa un bledo el sistema germánico, inquisitorio de conducta social que desempeñan nuestros colegas europeos. Así es, y cualquiera puede comprobar cómo vuelven a mirarte con repulsivo odio si a tu niño se le ocurre llorar o dar un chillido en el supermercado, mirada sucia, inquisitorial. Esto sucede mucho también en Austria, Bélgica... ¡Qué triste con lo bien que se está en España y lo que hablamos los unos con los otros! Aquí eso no sucede ni sucederá, son muy educados pero nada más. Creo que se me está contagiando. Horreur!

Es obvio que también tienen cosas buenas, pero hoy esto no toca.

Pero...y esto se lo digo a los políticos, resulta que a la hora de la verdad, cuando tienen que hacer algo verdaderamente cultural, inteligente y elevado se siguen olvidando de los españoles que por lo visto no tenemos nada que decir, o mejor dicho tenemos absolutamente todo que decir pero no les interesa  que lo hagamos. Nos cuentan en las noticias lo que les da la gana, osea, mentiras. Y esto sucede porque no vamos con mano dura, vamos de tolilis simpáticos –yo la primera- de tolerantes, de complacientes, de respetuosos y con un talante seborreico que apesta.

Cierro la cosa de hoy contando una anécdota a los que se creen importantes allende las fronteras: Las películas casi nunca tienen subtítulos en español, ni las doblan en español, ni les importa un carajo. Por ejemplo, algo que yo sigo mucho: los documentales. Hacen muchos, muchos, que exiben en un canal que me encanta y no me duelen prendas en mencionarlo, canal ARTE, pues sí, uno de ellos como L’Apocalypse de un éxito absoluto y muy pero que muy bien hecho, podemos decir que no aparece ni un solo teólogo español de los 44 entrevistados repartidos por el mundo entero, como si en España no tuviéramos gente para opinar sobre este tema crucial de nuestra historia, la Teología.¿Qué tal? Así es. Lo que uno no deja de pensar es que para las cosas serias e importantes de verdad, no contamos, ni contaremos, mientras tengamos clowns por políticos desde hace tiempo ya, y los demás, partiéndonos los cuernos en las Universidades y en la sociedad -que es peor-para dejar una buena imagen de España, dejándonos putear gracias a las meteduras de pata de los gobernantes que no defienden lo suyo en absoluto y también a que a los franceses se les va la pinza y que son también humanos ycometen errores y muchos aunque ellos no lo crean.


Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...