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Hoy que parecía todo maravilloso...

Hoy, iba a ser un día de esos maravillosos que te levantas, bien, de los que no has tropezado con nada y que aunque llueve y estamos en invierno, pues ves las cosas con ilusión, como creyendo firmemente en los Reyes Magos y creyéndolo de veras. Con esa actitud, uno sale a la calle –es de suponer que la movida de todos los días del desayuno ha salido bien- dispuesto a comerse el mundo.
Has dejado el coche justo en el único sitio que había hoy –qué suerte, jolín- y ves que lo tienes dominado, hoy no has perdido esos 45 minutos de rigor para llegar a clase, no solo eso, sino que alguien te ha avisado cuando llegabas de que ahí, ahí, madame, ahí, hay un lugar para su coche. ¡Alucinante! después parece que los alumnos se han enterado de todo, parece asimismo que han pensado algo y no solo eso, sino que, han trabajado. La vida te sonríe. La cosa ha empezado a ir en declive cuando he leído las noticias, en qué hora: que si Zapatero cita la Biblia ¡ostras Petrus! para hablar de trabajadores e inmigrantes –sus asesores ya no saben a qué recurrir- el Cervantes sigue haciendo sus patochadas que nadie comprende y no ha perdido ni miquito ni miquito de su presupuesto ole, ole y ole, el monigote de Rajoy sale a la palestra para seguir haciendo nada y dar un poco más de opio al pueblo hambriento con palabras vacías y un olor a rancio que echa para atrás, Haití ya no es noticia y hacen falta varias dosis de higados sueltos y cámara en ristre enfocando canívales devorándose unos a otros para ver si la gente reacciona de su egocentrismo absoluto...y qué se puede hacer, juicio sobre el Concord cuando da igual y se exculpan la culpa por diez de pipas cuando los muertos no los levanta ni la caridad, el Obama –chavalín venido a menos tal y como ya sabíamos- que no viene porque le importa un bledo Europa y ridiculiza a Zapaterín con sus manitas, Afganistán, lugar donde siguen matándose y a nuestros soldados Richards que mandan allí a pecho descubierto y con tanques de risa como si fuera el camerino de Una noche en la ópera de los hermanos Marx...y la Jeni llora que te llora, pero allí están bien defendiendo a una Patria absurda que no quiere serlo. En Francia –que sí son patrióticos- nadie habla de Afganistán, por ejemplo, pa qué, sin embargo, ellos siguen con sus huelgas cada día por algo, felices de la vida, por que son huelguistas recalcitrantes y por antonomasia. Del Tibet nadie quiere saber nada, ahora, hasta que a algún cantante o artista le de el punto, como nadie quiere saber nada de Uganda, Ruanda o el Chad o Mauritania que siguen todos exactamente iguales, los unos comiéndose a bocaos y los otros tomados por la guerrilla árabe, y ojo que van a por todas se dice muy seriamente. A Nacho Duato, amigo, le quieren echar de la Compañía Nacional porque no hace Ballet Clásico –argüyen ahora- cuando todos sabemos de sobra que eso en España es prácticamente imposible, los bailarines españoles no les da la gana ser un muñequito y bailar el repertorio ruso, trescientos muñecos haciendo la misma coreografía...por eso Duato dio con la tecla de la Danza Contemporánea que es idónea para protagonistas que es justamente nuestra idiosincrasia, los españoles somos todos protagonistas y no soldaditos cortados por el mismo patrón, eso ni ha existido en nuestro país, ni existirá, aunque se traigan a bailarines maravillosos que son protagonistas fuera de España como Tamara Rojo, se los traen, eso sí, pero para hacer el protagonista, bien sûr.
Aquí la clave tiene que ser otra. En fin, ahora el Duato que ha currado lo suyo e intelectualizado a mi modo de ver bastante la danza, pues estorba porque tiene una compañía de “autor”, ¡manda que manda!. España es además el primer país en envidiosos ¡rediós! eso lo digo yo con estadística en la mano. Son noticia gente joven que sube como la espuma sin saber muy bien por qué, ganadores de premios de películas, jugadoras de poker que ganan mogollón de dinero, empresarios de quince años de internet, ganadores siempre, y pretenden ser ejemplo vivo de las generaciones jóvenes, ser ejemplo para generar ludópatas por muy economista que se sea y muchas partidas de póker que se ganen en los casinos como la joven del otro día noticia en El País...sigo sin verlo, porque el juego sigue siendo una enfermedad para muchas personas, pero seguimos elevando a la categoría de líder a aquel o aquella –ahora esto mola más por ser mujer, triunfas aunque lo que hagas sea una mierda- que pase de los límites, porque ahora nadie sabe donde están, los límites –digo a voces-. O viene el chorlito de la Belén Esteban con sus operaciones –que le quedan bien por cierto- y así pasa, que miles y miles de jóvenes ignorantes, indocumentados y sin presencia en su vida de ningún valor -ya sé que no todos son así, felizmente- la mayoría de las veces deprimidos y con la autoestima a la altura de la moqueta y qué sucede: pues que quieren ser como Belén Esteban, parangón de la ordinariez más absoluta, hortera documentada y bien pagá. ¡Si mi abuela levantara la cabeza!. Pero es normal, es muy normal, y lógico porque la muy burra ha quedado bien, si no habla, claro, y gana mucho dinero y los borriquitos y borriquitas que la ven, piensan que eso mismo les puede suceder a ellos y triunfar como Leticia casándose con el príncipe rana-capullo. No se dan cuenta de que la vida y las cosas cuesta mucho tenerlas –la salud, la inteligencia- y ganarlas –las cosas-, mucho y mucho sacrificio y estudio y trabajo, pero como están acostumbrados –aunque sean hijos de familias obreras- a tenerlo todo y a bajarse música gratis con dos pelés, a fotocopiar libros by de face y a no pagar por nada, y a pegar mangas con el botellón y a entrar en el trullo y a salir a la hora, y a comprar y a vender, y a qué se yo, pues que tienen el mundo en su mano y nada les cuesta el trabajo, creen, claro. Después viene la famosa madurez que es infinitamente peor que la adolescencia y sin embargo no nos contempla nadie. Por eso mismo, luego viene la depresión y muchas veces el suicidio, porque la vida, el mundo propio no se construye así, eso no es duradero. No voy a decir cómo se hace, por Dios bendito, obrera en contínuo aprendizaje, pero veo mucho sufrimiento por ahí, y mucha osadía también, y mucho tortazo predestinado y no sé de quien es la culpa...de nadie, solo que es irremediable, y una vez que las cosas han sucedido... qué!  Ofú!
Hoy que parecía todo maravilloso porque vi amanecer desde la ventana de mi biblioteca, me han jorobado con la realidad, esa que me gusta, sí, pero que me revienta también, como a cada hijo de vecino. Mañana, mañana será otro día y mañana lloraré.

Y hoy dedico la foto de Duato -Ofú hijo mío- a mi amiga Rita Hayguord. Un beso.

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