lunes, 29 de marzo de 2010

Quien pise raya...más manias y obsesiones

No es broma, y se llaman obsesiones, manías o directamente neurosis obsesivas. Este tipo de sentimientos o de sensaciones siempre me han provocado mucho interés por el humor que se desprende de ellas, pero, según he podido informarme recientemente no se deben tomar a la ligera porque se pueden convertir en un trastorno importante y que afecta la vida real del sujeto o sujeta en cuestión. Yo siempre había pensado que estas cosas eran normales y que pertenecían al ámbito imaginativo de la persona, pero, llegan los psiquiatras y psicólogos que no sé quien es peor que quien y resulta que no, que ahora es una enfermedad. Me niego a aceptar que los comportamientos de las personas -aunque sean algo excéntricos- se conviertan en enfermedad. Quién no ha perdido el sueño alguna vez dándole vueltas a algún problema insoluble o necio. Quién no tiene tendencia a deletrear los nombres, a contar los objetos de la misma clase o incluso a sentirse perseguido por una melodía, o el clásico quien pise raya pisa la virgen de la medalla, que si la pisabas te pasaba algo malo. Casi es un juego urbano lo del no pisar raya, lo de la superstición de que te pase algo si la pisas, no me lo creo, pero sí la de esquivar rayas. Evidentemente entiendo que la enfermedad está no en pensar esas cosas, yo las pienso con mucha frecuencia al igual que otras personas –espero- la enfermedad está en dejar que eso asedie o bloquee a la persona, siguiendo el concepto del vocablo “obsesión” deribado del latín “obsidere” que significa cercar, asediar, bloquear.


Muchas veces tú mismo no eres consciente de este tipo de pequeñeces que las haces sistemáticamente, sino que en ocasiones son los otros los que se aperciben de estas cosas, más que nosotros haciéndonoslo ver como un problema insoslayable, y en otras ocasiones es otro el que provoca que te obsesiones. Es importante por ello la influencia exterior: ¡Oye, si haces eso así...!¡pero por qué le das tantas vueltas a lo otro! ¡estás loca! –esto se dice con mucha frecuencia- sin caer en la cuenta de que si se piensa la mayoría de las personas estarían locas. Hemos visto con frecuencia algunas manías o costumbres clásicas y aceptadas por la mayoría de la sociedad o comunidad como si no fuese nada pero que en otras sociedades llamaría la atención sin lugar a dudas. Santiguarse varias veces, tres o hacer cosas con las manos antes de salir a un partido, decirle varias cosas seguidas a una estampa de un santo o virgen, miedo a las alturas, también tiene cierta connotación supersticiosa pero en fin en esto los toreros nos dan buena muestra de ello porque hacen cosas raras y repetitivas antes de salir a morir, comprar compulsivamente, cambiar los muebles de lugar, no salir a la calle sin determinado objeto o caminar siempre en el mismo espacio con alguien por ejemplo a su derecha, tener que ver la cama bien hecha o el suelo de la cocina limpio, son gestos o actitudes que pueden resultar raros pero que en realidad no lo es. ¿Cuántas veces decimos: gafas, documentación, llaves, dinero, antes de salir? No hay nada de malo en querer hacer de forma sistemática las mismas cosas o en buscar un equilibrio y orden en todo. Lo de santiguarse -eso sí- entra en las obsesiones más que en las cuestiones de fe profundas, creo que esto está claro para todo el mundo. Otra de las actitudes que afecta al modo de comportamiento, por ejemplo, son las corrientes eléctricas o calambres. A mi personalmente todo me da calambre y si alguien mirase por un agujerito las cosas que hago alucinaría en colores. He visto que no solo soy yo. Los coches por ejemplo, no sé por qué –aunque creo que es por el calzado- pegan unos corrientazos impresionantes, con lo cual uno se las ve y se las desea cerrando el coche con el nudillo o con un dedo, con el codo, a veces damos dos golpecitos y luego lo tocamos, primero el pie en la puerta y luego lo toco...hay mil maneras a cuál más peregrina pero eficaz –supongo- de descargar la corriente y que no nos de plenamente. Los hombres son muy raritos también a la hora de subirse al coche, miran y remiran, se giran, dan una vuelta, miran las ruedas, las miran otra vez, dan un golpecito con el pie en la rueda o le dan un cachete a la carrocería como si fuese su caballo. ¡Pues bueno! si así son felices, tampoco veo nada de malo en ello.

Hay que dar un beso siempre con la mejilla derecha y cuando encontramos alguien que lo hace al revés nos contraria sobremanera. Hay quien da la mano blandita o la da rara con un dedo plegado...Uf!, los hay que tienen que bajar las escaleras de una determinada manera o que les revienta si pellizcas la barra de pan. En esto de cortar el pan también cada uno tiene sus manías, hacer ruidito al comer, las mil maneras de tomar sopa, yo no soporto cuando la gente sorbe y me pongo realmente mal, por no hablar de la manera de espachurrar el tubo de la pasta dentífrica, hay mil formas de hacerlo que no tenemos en cuenta pero que caemos en ello cuando tenemos alguien al lado que no lo hace como nosotros, ahí es cuando se pronuncia la manía o la obsesión, cuando otro no lo hace igual, ¿cómo?: dejando el tapón quitado, espachurrando el tubo por los lados, apretándolo y acumulando todo en la punta, con el tapón medio seco...¡un horror! Cruzar las piernas y decir un, dos, tres, ¡alehop! por dentro para cambiarlas de posición, toquetear musiquilla con los dedos, esto puede llegar al desideratum más absoluto porque cada vez el sujeto se va poniendo más y más nervioso, memorizar las cosas del día y hacerlo varias veces como si fuese la lista de la compra... Hay por tanto muchas maneras de expresar manías u obsesiones, solo hay que ver hasta qué punto esto se convierte en un problema de verdad y no en graciosas costumbres. De la manía al pensamiento obsesivo solo hay un paso realmente y no tiene nada de gracia –en realidad- sentirse perseguido por una melodía o mirarse al espejo y verse como un elefante o lo que es peor como una mosca. Las mañanas de elefante son llevaderas pero las de mosca... Creo que solo tenemos que dejar que afloren nuestras manías y sobre todo aceptarlas y aceptar también las de los demás y no verlo como un problema clínico, solo si esto impide la pervivencia del ser en su faceta más profunda porque en su plano superficial no tiene ninguna importancia, forma parte de la idiosincrasia del ser humano de sus diferencias con los animales –que también son bastante maniáticos o sistemáticos- solo depende de cómo se conviva con ello.


jueves, 25 de marzo de 2010

España invisible

 
Los políticos por sus intereses generalmente nos tienen absorvida la moral dándonos a todos mucho opio para que estemos distraídos y nos creamos que todo el monte es orégano. Lo digo, en concreto, con la mentira que nos dicen en España de lo que importa en Europa nuestro país se diría que somos fundamentales, que sin nosotros no seguirían adelante. Y claro, esto es mentira.

El único interés que muestran fuera y ahora me centraré en lo que pueden llegar a pensar nuestra vecina Francia, con sus franceses de baguette y sus normas y restricciones, es aprender español. Da igual si es el español de España, si es de México o de Argentina, casi mejor de otro lugar. Aprenden el español, pero ojo, lo aprenden “a la mesa” traducción literal, quiere decir, que aprenden a traducir, como nosotros aprendíamos el latín, a trasladar cualquier tema, idea o noticia que esté en español a su preciado francés, pero ya. Los más avanzados que cursan estudios en español, tienen asignaturas como cultura, civilización colonial, versión y thème, todo para poder traducir pero cero patatero de lo que somos los españoles y lo que tenemos y hacemos en España. Normalmente las lecturas que se realizan son de autores latinoamericanos y la cultura y civilización que se estudia, también. Picasso es francés, como Cristophe Colombe también, que son las únicas referencias, la guerra de la independencia no se estudia en absoluto, Nadal es un chulillo que se dopa y dónde esté Federer...da vergüenza ver en todos los Roland Garros como han abucheado al pobre chaval, año tras año...somos unos cabestros con los toros, hacemos unos siestones impresionantes y nos la pasamos divirténdonos todo el tiempo. No terminan de comprender ni lo comprenderán jamás el espíritu que hay detrás de hacer tanta vida en el exterior de nuestras casas, como tampoco comprenden que haya un rey que nadie sabe lo que pinta, después de haber tenido una dictadura tan horrible, a partir de la cuál la mayoría de los españoles que se tuvieron que exiliar en tierras galas, perdieron el idioma español para sus generaciones. Nadie te va a hablar en español en ningún lugar, aunque se estudie como opción desde los 12 años. Es que los franceses son muy tímidos, esbozan y esgrimen (de esgrima, combate) ellos siempre que se ven con el culo al aire y ante la evidencia de que han estudiado 8 o 9 años de español y no saben por donde se andan. Eso sí, pueden traducir a su lengua cualquier cosa, a su lengua, lo que significa con toda la idiosincrasia de una lengua, donde puede cambiar todo el espíritu de la noticia, si me apuras.


Solo alguna tienda Zara que es de gallegos colonizan cada ciudad, Agata Ruiz de la Prada y algunos productos de la huerta como berenjenas, pimientos y calabacines. El pimiento a nadie le gusta, ni el ajo, eso es de judíos. Hay melón español que es el mismo melón que en España compramos como melón francés, fresón que ahora llega de Huelva, pero donde estén sus fresas que se quite todo, éstas las venden en seguida. Ni plátano canario, (los que hay aquí son de las miles de islas que tienen los franceses) ni tomates (que son de Marruecos). Los cantantes (para la gente joven), son todos latinos, se salva Enrique Iglesias (porque habla el francés) su padre que ya conquistó en su momento el terreno y Alejandro Sanz, el otro día algún versado me habló de Luz Casal. Lo latino, lo latino, eso les va a los mas cosmopolitas, pero lo latino no es de España, por eso hay que fomentarlo y mucho.


El tan traído y llevado aceite de oliva español, pues otra mentira, nunca he encontrado aceite español (salvo el Lidl) todo el aceite es griego y turco, no les hacemos falta para nada. En literatura lo tienen todo hecho, no va a venir Saramago a contar la Biblia en verso porque no le conocen en absoluto, a lo sumo algun autor de bestsellers catalán. Almodóvar es conocido, conocido, porque ellos tienen su propia opinión del cine que hace. Una cosa es hacer una exposición en París para cuatro esnobistas sobre el cine de Almodóvar y otra muy distinta que aquí se quiten el sombrero cuando pase él. (Ahora vengo que me ha dado un ataque de risa.) Pues sí, ya lo he dicho muchas veces que Francia no es París, sería como decir que todos los españoles son como los barceloneses o los madrileños y que el resto del país tiene las mismas costumbres y hace igual. Evidentemente no. Los parisinos son muy especiales, incluso fuera de su carretera de circunvalación no existe nada porque yo son el centro del mundo. De modo que aquel que crea conocer Francia porque ha estado en París no ha hecho más que engañarse.


Pero nuestra invisible presencia pasa por nuestra presencia en las tiendas Dutti-Free o tiendas de venta internacional. Allí se pelean los perfumistas americanos contra los invencibles franceses que son los que ocupan la mayoría de las repisas y stand. Las marcas que ganan de tabaco no son españolas, ni las bebidas, ni los chocolates, ni los perfumes -nosotros teníamos la casa Gal, Joya, Maja- de la misma antigüedad que los franceses que han debido de morir en la noche de los tiempo. Batallan por un huequito en las estanterías Jesús del Pozo, Roberto Verino y los Vittorio y Lucino que nadie sabe que son sevillanos o que crean en Sevilla. La línea de maquillaje, ya sabemos que son franceses o americanos, han conseguido dar al traste con la inglesa Max factor –que está paulatinamente desapareciendo- y Margaret Astor que creo que era española.

De España nada, aunque sean Dutti-Frees canarios con su trasiego de extranjeros. Algo de turroncillo, pero para los franceses es muy ordinario, nada que ver con sus macarrons que son top classe y si les gusta, siempre dirán que ellos tienen otra cosa muy parecida, ¡para qué alabar al vecino!. Las patatas fritas son invento francés, los bocadillos de toda la vida –que aquí les llaman sandwich- pues no sabemos hacerlos porque están secos y no llevan salsas. En cocina poco hay que enseñarles, ¡quién como la cocina francesa con sus cuisiniers! Todo lo demás es requeteordinario y con mucha grasa. ¿Cómo un niño puede merendar algo salado? Es que en España estamos locos. También chillamos mucho como los italianos o como las madres marroquíes, chillamos, chillamos pero no tenemos disciplina ninguna. (eso es para las madres).


El jamón serrano tiene buena acogida pero tampoco lo encuentras en cualquier lugar. El buen chorizo –muchos se creen que se dice y se escribe cogizó, pues ellos mismos, solitos, solitos lo hacen también. Hay que ver la que te entra después...pero eso da igual, este es el país de la gastroenteritis, de puro cerdo que digo yo. La paella está establecida como una comida más, puede uno decir “fíjate como estamos presentes los españoles” pues no, no estamos presentes porque muchos ni saben que es un plato espagnol. La -ñ- casi mejor que la quitamos y ponemos nuestra francesa -gn- que tiene mucho más glamour. La paella, como el taboulé lo incorporan a la cotidianeidad de los supermercados que no a la del francés de la calle demostrando con ello que aquí conviven todas las razas. Una de las sensaciones horribles por ejemplo, es que le añaden a la paella: chorizo. Es decir, nunca han comido una paella pero les suena y la venden en Carrefour de aquella manera, con chorizo y mejillones todo mezclado, ¡qué asco! Cuando les dices que la paella no es así te miran como diciendo “esta quiere destacar”. En general, no hay nada que descubrirles porque ellos tienen de todo, en un país donde hay que estar reafirmando contínuamente con el pronombre personal yo, (je) para todo. Yo quiero esto, yo aterrizo, yo, yo, yo...no me extraña que estén mal de la psiquis y del sentimiento de superioridad.

Los mas liberales que he conocido –algunos aristócratas, intelectuales o profesionales que hablan idomas y que por comercio tienen que relacionarse con otros países- son los que han aplaudido todo lo que escribo de las diferencias entre nuestros paises. Otros dicen, llevas razón somos así como nos describes, pero les sienta como una puñalada trapera y me miran con recelo.
El resumen –porque podría seguir páginas y páginas- y esto ya lo leerán en un nuevo libro- es que España ni pinta, ni nada, es invisible y bien que se encargan de que lo sea, dando informaciones de nuestro país a cual más rocambolesca. Una pena, pero todo se puede cambiar y cambiará, al menos aquí estamos luchando por cambiar las cosas.



miércoles, 24 de marzo de 2010

Que la trae un amigo

Asi pasen mil años


Seré el recuerdo que me aguarda

Detrás de cada noche

Flor que abre al destino

Pasión que me abraza

Derrochando la luz

Que atravesó mis sienes

Oyendo razones

Expresando angustias

Que no palabras

Zarpazo final a mis entrañas

Ilusiones que la muerte quiere arrebatarme

Y pese a todo

Vivirán conmigo

Para el placer de mi alma

Tiñendo de rojo el arco iris.

Dejando ciego a quien me ama

Soy el payaso que muere de risa

En un circo vacío

Aferrado a su quimera

Soy como no quieren que sea

Soy un esqueleto de fibra etiquetado

Que vibra de impaciencia

Buscando en la tumba de a vida la Utopía

En un resquicio de esperanza

Pero con todo soy feliz

Si alguna vez consigo burlar los deseos

Del que oprime del que manda y manda

Soy un conjunto de temores-errores-tropiezos

Contradicciones y protestas

Que llevo arraigadas éstas en la bilis como un vicio

Soy un átomo de un todo

Buscando sin descanso

El sentido de las cosas

Que para mí inventaron.

Soy tan tonto como me enseñaron

Pero huyo del cuerdo como un loco

Soy renegado

A alimentar la gallina de los huevos de oro

Soy esclavo de esclavos

Empujando la rueda de la mente

Sin comprender

Qué motivo cruel nos hace pernoctar

En este mundo

Y aunque fatigado de vivir tanto desastre

Me convertiré en fuego

Y así ahuyentaré el tigre

Agazapado detrás de tu sonrisa

A la que tanto temo.



Peter Solomon

lunes, 22 de marzo de 2010

Los emigrantes españoles: un recuerdo de nuestra Historia

El Señor de la Cierva acaba de dirigirse a los gobernadores civiles con instrucciones que contrarresten la emigración española a Panamá. El trágico espectáculo de la miseria de esos desventurados emigrantes, allí conducidos por la propaganda de los agentes que les pintan un mañana espléndido, justifica esa medida que, aun siendo plausible, no es todo lo completa que se necesita.

Más no es sólo en Panamá donde el emigrante español ve su dorado sueño convertido en triste realidad, acaso más dura de la que dejó en su patria. En muchos puntos de la América Latina, preferidos por los que quieren buscarse un porvenir con su labor y con su esfuerzo, ocurre desgraciadamente lo mismo. Y hasta en la República Argentina y en Buenos Aires, su capital, muchos españoles que fueron con los mejores propósitos, se encuentran inactivos y aún más desventurados que en España; porque sobre la propia desventura de la falta de recursos, sienten la de encontrarse lejos de su tierra, más amada quizá cuanto más ingrata, y más recordada cuanto más distante...

Precisamente hace pocos días, ABC daba cuenta en una carta que le dirigía un español residente en Buenos Aires, pintándole la desesperada situación de muchos compatriotas allí llegados con esperanzas que no pueden realizarse. Piden limosna por las calles; se ofrecen para cualquier servicio y a cualquier precio; recorren, en fin, las calles en famélica y angustiada procesión que desgarra el alma. Y algunos claman por regresar a la patria que abandonaron, y que vuelve a presentárseles como un consuelo.

La Asociación Patriótica Española les atiende y les socorre solícita hasta donde puede. Pero por grandes que sean sus deseos, es mayor aún el número de los desventurados que llaman a sus puertas y no le será posible ampararlos a todos.

Creemos nosotros que éste es un problema muy digno de ocupar la atención del Gobierno. Y creemos también que para resolverle, es preciso tomar algunas medidas prácticas y no reducirse a una acción de buenas intenciones.

Un soplo romántico aúna siempre toda inmigración, porque el emigrante va naturalmente a romper con un sueño la pobre y fría realidad en que su vida transcurre. Y en tal momento, la voz que les anima resulta siempre amable, porque sabe ocultar todos los obstáculos y allanar hasta las más pequeñas dificultades. He aquí cuándo sería oportuno y verdaderamente humanitario que esas dificultades y esos obstáculos se les presentaran con toda sinceridad. Junto a la obra del agente, la información exacta de los países soñados serviría de justo contrapeso. La palabra "América" tiene para todos los españoles infortunados cierto sonido áureo que llega al alma y la adormece y la conmueve. Sólo al escucharla parece como si surgieran todos los tesoros que simboliza para entregarse al primero que llegue a solicitarlos...Sería conveniente que alguien dijera que también en aquel mundo ocurren cosas análogas al del nuestro, pues la humanidad, al cabo, viene a ser igual en todas partes. Y con el testimonio de esas cartas, de esos lamentos que llegan de allí constantemente, unido a la sincera labor informativa, podría hacerse comprender a los que desean emigrar, que no basta desembarcar en América para ser feliz, ni buscar trabajo si no se tienen las aptitudes o condiciones precisas, ni se hace tampoco una fortuna sólo con el deseo...En una palabra, que no es oro todo lo que reluce.


Esta labor sólo podría realizarla el Gobierno para que diera el resultado apetecido. Pero hay otra no menos necesaria que resolvería uno de los aspectos del problema. Esos infelices, actualmente perdidos en Buenos Aires, como en otros países, claman por volver a España y no pueden hacerlo porque carecen de recursos. ¿No es un deber su repatriación? Recibimos con júbilo a los que vuelven a su patria para dejar en ella la fortuna adquirida en extranjeras tierras...¡Y hemos de abandonar, despiadados, a los que no consiguieron el triunfo que esperaban...!Este contraste, que ofrece siempre la conducta colectiva, es cruel y es doloroso, a más de tener un fondo de injusticia...

Pues bien; nosotros creemos que no sería empresa difícil la de organizar expediciones en determinadas épocas que restituyeran a España a esos infelices que lo desean y lo piden con lastimeras voces. El Gobierno, representante de la nación, debe facilitarles los medios del regreso, así como los agentes de las entidades interesadas les facilitaron los de la marcha. Y he aquí cómo la patria justificaría plenamente su dictado maternal...¡porque las madres suelen poner lo mejor de su cariño en sus hijos desventurados, por serlo; y con santa alegría reciben a los que la abandonaron, para compensarles de los dolores de la ausencia!

Precisamente ahora el momento es oportuno. Las nuevas leyes de colonización y repoblación interior podrían servir de noble refugio para muchos de los repatriados, puesto que a su amparo encontrarían en el viejo solar lo que buscaron fuera de él inútilmente: medios de vivir, empleo para su actividad y para su esfuerzo. Y se conseguiría también algo verdaderamente práctico, de indudable importancia para atajar la emigración que tanto nos preocupa. Los repatriados serían contra ella el mejor argumento; vivo, palpitante, irrecusable. Junto a la exhibición del indiano rico, que abre los deseos de quien admira su historia, el relato de sus desventuras hecho por tantos infelices sería un freno poderoso para los incautos, y les obligaría, cuando menos, a la meditación.
Así esas expediciones que nosotros no creemos difíciles de organizar, resultarían verdaderamente patrióticas además de ser humanitarias.
Hoy, en nuestro país, contamos con el mismo problema ético y moral, con muchas personas en la misma situación que nuestros compatriotas in ilo tempore. Sin embargo, como el mundo sigue siendo ancho y ajeno que decía Ciro Alegría, todo sigue igual.
Madrid, 3 de septiembre de 1907. Crónica Universal Ilustrada. Año III. Núm. 821.



viernes, 19 de marzo de 2010

La maltrecha vida de los cuarentones. Otra vez el kine. Vida piscinil.

Como ya no aguanto más los dolores que me producen mis articulaciones y demás lesiones propias del sedentarismo artrósico al que la profesión de escritor-profesor-investigador le somete a uno, pues decido tener otras nuevas sesiones y citas con el fisio o kine. Ya he hablado de estos encuentros en otras partes pero ahora vuelvo a hacerlo. Si acaso los fisios son los que algo –poco- se acercan a una mejoría hipotética que no real del problema, más si acaso que los neurólogos –obsesionados por los tratamientos salvajes medicamentosos y de infiltraciones para zumbao mental- y más que los traumatólogos –entrenados más que nada para descuartizar a una vaca en la encimera de su cocina que para otra cosa- y claro por ahí no vamos a pasar, al menos de momento. Como no se ponen de acuerdo los unos con los otros y cada cual barre para adentro sin llegar a solucionarme nada desde hace quince años que venimos padeciendo, pues nada, decido aplicar de alguna manera algun consejillo del echaopalante del fisio que por lo general va del listillo total sin siquiera ser médico pero alomejor con tanto lesionado como ve en su gabinete es hasta razonable escuchar su manera de ver al dolorido.


Y claro una de las frases que uno tiene que oír (aunque diciendo para sus adentros  la vasca “ahi va la hostia” o “Putain” como dirían los franceses) aquello de: usted tendría que abandonar la posición de ordenador y de trabajo en una mesa. Repito: “ahi va la hostia” osea que tengo que abandonar toda mi vida, lo que hago, toda yo. ¿Es que no hay otra solución cuando se tiene el cuello como yo? Porque claro si la solución que le dan a cualquiera hoy en día ante el dolor es que abandone todo y se dedique al dolce farniente, pues entonces no debería haber ni puta duro más para investigación. (Sí, he puesto puta duro sin concordancia porque tiene más efecto) No sirve de nada. Somos capaces de reproducir un niño de una bolsa de plástico pero no podemos curar el dolor nada mas que anulando a la persona o dandole chutes de morfina. Putain!
El fisio o kine –aquí en Francia se les llama kineterapeuta, únicos autorizados por la ley a masajear una zona dolorida o lesionada- te dice que al menos camines, o que hagas piscina. Esto siempre me lleva a pensar si quiere que construya una piscina o qué? Pero bueno, lo mejor es alejar mis ideas absurdas y concentrarme en la cosa o tema. Hacer piscina. Lo demás debe ser para adivinar o para hacer un simposium en tu casa o en tu mente de las dudas que a mi se me plantean, porque si le digo al hombre toda la ristra de problemas añadidos a la idea sugerida de "haga usted piscina", pues le hundo la moral, le quito las ganas de seguir animando a los pacientes, le deprimo de Rivera, fijo.

Yo me pregunto muchas cosas con respecto al tema piscinil. Hay que decir que esto de preguntarse cosas aunque produce mucho dolor de cabeza, es eficaz y ayuda al progreso personal, en Madrid se llama comerse el coco o darle mogollón al tarro. Yo, nadar, nado, pero nado a mi modo de ver, muy mal, como muy tonta y siempre que lo hago luego me duele todo, especialmente la zona lumbar, esto me ha pasado toda la vida, con lo que llego a la piscina ante lo que yo creo son las miradas de todo el mundo y...mal, muy mal. Me tiro de cabeza, porque aun creo Hier encore j’avais 20 ans, y me doy cuenta que he fastidiado justamente una de la zona que tengo en estado crítico que es el cuello. No, hay que bajar por las escaleras, cosa que no he hecho en mi vida porque me ha parecido algo reservado para cuando sea ya muy muy vieja. En las piscinas de Francia y mas si son para terapias te obligan a sumergirte por las escaleras, lo que para mi significa empezar de mala manera. Después te pones a nadar y te das cuenta de que estas hecha según bajas por esas malditas escaleras que se clavan en el pie con el gorro de mosca, una auténtica foca marina o mamut acuático, a juzgar por cómo se mueve el agua al meterte tú. Ahora sí que mira la gente, ahora miran de verdad, no por tu belleza precisamente, sino porque has demostrado que no eres de ellos.
En esos lugares, cualquier mayor de 65 años está hecho un máquina de la natación, del dominio del agua, de la gimnasia y te mira con desprecio, sí señor, te mira como diciendo “esta glotona y cerda ha venido a quitar la plaza a una de las nuestras (de 70 años pa arriba) que nadan todas como la misma Esther Williams” de sus tiempos, claro. Comienzas a nadar o a bucear que es lo que a mi me gusta y rápidamente viene un monitor que te dice que en las piscinas no se viene a jugar y bucear que vienes a hacer una terapia de mejora de esclerosis, de artrosis y de no sé cuantas pendejadas más para deprimirte un poco más, que aquí de buceo ni hablar que te vas a hacer daño. –Digo yo, más? Salgo del agua, observo que baja el nivel del agua, después de haber realizado un ejercicios lentos, ¡madre mia! en el agua, porque eso y nada más que eso es lo único que tengo derecho –según mi estado- a hacer, ejercicios lentos y sin forzar. Reputain! o directamente y con perdón ¡Me cago en la rehostia! Y mientras realizo los malditos ejercicios lentos, pasan la mara de jubilados nadando como en competición si me apuras hasta estilo mariposa para cabrear a la generación de cuarentones que estamos para el arrastre.  Lógicamente cuando salgo del agua tengo más frío que nadie por mi condición mediterránea y me agarro el trancazo de turno que no se ha agarrado nadie desde la ocupación alemana porque están -a base de ir al médico o de no sé qué- todos sanos los jodíos. ¡Putain!
Con lo cual, y conociéndome pues no vuelvo, claro. Porque en esta sociedad hay que tener compasión, respeto y mucho cuidadín con todas las generaciones, con los pequeños, huelga decirlo, con los adolescentes, pobrecitos, con los jóvenes porque a los pobres no les pagan los 4.000 euros que se merecen por terminar su carrera, a los mayores por que lo son, a los jubilados por que están traumatizados y en crisis por pasar a otra categoría, a los más mayores, huelga decirlo, y digo yo , ¿a los cuarentones largos? ni puto caso. Muchos no tienen sueldo y tienen familias, muchos han visto su categoría laboral transformada súbitamente, la mayoría ninguneados por los jóvenes que son más listos que nadie y saben un huevo y los pobres no encuentran trabajos bien remunerado, tampoco nosotros, muchos no tienen ni tenemos la vida solucionada, muchos han perdido el pelo, con depresión, otros pagan todos los impuestos para un futuro que no vendrá en realidad, muchos tenemos enfermedades...un largo etcétera, pero tenemos que levantar el país y repararte como puedes de los batacazos de la vida aunque sea visitando al kine para nada, probablemente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Hier Encore j'avais 20 ans

Este título rememora una de las canciones mas estupendas y sentimentales de Charles Aznavour. Siempre me ha gustado este hombre, armenio de nacimiento, aunque bien habituado a Francia, a su espíritu y sobre todo a la pronunciación de su lengua, magnífica. Él ha hecho muchas cosas en su vida enormemente admirables y sorprendentes además de componer, pero todo lo que uno se imagina de disparate y de bohemio, se da en él. ¡Ay que ver lo que les cunde! De pequeña, escuchaba yo con asombro y una nostalgia extraña, como con un no sé qué sus canciones bohemias en español, pero luego la afición se transformó cuando lo escuché en francés. Ahora que vivo en Francia esto lo disfruto todavía más y lo entiendo que es lo mejor, se diría un sueño. Cuando llegué aquí a vivir recién editaba creo el último cd llamado Je voyage, sí, después han editado muchas recopilaciones en directo en diversos escenarios. Lo cierto es que cuanto más viejo, más me gusta. Sus Live en Concert no tiene desperdicio y mantiene toda su chispa, incluso cuando canta Les comédiens, cantando el estribillo con su pasito de siempre resbalado al tiempo que mueve su mano. Gracias a Youtube se le puede ver magnífico al lado de Liza Minnelli a duo, haciendo los dos el pasito como dos comediantes que es lo que son, que es lo que somos todos en la vida. Es que la chançons francesa de por sí es triste y melancólica, muy triste, sentimental, romántica dirían algunos, no la considero romántica, es a veces existencialista, mucho. Mourir d’aimer, la critique, Il faut savoir, Sa Jeunesse..., tantos y tantos títulos que hablan de amores perdidos, de promesas irrealizadas, de proyectos inclumplidos, de besos no dados, de viajes...
Aunque soy muy española, quizás esto se note mucho aquí y poco allá, allá soy muy francesa o dejémoslo en rara, siento una atracción muy grande por este tipo de melodías arrastradas y tristonas que puedes escuchar en un Bristot viendo como se empañan los cristales con esa lluvia que no cesa de molestar y que provoca que dos amigos se cojan del brazo para poder caminar bajo su manto. El Hier Encore habla del paso del tiempo y de cuando teníamos 20 años. Nunca lo hecho de menos pero cuando escucho esta canción tengo que reconocer que sí, sí hecho de menos volver a ser la loca de antaño y librarme del peso de esta responsabilidad y madurez odiosa que atormenta a cualquier alma libre. Observo cómo una lágrima recorre mi rostro y me doy cuenta después que no, que no es una, sino una multitud.

viernes, 12 de marzo de 2010

Yo quiero ser turista

Obedezco al título que antecede a este cuento y lo obedezco después de mis últimas reflexiones concluídas a raíz del último viaje vacacional en tierras canarias: Yo quiero ser turista y comprendo muy bien el turismo y su actitud. No voy a hablar ahora del turismo cultural, hablo del turismo que va a descansar, conviene dejar las cosas clara, por la peña susceptible y picajosa. Está claro. Antes, yo no entendía nada de esta actitud porque al igual que todos mis compatriotas vivía en un país donde la luz y el sol son un regalo prácticamente diario, un lugar donde la actividad externa, la vida pública suponen el latir profundo de las ciudades. Este latir –en ocasiones molesto por el ruido- es lo que identificamos con la vida de una ciudad, de un pueblo, el motor de un país. Cuando esto se tiene, inmediatamente se da por sentado que tiene que existir en el mundo entero, todo lo que uno tiene tiene que existir en el mundo por que sí. Esto no así, porque cuando se deja de tener, es un problema, a uno le falta algo. Nuestros vecinos europeos, importante es hacer alusión especial a la gente que hace una vida normal, no a los crápulas excepcionales como yo, hacer alusión a las ciudades normales –no por ejemplo al centro de París, París no es Francia, o a algunos círculos elitistas de Viena donde hay ambiente- a la gente que hace los países, no a las excepciones. Estos, me refiero a profesionales, no a artistas, a gente que va a sus trabajos a las 6 o 7 de la mañana y que cenan a las 7 u 8 de la tarde derrengados de la vida, ven poco el sol y mucho menos ven los bares, el tapeo, el vagabundeo...los que van al banco, los que van a la fábrica, los que van a los institutos, restaurantes, ingenieros, estudiantes que estudian, comerciales...no voy a enumerar las profesiones porque de sobra todo el mundo conoce cuál es la normalidad y cuáles son las profesiones de excepción, y qué gente empuja los países. Bueno, pues éstos, sufren en sus carnes la ausencia de comunicación, de vida exterior y éstos en su mayoría son la media de lo que conocemos como turistas. Sí, los que vemos en el autocar con cara de tolili. Y yo los comprendo, por qué, porque quizás soy ya uno de ellos. Horreur.

¿Qué es lo que hace un turista cuando llega por ejemplo a nuestras islas Canarias? Siempre les hemos criticado porque vienen como dirigidos, como sin querer saber nada de la cultura de nuestras islas en este caso. Normal. Lo entiendo perfectamente. Ellos vienen, por ejemplo, en el mes de febrero, un mes donde en sus paises caen en el mejor de los casos chuzos de punta, es que en el mes de febrero hay vacaciones en Europa. Los susodichos vienen con una pulsera de color donde los empleados de los hoteles ya saben que  está todo incluído, es decir todas las comidas más todas las bebidas y cafés que por el día quieran tomarse. Lo lógico, es que cuando no ves el sol ni por asomo, y cuando no respiras el aire, pues qué vas a querer: palmera y palmera, sol y sol y que me baño que baño. Nada más. Como mucho, una excursión por allá –no muy lejos- en la que no haya que moverse mucho y que no interrumpa gran cosa el idilio con la naturaleza y sobre todo con el descanso. Eso es descanso y estar de vacaciones, ir con cara de asombro, mirando absortos las olas del mar, escuchando su ruidito, poniendo atención a ese viento que mece las palmeras suavente como una samba al tiempo que tú en tu tumbona mueves una pierna, lentamente claro, y pasas la hoja del libro, tomando tu cóctel después de tu sauna, haciendo tiempo hasta la hora de comer donde te pones ciego y no tienes que pensar en hacer la compra ni en preparar nada porque vas a elegir entre muchos platos qué comer. ¡Una gozada! Los más lanzados, empiezan por la mañana a beber vozka o qüiski o caipiriñas, si no, no hay que irse muy lejos, si está ahí al lado y te sientes el rey. Paseo va, paseo viene por la playa, paseo en barco...ahora pesco o mejor dicho miro como pescan los demás...
Los bares de alemanes –regentados por alemanes- demuestran que es verdad lo que digo con sus canciones y sus costumbres: beben cerveza y cerveza, cantan canciones alemanas que no son otra cosa que marchas militares pero con letras cachondísimas "estoy lejos de Alemania me toca el culo pero estoy feliz, tachán tachá tachán" y mueven la jarra al tiempo que vitorean a sus jugadores de futbol de la tele que está a tó meter. Compras de perfumes, joyas etcétera, los alemanes sí compran, los ingleses, menos. Sol, más sol...y de vuelta a tu país. Esto del sol y el bronceado es lo más importante –no hablemos de los finlandeses o daneses que lo flipan- porque cuando llegas a tu casa europea tiene todo el mundo muy mal color y tú no, tú vienes como renovado con lo cuál te conviertes en especial y diferente, con la piel brillante, estimulada, bronceada, con ganas nuevas de comerte lo que queda de invierno y emprender a puro bricolage lo que queda de él –que ya son dos patás como quien dice- y a abrazar la primavera con más bricolage y pensando que eres algo moreno. Siempre se envidia y se quiere lo que no se tiene. Y yo, en mi Francia, comprendo muy bien a estas personas que quieren venir y de hecho vienen a nuestro país en busca de descanso, muchos vienen a vivir su jubilación y otros vienen incluso a morir, pero –digo- que los comprendo bien, porque aquí la vida aun teniendo mucha, pero mucha vida cultural que sale de cualquier esquina, se tiene una vida muy triste y mu perra para lo que es ser español y sus costumbres "emocionales y humanas". Esto solo lo saben los que han vivido y viven en Europa. Por eso, mola ser turista y tener ese espíritu pasota del todo, en que te la suda el mundo entero y solo quieres: palmera, cóctel, sol y playa.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Empapelamientogeneral o el Estado de las Naciones


Lo de hoy ha sido ya de Juzgado de Guardia y nunca mejor dicho. ¡Me han empapelao! Literalmente, y te tienes que aguantar, ¡con lo que he sido yo!. ¿Cuándo le sucede esto a un ciudadano? Muy sencillo. Esto sucede cuando día a día vas sorteando a la pasma o gendarmeríe y cuando casi lo consigues te pillan de marrón, te paran, te buscan las vueltan y te calzan la multa del día, sin ninguna razón aparente o al menos con razones que siempre se pueden recurrir, empapelándote las ideas, el bosillo y tu humor, maltrecho y bapuleado ya para todo el día. Ni qué decir tiene, claro que a base de mucha madurez y actitud zen y porqué no varios paquetes de Trankimazin pues te quedas como mirando al infinito y como dominando la situación, así, como por encima de las circunstancias intentando aparentar que te da igual. ¡Y un huevo! Yo ya no sé cómo hacer las cosas porque las haga como las haga siempre Ellos llevan la razón y siempre termino con una denuncia de 90 euros en la mano, aunque les regale una botella de Anis del mono.

Esto se relaciona directamente con los recaudadores de impuestos y con los salteadores y ladrones de montaña, de campo de toda la vida pero en fin, en todo caso, síntomas de las dolencias de un país. Tanto en Francia como España, lo mismo me da que me da lo mismo, necesitan como sea sacar dinero, más dinero quiero decir, mucho más dinero del ciudadano y ahora ya tenemos flashes hasta en los semáforos. Aquí el color ambar o amarillo significa parar, sí parar, no apretar el acelerador como hacemos los españoles, bueno y los italianos, con lo cuál cuando llegas a tu casa todo confiado y pensando en que has realizado una conducción de maestría, pues no, resulta que te han calzado más multas. La media es de cuatro o cinco denuncias al mes, como mínimo y por cualquier cosa. Lo que yo llamo vivir en un estado policial con ¡dos cojones! y lo peor es que nadie lo vive como yo, parece normal y a mi, me parece una Dictadura.
Con el carnet de conducir no se ponen nunca de acuerdo, unos me multan porque debo cambiarlo del español al francés, otros me dicen que no que no, que no hay que cambiarlo de no ser que haya inflingido una norma de gravedad. En tráfico de España tampoco lo tienen claro, con lo cuál, aquí estoy como un chorlito mareada sin saber qué hacer y con el carnet cada vez más maltrecho. Me incitan a hacer una fechoría y la voy a hacer, vaya que la voy a hacer.


Es evidente que las finanzas de uno y otro país están muy mal cuando tienen que ir a escarbar los bolsillos de esta manera, escudriñando así las faltas de los pobres cristianos que cada mañana vamos a los trabajos como podemos, arrastrándonos como podemos, con una elefantítis de manda, manda. Pensándolo después, llego a la conclusión, -en esto me pierde mi samaritanismo odioso- que también es triste la profesión de policía o gendarme, los pobrecillos, los desgraciadiños, que quedan solo para eso, para estar denunciando constantemente a sus colegas ciudadanos, aguantando las maldiciones que más de uno –yo sin duda la primera- les decimos entre dientes. Porque haber habrá de todo, pero no debe ser cosa buena esa la de tirar de papelito y solo hacer eso y no poder hacer nada más. Triste y muy malditos que son de mi parte buscando fallos donde a veces no los hay, y también me importa poco si obedecen órdenes. Yo también paso hambre porque no quiero obedecer órdenes que no me gustan, si lo hubiera querido hubiera solucionado mi vida y mi salario hace mucho, pero mucho tiempo, aunque eso sí, nunca como cobradora de impuestos.

viernes, 5 de marzo de 2010

Divorcios y terceras barra terceros

Estaba yo el otro día de vacaciones en un hotel escuchando unas noticias, absurdas como de costumbre o raras, según se mire, pero una de ellas me llamó la atención y es que hablaban de los divorcios. La cosa tenía su gracia pues era un programa de esos de debate donde ninguno de los que están representa a los que deben estar, sin embargo están, nunca dicen nada que merezca la pena y supongo que la dieta que les dan por ir a acacarear al programa les incluye el derecho al pataleo y a pelear con el de enfrente más que a dialogar como gente civilizada. Esto es algo que todavía en España no se consigue. Está claro que la frialdad europea hace mella en mi y me resulta grotesca tan poco control de las emociones y de la personalidad. Está claro que en España estos temas todavía están recientes como lo están muchas cosas y por eso van las cosas como van, a capotazo limpio y siendo los más toreros que nadie. Y no vamos a caer en el topicazo de Sanchez Dragó de “si habla mal de España es que es español”. Está claro que yo no hablo mal de mi país -en muchos aspectos lo tengo idealizado y seguramente lo tendrán más idealizado aún mis hijos- simplemente lo veo con frialdad desde fuera como cuando se mira a un amor cuando has pasado las fases de enamoramiento ciego, porque la ceguera nos hace no ver la realidad, no sentir, no ver con claridad lo que está pasando realmente a nuestro alrededor y sin embargo cuando tomamos una posición más lejana y una distancia podemos observar e inconscientemente comparar. Al fin y al cabo es lo que hacen con nosotros todo el tiempo, siempre nos están comparando de alguna o de otra manera.
Yo he conocido en Francia terceras y cuartas generaciones de divorciados lo que quiere decir que es algo que a lo que ya están más acostumbrados, eso si se une al carácter poco dado a lo pasional y más bien frío, el resultado siempre será muy distinto del de los españoles que en temas de divorcios siempre es una batalla campal horrible, deleznable. No nos queda na...Un amigo mío, conocidísimo abogado que ejerce su profesión entre Estados Unidos y España me dice que los juzgados de familia son mucho peor, mucho más crueles y salvajes que los juzgados de asesinos...ahí es nada! Le creo, porque yo misma he visto a alguna ex gritando como loca venganza, probbablemente sin saber muy bien por qué. Y es que este tema ha sido lamentable y triste en España, a penas llevamos veinticinco años de gente divorciada y los primeros en hacerlo fueron los paganinis del asunto, como en todo, claro está.

El programa en si, planteaba que quién perdía más si el hombre o la mujer en los divorcios...no es tema que vaya a discutir ahora porque nos da para una novela, lo que sí haré es introducir un nuevo elemento que alguien en el programa apuntó muy sabiamente: el que paga los platos rotos es la nueva pareja. Cuánta razón tenía el experimentado tomador de la palabra. Así es. La nueva pareja paga en sus carnes la catársis de lo que está sucediendo a su compañero o compañera con su respectivo o respectiva ex, y esto es además de horrible, injusto. La historia es clara y evidente.

Un hombre se divorcia y deja de ver a sus hijos, esto es completamente lógico porque va unido a la situación de divorcio, sino, no sería un divorcio, luego no hay que rasgarse las vestiduras, cuando uno se divorcia es porque no aguantas ¿a quién? Porque –ya sé que es una generalización- la mayoría de los niños están al cargo de uno de los tutores, osea uno se ocupa más que el otro yendo las cosas bien. Cuando viene el divorcio resulta que el que no se ocupa –que generalmente suele ser el hombre- le entran muchas ganas de ocuparse ¡vaya por Dios! Coincide con el cabreo máximo de la que sí se ha ocupado y ha pasado las de Caín más sola que la una, sorprendida ahora por la novelería masculina y dice: ¡ahora te vas a enterar! Y se pone como una auténtica cerda a defender algo que en realidad –y aunque tenga un poco de razón- no le pertenece en exclusividad, pero es el instinto animal de decir: esto es mío y con esto manipulo. El bolsillo del hombre va a quedar esquilmado de por vida, cosa que tampoco es justa. En esto tiene gracia como los roles hombre-mujer pasan a ser muy primarios, totalmente primarios. Por narices la custodia para la madre y la manutención para el padre. Sí, ya sé que hay excepciones. Los niños, que generalmente son las víctimas del asunto, pasan además y al estar en medio del fuego a ser pequeños verdugos manipuladores porque los padres se lo ponen a huevo para hacerles los seres más egoístas de la historia, unos consentidos, personas a falta de un buen tortazo, que sus padres se lo darían en circunstancias normales, pero que como son hijos de divorciados pues la cosa ya no fluye con naturalidad.

El horror con hache viene cuando ese hombre –que no sabe y un poco que no le da la gana- tiene que ocuparse de los niños los wek y entre otras cosas no tiene costumbre y es chungo porque durante la semana trabajas y los finde te largan a las criaturas aun a sabiendas de que quizás no quieren ni venir a tu casa porque están cansados, les rompes el ritmo, pero TOCA. Esto es muy importante para todos, TOCA, para la mamá que está al cargo porque descarga su mala conciencia y para el papá que está deseando verles aunque el asunto práctico sea chungo. La bufi, los deja pero a regañadientes, y lo hace pero con unas condiciones seguramente insólitas: que los recojan a las 6 y diez el viernes –con lo cual el pobre padre ni llega porque sale mas tarde del trabajo y hay atasco-, que los devuelva el sábado pero a las 7 y cuarenta y los vuelva a recoger el domingo pero después del desayuno y los traiga a la comida porque hay reunión familiar que lógicamente es más importante que estar con su padre...en fin un puteo inhumano, impropio de dos que un día tuvieron uno, dos o tres hijos, infame y de cárcel pero para los dos. El hombre, agobiado completamente por la situación y que ha encontrado una nueva pareja o relación le endorsa o le endiña el problema al tercer elemento que es al que yo me refiero en este lío.
Este elemento debería mandar a todos a cagar desde el primer día y con eso tendría –con toda seguridad- el cielo ganado. Generalmente no es así y consuela a su hombre que puteado como nadie, con el bolsillo arruinado por la exbúfala –que ni de broma encuentra pareja porque está disfrutando su soltería y además tiene los niños, osea el poder y tiempo para conspirar con sus amigas feministas contra él- éste pide una mano de ayuda y de sostén, a su nueva pareja cosa que por naturaleza y excluyendo a las malas personas, lo haces sin pensarlo. Terminas ocupándote de unos niños que no son tuyos, que no te pueden ni ver, y aunque te quieran mucho, su búfala mamá ya se encargará de hacer que eso cambie, sin fines de semana, con la casa invadida por gente que se cree dueña de su casa y tu como la chacha de todos. A su vez, esos niños quieren a su padre en exclusiva y no compartido con alguien que ocupa el lugar de su madre o de su padre con lo cual el rechazo se va haciendo enorme, muy grande, crece el resentimiento y el problema psicológico y el malestar sin saber por qué y sobre todo culpabilizando a quien no tiene culpa de nada. Esto no termina aquí, tú cocinas peor que su mamá, su mamá es mucho más guapa que tú, tú no los conoces y tienes que aguantar todo, como si potrean las paredes, da igual porque su papá para un rato que va a estar con ellos...tú estás ese viernes y ese sábado que te gustaría estar por ahí con tu pareja, pendiente de lamentos y malos rollos que en realidad te tendrían que importar un bledo pero te hacen partícipe, y claro te implicas, y claro que haces matemáticas, lectura y todo lo necesario por agradar y colaborar en la marcha de algo que en realidad no tiene nada que ver ni contigo, ni con tu lío ni con nada porque nadie te respeta ni lo hará probablemente hasta que no pasen cien años o hasta que nos los denuncies a todos por invasión de la intimidad y acoso sin precedentes. Por supuesto la bufi llama cuando le da la real gana y se cree con poderío en tu casa por el hecho de que están sus hijos, éstos sientan igualmente sus reales porque está su padre que es toda una autoridad y tú  eres una bruja, aunque les digan que te tienen que conocer, pero es tu casa y están con su padre que es tu marido o tu pareja, sin embargo tú no puedes hacer lo mismo en la casa de ella, ni ellos dejarían que tú cotillearas sus armarios o abrieras su nevera y sin preguntar arramplases con todo, tampoco puedes llamar a sus hijos para ver cómo están en esa relación de plástico preparadísima en la que solo te los dejan ver el wek que te toca pringar y si a ti gustaría verlos o invitarlos otro día cualquiera te jodes como Herodes porque no eres nadie de la familia y punto. No eres nadie pero sí lo eres para pringar, ¡la hostia!

-¡María te llaman al teléfono, es Ana la mujer de tu padre!, es que son tan amigas... Pues no, eso no se oye nunca. Tú solo estás para solucionar la papeleta de los wek y aguantar historias de las que como no andes lista te caen las culpas fijo. Dalo por hecho. No puedes influir en ellos para nada porque no te dejan, ni transmitirles nada, ni hacer nada porque no son nada tuyo y para eso tienen una madre y un padre, y ojito con lo que haces o dices! Nunca digas la verdad ni a su padre! No te pases ni media!
Yo creo que cuando alguien se determina a divorciarse me parece absurdo e hipócrita pretender creer o pensar que se va a mejorar en algo, o que se va a continuar siendo dueño de alguien, menos de unos hijos, de esos mucho menos. He visto monopolizarlos y manipularlos hasta límites de no poder dejar el psiquiatra y eso es una canallada probablemente con responsabilidad de los adultos que llevan mal sus problemas y los vuelcan despiadadamente en los hijos que a su vez se convierte en asesinos de las vidas y las almas de los demás porque se tienen que defender. Con el divorcio, se mejora un conflicto –si lo hay- de pareja, pero poco más. Esto, a veces ya es, sobre todo cuando el problema es de gravedad, aunque con los años y la sabiduría yo siempre diría: intente usted arreglarlo y no se divorcie, al menos cuando hay todavía hijos en etapa de crecimiento evidente. Te alejas del problema, pero vienen otros. No se soluciona nada, más bien al contrario, los problemas se reproducen, de no ser que se pertenezca a las excepciones. He visto a muchos hombres discutiendo con diferentes parejas por lo mismo, quiero decir a un hombre que ha tenido cinco mujeres y que con todas discute por el mismo problema y viceversa. Es difícil pretender algo distinto que no sea quedarse solo cuando todo se ha roto, quizás los hijos deban quedarse con uno de los tutores una larga temporada en lugar del trajín de los wek y poco más, pero quedarse de verdad, que cunda el tiempo y que se disfrute sinceramente y sin influencias cuando se esté con uno de los tutores. Lo de los wek me parece un desastre absoluto para todo el mundo, fuera de su rutina los niños que a medida que tienen su ambiente, sus cumples y sus amiguitos que pasan a primer plano, es absurdo pretender llevarles a casa de nadie aunque sea la de su padre o de su madre con nueva pareja a pasar un suplicio.

Algunos logran encontrar un equilibrio, los casos que he visto es porque uno de los dos ha sido muy muy generoso y no han tenido ninguno nuevas parejas, claro, entonces sí, casa de papá, casa de mamá, incluso es divertido, por decir algo y resuelve que es de lo que se trata. Cuando entra el tercer, tercera o cuarto, cuarta elemento en la escena vamos pero que muy mal. Seguiré.

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...