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El "adulterio" de mi amigo


Estos días he estado en Madrid y reecontrado con amigos, familiares y conocidos cuyas vidas siempre me dan alguna cosa para pensar. Tuvimos el otro día una conversación sobre el adulterio, sobre el derecho a perdonar o el derecho a ser perdonado o a simplemente verlo como una idea mediática establecida por la tradición judeo-cristiana. En cualquier caso es este un tema muy atrayente, muy novelesco, muy dramático, una temática que siempre nos suscitará más y mayor información, diria yo, curiosidad.
Es amplia la bibliografía que a lo largo de la Historia nos remite a un tema tan de actualidad como lo es el de la infidelidad conyugal, debe ser porque veo que la gente cambia de pareja como de camisa, pero a nadie encuentro por ello excesivamente feliz. Bueno, rectifico, envidio a los solteros. La soltería es magnífica, aunque seguro que habrá quien piense que según los casos, muy razonable. Ha sido un tema -como digo- tabú en algunas etapas de la Historia, ha sido castigado severamente –mucho más cuando eran las mujeres las responsables de su autoría-, ha sido tratado como patología también, ha sido la fuente de inspiración de grandes novelas...ha sido y es fuente de reflexión. Hoy, según las diferentes culturas y sociedades, el tema es tratado incluso o también, con normalidad. Adornos aparte, yo quisiera saber ¿qué es lo que en general las personas entienden como adulterio? Parece que es cuando codicias a una persona que no es la que te corresponde, entendido esto en una situación de matrimonio, generalmente, porque los hay que aunque no estén casados oficialmente se mantienen bajo la misma “ley”. El adulterio se define como algo activo es pasar a la acción, coagitar con otro u otra, en un ayuntamiento carnal ilegítimo. Eso dice la RAE.
Existe el mito de que el hombre tiende más a ser infiel que la mujer, porque tiene una mayor necesidad sexual. Mentira. Pero un problema social como el adulterio no se puede resolver con un argumento biológico, por el contrario lo agrava, tolerando más esta conducta y lo que es peor, siendo muy machistas.
En realidad –ya he hablado en algún lugar que el amor como algo que tiene cuerpo físico no existe- y partiendo de la base de que es el ser humano quien inventa la situación de enamoramiento o situación amorosa, el adulterio es algo igualmente ficticio, inventado y generalmente buscado –incluso indirectamente- por la persona. El ser humano, no su alma, sino el ser, a menudo siente cansancio o mejor dicho aburrimiento por todo lo que tiene a su lado, incluso siente ese hastío al contemplarse a si mismo y contemplar su cotidianidad, el hombre pierde la capacidad de reinventarse, surmergido éste en lo cotidiano. La mayoría de las veces el ser humano que está casado se cansa o se decepciona de la persona con la que convive o comparte su vida. Y claro tener una situación de aburrimiento a nadie le gusta especialmente, nadie quiere que se le vaya la vida sin medirse una y otra vez, a nadie le gusta sentirse atado, sin alas, sin salida en una situación de encerramiento personal, de privación de la libertad. Firmar o sellar un compromiso hasta la muerte es algo muy serio, difícil, casi imposible, es una falacia. La persona comienza a anhelar, a preparar el camino sobre una base de ideas nuevas en su mente, en sus pensamientos. Un día sucede. Uno se da cuenta de que hay otras personas, hay otros hombres, hay otras mujeres y el callejón sin salida se muestra fragrante, definitivo. No hay salida porque salir de eso es salirse de la ley, significa ir en contra de algo y a veces es mas grande el anhelo, la necesidad que el respeto o cumplimiento de la propia ley. Es un problema de conciencia y de la laxitud que espíritu y mente necesitan para comprender la verdadera naturaleza de sus sentimientos. En ese estado de duda, cualquier persona es mejor que la que tenemos al lado y que nos tiene aburridos, mejor dicho, cualquier persona es diferente y nueva si la comparamos con la compañía de siempre. No se trata de que alguien nos enamore, de que nos cambie el sentido de nuestros sentimientos probablemente poco trabajados últimamente y vencidos por el tedio existencial, no es eso. Nadie transforma a otro si éste no quiere o no busca ser transformado. Por lo tanto, aceptemos que como queremos algo nuevo nos fijamos o enamoramos de otra persona que no es nuestro cónyuge. Nos da la gana. Está aceptado, y está aceptado que es el comienzo de una traición, según se mire. Si el asunto se queda en el mero estado de anhelo hacia otro u otra, según la tradición cristiana tendría solución, porque los sentimientos se pueden controlar, según la tradición cristiana también. El problema surge cuando se pone en práctica esa fijación, lo que entendemos como pasar a la acción, donde lo que hasta ahora era un mero juego mental, cobra su forma física y el “adúltero” mental quiere hacer verdad sus pensamientos. Solo lo decide él o ella, según se mire. Ahora entramos en las categorías de relación, aventura, seducción, descubrimiento...todo muy bien aderezado con nuevas emociones que nos viene muy bien en nuestro estado –diríamos- de paroxismo emocional e ideal. Después de habernos sumergido en la relación extraconyugal como dicen en los juzgados, nos topamos con el y ahora qué hago yo. Es normal que a lo largo de una vida puedan inmiscuirse en nuestra imaginación, en nuestro estado mental otras personas atractivas, hay muchas en el mundo. Lo que ya no es tan normal es que uno lo deje todo por el primero o primera que llega a nuestro estado mental. ¿Por qué? Porque volveremos en un poco de tiempo a tropezar con las mismas cosas, los mismos aburrimientos que tropezábamos con el anterior. Es triste pero es así. Nadie viene a solucionar la vida de otro si no lo haces tu mismo y si no eres tú mismo el dueño de tus circunstacias. Sin embargo, debemos estar conscientes de que para que se dé la ruptura de una relación, no es necesaria la existencia de un amante, sino que es suficiente con perder cosas tan valiosas como el placer de estar juntos, el calor emotivo, la intensidad, la satisfacción sexual o la comunicación.


Este pequeño repaso viene a cuento de muchas parejas que se rompen muchas veces sin sentido, tristemente sin que ninguno encuentre la panacea en ningún lugar, porque está visto que el tedio nos ahoga como a peces fuera del agua y lo más triste aún es ver cómo con el tiempo repetimos una y otra vez los mismos errores. Escribo desde la observación de las vidas de algunos amigos a quienes les veo tropezando horrorizados una y otra vez sobre el mismo problema, ese que se encuentra sin solucionar dentro de si mismos. No importa hacer lo que uno quiera siempre y cuando no haya víctimas que sufran nuestras decisiones.
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