martes, 19 de octubre de 2010

El inexistente espacio físico para las cremas (lo siento pero no me funcionan hoy en el teclado ni los acentos ni la ene que sustituyo por egne)

?Que sucede cuando una mujer entra a una tienda a comprarse una crema? Parece que lo primero que hay que tener claro es donde quiere darse uno esa crema o mejor dicho  que zona de su cuerpo quiere mejorar con dicha locion. Hoy en dia la industria farmacologica ofrece a la infeliz tribu femenina -entre las que me encuentro alienada destacando grandemente/- una amplia gama de productos a cual mas absurdo y mejor condimentado para que llegue al fondo de tu cuestion de autoestima maltrecha. Es decir a convencerte de que con esa crema, magnana, eres una fenomena, y tu que estas a la altura de la moqueta, pues vas y te la compras, pensando que alomejor, algo cambia. La industria, digo, ha mejorado mucho sin duda pero yo siempre me pregunto si en verdad es cierta la pretendida eficacia de estos unguentos, porque cuando miro a mi tia o a mi madre o cuando recuerdo el estupendo cutis de mi vecina Maria que se daba crema Nivea, pues pienso sin rodeos que esto es mas bien una gran tomadura de pelo y que las mujeres de hoy, somos unas infelices redomadas. ¿por que? Porque se aprovechan claramente de nuestra buena fe engagnandonos, prometiendonos una cosa que no es, una cosa que nos sera nunca, algo que nunca sucedera pero que sin embargo quieren convencer de que si, si  sera, las cremas cambiaran nuestra vida, una enorme mentira.


Nos encontramos de esta manera con cremas especificas, muy especificas que lo arreglan todo, todo lo cambian, dan luz, imagen, seguridad...casi, casi, hasta hablan por si mismas. Si empiezo desde arriba podemos ver que tenemos cremas ideales de la muerte para las arrugas de la frente, seguimos por otras que eliminan de un plumazo las arrugas de los parpados, contorno de los ojos, -por lo visto te los dejan como si hubieras bajado de la moto- entrecejo, arrugas de expresion – osea, es mejor no expresar nada para que no tener arrugas- las del contorno del labio –que no son precisamente por comer chorizo, parece que son por reir o por fumar- seguimos por el cuello, -no se puede toser- otra crema especifica para la zona del escote –esto ya no pertenece al cuello por lo visto- despues aplicamos otra distinta para los senos o peras, tambien llamadas lolas, manolas, higuetes...etc tienen muchos nombres...y nos instalamos en la region de la tripa o vientre que ya es la pasada padre, ahi no te salva ni la recomendacion del medico, las cartucheras mejor te das unos tiros en cada una, otra crema para celulitis que no es lo mismo que las estrias, otra para la grasa de las rodillas y otra especifica para las varices, terminando por la especial para los pies que se compone de una para los talones, otra para suavizar la piel de esta zona tan cansada del cuerpo y otra crema para desodorizar tan apestosa region del cerdo cuerpo humano. yo siempre habia pensado que los pies eran bellos, sensuales, que habian sido un simbolo en la literatura y tambien para los poetas del Medioevo, pero ahora me dan un asco que pa que.


Tambien queremos hidratar el cuerpo, una crema hidratante, queremos un jabon, queremos un desodorante, queremos depilarnos. Yo siempre habia pensado que algo de bello era simbolo de juventud, pero parece que no, ahora no se puede tener pelos en ninguna parte, que es justo lo que sucede con la vejez que no se tiene bello ya por ningun lado. Osea es una locura, hacemos todo el tiempo lo que luego no queremos de ninguna manera ser, nos depilamos para llegar a un momento -de viejas- en que ya no tendremos bello. En fin, queremos un champu –este puede ser de veinte clases diferentes- y despues viene la cuestion de la crema o mascarilla apres champu, que tambien puede ser de veinte clases o incluso veinticico. No voy a entrar en si te tignes el pelo o no porque entonces nos salimos de lo extrictamente cremoso y pasamos a lo viscoso pero vamos...Bien, la cuestion es que si te compras esas cremas, comienzas a untar en cada lugar un poquito y puedes estar con la estupidez tres horas, a instalar con un dedo un poco de cada tubo en cada region...para que? Probablemente para nada, para gastarte el dinero, la paciencia, y consumir que es de lo que se trata y es lo que nos imponen en esta sociedad extremadamente consumista en la que hay que estar joven quieras o no quieras. Porque nadie quiere aceptar el paso del tiempo? Porque todo el mundo se empecina en querer estar como cuando se tienen veinte agnos? Es un horror, y no hay nada mas horrible que aquel que esta fuera de lo que le toca vivir, pateticamente fuera de su orbita, a mi me parece un espanto esta disciplina impuesta a la poblacion, sobre todo a la poblacion femenina y ya tambien a los jovenes, de la belleza como requisito externo, una belleza impuesta y cuestionable claro, belleza externa, solo externa, compra externa, manipulacion exterior, exterioridad suplementaria, superficial, consecuencia de esta sociedad que se fija solo en lo externo y para eso trabaja, claro. Hasta otra.

martes, 12 de octubre de 2010

Presencia


Sentía el olor horrible del humo como lo si lo tuviera al lado. Lo sentía y lo volvía a sentir, constantemente y como una obsesión. Le parecía un olor insoportable. Gloria tenía alergia al humo, al tabaco y cada vez que sentía ese olor comenzaba a toser casi convulsivamente, lo que se traducía en pasar la noche en blanco. Pero ¿esta vez de dónde salía el olor si estaba sola? Esto le inquietó hasta el punto de preguntarle al Profesor Vicente Escudero, el ingeniero que le había alquilado la casa, si esta situación le había ocurrido alguna vez. Con toda sinceridad le dijo: -mire usted, yo no he cocinado nada de freir, ni he encendido la chimenea, todavía no hace tiempo, sabría decirme usted de dónde sale el olor a humo? Es posible que se deba a la calefacción -asintió el hombre, que como usted sabe es de gasoil, un poco antigua a decir verdad...Sí, sí, comprendo su buena intención Profesor Vicente, pero el olor que viene a mi habitación que está en la primera planta y que probablemente venga por la chimena –digo yo- es olor a tabaco, es olor de alguien que fuma, vamos olor a tabaco rubio. Lo reconocería a mil kilómetros, no obstante he sido fumadora.

-Ha tenido usted invitados ultimamente en la planta de arriba?

- Pues no, no...bueno estuvieron mis tíos. Probablemente mi tío Emilio, fumó, a pesar de mis advertencias, pero luego ventilé y muy bien ventilado. Hace de esto un mes.

- No sé Gloria, a veces los olores se quedan en los lugares, se filtran...a mi me sucedió con las cosas de mi mujer, cuando falleció. Por eso vendí la casa, me deshice de todas sus pertenencias...porque parecía que estaba ahí todo el tiempo a mi lado.

-Ya, ya, si lo comprendo perfectamente Profesor Vicente, pero es que en esta casa no ha estado nadie, nadie, al menos que yo sepa. En fin, las presencias no sé si me importan...bueno alomejor me importan, pero lo del tabaco...el olorcillo ese horroroso que encima me da tos...a ver qué hago yo!

-Se me ocurre que como hay una obra justo al lado, sí, en la casa de Justina, la óptico, pues que quizás, no sé es un decir, pues que quizás algún obrero le ha dado por fumar cerca o al lado de tu casa, que tu tendrás la ventana de arriba abierta, como siempre haces, ¡esa maldita manía de no cerrar nada! Y por eso entra el olor. Después la temperatura mas o menos alta que tenemos se encarga de lo demás.

-Está bien, no le voy a dar más vueltas, acompáñeme a la compra Profesor Vicente si no tiene más nada que hacer hoy. Lo haré con mucho gusto, querida inquilina, después he quedado para cenar con unos viejos amigos que conocí cuando estuve de profesor en Oslo, un tostón de cena, hija, pero qué voy a hacer, los compromisos son los compromisos. Mucho más me gustaría quedarme a cenar contigo unas simples tostas de salmón, pero, a veces no hay mas remedio.
Habían hecho lo que hoy podríamos definir como amistad o una buena relación que desde luego iba más lejos de la odiosa y repugnante relación característica entre inquilino y propietario.

Gloria cultivaba bien su relación con el Profesor Vicente que era cuarenta años mas mayor que ella, pero esa distancia era tan enriquecedora que en su vida encontraría una relación semejante, además, daba igual porque se entendían a la perfección, parecían abuelo-nieta, padre-hija, hermano-hermana, amigo-amiga, colegas, tío-sobrina...o simplemente dos seres humanos que estaban solos y se respetaban, cosa insólita en los días que corren. Gloria era investigadora en la Universidad de la ciudad y su escasa familia vivía en el país vasco, de modo que le vino muy bien encontrar a alguien de la profesión tan amable como Vicente en el medio de la región de Burdeos.

Se despidieron y Gloria regresó a su casa con la misma rutina de todos los días, agotada por el trabajo pero dispuesta a continuarlo. Cuando se vive sola es difícil cortar la inercia que produce el estar metido de lleno en una ocupación, no hay nada ni nadie que lo interrumpa. Eres tú solo el que tiene que cambiar o irrumpir, distraerte, variar, eres tú y tu soledad, la mayoría de las veces ocupada en asuntos laborales mas que de distención del ser. Así es. Gloria se quedó dormida cuando ya se le caían las gafas lupa que utilizaba para leer se despertó con el tufo a tabaco, bueno a tabacazo. El olor era enormemente sutil, pero certero, existente, no era en absoluto fruto de su imaginación. Estuvo a punto de ir a buscar al profesor Vicente...¿tal vez pensó que estaba loca? ¿quizás había algo extraño? pero qué iba a haber?...Tomó jarabe con codeína para conseguir a duras penas dejar de toser...el olor continuaba.

Cuando Gloria estaba cerrando su frasco de jarabe, sintió pasos arriba en la buhardilla y pensó...aterrorizada que en efecto alguien había entrado y que además se permitía el lujo de ponerse a fumar. Armada de valor, pensó en subir.


Pensó igualmente que había alguien y que si ese alguien hubiera querido hacerle algún mal, ya lo habría hecho. Valientemente, encendió las luces, todas las luces y subió la escalera hacia la buhardilla. Abrió la puerta temblandole las piernas y el corazón pulsando fuertemente, muy fuertemente. Hubiera preferido ver a alguien: en efecto la habitación estaba llena de humo pero vacía. Nadie. La ventana estaba clausurada por lo que era imposible salir o entrar...entonces de dónde salía ese humo, qué era ese humo de cigarrillo rubio? Tan solo vio un libro y en él unas frases subrayadas. El libro era una Biblia protestante para ser mas exactos, abierta en la Epístola Universal de San Judas Apóstol y subrayados los versículos del número 6: Y los ángeles que no guardaron su estado original, sino que dejaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, hasta el juicio del gran día. Gloria se quedó pensando.

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...