jueves, 27 de enero de 2011

El sexto sentido: La lectura en la era digital por Germán Gullón. Editorial Academia del Hispanismo 2010


Dice un dicho que más vale tarde que nunca, y así digo que yo después de haberme leído el libro de Germán Gullón como se suele decir de capite ad calcem, no podía por menos que recomendarlo bajo mi modesta opinión aquí en mi blog, sobre todo por el buen rato que he podido pasar y todo lo que me he enterado con la opinión valiente y sincera del que sabe hacer y también decir. No soy yo muy amiga de hacer reseñas, cuando me las piden nunca las entrego -aunque me paguen- por parecerme pretenciosas unas veces, otras creo que no es labor para mi, tal vez por ello peque de inexperta, si es que se puede ser experto A limine en estos temas. Nunca me veo quién ni qué para opinar aún con más potestad que muchos. Una reseña, tampoco tiene por qué echar flores, menos decir majaderías. Yo tampoco envío mis libros a que los reseñen. Si lo hacen, lo agradezco, pero nada más. No me gusta los que se ensañan. Sobre esto, en fin, se hablará en otro lugar más conveniente. He querido, como sea, recomendar este texto, fundamental en nuestros días cuando se quiere saber de qué van las ediciones en digital, los libros impresos en papel, los editores, los críticos literarios, la situación del escritor en medio de todo este mare magnum que es la Literatura...¿Quieres Saber qué futuro previsible atiende ahí para todos los que estamos cerca de las letras? Divide Germán Gullón el libro en tres partes que son a modo de islas de un continente literario. La primera, La realidad representada en el libro de papel con sus tres apartados: 1-El lector ante la avalancha de libros, 2-La literatura en la sala de cuidados intensivos y 3-El libro como producto financiero, resulta rotunda, firme, de una contundencia extraordinaria que revela sin duda los años de conocimiento y experiencia del profesor Gullón, su observación del mundo de aquí y de allá, aportando estadísticas soprendentes sobre gustos de las nuevas generaciones, porcentajes de ventas, de tiradas de libros, de las consultas de libros en las Bibliotecas, de ventas, de preferencias de lecturas de ensayos o de narrativa, de literatura de entretenimiento o académica. Increíble paseo cultural de un autor que sí se atreve a reflexionar sobre el momento cultural y académico que vive España en el medio o en comparación con el resto del mundo. ¿De qué se nutren hoy en día los jóvenes? ¿Acaso son diferentes de nosotros, son menos que nosotros porque leen en un ordenador o en un EBook? Y qué sucede con los autores, en qué mundo viven, qué autoridad nos creemos ser por haber publicado algún libro...
¿Cuál ha sido y es el lugar de los profesores desde la Primaria hasta la Universidad estimulando a unos alumnos con lecturas aburridas o que están lejos de ellos, pero que son aparentemente académicas, sin saber trasmitirles nada? "La educación humanística -dice Gullón- se basa precisamente en conseguir que los estudiantes experimenten la mayor cantidad posible de momentos de conciencia  subjetiva de calidad, valiéndose de los estudios de filosofía, de historia, de arte, de lengua, de literatura...Bien, pues, la calidad de conciencia subjetiva alcanzada leyendo un superventas difiere enormemente de la lograda con una novela literaria. ¿por qué? Por la simple razón de que los superventas están confeccionados con lugares comunes y sus descripciones de lugares y personajes plagadas de tópicos. Consiguen despertar el interés por ciertas acciones humanas sin penetrar en las lindes de la conciencia ni en las galerías del alma cantadas por Antonio Machado". Por que la realidad es que los libros no llegan a nuestro cuerpo para darnos un abrazo, nos son tirados, dirigidos por un mercado de vanidad y de soberbia. "Los libros en España salen a la calle marcados comercialmente y por la tendeciosidad y sectarismo de la crítica española."
La segunda parte del libro La presencia del autor en el texto, aunque extraordinaria, no me ha sorprendido tanto por conocer sobradamente los estudios del profesor Gullón, aunque sí agradezco su capacidad de actualizar el canon de la literatura española integrado por Benito Pérez Galdós a la idea moderna de una revisión en los nuevos plantemientos tanto de los creadores como de los que van a recibir esa obra cultural, literaria, también artística.Ya en la tercera parte del libro, viajamos con Alas Clarín, o con Torrente Ballester, en un ir y venir por las letras y los planteamientos de la obra literaria. En el fondo de todo ello, un título, un sentimiento, una intuición, el sexto sentido que nos llevará a progresar en nuestro bagaje cultural. Quizás se me ha quedado breve A fortiori  de ser sinceros, hubiera gustado una mejor edición, la letra y el formato desmerece completamente el contenido intelectual, importante, que allí se expone...pero en fin. Quede para todos este libro fundamental hoy en el panorama ( y ahora sí utilizo un término galdosiano) de caquexia intelectual y cultural que vivimos en España. Pues gracias, Germán.

Germán Gullón es Catedrático de Literatura Española y Comparada en las Universidades de Pennsylvania, California (Davis), y de Ámsterdam, ejerce también como crítico literario en El cultural del diario El Mundo. sus últimos ensayos se titulan Los mercaderes en el templo de la literatura (2004), La modernidad silenciada: La cultura española en torno a 1900 (2006), y Una venus mutilada: La crítica literaria en la España actual (2008). Ha publicado ediciones de Galdós, Unamuno, Ana María Matute, José Ángel Mañas y Marina Mayoral. Su obra creativa icluye una novela, Querida hija, y dos libros de cuentos, Adiós, Helena de Troya y Azulete. Preside desde hace diez años jurados literarios como el prestigioso Premio Nadal.




sábado, 22 de enero de 2011

El perro de Gloria

A Gloria nunca le gustaron los perros por la sencilla razón de que no la educaron para ello. Quiero decir que en Madrid, y hacia los años 70 la gente de clase media que vivía en pisos de nivel medio no tenian por costumbre cohabitar con animales domésticos. Gloria a quien de pequeña le encantaba correr por la calle cogió miedo un día que le persiguió un gran perro y le mordió una de sus flacas piernas. Pasó el tiempo y pasó y los gatos le daban –si cabe- más terror aún que la raza canina. Logró que papá trajera pájaros a casa que animaban la vida familiar con sus bellos cantos, pero como vivían en un piso bajo, un día alguien decidió robárselos y con ello se llevó un trocitín de alma de la pequeña Gloria y de su padre: se quedaron sin pájaros.
Muchos años pasaron –ya se relatará en otros escritos- hasta que Gloria consiguió –no sin esfuerzo enorme y grandes vicisitudes- tener su gran familia compuesta por cinco hijos. Uno de esos días en los que se había superado un problema familiar de gran tristeza, la muerte del padre de Gloria, -quiero decir que al menos empezó a sonreír y tomar la vida como es- fueron, por azar, la familia entera a una de esas exposiciones de cachorros de perros de razas del mundo. Esto de razas del mundo le subyugó enormemente, todo hay que decirlo. Hete aqui que tropezó con la pequeña Coline de escasos 15 días. Todos insistieron en llevarla a casa a pesar del dineral que costaba: era un cachorro mini de Yorshire. ¡es un horror separarla de su madre!
 –asintió Gloria consciente del tema. Ningún miembro de la familia la escuchó. Esto suele suceder mucho en las familias. La tarde terminó con Coline metida en un gorro, el bolsillo maltrecho y todos felices de tener ¡por fin! un perro, si es que a aquello se le podía llamar así. Una de las ventajas de los perros mini es que conservan la gracia de lo chiquitín para toda la vida, a los otros, los grandes, los verdaderos perros, la talla pequeña solo les dura unos días, se hacen enormes muy rápido y al dueño no le da tiempo a reaccionar ni a aprender el manejo del animal y cuando se quieren dar cuenta...ya no quieren al perro y lo abandonan. Con el perro mini, infantil, te da mucha pena y aunque al principio no controla nada la limpieza, claro está, como todo es pequeño (sí, me refiero a cacas y pis) te dá menos yuyu. Gloria, dijo como todas las mamás, que el perro era de todos y que ella ya había educado cinco niños y que no estaba dispuesta a educar a una perrita, absurda, osea que eso de salir a pasear con ella, ni hablar. Gloria no soporta el frio porque tiene una enfermedad en las articulaciones, por lo tanto, no puede salir a la calle a contemplar ningún perro. Sus hijos, al principio se llenaron de buenas intenciones, como todos los hijos, pero luego van y vienen, con la cabeza a pájaros, se les olvida, se juegan a los chinos lo de recoger las cacas...y en fin. Asumida después de varios consensos lo de la responsabilidad perruna, se llegó a la conclusión de que la perra debía aprender el sentido de anarquía de la familia, y todos dejarse llevar por la intuición. Así lo hicieron. Los veterinarios ya les dijeron que no era forma, pero les dió igual. El perro es alucinante y tiene diversas personalidades, según el momento y aunque es pequeña de talla, no así lo es de maneras. Relato las cosas que hace. Tiene su momento de conejo, esto es cuando sale a correr por el jardín como una loca, juega al fútbol, hace paradones con los hijos de Gloria que la han adiestrado perfectamente de portera y de delantero centro. Caza ratones. En los orígenes de esta raza antes de que se comenzase a domesticar los yorkshire cazaban ratones, pues Coline como le han dejado que vuelva a sus orígenes y Gloria vive en el campo, he visto la destreza que tiene su perra para cazarlos, increíble, por qué, porque le han dejado volver a su ser. Le abren la puerta cuando sienten que se la tienen que abrir más o menos con cierta asiduidad, las mañas...las tardes...las noches. Tiene su reserva de comida y come cuando le da la gana, por eso es un perro cariñoso porque nunca está en hipoglucemia, satisface sus necesidades, se nutre cuando lo necesita. Si crees que alguien o algo es inteligenet o lo puede ser, lo será, si piensas que tienes que hacerlo todo por el o ella, será tonto o tonta. los perros como los seres humanos, si confías y les dejas hacer pueden llegar a desarrollar una inteligencia increíble...Ya sé que todo esto va en contra de lo que dicen y dirigen los veterinarios, pero es que Gloria es una ácrata de la vida y está harta de que el mundo esté dirigido todo el tiempo y que todos tengamos que vivir igual y hacer las mismas cosas.

Su mini perro tiene momentos tigre, que es cuando salta por encima de las carteras de los niños, de los obstáculos, lo hace cuando viene alguien que no le gusta, a esto le sigue el momento mastín, ahí se hace enorme, y es cuando vienen hombres desconocidos a la casa (jardinero, el hombre de gasoil, fontanero, el de la lavadora, cartero...osea, técnicos en general) ladra como una bellaca. Tienes días en que lo que más le gusta es ir a cabrear al caballo. El tema consiste en acercarse, ladrarse mucho, intentar darle un mordisquito, moverse deprisa como una mosca...y una vez que el caballo está amoscado, salir huyendo a toda velocidad (aquí más que nunca, momento liebre.) Avisa cuando llaman al timbre porque Gloria nunca lo oye, ya sea a causa de su incipiente sordera, ya sea porque está siempre a sus cosas y no pone atención, gracias a Coline, se entera. La perra se ocupa de avisarle cuando deja las ollas en el fuego y se le olvida, por el olor se pone como loca, le ha salvado la vida más de una vez. A cambio Gloria habla con ella de todo, dice que es niña, que es muy niña y Coline también habla, y habla, yo la he visto y la he oído, bueno a las dos. A los animales como a las plantas solo hay que prestarles atención para escuchar lo que quieren decir y hablar. Cuando Gloria no está, Coline, no come, ni bebe, y muestra su descontento regalando pis y cacas donde le da la gana. Si Gloria está enferma -lo cual sucede cada vez con más frecuencia- entonces Coline no se mueve de su lado y vigila todo el rato a ver qué pasa preguntándose por qué su amiga no se levanta hoy a escribir. Coline tiene sus reservas e intendencia, es lista, esto lo hacen muchos perros que es guardar comida, no sólo en el jardín, la muy tonta tiene trocitos de pan o de galleta debajo de una alfombra o en la esquina de un sillón, como si nadie de la casa fuese a verlo. Un día del verano pasado la perrita estaba enferma y sangraba. Los perros de raza se esconden cuando sienten que van a morir. Estuvieron dos días buscandola, estaba escondida en el bosque como un conejillo malherido, hecha un asco, la llevaron al veterinario se recuperó rápido. Los que tienen perro saben que cuando éste se enferma parece que se te cae el mundo, no sé por qué pero es así. Gloria y Coline no son ama y animal, son amigas, su perra se ha adaptado perfectamente a la anarquia de su casa, va en el bolso de Gloria, o metida en el bolsillo de su jersey y cuando tiene que hacerse la invisible...también lo consigue, es espía, osea que es perfecta. Una verdadera amiga.

martes, 18 de enero de 2011

Los cajones: espacios recónditos de la mente humana


¿Que hay en los cajones de un mueble o de un aparador? ¿Los cajones de un armario? ¿para qué sirven? ¿qué objeto tiene su existencia? ¿quién los inventó.? Los cajones de los muebles –en mi modesta opinión y tras sondeos estadísticos de amigos y vecinos- he llegado a la conclusión de que no sirven absolutamente para nada. Porque en realidad, ¿qué ocultan? Acaso no son espacios recónditos de nuestra mente? Que porqué digo esto? Porque es la verdad. Si analizamos, bueno, sin ni tan siquiera analizamos, sino que simplemente miramos lo que hay en los cajones de un aparador ¿qué encontramos? (Hablo de una familia de unas cuatro o cinco personas) porque los que viven solos no cuentan. Pues podemos encontrar diversas uniones que sin saber porqué se han asociado en comunión perfecta y se mantienen ahí para toda la vida, quiero decir que soportan mudanzas, guerras, divorcios... siempre vuelven a aparecer: hablaré hoy del cuarteto formado por pila-cordel-bombilla-pinza. La pila, siempre está ahí en el cajón y nadie sabe si sirve o no, pero nadie se atreve a tirarla (hay varias razones para ello), el cordel, es algo mágico de las casas, siempre se guarda y nunca sirve, la bombilla, es alucinante, su presencia es inequívoca de que algo no va bien, hay que verificar si está rota o no, pero una vez realizada esta prueba vuelve al cajón, (si no es ésta será otra), y la pinza, ya sea de plástico en rojo, ya sea de las de madera de toda la vida nunca falla aun a sabiendas que su lugar está en el tendedero, ella se escapa, se fuga de su lugar habitual. Presencia ominisciente. Un libro de instrucciones de cafetera, con unos zapatitos de Barbie, un clik de Famovil, una moto de juguete rota, varios cromos de Pokemon, un juego de la videoconsola agradará la pupila curiosa igualmente, una pulsera, un solo pendiente, gomas elásticas. Velas, muchas velas de cumpleaños, unas nuevas, otras usadas, un mechero gastado, botones, muchos y de diferentes envergaduras, una bobina de hilo, una felicitación de Navidad y una tarjeta postal del verano pasado de uno de los niños. Sigo. Una vez desesperados porque también hemos visto ese chupete que tanto le gustaba a Anita y que abandonó a los 7 años de edad, mas unas fotos impresas en papel normal, osea en casa, algo arrugadas pero de hace tres años...ese verano que vinieron los primos y que lo pasamos bomba, nos hace ver que el tiempo pasa muy rápido...también hay fotos...junto a unos caramelos sin azúcar de anis, unos chupa-chups, y bastante globos de diferentes colores que no se sabe si están rotos o si sirven, un chicle pegado en forma de pelotita reseco, el inefable boli Bic medio roto completará la colección de objetos...De repente entramos en la fase de nostalgia, pensamos en cómo pasa el tiempo, pensamos en que cómo voy a tirar el chupete de Anita, de aquella moto pequeñita que aunque está rota me recuerda aquel día con Juanito en Carrefour que se la ganó después de portarse bien durante las compras...Uf! y empiezas a llorar sobre todo porque no sabes si agarrar todo y tirarlo a la basura o qué...Dios mio, cómo voy a tirar esos trozos de vida aunque estén rotos y arrumbados! Sí, pero el caso es que ocupan todo el cajón para nada, te marea abrirlo porque es un horror...y si estuviera ordenado podrías guardar, pues no sé, unos manteles bien dobladitos con sus servilletas como en las casas bien –claro que bien pensado como el mantel sea grande no cabe en el puñetero cajón- o el caso es que se podrían guardar unas partituras –pero tampoco caben porque se doblan-, pues unos cubiertos aunque sea al retortero...conclusión, no sirven para nada, los cajones no sirven para nada, las cosas grandes se estropean al pretender empequeñecer su espacio vital en unas mínimas dimensiones, y las cosas pequeñas se revuelven con el abrir y cerrar nervioso de las Amas de casa. (estas últimas son y deberían ser la Jerarquía absoluta máxima y mundial de las casas, de la vida misma, de la sociedad, las que más gobiernan y mandan, ¿por qué? Porque son las que se lo curran, y deberían tener muchos más derechos y prestigio social que hasta ahora y no sé por qué razón no tienen. Ellas –mostruos inteligentes- organizan, inducen, intuyen, ejercitan, ordenan....en fin, muchas cosas que son las que hay que hacer para que el gobierno de un hogar funcione correctamente. ¡la releche!

Pero hay muchos tipos de cajones, los del aparador de la sala de comer, ya lo hemos referido, pero hay muchos otros camuflados en esos mueble-edificio de las casas, sí, los cajones de calcetines, los cajones que guardan calzoncillos o bragas...¡madre mía! ¡Cajones para corbatas! Cajoneras y cajoneras de juguetes que no caben en los cajones y que se rompen al intentar meterlos dentro. Lo único que se puede hacer es dar un grito salvaje del tipo: aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh!!!!!!! Cuando se te viene encima o cuando te quedas con el asa en la mano...¿y qué puede pasar cuando se cae la base del cajón de la mesilla porque tu hijo ha guardado, cuatro diarios, las obras completas de Harry Potter, tres enormes sacos de canicas y algunas piedras del ultimo viaje a Canarias, mas siete cochecitos de hierro mas algún que otro soldadito de plomo? Qué va a suceder? Pues que el cajón comienza porque se abre a duras penas, se cierra a trompicones y termina por desvencijarse porque es de Ikea y las cosas de esa tienda ¡ya se sabe! Además de tenerte que hacer el cursillo de montaje de ingeniería grado superior (de la puñetera mesilla) que es horroroso, lo montas, pero lo montas mal, a lo que se le añade una madera de dudosa procedencia, osea malilla que tampoco ha resistido los ultimos vasos de leche que han caido sobre ella, resultado: la mesilla desvencijada, cajón roto, todo por el suelo. Mas gritos, esta vez huracanados, de mamut. Otros cajones producen –si se analizan- el mayor extrañamiento que uno se pueda imaginar, puro surrealismo, esto es cuando pensamos en los cajoncitos absurdos –que no cabe nada- de los cuartos de baño. ¿Qué guardar ahí? El botecito de Betadine, una brocha de afeitar que nadie usa, unas compresas, una barra de labios, un botecito de alcohol que alguien puso equivocadamente por que las cosas de Botiquín no son ahí, pero da igual, algodón, bastoncitos para las orejas...pero todo cabe mal, y cuando te levantas por la mañana te das cuenta de que el tubo de dentífrico no cabe en ese cajoncito, o que está todo amarillo porque el Betadine se ha abierto y derramado entero. Atracón de chillidos mentales.
Es por ello que a mi entender, tenemos siempre la sensación de que lo que escondemos en un cajón, pues eso, se esconde y nadie lo va a ver: ya ves tú, qué tontería y tendemos a creer que así es, que nadie lo va a ver, siendo con ello muy inocentes. Pero claro, es un acto del susbconsciente: uno guarda y guarda y piensa que nadie lo toca más, mentira. Tú ordenas y otro desordena. Sobreprotegemos las cosas en un paralelismo con nuestra mente que protege ideas o experiencias tristes, o sentimientos que guardamos en un cajón en forma de bazar. Los cajones son la visión real de nuestra mente, guardan cosas de difícil asociación, guarda cosas que no tienen sentido pero que son nuestras, absurdas, insólitas, melancólicas las otras...guarda, guarda. Nos empeñamos en ordenarlos como a nuestra cabeza, en realidad para nada porque como abrimos y cerramos ese cajón tantas veces y además vienen otros a hacer lo mismo y si a mano viene depositan en él más cosas que cada vez el cajón está más y más cargado, sin que nos atrevamos a tirar nada...no logramos salir de la situación en la vida. Un día vamos y tiramos todo...y qué sucede, pues que ahí siguen impertérritos el cuarteto de pila-cordel-bombilla-pinza...De donde se deduce que habrá siempre ideas, sentimientos, experiencias que jamás nos van a abandonar y más vale que nos acostumbremos a ello. Hay que vivir y aprender a vivir con lo que a uno le ha tocado.

jueves, 13 de enero de 2011

Lorca humillado...una revisión de las nuevas generaciones.

Por mucho que uno se empecine, el pasado aunque se quiera borrar de la faz de la tierra, siempre vuelve, siempre. Todos tenemos un ayer que golpea e incide en nuestro hoy y más vale aceptarlo.-Bueno ya, ya está, ya pasó, ¡Eso ya pasó! ¡Hay que olvidar! Son frases que a menudo han resonado en nuestros oídos dejándonos eclécticamente perplejos. ¿Por qué? Pues porque aunque queramos eludirlo el pasado siempre vuelve o siempre existirá alguien o muchos, nuevas generaciones que vendran a recordarnos aquellas cosas...
Ayer, hablaba con un jovencísimo artista español que vive aquí en Francia, él está considerado como una verdadera promesa de la música, y él, según ha afirmado en muchas ocasiones, se considera español por encima de todo. A veces la vida te obliga a tomar posiciones en tu vida y con mayor razón a los artistas y creadores cuya nacionalidad es lo primero que figura después de tu nombre y apellidos. Este niño –así lo considero yo todavía- ayer por el contrario se mostraba dudoso de querer seguir siendo español. ¿la razón? En los conservatorios de Francia se estudia –puede o no sorprender- algunos autores españoles. Para este mes los músicos verán la aportación -entre otras cosas- que a la música realizó con las chansons anciennes Federico García Lorca. Al joven violonista español le tocó traducir aquellas partituras lorquianas para sus compañeros, al tiempo que estudiaron su biografía, que le pareció muy atrayente. ¡Pobrecillo! Debió de sufrir grandemente. –dijo cuando leyó la parte donde hablaba de las depresiones y contrariedades que sufrió en su vida el poeta andaluz. Pero lo que verdaderamente conmocionó su espiritu de artista fue el siguiente párrafo que en general se exibe en la biografía del malogrado poeta y que siento un profundo dolor con solo tener que repetir: Quand la guerre civile éclata en 1936, il quitta Madrid pour Grenade, même s’il était conscient qu’il allait vers une morte presque certaine dans une ville reputée pour avoir l’oligarchie la plus conservatrice en Andalousie. Il y fut assassiné par des rebelles anti-républicains catholiques par un coup de revolver dans l’anus (en raison de son homosexualité) et son corps, le sexe coupé dans la bouche, fut jeté dans une fosse á Víznar. Le régime de Franco décida un bannissement général de ses ouvres jusqu’en 1953 quand Obras completas (très censuré) fut publié. Ce ne fut qu’avec la mort de Franco en 1975 que la vie et le décès de Lora purent être discuté librement.

Bueno, yo me quedé sin palabras justo en ese momento pues –aun sabiéndolo- siempre se ha ocultado –aun sabiendo que fue torturado- las maneras, las formas, en que Lorca fue asesinado. Uno no vive en Francia para escandalizarse a estas alturas de que un niño (bien es verdad que la clase era solfeo para músicos de dieciséis años donde él está por ir adelantado) se encuentre con estas cosas de la vida. Tienen que aprender a vivir con ellas. La cuestión es que se desató algo que para mi hacia tiempo que no quería desenterrar. Cuando se es extranjero, en este caso, española que vive en Francia, a menudo los demás te recuerdan -con o sin mala intención- nuestro pasado, y lo hacen y lo hacen...y no supe qué decir cuando afirmó: -y a estos bestias yo represento con mi música, seguro que serían capaces de hacer lo mismo conmigo o contigo...¿hacía falta ensañarse así con un pobre hombre, con un alma sensible, con un poeta ni siquiera por tener ideas políticas diferentes, no, se ensañaron a causa de su vida privada, no, de su moral distinta de la de ellos, de su pensamiento, en suma de su condición de homosexual. Así tratan en España a sus artistas? –dijo una vez más el niño rubio mirandome con ira e inquiriendo una respuesta rápida. –Pues sí, le dije, probablemente lo harían otra vez con alguien que es verdaderamente distinto, porque los españoles somos muy envidiosos. Un miserable, un arrastrado en una situación de enardecimiento no hace falta tampoco muy exaltado, si tuviera en sus manos el poder de hacer o deshacer la vida de un gran artista...gozaría con esa capacidad salvaje, sádica de decidir como un Dios, qué hacer con ese gran tesoro por muchos idolatrado.


Sí, en las guerras hay acciones terribles, muchas odiosas, vergonzantes que nos hacen mirar a otro lado, pero...no hablamos de matar por sobrevivir, o de quitarle a tu propio hijo el único trozo de pan que hay para un mes, hablamos de la pérdida de todo valor en la sensibilidad del ser humano. En una guerra se mata pero no hace falta humillar.
-Pues qué bestias y qué vergüenza de ser español con estas acciones. Bueno, hijo, le dije, no todo es así, solo has empezado a descubrir la vida, te recuerdo que en esa guerra donde tu abuelo combatió y tu bisabuelo enterró sus huesos quien sabe en qué lugar de estas tierras galas, si, a aquellos que perdieron nadie les apoyó. Sí, me refiero a los franceses, a esta tierra que nos acoge, aquí, los que te dan esta educación y son tan críticos, estos, no hicieron nada por sus vecinos...era un problema muy particular. Tampoco lo hicieron los rusos. Hablo en grandes rasgos y en un paralelismo para recordar que estamos en tierra de nadie y que ni los unos ni los otros van a satisfacer tu nostalgia patriótica ni tus ansias de humanidad.
-Si yo fuera Lorca, -dijo el joven artista- cambiaría mi nacionalidad y pondría ciudadano del mundo o apatrida...




sábado, 8 de enero de 2011

¿Quién es hoy samaritano y quién judío?


Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de las figuras más emblemáticas de estos textos que debemos procurar leer lo mejortraducido posible. Me confieso bastante cura. Yo utilizo para las Escrituras las versiones de Casiodoro de Reina de 1569 revisada por Cipriano de Valera 1602, la que manejo hoy es una edición suya más reciente, de 1960. Ésta edición es la que ha ganado para mí, después de haber sido cotejadas con otras —al menos— diez versiones, mis bendiciones mas grandes. Digo, que la figura de Jesús me atrae y por más que estudio y lo reflexiono, no me canso, siempre tiene algo que decirme, algo para cavilar.
La historia pasa en el tiempo pero no en los acontecimientos ni en las personas. Seguimos siendo iguales que entonces. Fariseos y otros estamentos de la categoría de «seres elegidos» vivían continuamente al acecho con la sola idea de hostigar y probablemente desconcertar a Jesús sobre cuestiones de ley y doctrina, y provocarlo para que obrara o hablara contra el orden establecido. Era una cuestión, si se quiere, más política que otra cosa. Jesús era judío.


No se puede fijar con autoridad indisputable el origen de los fariseos, ni en lo que respecta a tiempo ni circunstancias; aunque es probable que el origen de la secta o partido estuviese relacionado con el regreso de los judíos de su cautividad en Babilonia. Los que habían asimilado el espíritu babilónico promulgaron ideas nuevas y conceptos adicionales del significado de la ley; y las innovaciones resultantes fueron aceptadas por unos y rechazadas por otros. Con el nombre fariseo podríamos hoy catalogar a más de uno… porque ha pasado al habla popular como "alguien a quien consideramos un hipócrita". Esta voz no aparece en el Antiguo Testamento ni en los libros apócrifos, aunque es probable que los asideos, de quienes se hace mención en los libros de los Macabeos, fueran los fariseos originales. Por derivación, el nombre expresa el nombre de separatismo, pues el fariseo, según la estimación de los de su clase, gozaba de un puesto diferente al de la gente común —como las clases eclesiásticas de ahora— y se consideraba a sí mismo tan realmente superior al vulgo, como los judíos en comparación con otras naciones. Fariseos y escribas eran uno en todos los detalles esenciales de su profesión, y el rabinismo era su doctrina particular.
En el Nuevo Testamento suele mencionarse a los fariseos como contrarios de los saduceos; pero eran tales las relaciones entre los dos partidos—como hoy— que puede llegar a resultar más fácil contrastar el uno y el
otro, que considerarlos separadamente. Los saduceos surgieron durante el segundo siglo antes de Cristo en forma de una organización reaccionaria relacionada con un movimiento insurgente contra el partido de los Macabeos. Su programa por tanto consistía en oponerse a la masa cada vez mayor de doctrina tradicional, la cual en vez de cercar la ley para protegerla, la estaba sepultando. Los saduceos sostenían la santidad de la ley, según se había escrito y preservado, y al mismo tiempo rechazaban todo el conjunto de preceptos rabínicos, así los que eran transmitidos oralmente, como los que habían sido cotejados y codificados en los anales de los escribas. Los fariseos constituían el partido más popular a diferencia de los saduceos, quienes descollaban como minoría aristocrática.
 En la época del nacimiento de Cristo —época a todas luces de controversia religiosa— los fariseos integraban un cuerpo organizado de más de seis mil hombres, y generalmente contaban con el apoyo y esfuerzos de las mujeres judías; por otra parte, los saduceos eran una facción tan pequeña y de poder tan limitado, que cuando se les colocaba en posiciones oficiales, generalmente seguían la política de los fariseos por cuestión de conveniencia. Los fariseos eran los puritanos de la época, inflexibles en su exigencia de que se cumpliesen las reglas tradicionales -que eran muchísimas y dificilísimas de cumplir- así como la ley original de Moisés. Los saduceos se jactaban de cumplir estrictamente con la ley, conforme ellos la interpretaban, a despecho de todos los escribas o rabinos. (No es de extrañar que aquellos que cumplian la ley tan juiciosamente en tanto que seres humanos se volviesen orgullosos.) Los saduceos defendían el templo y sus ordenanzas prescriptas. Los saduceos por ejemplo, aplicaban el «ojo por ojo, diente por diente» de la ley mosaica (Exodo 21:23-35, Lev 24:20; Deum 19:21) mientras que los fariseos se apoyaban en la autoridad del fallo rabínico, de esta manera se podría imponer como forma de castigo el pago mediante dinero o bienes. Fariseos y saduceos diferían en muchos asuntos de creencias y prácticas importantes, aun cuando no fundamentales entre otros, la preexistencia de los espíritus, la realidad de un estado futuro con premios y castigos, la necesidad de la abnegación individual, la inmortalidad del alma, y la resurrección de los muertos, cada una de las cuales los fariseos aceptaban y los saduceos rechazaban, negando la existencia de la resurrección.
La filosofía de Jesús o sus ideas cambiaban por completo la utilización de la religión, de la ley mosaica, de la variabilidad de la práctica. Entre otras de las muchas sectas y partidos en aquellos días fundados sobre una base de diferencias religiosas o políticas, o ambas cosas, quedarían incluidos los esenios, nazareos, herodianos y galileos. Aun distinguiéndose los esenios por su profesión de piedad exagerada, eran sin duda los fariseos los que gozaban de mayor popularidad e influencia. Jesús los definió como hipócritas. (De ahí la transmisión oral del término fariseo como de alguien hipócrita.)


 
Posiblemente la narración que San Lucas coloca en seguida de su relato acerca del gozoso regreso de los Setenta sea uno de tantos esfuerzos, porque nos dice que «un intérprete de la ley» hizo una pregunta a Jesús para probarlo. Considerando con toda la benevolencia posible el motivo del interrogante —y tomando en cuenta que la Biblia emplea la frase «para probarle», que aun cuando no significa necesaria o principalmente incitar al mal, sí sobrentiende el elemento de entrampar o tender un lazo—, podemos suponer que deseaba poner a prueba el conocimiento y prudencia del famoso maestro, probablemente con el objeto de ridiculizarlo. Ciertamente no tenía por objeto buscar sinceramente la verdad. Formaba parte de la guerra, como hoy.
Este abogado, poniéndose de pie entre los que se habían reunido para escuchar a Jesús, preguntó: ¿Maestro, haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Y Jesús le contestó con otra pregunta, en la cual claramente se daba a entender que si este hombre, que se preciaba de estar versado en la ley, hubiese leído y estudiado debidamente, sabría sin preguntar lo que le era requerido. ¿Qué está escrito en la ley? -le dijo, ¿Cómo lees?  y el hombre respondió con una admirable síntesis de los mandamientos: «Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Es decir, resumió gran parte de el Evangelio. Estas últimas palabras me han dado mucho que pensar a lo largo de mi vida, aplicándolas de alguna manera, claro, todavía no les encuentro la salida, ni veo que se la encuentren los que me rodean, aplicándolas, claro, a juzgar por sus acciones…
La respuesta, como digo, mereció la aprobación de Jesús, que le dijo: «Bien has respondido; haz esto y vivirás». Estas sencillas palabras contenían un reproche que el intérprete de la ley debió haber advertido, pues ponían de relieve la diferencia entre saber y hacer. Malogrado su plan de confundir al maestro, y probablemente comprendiendo que él, en calidad de intérprete de la ley, no había hecho descollar su erudición con tan sencilla pregunta que él mismo contestó en seguida, mansamente quiso justificarse haciendo otra interrogación: ¿Y quién es mi prójimo? Bien podemos estar agradecidos por la pregunta del abogado, porque hizo brotar de la inagotable fuente de sabiduría del maestro una de sus parábolas más estimadas, la historia conocida como Parábola del buen samaritano.
«Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré».
Entonces Jesús le preguntó: «¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?». Él dijo: «El que usó de misericordia con él». Entonces Jesús le dijo: «Ve, y haz tu lo mismo».
Samaria era el pueblo más aborrecido para los judíos, hacía siglos que el rencor entre judíos y samaritanos se había estado desarrollando, y en la época del ministerio terrenal de Jesús se había convertido en un odio incontrolable.  Los habitantes de Samaria eran una raza mixta en quienes cursaba la sangre de Israel con la de los asirios y otras naciones; y una de las causas de la animosidad que existía entre ellos y sus vecinos, tanto hacia el norte como hacia el sur, era que los samaritanos pretendían ser reconocidos como israelitas. Hacia el año 721 a de C. las ciudades de Samaria no estaban parcialmente sino totalmente despobladas, permaneciendo así hasta que según las palabras que se encuentran en 2 Reyes 17:24: «Trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades». De modo que los nuevos samari
tanos eran asirios de nacimiento o por dominio. Los extranjeros asirios eran idólatras y no tenían deseos de servir a Jehová ni de adorar adecuadamente en el templo. Posteriormente, cuando estos samaritanos extranjeros se casaron con algunos de Judá, se comenzó a desarrollar una raza mezclada de samaritanos y, al mismo tiempo, una variante de la religión judía. Tales eran las circunstancias en la época del Nuevo Testamento. Esta religión adulterada estaba fuertemente entremezclada con prácticas religiosas paganas y otras prácticas no autorizadas, las que los judíos veían como sumamente ofensivas. Se jactaban de que Jacob era su padre, pero los judíos lo negaban. Tenían una versión del Pentateuco que reverenciaban como ley, pero rechazaban todos los escritores proféticos de lo que hoy es el Antiguo Testamento, porque consideraban que en ese tomo no se les trataba con suficiente respeto. Para el judío ortodoxo de aquellos tiempos, un samaritano era más impuro o inmundo que un gentil o cualquiera otra nacionalidad.
Es interesante notar las restricciones extremas y aun absurdas que entonces se hallaban en vigor, a fin de reglamentar las relaciones inevitables entre los dos pueblos. El testimonio de un samaritano era inaceptable ante un tribunal judío. Hubo un tiempo en que, de acuerdo con la autoridad rabínica, el judío que comiera alimentos preparados por un samaritano cometía una ofensa tan grave como comer carne de cerdo. Aunque se admitía que el producto de la tierra que crecía en Samaria no era inmundo, en vista de que brotaba directamente del suelo, podía tornarse impuro si era tocado por manos samaritanas. De manera que era permitido comprar uvas y granos de los samaritanos, pero no el vino o harina fabricados de estos artículos por obreros samaritanos. Curiosamente hoy en día algunos cultos y prácticas religiosas conservan estas peculiaridades de fe.

Era bien sabido que los salteadores de caminos infestaban el tramo entre Jerusalén y Jericó; de hecho, se daba el nombre de Vía Sangrienta a una sección de la calzada por motivo de las frecuentes atrocidades cometidas allí. Jericó descollaba prominentemente como residencia de muchos sacerdotes y levitas. El sacerdote, que por respeto a su oficio, cuando no por ninguna otra causa, debía haber estado dispuesto y presto para hacer un acto de misericordia, vio al caminante herido y se pasó del otro lado. Siguió un levita; se detuvo brevemente para mirar, y también se pasó de largo. Estos deberían haberse acordado de los requerimientos categóricos de la ley, que si una persona veía un asno o buey caído en el camino, no debía apartarse sin ayudar al dueño a levantarlo otra vez. Si tal era su obligación hacia el animal de un prójimo, cuanto más grave su responsabilidad cuando el hermano mismo se hallaba en una situación tan crítica. Indudablemente el sacerdote y el levita tranquilizaron su conciencia con una amplia disculpa por su conducta inhumana; tal vez iban de prisa, o quizá tenían miedo de que los salteadores volviesen y ellos mismos fueran víctimas de su violencia, ¡qué fácil es hallar disculpas!, brotan tan espontánea y abundantemente como las hierbas al lado del camino. Cuando el samaritano pasó por allí y vio el lamentable estado del herido, no halló ninguna excusa, porque no la necesitaba, no entraba en su código ético la justificación porque ni siquiera iba a intentar esquivar la cuestión. Habiendo hecho lo que pudo en materia de primeros auxilios, de acuerdo con las atenciones médicas de la época, colocó a la víctima sobre su propia bestia, probablemente una mula o un
asno, y lo llevó al mesón más próximo donde lo atendió personalmente e hizo arreglos para que le dieran el cuidado adicional que requiriese. La diferencia esencial entre el samaritano y los otros consistió en que aquél tenía un corazón compasivo, mientras que éstos eran desamorosos y egoístas.
Aunque no lo dice en forma definitiva, es casi seguro que la víctima de los ladrones fuera un judío; así lo requiere la parábola. El hecho de que el misericordioso era samaritano indica que aquellos a quienes los judíos despreciaban y llamaban herejes, podían sobrepujarlos en buenas obras. Hay más ejemplos de samaritanos considerados por Jesús. Para un judío, sólo otro judío era su prójimo. No hay justificación para juzgar al sacerdote, el levita y el samaritano de ser representantes típicos de su clase; indudablemente había muchos judíos bondadosos y caritativos, y también muchos samaritanos despiadados. No obstante, los personajes de la parábola ilustraron admirablemente la lección del maestro, y las palabras de la aplicación que él hizo fueron penetrantes por su sencillez y pertinencia. De ahí me pregunto: ¿quién es hoy samaritano quién es fariseo y quién judío?



martes, 4 de enero de 2011

Robert y el niño


(La escena asemeja un aula con una pizarra verde de las antiguas plagada de integrales y de cálculos infinitesimales de física, fórmulas diversas. Un niño de unos doce años estudia en un libro.)


Suena la puerta.

Persona.-Hola, buenos días.
Niño.-(El niño que mira con indiferencia). Buenos días. (Continúa estudiando en su libro sin prestar atención a nadie.).
Persona.-¿Puedo entrar?. –Dice la persona que ha llamado a la puerta.
Niño.-Y por qué no va a entrar?, haga como quiera.
Persona.- ¿Es esta la clase de 6º-B?
Niño.- Pues sí, sí, es esta la clase de 6º-B.
Persona.- (Con entusiasmo.) ¡Estupendo! ¿Y teneís Mates?
Niño.- (Con extrañamiento.) Claro que sí, es asignatura troncal.
Persona.- (Riendose.) ¿Cómo troncal?
Niño.- Sí, eso dice mi madre que sabiendo Mates y Lengua, lo demás es pan comido.
Persona.- Pues sí, tu madre tiene razón, supongo que se refiere a que si esas dos materias, con sus afluentes claro, están dominadas, el resto de las asignaturas solo es aplicar las mismas claves y estudiar. Con todo eso se tiene éxito en los estudios, en los estudios, bien entendido que hay que estudiar.
Niño.- (Le mira.) Y usted qué hace aquí, es profesor?
Persona.- (Con dulzura y gracejo.) No, yo soy niño. Bueno, yo...soy un caso raro. Estoy matriculado en tu clase.
Niño.- (Muy soprendido.) ¿Qué dice? Pero si es un viejo.
Persona.- (Riendo.) !Hombre! Dicho así.
Niño.- Disculpe usted, no quería en absoluto hablar así, lo que quiero decir es que no tiene aspecto de niño, usted es...es...un anciano, diría yo.
Persona.- Lo sé, pero yo lo soy, yo, soy un niño.
Niño.- Ah! caramba, quien lo diría, es un niño, ¿y por qué está arrugado y lleva melenas de color gris? Y ese aspecto....perdóneme usted...aspecto de tan mayor...como en las fotos de esas personas...
Persona.- ¿Yo anciano? (Con casticismo.) ¡Estás tu listo! El hecho de que tenga la piel arrugada no significa nada, como el cabello gris y largo, lo llevo así porque quiero. Yo, hago lo que quiero, eso es lo que notas en mi persona, la fuerza o capacidad de hacer lo que quiero, porque mi aspecto no es nada comparado con lo que tengo adentro, adentro, adentro, adentro.
Niño.- (Comprendiendo lo del adentro.) Ya, ya...yo sin embargo, no hago en absoluto, nunca en mi vida nada de lo que me gustaría, por más simple que sea, porque en realidad solo quiero cosas simples.
Persona.- Sí...simples como las fórmulas de física. La vida es libertad de existir y de pensar y ser lo que uno quiera. No vivir por los demás.

Niño.- Eso es lo que hago yo, vivir por las órdenes de los demás, no por lo que yo quiera, que en realidad tampoco quiero nada del otro mundo. Eso diferencia los adultos de los niños, que nos creemos que los adultos, hacen lo que quieren y los niños no y viceversa.
Persona.- Pues eso, no siempre es así. Los ancianos terminan al final de su vida por hacer lo que no quieren hacer, son tan dirigidos como los niños, por eso soy niño, pero uno de esos rebeldes que solo quieren jugar.
Niño.- Vamos, lo que se dice un gamberro, como yo, pero pasado de coeficiente intelectual.
Persona.- ¿Y quién me dice a mi que tu eres un niño?. Por ejemplo, porqué tienes un teléfono y una cartera que exibes encima de tu pupitre, y libros, y ordenador, por que este trasto es tuyo ¿no? Y además qué haces aquí solo? ¿Por qué tienes esos aires de listillo y ese aire de mayorcete, con tus gafas...? Ahora soy yo quien pregunta.
Niño.- Vale, yo respondo. Estoy aquí solo, porque estoy castigado aunque sea el más listo de la clase, que lo soy, pero soy irreverente, contesto a mis profesores, soy un listillo y según dicen, no me adapto.
Persona.- Por qué?
Niño.- Por que me aburro como una ostra.
Persona.- ¿Todas esas fórmulas que estan en la pizarra las has escrito tú?
Niño.- Sí.
Persona.- Pues están mal, esa, la fórmula de la esquina, te has equivocado ahí en dos centésimas, pero está bien, está bien, me gusta que también te guste la física como a mi.
Niño.- Bueno, eso no es nada, no uso calculadora.
Persona.- Es mejor que no la uses, la física es más divertida así, no digamos las fórmulas. Lo peor viene cuando un día empieces a olvidarlas. Pero dime, ¿no te gusta la escuela por lo que veo, tampoco tienes amigos?
Niño.- Me gusta estudiar y no tengo tiempo de amigos, lo que no me gusta es el sistema. Y no, no tengo amigos, ¿para qué? Para que se rían de mi.
Persona.- ¿Y por qué se van a reír de ti? ¿No eres un poco mal pensado?
Niño.- No, no soy en absoluto mal pensado. Se ríen de mi por muchas razones que ahora no vienen al caso, y yo, prefiero mil veces estar solo.
Persona.- Pero tendrás familia...hermanos...
Niño.- No, soy hijo único y además hijo de padres divorciados, lo que quiere decir que cada uno, después de haberse odiado a muerte y de haberme hecho sufrir todo lo que han querido, pues cada uno ha encontrado su nueva pareja, de modo que yo no pinto nada en su vida. Me dan todas estas cosas de “mayorcete": gafas, ordenador, teléfono, viajes, dinero...
Persona.- (Siente lástima y compasión.) ¿Y tú qué querrías? Si quieres puedo jugar contigo.
Niño.- (El niño le mira con extrañamiento, pero con alegría.) Pues...vale, todavía me quedan dos horas de estudio y total...ya me lo sé. Podríamos ir por ahí, a vagabundear... Podríamos jugar a construir palabras, o a las cartas...o mejor seguimos hablando...¿Seguro que usted viene a mi colegio?
Persona.- Claro que sí, estoy matriculado otra vez, yo quiero hacer el colegio otra vez, por eso estoy aquí, porque he olvidado todo. Eso es lo que dice el médico.
Niño.- Ah!...que ha olvidado todo....pero yo no encuentro que usted tenga problemas para hablar conmigo...a ver! ¿cómo se llama?
Persona.- (Rascándose la cabeza.) Me llamo como quiero, vamos como me da la gana, de hecho cada día me llamo de una manera distinta, hoy no me llamo y se acabó.
Niño.- (Haciendo el mismo gesto de rascarse la cabeza.) Bueno eso está bien, pero eso es un mecanismo de defensa...¿Y qué ha olvidado según su médico?
Persona.- Él dice que se olvida todo lo que queremos olvidar por alguna razón que nadie conoce y que con el tiempo se convierte en la enfermedad de Altzheimer.
Niño.- Ya...entonces eso sucede porque se quiere.
Persona.- No, no es porque se quiere. Yo soy físico y puedo reconocer fórmulas –ahora lo he hecho- y grandes avances que yo mismo he impulsado en la Universidad, pero cada vez más a menudo, sin saber por qué, se me va la memoria y no sé nada más, ni siquiera volver a mi casa, ni cómo me llamo...nada, no sé nada y no me acuerdo de nada. Mi mente no retiene nada, se me olvida todo. Pero ahora te veo a ti.
(Un gran silencio se cierne entre los dos. Se miran un largo rato.)
Niño.- Sí, ahora le reconozco, usted vino a este colegio desde los Estados Unidos a darnos una conferencia hace tres años. Decían que era una eminencia...decían que le darían el Premio Nobel.
Persona.- (Encogiéndose de hombros y poniendo sus manos entre sus piernas con gesto humilde.) No sé nada de eso. No lo sé, yo vivo aquí al lado.
Niño.- (Ya, en el Hospital. Dice el Niño para si.) Pues a mi, me gusta estar con usted, usted es mas niño que yo y yo puedo ser su padre...o...su hermano mayor, eso es, su hermano mayor.
Persona.- (El anciano le mira con una sonrisa muy tierna.) Sí, mira tengo canicas en los bolsillos, (le muestra sus canicas muy bonitas y también chapas.) si quieres jugamos...yo prefiero el colegio a la vida de ahí fuera.
Niño.- Yo...prefiero alguien como usted. ¿Cómo te llamas?
Persona.- Robert.
Niño.- (contento.) Vale Robert, estamos los dos igual de solos, si quieres te acompaño a tu casa y jugamos un rato.
Robert.- (contento.) De acuerdo, hermano.
(El niño sale con el anciano del Instituto y le acompaña a la Residencia que se encuentra justamente a la izquierda del edificio. Al entrar hay un médico y dos enfermeras que le esperan con ansiedad. El médico muestra su preocupación diciendo: otra vez se ha escapado profesor, no nos de estos sustos. El niño responde: no se ha escapado doctor, el profesor es mi abuelo, ha salido a verme por que yo se lo he pedido, pero a partir de mañana vendré todos los días para estar con él y le sacaré de paseo ¿de acuerdo?. Ah! y que le pongan en su cuarto una pizarra, música y todo tipo de juguetes. Robert asintió contento: eso, eso, que venga mi nieto.)

domingo, 2 de enero de 2011

La voz que escuchaba Martina


Martina salió esta vez de su casa sin decir a nadie ni una sola palabra, como si fuese la última vez, como si no fuera a volver. Había escuchado de nuevo el susurro de aquella voz que no dejaba de decir, de hablar...Cerró bien la puerta aun consciente de ser observada, sin embargo cuando se giró no había nadie, volvió a darle otra vuelta a la llave, a pesar de la prohibición del médico de que no cerrase nunca su casa. En el campo, cuando es de noche, es que es de noche y ahora debían ser las nueve más o menos, porque era la hora de cenar de Martina. Cuando comenzó a caminar primero lo hizo con un paso más bien lento, sin rumbo, después se dejó sumergir en los susurros que la llamaban, no en su inconsciente, no, aquellas voces sonaban en su mente, en su cabeza, ella los escuchaba en sus oídos y éstos sonidos no cesaban de llamarla. Volvió para volver a abrir la puerta de su casa y dejarla esta vez sin cerrar, pensó que si le pasaba algo sería más fácil que quien fuese a buscarla pudiera encontrar facilidades para entrar. El tormento continuaba, palabras y más palabras que martilleaban su mente y que la llamaban a un lugar deconocido. Comenzó a caminar hasta encontrarse en medio de la soledad, una soledad que abraza que sobrecoge pero que por el contrario te invita con su poder a quedarte, al tenerte ella la soledad, totalmente en su poder. Se encontraba en medio de un campo negro, y su cabeza llena estaba de campos semánticos donde se relacionaba el paisaje que la rodeaba con las ideas que bullían atormentándole, bullendo por medio de palabras: liken, sollozo, rama, flor, camino, trigo, trigo, azada, guadaña, manto, negro, muerte, gris, amiga, nube, cielo, estrella, negro, tierra, barro. -¿Qué haces ahí? escuchó en medio de esa locura léxica, se podría decir.
-Quién habla ahora? preguntó en medio del vacío de la noche.
-Nadie respondió.
-Ven, ven aquí, volvió a escuchar. Era la voz de una mujer. Martina conocía esa voz, era la misma de siempre que jugaba a atormentarla.
-Decidió continuar su salida, paseo, aunque bien podríamos llamarlo huida. Esta vez la voz clamaba con más fuerza y hablaba al mismo compás que los pasos de Martina. Comenzó a correr, Martina escuchaba un jadeo enorme que la perseguía. Por fin llegó al bosque de siempre, se encontraba a cuatro escasos kilómetros de su casa.

Martina hacía ese recorrido de footing casi todos los días según le había recomendado su médico, para liberar adrenalina. Primero el camino de la siega, después el de los girasoles, girar hacia la derecha por la dehesa de La Granja de gallinas de Étienne, después continuar por el Picadero de Otto el alemán, seguir doscientos metros más dejando a la derecha la Vaquería, hasta llegar al bosque de la Virgen del Pan. Era una leyenda muy conocida en la región, en realidad no existía ninguna virgen pero todos en la región llamaba así a aquella arboleda, El Bosque de la Virgen del Pan, simplemente en medio de la frondosidad de los árboles había una estatua de una mujer con unos niños que representaba a Henrietta una mujer que durante la ocupación alemana procuró alimentos para muchos niños sin que nadie supiera de dónde los sacaba. Ayudó a liberar a muchos prisioneros y gentes que andaban prófugos, trabajó para la resistencia. Cuando acabó la guerra y Francia fue libre, desapareció, pero fue tanto y tan bueno lo que hizo por la gente del pueblo que se convirtió en heroína. Martina pensaba cuando iba a ese bosque que hablaba con ella y por eso no se sentía tan sola, bueno hablaba con la estatua que la representaba, al menos era algo.
Se dice y alomejor también lo sabemos que cuanto más cerca estamos de la muerte o de pasar al otro lado, mejor comunicación tenemos con los seres y las almas que están allí. Eso se dice también de los bebés, al ser recién llegados cuando se duermen vuelven un poco allí otra vez, lo bueno o lo malo según se mira es que no lo pueden contar, pero sí lo podemos ver en su mirada que es de otro mundo, sin duda.
Martina estaba enferma, en realidad lo de la adrenalina era mentira, eso lo había dicho el médico por decir, porque tampoco se hace mal a nadie cuando se hace deporte, al menos en teoría. La voz venía del bosque cada vez con más fuerza, gritando muy fuerte: Ven Martina, ven...ayúdame. Cuando llegó, de súbito encontró la estatua de Henrietta, como siempre pero la voz continuaba. Se acordó de que en la última consulta, su médico le había pedido que llevase fotos de la infancia y de otras épocas de su vida, lo que la llenó de perpeljidad. Se acordó igualmente con una angustia muy grande de que llevaba dos días sin tomar sus medicinas, sin embargo esto le ayudaba a recordar, aunque no podía eliminar los ruidos horribles de su cabeza, el tren, las palabras golpeando, alaridos, gritos, y la voz de aquella mujer.
Aunque el médico se lo prohibía Martina era un poco feliz cuando no tomaba su medicación, pero también muy desgraciada.  En su abrigo llevaba un pequeño espejo, lo sacó y se miró en medio de la noche tan solo con la luz que procuran las estrellas. Escuchó de nuevo la voz:
-No eres tú, Martina, no eres Martina, soy yo. Pero cuando buscaba en el espejo su rostro solo encontraba el de la estatua blanca de Henrietta. Gritó y gritó hasta sacar de su cabeza las palabras, su significado y aquella identidad desconocida.
-Eso es que me muero, pensó. Claro! y viene mi madre a buscarme!
-No, no soy tu madre, Martina, soy tu, soy tu.
-Quién, quién? gritaba desesperada.
-Yo, soy tu, Martina, yo no soy Henrietta soy Martina, tú eres Henrietta y no quieres saberlo.
-Martina comenzó a recordar en su mente rápidamente como en un flash todo el tiempo de su vida, especialmente la guerra, el sufrimiento y las torturas que sufrió después a manos de los alemanes para que no hablase nada de lo que sabía. Antes de morir en ese bosque tan querido donde se encontraba con ella misma cuando las medicinas le dejaban liberar la mente, se reconoció a si misma y fue feliz aceptando aunque fuese por minutos su pasado.
Al dia siguiente los vecinos encontraron el cadáver de Martina en el bosque al lado de la estatua de Henrietta. Había tenido un aneurisma de aorta pero había tenido tiempo de pensar. La policía, la interpol, buscó sin cesar a la familia y encontró un hermano que vivía en Berlín, Oliver quien no tardó en llegar y reconocer el cadáver aunque según confesó su hermano Martina -que se llamaba Henrietta Bauer- había muerto en la guerra. Entró en la casa -siempre abierta por recomendación del médico- y encontró todo su mundo, recogió sus cosas al tiempo que se arrancaba unas lágrimas muy tristes. La casa era propiedad de Martina. Oliver no daba crédito a lo que escuchaba, todo le era ajeno y al tiempo propio, era todo lo que quedaba de una hermana que había dado por desaparecida pero que había continuado sufriendo o viviendo en silencio. Un vecino le dijo que Martina vivía sola, que estaba enferma de esquizofrenia, pero que no hacía mal a nadie que la querían porque les recordaba a Henrietta la heroína del pueblo.
Su hermano Oliver, les dijo que no sabía nada de heroínas, solo que su hermana había hecho contraespionaje con los alemanes y que éstos al terminar la guerra la torturaron hasta límites insospechados, todos la dieron por muerta. Nadie pensó que volvería después al pequeño pueblo de Vihiers donde tenía en la guerra su centro de operaciones y nadie la reconoció durante los años que como una enferma vivió en el pueblo siendo amiga de todos. Secuelas de nuestros vecinos alemanes.

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...