jueves, 31 de marzo de 2011

El laicismo preelectoral o las elecciones religiosas


Puesto que estas son fechas preelectorales para uno y otro país (Francia y España) asisto como fiel espectadora al cambalache que se organiza en torno a múltiples temas que por lo general a nadie importan lo más mínimo pero que ahora resurgen con fuerza inusitada, renovada, incoherente. ¿Y qué cosas de las vidas de sus ciudadanos importan de verdad a los políticos? En general y de verdad, nada, porque lo que les importa de verdad es el poder, es ganar. Pero de todos los debates que se crean aquí y allá- ninguno crea más expectación como el del laicismo, la guerra contra la religión, los grupos de reivindicación de ateísmo materialista, los practicantes del hedonismo...todos en suma defensores de su libertad, también y por su puesto de su expresión. Pero en esto del laicismo existen considerables diferencias en uno y otro país, claro. Los franceses tuvieron su ley de 1905 ya centenaria cuyas intenciones surgieron en su momento para derrocar a los católicos más que nada, para acabar con su hegemonía, destruirlos, sin embargo ahora esa ley viene a todos muy bien, porque todos pueden convivir en feliz armonía, ¿y quiénes son todos? pues budistas, los cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes, mormones) musulmanes y judíos. Ahora vuelven a recordar esa ley. Estas son las principales religiones de Francia, siempre teniendo en cuenta que la base de todo francés es la de no ver bien la religión, punto. El francés, filósofo por la naturaleza, convive bien con los cultos religiosos pero no los ve bien. Ahora como se está en contra del Islám pero no se puede decir abiertamente (y en esto como en todo lo que escribo ya sé que no tengo desde luego pelos en la lengua) pues se ataca a todas las religiones: la religión es un cáncer para la sociedad, expresan los más intelectuales y hay que ponerle límites claros y ver hasta dónde va a llegar eso de ejercer el culto. Estoy resumiendo el tema, claro, es mucho más complejo. Total, que el 30 de marzo ha habido una conferencia donde representantes de estas religiones han salido a la palestra para expresar el sentimiento mutuo que todos profesan de continuar viviendo juntos en una sociedad común para todos, donde el laicismo es el pilar del pacto republicano, uno de los soportes de la democracia, uno de los fundamentos del deseo de querer vivir juntos. Que no quieren dilapidar esta preciosa adquisición con demagogias preelectorales de uno y de otro lado y que lo que hay que hacer es guardar serenamente ese cabo, esa llave que abre la puerta de la convivencia evitando amalgamas y riesgos de estigmatización. Tengo otros amigos que ven con horror cualquier tipo de religión solo por ser religión, una pena, son los llamados ateos o agnósticos que curiosamente no hacen otra cosa en su vida sino que hablar de religión, por lo tanto, no lo tendrán tan claro, porque yo de lo que no me interesa y no entiendo, desde luego, no hablo. Al menos, a Benedicto le dejan tranquilo porque el hombre no se mete mucho en nada.

                                                           

En España somos -con mis respetos- el triple de bestias y de incoherentes. Lo del laicismo, que yo encuentro muy natural, puede resultar para algunos -en mi familia sin ir más lejos- o quizás para muchos, la anulación total de sus creencias. Atavismos extraños porque eso no tiene nada que ver. Yo defiendo, un laicismo como el que en su día defendió mi buen Galdós, es decir, una sociedad donde impere la libertad de cultos porque esa es la única manera de que las sociedades progresen de verdad y sus miembros se ayuden los unos a los otros. Unos y otros en España utilizarán en sus campañas las nobles creencias del ser humano para manipular a las personas. Claro que deberían ser los dirigentes de todas las Iglesias las que deberían prohibir esto). Pero no, frente a esta sublime idea de convivencia y fomento de libertad del ser humano y de creer dónde, a quién y cómo se quiera y respetarlo, vienen unos cafres y se ponen a quemar iglesias o a profanarlas, como si una cosa tuviese que ver con la otra. (Esto ya sucedión en la República y ahora también hay focos absurdos de enagenación mental). Desaceleración total, una confusión muy grande en todos los dominios. Todo está mezclado, todo es confuso, la Iglesia se mezcla demasiado en asuntos que no le conciernen, se pone delante de los micrófonos a hombros de gigantes y luego la pelota se le devuelve en forma de bestia salvaje faltando el respeto a sus dirigentes o incluso asesinándolos. Tremendo.
Luego está la cuestión de la expresión. Todo el mundo tiene derecho a expresarse, no digo que no, la libertad de expresión, esa la tenemos todos, y cada uno le debe poner sus límites. Yo añadiría una letra pequeña que es que a poder ser este derecho de expresión tenga buen gusto por favor. Estas patrañas de hoy, que ni ridiculizan, ni ironizan, ni son catársis de nada, ni son nada, tan solo recursos de gente que no tiene inspiración y que tan solo pretenden llamar como sea la atención o molestar  me parecen dignas de una sociedad en total decadencia, osea un horror con hache. Triste es que además se guía la cosa por modas, ahora toca ser güay con los jindis, ¡pues lo somos! mañana simpatizamos con el pueblo suajili, qué más da, y como mola mucho la India, pues a estos no los tocamos, ni juzgamos si es coherente que el pueblo se muera de hambre y que a cambio las vacas vivan como Dioses. Estas cosas como en el fondo no las entendemos pero molan mucho...pues contra esos no, ¿contra quién? contra lo que sí creemos que conocemos que son los cristianos (en realidad tampoco sabemos nada de Escrituras ni de hostias pero un día conocí a un cura que era cab...) o contra los moros, que tampoco los conocemos pero nos creemos en el derecho de juzgarlos contínuamente. Nos burlamos y nos burlamos de muy mala manera con mal gusto ¡voilà! De los judíos no podemos decir nada, porque nos sobrepasa, pocos son los que conocen sus liturgias, son un pueblo a los que se les quiere o no se les quiere por razones más políticas que religiosas. En España en cualquier caso no hay muchos, por lo tanto no molestan. En Francia sí hay alguno más....bueno podría seguir y seguir de incoherencia en incoherencia como en una noria interminable de acontecimientos históricos que se han sucedido en nuestra vida que probablemente no tengan explicación y que solo hacen enaltecer la bestia que cada persona tiene dentro de si y me produce un vértigo enorme ver lo poco cultivadas que se presentan las sociedades en un momento determinado cuando prefieren sacar al animal por encima de la razón, de la amistad. Las religiones, la filosofía, el ateísmo desde luego lo que sí deben procurar por encima de todo es dar paz y tranquilidad al ser humano, procurarle su descanso y comprensión del mundo y sobre todo la amistad social y de los pueblos civilizados, porque ¿somos civilizados no?. (Ya hablaré otro día de esto de la amistad, que tiene su aquel.)

sábado, 26 de marzo de 2011

La adversidad en el progreso de la persona





Terremotos de Japón, guerra, iniquidad...orfandad. El otro día vi cómo unas lágrimas como petróleo plateado caían sobre el rostro de una anciana de 86 años cada vez que recordaba cuando murieron sus pequeños hermanos y los enterraron o cuando perdió a su joven madre de 30 años cuando ella tenía tan solo cuatro años de edad. Aquella mujer de treinta años llevaba en su vientre dos niños a término, murieron los tres, la anciana todavía recuerda aquel episodio tristísimo como si fuera ayer, de qué manera se movía aquel vientre sagrado, maternal, ante las bofetadas de la muerte. Hoy, a pesar de haber sufrido múltiples operaciones y otras grandes y difíciles pruebas en la vida, guerra, dolor, desilusión, grandes dificultades de la vida...las mismas lágrimas como petróleo plateado siguen cayendo ante el recuerdo de la pérdida de aquella joven madre, o ante el recuerdo de unos ataúdes pequeños, blancos, de niños que no tuvieron la posiblidad de poder vivir. Es una anciana de 86 años que llora en silencio el pesar de la vida y recuerda la frase que cualquier ser lanza al mundo ¿Por qué Dios deja que todo esto suceda? Aun a sabiendas de que Dios tiene participación fundamental en nuestra vida, no sabemos cuánto es lo que Él hace que suceda y cuánto lo que simplemente permite ocurrir. Como sea, la pregunta es clave: ¿Habría podido Dios evitar esas tragedias? Evidentemente, sí. Dios -para el creyente- es omnipotente y todo lo puede hacer, Él está por encima de la enfermedad, incluso de la muerte.
Deberíamos ser capaces de poder entender esto, puesto que podemos darnos cuenta, -espero- de lo imprudente que sería que protegiéramos a nuestros hijos de de todo esfuerzo, de desilusiones, de tentaciones, pesares y sufrimiento. La ley básica del Evangelio -para el creyente- en este sentido es el albedrío y como consecuencia el progreso eterno. El que se nos fuerce a ser cuidadosos o a tener rectitud sería como anular esa key fundamental y hacer que el progreso fuera imposible. Es así que si contemplamos nuestra vida en la tierra como el total de toda nuestra existencia, entonces el dolor, el pesar, el fracaso y la vida truncada serían una calamidad. No tenemos acaso pruebas para alzarse por encima de ellas? responsabilidades para que cumplamos metas (el que las tenga claro, la sociedad ahora es rarita), trabajo para fortalecer nuestros músculos, pesares para quizás probar el alma? No está expuesto el creyente a la tentación para poner a prueba su fortaleza, a la enfermedad para aprender a tener paciencia, o a la muerte para ser inmortalizados y en ello glorificados?

Si lo pensamos bien y si a todos los enfermos por los que se ora fueran sanados, si todas las personas rectas fueran protegidas, y los inicuos (lo que yo llamo los malos) destruidos, el programa del Padre eterno quedaría completamente anulado y en este sentido, el albedrío como principio básico del Evangelio habría llegado a su fin: nadie tendría por qué vivir por la fe. Si Dios diera de forma instantánea y sin esfuerzo gozo, paz y recompensas a los que hacen el bien, no existiría el mal: todo el mundo haría el bien (en el fondo con ello sueño) pero no harían el bien porque es correcto hacerlo, no habrían elegido hacer el bien, sino que sería algo impuesto y eso no puede ser. No habría pruebas de fortaleza ni desarrollo del carácter, no habría aumento de poderes (digo del bien de la fe) ni albedrío. Si todas las oraciones se contestaran de inmediato de acuerdo con nuestros deseos en parte egoístas y nuestro entendimiento limitado, entonces el sufrimiento sería mínimo o no existiría, y no habría dolor, desilusión, ni siquiera muerte, y si todo eso no existiera, tampoco habría gozo, felicidad, éxito, resurrección ni vida eterna y divinidad. Piénsese que no es fácil de asumir. De modo que es preciso, es natural y obligado casi por definición que haya oposición en todas las cosas. Quizás el sufrimiento puede hacer santas a muchas personas, muchas, porque en él se aprenden muchas verdades que son eternas, que ennoblecen nuestra persona y dignifican nuestro ser. La adversidad es probablemente necesaria para el ser humano.

lunes, 21 de marzo de 2011

El triunfo y el fracaso. Los horarios


El otro día tuve que hacer el terrorífico papel de jurado en unos exámenes orales para un grupo de estudiantes. Rápido vi sus caracteres, optimistas unos, torpecillos otros, ilusionados la mayoría y sin embargo generalizado el pánico en todos al ver que la examinadora era una "nativa". Me dispuse a presentarme, algo que en Francia es obligado de hacer y que yo odio por que no me gusta porque me dan paranoias y siempre tengo las ganas de inventarme alguna gansada. Me chiflaría asistir a esas situaciones tan solemnes, pues no sé, vestida de indio cherokee o de Batmann...claro que...un disfraz de gaiteiro tampoco vendría mal...así en lontananza acercándome a los temblorosos muchachos, propinando miedo por doquier. ¡Anda que no! Da igual porque nadie tiene el mismo sentido del humor que tengo yo, bueno, quizás sea que no lo sé comunicar en otro idioma dejándome para los restos como una zumbada de la vida, flipando en colorines, eso sí, me lo paso bomba...y también me acepto, osea que también bien porque no hay por el momento  necesidad ninguna de ir al psiquiatra muy de moda ahora. Pues digo que me dispuse a presentarme y después pasamos a la fase en la que me topé con el artículo que les habían dado a las criaturas para traducir al francés primero y después para exponerlo de forma oral. Ahí atacaba -en el buen sentido- y yo, en ese caso formularía preguntas (no capciosas porque me da igual) y los temblorosos alumnos de periodismo pues responderían. Bien. El articulito en sí llevaba por título Natalidad y horarios de trabajo y hablaba claro está de España, y digo claro está porque la mayoría van a Madrid o a Barcelona a hacer Masters y deben de enterarse de qué va nuestro país. No viene al caso la resolución de los alumnos que hicieron lo que pudieron ante una examinadora entregada a perdonar los defectos de los demás e intentando ayudarles como pude. Si el examinador hubiera sido un francés -ay que amolarse- les hubiera cateado. Es frecuente en el ignorante no conocer el significado de la caridad y ser muy duro con los demás, también es esto muy frecuente en la Universidad, que se es duro por ser, porque así se piensa que se sube mucho el nivel universitario no precisamente porque se den conocimientos, no por inteligencia. Así es el tema. El texto decía y resumo que las familias españolas son un desastre, que no nacen niños, que hay fracaso escolar, que la gente está muy cansada y no rinde...etcétera y que la causa de ello es los horarios impuestos en los trabajos para todos en general y más en particular de las mujeres y madres que no están en absoluto equiparados con los de Europa. Es verdad. En España se duerme una hora menos que nuestros vecinos ¿cómo no va a haber fracaso escolar y zumbamiento mental de la peña? Muchas madres no pueden atender, ni disfrutar, ni controlar a sus niños porque sus horarios de trabajo no se lo permiten y punto. Pues qué horror.
El horario de salida debería estar -según el informe- entre las 16:30 y las 18:00 horas para optimizar las horas de trabajo y al mismo tiempo ofrecer al trabajador una conciliación personal y familiar. ¿Y por qué nadie hace nada? ¿Por qué a los sindicatos les da igual? ¿Por qué no se monta la marimorena o mas galdosianamente la de San Quintín? Porque somos imbéciles, bueno somos unos calzoncillines que no defendemos lo que de verdad se tiene que defender. Acaso ¿no somos conscientes del fracaso de la sociedad a ese nivel?. Las mujeres compiten y compiten arguyendo que ellas son las mejores, como si alguien no quisiera que trabajasen y no digo que no trabajen ni que no sean las mejores...digo que cuando se tiene una familia, se tiene si se puede querer tenerla, conservarla, si se puede cuidarla y responsabilizarse de todo eso y de mucho más. Hablo de los que somos civilizados, del hombre superevolucionado. Conseguí cabrearme yo sola bastante, porque la realidad, no es si las mujeres son mas capaces o menos que los hombres o si estos tienen que fregar los azulejos, la cuestión es que los horarios y la manera de trabajar en España -si trabaja el hombre y la mujer- destroza el matrimonio en muchas ocasiones y en la mayoría la familia, porque se vive en unas auténticas galeras de la supervivencia. Pero lo que me pone en el disparadero es que las buenas palabras de los políticos no pasen por ahí en absoluto. No entiendo en absoluto el triunfo de esta sociedad. En fin, el texto terminaba diciendo a propósito de los "nuevos cambios" que se piensan hacer en este sentido y visto los resultados de horror social que tenemos en nuestro país que "el objetivo es beneficiar a mujeres y niños, los más perjudicados por los actuales horarios como demuestran el aumento del fracaso escolar en España ya que los padres no tienen tiempo para atender a su hijos y mejorar la falta de igualdad entre hombres y mujeres en las tareas del hogar". Alguna de las jóvenes postulantas habló en torno a todo ello, argüyendo además que los hombres españoles son muy "machos" es decir que son unos machistas.
Y yo, objetiva fui porque no me quedaba otra, qué podía hacer sino, el informe era contundente y no tenía defensa, qué iba a decir yo de los horarios españoles...a mi también me parecen de locos. Y seguimos de allá y de acá contando historias de costumbres, claro, que también hablo de los males de esta tierra gala, y ellos con cara de Astérix y la boquita de piñón me dicen que sí, que les gusta que hable de su país desde fuera...Uf!
Seguimos saltando y saltando en una ficticia idea de la vida a la que nos agarramos para sobrevivir, esperando la mayoría de las veces con ilusión la llegada de una verdadera revolución. Vamos a ver...

viernes, 18 de marzo de 2011

Un comienzo mariano


La figura de María, la madre de Jesucristo, ha sido venerada en España y en general en los paises católicos por una serie de razones que se remontan a los principios del cristianismo y a su tradición, transmisión e interpretación de las Escrituras, entendiendo en este sentido que probablemente haya documentos que no han llegado hasta nosotros o que han sido “ocultados” graciosamente, sin podernos explicar hoy ciertas corrientes y tendencias del cristianismo. En España se reza a la virgen, se hacen cofradías, se hacen peñas, se le canta, se le grita “guapa” y se hace de ella un mito viviente del que muchas veces -para muchas gentes- visto desde fuera presenta serias dificultades para su entendimiento. Aunque las mujeres en la antiguedad y según se puede entender las Escrituras han tenido potestad de profetizar y además han tenido un mando bastante significativo, no se les ha prestado ninguna importancia, salvo por la virtud. Para la tradición, las mujeres en la religión o son virtuosas o no lo son, pero nada más, no se les destaca por nada más. La espiritualidad y virtud de la mujer va unida directamente a su celibato, a las abstención absoluta de los placeres carnales y al apartamiento absoluto de su cualidad divina y sagrada de tener hijos. Ser Virgen o no serlo se relacionará directamente con esa posiblidad. Sin embargo, podemos encontrar varios tipos de vírgenes y la mayoría –según la tradición hispánica- han obrado algún milagro y por eso se han convertido en Santas. Los milagros realizados nunca se establecen con su condición de madre, son madres para la humanidad porque conceden milagros y dan –aparentemente- respuesta a las peticiones de sus fieles pero no responderán nunca a su condición espiritual y divina de dar vida, de crear vida. Ejemplos hay sin duda en el Antiguo Testamento de la inteligencia femenina, de su influencia en las decisiones que se relacionan con el Hombre, de su capacidad para convertir en algo práctico la fe. Esta ha sido una causa de división entre los cristianos, sin duda.

                                                                      

El protoevangelio de Santiago que se incluye en los llamados Evangelios Apócrifos, tiene una finalidad apologética. Sabido es que los Apócrifos han sido desestimados por el catolicismo  y por casi todas las Iglesias cristianas donde no fueron aceptados tampoco por otras Iglesias cristianas históricas (ortodoxa, comunión anglicana, mormones, Iglesias protestantes...), cosa nada de extrañar. Sin embargo han existido, han estado ahí y han sido si se quiere orígen de grandes controversias. Multitud de gentes, santos y otros, han tratado de defender a María de las acusaciones que contra ella hacían tanto judíos como paganos, y que son registradas -no que él lo afirme, él lo registra- por Orígenes -me refiero al autor-  en Contra Celso. Celso -escribió probablemente para cercenar el crecimiento del cristianismo, dirigiendo sus escritos contra Jesucristo, claro está. Esto fue contestado por Orígenes en la citada obra. En sus obras Celso, se burla de Jesucristo, diciendo que habría sido hijo de una judía que habria estado amancebada con un soldado romano, que habría practicado la magia que aprendió en Egipto y que por eso se ganó unos cuantos discípulos de entre la plebe más miserable y digna de compasión. A pesar de todo, para Celso el argumento más fuerte en contra de Cristo es su humillante muerte en la cruz, absolutamente indigna de una divinidad. Todo esto implicaba que la madre de Jesús habría sido una mujer pobre e ignorante, adúltera y repudiada por su marido, que habría dado a luz a un hijo ilegítimo de un soldado romano. Para rechazar estas acusaciones, el autor del protoevangelio enfatiza la santidad de María, y, sobre todo, su virginidad, incluso después del parto. Salomé -un personaje que aparece también en Marcos, citada entre los asistentes a la crucifixión, comprueba empíricamente tras el parto la virginidad de María (capítulo 20). La redacción de este evangelio tiene sin duda relación con los inicios del culto mariano. Quiere decir que este texto extralimitado en su categoría de reivindicación ha creado la forma más radical de culto a la Virgen, pasando de ser –en efecto- una mujer elegida, de altísimo nivel espiritual y cultural, santa en sumo grado, buena y de dignidad suprema, a ser la base de una discusión que dura hasta hoy. ¿En qué se polemiza? pues sobre si continuó siendo virgen o no, o si por el contrario las veces que encontramos en el Evangelio alusiones a los llamados hermanos de Jesús eran hermanastros (por ser hijos cuatrohombres y dos mujeres fruto del primer matrimonio de José que después quedó viudo) o primos –familiares- según algunos traductores, o si María después de Jesús concebido por la alta divinidad dio al Mesías otros hermanos.  

                                                           

Como sea, esta mujer que virgen o no, sufrió el mas grande de los martirios al tener que contemplar la infamia cometida contra su hijo, ejemplo perpetuo de sabiduría espiritual, pase a ser simplemente discutida o cuestionada por la virginidad, dejando a un lado sus hallazgos como ser humano especial, siendo todo esto algo bastante difícil de asumir. La Reforma protestante se aleja de la veneración de María. El protestantismo acepta la concepción milagrosa de Jesús por obra del Espíritu Santo como una verdad bíblica, pero además, cuando las Escrituras se refieren a los "hermanos de Jesús", o cuando el apóstol Pablo escribe "Santiago el Menor, el hermano del Señor", lo interpretan literalmente, por lo que niegan la virginidad perpetua de María. Por otra parte en Mateo 1 versículo 25 cuando José despierta del sueño donde se le comunica que María ha concebido del Espíritu Santo se dice: “Y cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y la recibió como esposa. Pero no la conoció hasta que ella dio a luz a su hijo primogénito, y llamó su nombre Jesús”. De modo que quedan sobreentendidas dos ideas, una, que conocer a su esposa significa estar con ella, mantener relaciones y la otra es que cuando se habla de un hijo primogénito es porque han habido otros. El razonamiento lógico es que sabemos que en aquella época no tener hijos era una afrenta grande y ninguna mujer deseaba ser vista como estéril, lo que más anhelaban las mujeres era tener un hijo y ofrecerlo a Dios. Son muchos los que piensan que el mayor error de los judíos no fue matar al hijo como tradicionalmente se piensa sino no reconocer la virtud y dignidad de la madre. La cuestión es –habiendo tenido hijos o no después- si eso importa o debe importar en el momento de considerar a Jesús como el Salvador, creo que no, como tampoco influye la tan cuestionada virginidad de María para la enorme significación de su persona en la historia del hombre. María ha aportado a todos un gran conocimiento de la Verdad y en este sentido debemos considerarla. El que tenga oídos que oiga.



lunes, 14 de marzo de 2011

Cuando la procesión va por dentro






Parece que con la Semana Santa se reavivan asuntos tan importantes como son la fe, el estado de la persona con la religión, con las ideas, la necesidad de comunicar unos sentimientos espirituales, la exaltación en suma de las creencias religiosas, conceptos a debate todos muy distintos entre ellos. En efecto, lo que entendemos como creencias o tradiciones religiosas muchas veces no tienen nada que ver con la práctica o con el ejercicio de la fe, pues se relaciona directamente con la manisfestación que de rito esta tiene, quedando la fe como un verso suelto sin interés, bailando en tierra de nadie como algo reservado a los místicos porque creen en lo que a todas luces nadie ve. Esto tampoco es así, eso no es la fe. Las procesiones son el centro de la Semana Santa, de unos días que suceden como recuerdo de una muerte, son días celebrados por un grupo del cristianismo –de algunos claro- y las procesiones en este sentido y bajo la mirada del gentil son un a modo de desfile organizado de personas que van de un lugar a otro constituyendo el eje del aniversario de la celebración de la Pasión de Cristo. Las procesiones en realidad han existido y todavía existen en muchas religiones –sintoístas, hinduístas, islamistas, judaicos y cristianos- siendo las más célebres las paganas aunque si se mira bien apenas tienen que ver con la Semana Santa. Pero la manera de celebrar estos días de recogimiento como procesión segmentaria pertenece casi en exclusiva a España, me refiero claro está a las procesiones, pasos, cánticos tradicionales y ritos que mas parecen pertenecer a otro mundo pero que sin embargo son característicos de nuestra tradición española, sabemos que otros paises católicos no manifiestan así sus creencias. Digo que parecen otra cosa porque la procesión tradicionalmente no forma parte del patrimonio católico, más al contrario, la tradición de la procesión se remonta a los tiempos bíblicos –con algún ejemplo feliz como fue la vuelta de Josué alrededor de las murallas de Jericó y aquélla en que David danzó delante del Arca podrían ser algunos ejemplos- siendo en su origen una verdadera tradición pagana. En Atenas, se celebraban anualmente cinco grandes procesiones al año. Pero en cualquier caso –en mi entender y respetándolas- todas andan lejos de la espiritualidad profunda del místico, perdiendo su relación en este sentido directamente con la espiritualidad íntima del ser humano, con el ejercicio puro de la fe, estando mucho más cerca del rito externo. Muchas son las veces en las que Jesucristo ataca de forma despiada el obedecer protocolos y actuar por falsa tradición “teatral”. Precisamente este hecho fue el principio de la escisión entre los primeros cristianos judíos –con sus costumbres y ritos establecidos fanáticamente- y los que no lo eran.
La estela cultural y religiosa de nuestros antepasados españoles emigrados a América ha provocado aún peores y lamentables representaciones, a cual más cruda que intentan conmover la fe del ciudadano, instarle al recogimiento. Yo no he visto ni sentido esto y lo que he visto es todavía –si se me permite- mucho más atroz: hombres que se fustigan y flajelan por las calles, peregrinaciones de sufridores, aterradoras representaciones de la Pasión de Cristo. Eso no es la luz de Cristo. Y es que los católicos por desgracia en esto no tienen ninguna unanimidad, cada uno celebra según su tradición, que Jesucristo estuvo (y probablemente siga estando) en la tierra, y aunque sea apostasía parece que da igual, o aunque sea representación gratuita, inquietante y patética. Esto no se entiende y tanta división provoca finalmente la escisión. Para el cristiano, Jesucristo representa la vida, es un ser viviente, es la luz por encima de las tinieblas y es la acción espiritual frente al agnóstico y al filósofo materialista. La vida por encima de la muerte, inmortalidad del alma pero también del cuerpo, esperanza, libertad, paz...


Sin embargo, podemos considerar este encuentro de fieles como algo que pertenece más a las costumbres y tradiciones que al movimiento espiritual privado del ser humano. Claro. He conocido muchos que transportan imágenes –cofrades y demás- que se emocionan con los tambores y trompetas y escándalo generalizado que se forma con las tales procesiones por aprensión colectiva más que por otra razón. Llegar al paroxismo por unas imágenes no parece que tenga algo que ver con la verdadera fe activa y cotidiana, que cuando se pone a prueba a menudo se tambalea, sin embargo, los españoles tenemos fama de ser muy religiosos, y lo somos, fama tenemos de ser unos místicos, y seguro que lo somos, pero lo seremos siempre lejos de estas manifestaciones de corte teatral o dramático que –insisto- en nada tiene que ver con la vida espiritual del ser humano y que por el contrario es lo que traspasa las fronteras. La fe y el ámbito de su acción debería ser un acto de mayor humildad y recogimiento interior, de mayor misticismo, pero esto es solo un pensamiento, también respeto a aquel que necesita exteriorizar públicamente sus sentimientos, solo que no debería olvidarse de ellos, si es que los tiene de verdad.

jueves, 10 de marzo de 2011

La llamada "concupiscencia"


Desde que era pequeña y educada en el más ferviente de los catolicismos, he estado escuchando sin parar lo de la concupiscencia, sin saber, claro está en qué consistía el tema. Es evidente que la Iglesia católica ha acuñado el término apropiándose de su significado o caracterizándolo de una manera muy peculiar. En España –ahora espero que no- pero hasta hace muy poco la única enseñanza moral y ética era procurada por los católicos y su original forma de enfrentar cuerpo y alma.

En este sentido y con respecto a concupiscencia, la RAE define el término como “el deseo de los bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos”.

La definición, bien entendida, se relaciona directamente con la opción de elegir del ser humano, es decir, con su libre albedrío. Según la tradición, para católicos y protestantes la concupiscencia se traduce como la capacidad del ser humano de hacer el mal, mal que está dentro de si mismo heredado del pecado original. Es decir que el hombre es malo por naturaleza. En su sentido más general y etimológico, concupiscencia es el deseo que el alma siente por lo bueno, en su forma de deseo desmedido, negativo y no en el sentido del bien moral, sino en el todo lo que produce satisfacción; en el uso propio de la teología moral católica, la concupiscencia es un apetito bajo contrario a la razón. Aquí apetito quiere decir inclinación interna, y la referencia a la razón tiene que ver con la oposición entre lo sexual y lo racional, no con el uso común de la palabra razón. El objeto del apetito sensual, concupiscente, es la gratificación de los sentidos, mientras que el del apetito racional es el bien de la naturaleza humana, y consiste en la subordinación de la razón a Dios. La Iglesia Católica ha hablado y distinguido entre sentir los deseos y la propensión a sentir esos deseos, relacionándolo directamente con “la carne”. La concupiscencia no se identifica en la moral católica con el pecado, sino con la inclinación intrínseca al hombre a cometerlo, pero en la tradición protestante sí se identifica con el mal; esto tiene que ver con las distintas interpretaciones del pecado original, que para los teólogos protestantes corrompió la naturaleza humana, hasta entonces inclinada al bien, y para los católicos privó a los hombres del don que hasta entonces compensaba la propensión de la naturaleza humana, desde su mismo origen, hacia el mal.

Hemos aprendido por tradición que en el principio Dios creó a los primeros seres humanos puros y sanos espiritualmente y por eso Adán y Eva fueron creados limpios y sin pecado (Génesis 1:27, 2:15-17, 3:7). Sin embargo, después de la creación los dos pecaron al desobedecer el mandamiento de Dios (Génesis 3:6), sufriendo las consecuencias de sus acciones (Génesis 3:16-24) y se hicieron pecadores. No se habla en ninguna parte del término pecador, sin embargo es así como ha pasado a la tradición o al entendimiento, el hombre cayó y se hizo pecador y punto. Cuando se explica la Caída, se explica la Caída, no el pecador, caer no quiere decir ser un pecador, quiere decir caer, elegir algo, elegir entre varias opciones y ser consecuente después con ello, es no dominar una situación, pero ésta acción no prevista puede haber sido realizada “sin mala intención”, por ejemplo por engaño. Así lo explica Eva diciendo “la serpiente me engañó” aunque sea de momento un poco justificación. Le engañarano no, no cumplió el trato que después les haría dioses al conocer el bien y el mal según se deduce las escrituras. No fueron pecadores, transgredieron una norma ygracias a ello, el ser humano pudo tener el conocimiento del bien y dle mal y así poder elegir por si mismo. La Caída, ha donado la libertad y la esencia del ser humano integrada esta por la capacidad de responder a sus acciones. Si uno lee atentamente el Génesis, no se traduce en modo alguno, ni que sean malos Adán y Eva, ni que sean pecadores, ni concupiscientes. La serpiente les incitó a querer conocer, a tener conocimiento y distinguir el bien y el mal, tal y como se diceen Génesis 3:22-23 que aquí reproduzco para los que no lo recuerden: Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora, pues, no sea que alargue sumano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. Este no es el modelo respecto a quién es pecador. Es cierto que a través de Adán el pecado, y las consecuencias del pecado entraron al mundo, pero los seres humanos no son pecadores a causa de Adán. Hay la doctrina enseñada que nos hace pecador solamente por haber nacido. La verdad es que no somos nacidos pecadores, sino, el pecado –si es que existe como tal- proviene de otra manera, viene por tanto del conocimiento adquirido y la capacidad de manejar las fuerzas del bien y del mal adecuadamente.

La inclinación al mal del bautizado es explicada de diferente manera por católicos y protestantes. Para la Iglesia Católica, por el bautismo le es perdonado al cristiano el pecado original o algo así, aunque no es eximido de sus consecuencias por él; así que no recupera el don perdido, igual que no recupera la inmortalidad corporal, que si bien no era parte de la naturaleza propiamente humana antes del pecado de los primeros padres, sí se ha considerado como una gracia especial de la que gozaban los primeros padres Adan y Eva. Esta gracia de la inmortalidad se perdió como castigo a su pecado. Los protestantes, incluidos los anglicanos, consideran que el bautismo no perdona el pecado original, sino sólo la responsabilidad personal del bautizando, y por eso no desaparece con él la concupiscencia. Nadie puede venir al mundo con el pecado de otro, está en contra de la propia naturaleza del ser, uno responde de sus acciones y no de las del otro, tampoco el ser humano es malo en si mismo. El ser humano tiene capacidad de decisión y maneja sus acciones, puede hacerlo. Sin embargo, esto no es así para la tradición aprendida quien ha afirmado que venimos ya predispuestos, dicho de otro modo, la concupiscencia debería relacionarse con la capacidad de elegir, el libre albedrío, lo que uno quiere hacer no dando por hecho que ya lo hace o que el mal está dentro de si mismo. Es en ese sentido una de las posibilidades que tiene el ser humano, una de las actitudes que puede elegir como forma de vida pero no algo que tiene dentro y que no pueda controlar. Es solo su libre opción, desear las cosas, tener apetito desordenado no quiere decir nada según se mire o quiere decirlo todo, según se mire también. Esas ideas están ahí y solo depende de la capacidad o manejo de la mente del ser para desarrollarla en una o en otra dirección, teniendo en cuenta que probablemente sea el pensamiento quién dirija toda la maniobra. Católicos condenan al hombre por el solo hecho de que se les pase por la imaginacióno mejor por suvoluntad, ya está condenado. Por el contrario, no podemos obviar que esas sensaciones o sentimientos están ahí y tan solo forman parte de un agran abanico que el ser humano va a dirigir por si mismo eligiendo en este caso lo más feliz para él. Saber lo que está bien y saber lo que está mal, también es algo con lo que el ser humano cuenta, y el verdadero valor de él es dominar aquello que no es bueno ni para nosotros ni para los demás, al margen de la condena, esa vendría en todo caso mucho después cuando sedimientada una “mala” acción o pensamiento, bien alimentada, llega a sus consecuencias perjudicándonos tanto a nosotros mismo como a los demás.

sábado, 5 de marzo de 2011

En France, j’en ai vu de toutes couleurs


Quand je suis arrivée ici, il y a bientôt six ans, j’ai appris qu’on ne sait pas tout, loin s’en faut. J’ai appris qu’on n’a jamais tout vu et qu’on a toujours quelque chose à apprendre, quelque chose à voir et à imiter ou quelques habitudes à changer même si notre vie a toujours été encadrée par des coutumes bien délimitées et disons même systématiques.
Ceci dit, cela n’a rien d’amusant car lorsqu’on est adulte, ce n’est pas agréable de changer les choses dans sa propre vie, surtout si l’on y est obligé, je vous parle en toute sincérité. Il n’est jamais trop tard pour changer même si c’est obligatoire, ensuite, on se rend compte qu’au fond, c’est beaucoup mieux, cependant les gens ont peur, une fois la trentaine passée d’introduire de grands changements dans leur vie, comme celui de parler une langue inconnue, manger à des heures différentes, s’alimenter différemment, se coucher à des heures inhabituelles…nous sommes en général réticents aux bouleversements, cela ne nous est pas naturel, tout simplement.

Je me souviens que peu de temps après mon arrivée en France, il a été très diffi cile de trouver une maison à louer qui soit suffi samment grande. Toutes les agences voulaient en toute logique nous en vendre une, quelle qu’elle soit, pas question de louer. Et en France, en campagne, quand on arrive avec un grand container on n’arrive pas à se loger. La France n’est pasParis comme l’Espagne n’est pas Madrid. Je me souviens qu’à
chaque fois que je visitais une nouvelle maison avant de l’acheter – il a bien fallu se rendre à l’évidence que louer était pratiquement impossible – tous les vendeurs s’exclamaient à haute voix : «voilà, double vitrage !» Pour moi, le «double vitrage» présenté de cette manière me laissait qu’à moitié convaincue car je n’arrivais pas à comprendre l’importance et le motif de ce mot, jusqu’à ce que je passe le premier hiver, bien entendu, et là, j’ai tout compris, la lumière s’est faite. Chez moi, à Madrid, je suppose – en fait, je n’en sais rien – que les fenêtres ont toutes le «double vitrage», mais je ne le pense pas ou tout au moins je ne l’avais jamais remarqué, mais je vois que non seulement c’est utile mais quasiment obligatoire. Voilà pourquoi, lorsque quelqu’un montre à un autre sa maison ou n’importe quelle autre, il faut qu’il dise avec fi erté : «elle a double vitrage» comme le secret de l’isolement, la garantie de la qualité et du prestige.

Les heures aussi sont différentes en France, par rapport à mon pays. Une telle différence que cela suppose un gros effort de la part des étrangers méditerranéens, les heures et le désert des rues, le peu de vie extérieure. Au début, cela provoquait chez moi une certaine anxiété de voir qu’aux heures où normalement on sort faire ses courses en Espagne, ici, tout ferme, c’est l’heure d’aller déjeuner et les villes deviennent de
véritables déserts. On n’y trouve même pas de quoi s’acheter un simple carambar. Pourquoi donc ? Parce qu’ils sont à manger et c’est tout, ils s’en fi chent du reste. A mon tour, maintenant, la terre peut bien m’engloutir, je ne dérangerai en rien mon repas du midi, comme une petite vieille à la retraite, je suis intransigeante sur l’heure des repas et lorsque je retourne en Espagne pour me retrouver en famille ou avec des collègues et des amis, je leur fais toute une scène parce que je ne peux plus supporter cette anarchie des horaires de repas et de repos. Les Espagnols pour cela sont incorrigibles, si on a un rendez-vous pour dîner, c’est sûr qu’on va terminer le dessert à une heure du matin. Ils disent que je me suis francisée et moi je leur dis que je suis devenue un peu plus sage et qu’ils sont fous. Manger à trois heures et demie ou quatre heures le dimanche n’est pas normal. Eux disent que si. Eux, mes compatriotes, ne comprennent pas non plus comment on peut se dire satisfait d’un repas sans avoir vu et s’être enfi lé dans l’estomac un énorme plat de fromages. En Espagne, les fromages se prennent comme entremets, jamais comme dessert. Enfi n, chacun ses coutumes. J’ai changé, là aussi.

Je me souviens du premier anniversaire des enfants que j’ai fêté ici, sur le coup, j’ai été surprise par l’heure du programme (une amie portugaise m’avait prévenue) de 15 heures à 18 heures, pas une minute de plus ou de moins. C’était en mai et  gamins venaient chez moi, encore heureux qu’il y avait un jardin pour pouvoir supporter tout cela, enfi n, ce qu’il y a de sûr c’est qu’ils se sont tous bien comportés. Nous préparons toutes sortes de jeux, bien qu’il est démontré que ça ne sert à rien, il ne faut pas leur préparer de jeux, ils le savent bien, c’est la manie des parents de vouloir tout leur donner alors que ce n’est pas nécessaire. Je me compte parmi les parents, bien entendu. Le fait est que le repas me paraissait le plus important et tout est resté, pratiquement. J’ai compris ensuite. J’avais tout fait à l’espagnole, tout salé, olives, chips, type snack, des sandwiches au saucisson, au chorizo, au jambon, ils ont tout laissé, sauf quand est venu le moment des friandises – oui, je sais bien qu’ici c’est une habitude aux mariages – il y avait des bombons, des chewing-gums et de la tarte. J’ai vérifi é qu’aux anniversaires en France, les enfants ne mangent pas de choses salées mais sucrées, beaucoup de bonbons, de chocolat, des crêpes, des brioches…J’ai pu vérifi er aussi qu’un apéro ce n’est pas donner à manger à un régiment. Inviter à un apéro, c’est inviter à un apéritif où les invités ont peut-être un autre rendez-vous, c’est à dire qu’ils peuvent partir de chez toi sans avoir dîné, c’est vraiment incroyable, moi, en tant que fi lle de chef de cuisine, je n’arrive pas à laisser quelqu’un partir de chez moi à dix heures du soir par exemple, sans qu’il ait mangé somptueusement. Je n’arrive pas à m’y faire, et pourtant si, on peut prendre un apéritif et ensuite renvoyer les invités chez eux où ailleurs vers dix heures du soir. Un jour, à cause d’un malentendu, j’ai eu tous mes amis français chez moi sans manger jusqu’à seize
heures, heure où je leur ai offert bien aimablement un café, alors, l’un d’eux m’a demandé : mais à quelle heure on mange chez vous ? Finalement, tout s’est arrangé mais je n’avais pas bien saisi le motif de la réunion et à cette heure-là, on a pu manger chez moi, un peu tard mais enfi n… Autre erreur, peu après être arrivée à un dîner d’affaires dans un des meilleurs restaurants chics, m’adressant à notre hôte, distingué et élégant, je ne sais pas pour quelle raison linguistique, je l’ai appelé «petit cochon». Cela créa un tel trouble que je m’en suis mordu les doigts. Voilà exactement mes paroles : «vraiment, mon garçon, ce plat est pour les petits cochons». Cet homme glamour me regarda avec des désirs de meurtre car sans doute jamais de sa vie on n’avait dû l’insulter de cette manière. Il fi t bonne mine mais il n’en revenait pas. Aujourd’hui encore, je n’arrive pas à m’expliquer pourquoi j’avais dit cela. Il y avait une conversation qui tournait autour des «petits cochons» qui sont merveilleux ou bien on parlait de gourmandise, je n’en sais rien, je crois que le subconscient a dû jouer. Toujours est-il qu’on ne nous a plus invités, en dépit des courbettes du début. C’est la vie !

Avoir à porter ou non le nom de son mari, invraisemblable !Les Espagnoles, et là, je me sens bien Espagnole, nous portons deux noms de famille, celui de notre père et celui de notre  père, c’est comme ça et peu importe le mariage, on garde ces noms-là. Or depuis que je suis ici, je ne suis plus la même, dans 80 % des cas, je porte le nom de mon mari et ça m’énerve. En plus, dans mon pays, aucune de ces cartes ne me sert, évidemment. Je suis maintenant en train de tout changer et de réaffi rmer ma personnalité, mais c’est diffi cile car les ordinateurs n’acceptent pas, ce sont des machines qui ne comprennent rien au changement.
Et les ronds-points ? Au début, j’en avais la nausée parce que je me perdais à force de faire des tours et des tours comme une imbécile. C’est vrai ce qu’on dit… il paraît qu’il y a autant de ronds-points que de personnes. En Espagne où on conduit comme des brutes, on me dit que je conduis comme une provinciale et c’est vrai qu’avec tant de ronds-points, j’ai envie de m’arrêter en plein milieu, de me mettre à faire des saluts aux gens ou bien à danser et à faire un numéro de cirque ou bien à faire le pied de chêne pour voir les voitures à l’envers, et quand le gendarme s’approcherait pour me demander : qu’est-ce que vous faites-là, madame ? Je répondrais monsieur le gendarme, j'attends le tramway.

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...