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Ayuno

¿Qué es el ayuno? Sería algo sencillo si la gente se abtuviera al menos una vez al mes de comer y beber y cograra ese dinero para los que nos tienen medios en la vida. Tan sólo una vez al mes. Esta ley inteligente que fue establecida por Dios y que es bien sencilla en realidad solucionaría el asunto de la pobreza en el mundo al tiempo que sería una manera de establacer fortaleza y medida en el carácter a los que lo cumplieran, en suma iría en su beneficio. Los Salmos invitan frecuentemente al ayuno personal en ocasiones de dificultad: Salmos 35, 69, 109. Véase también: Daniel 9: 3; ; Esdras 10: 6; Nehemías 1: 4.
La práctica del ayuno ha sido muy frecuente en el judaísmo del primer siglo y aparece en el Nuevo Testamento, especialmente con los discípulos de Juan Bautista (Mc 2:28). Jesús ayunaba en todo momento y cada vez que necesitaba obtener conocimiento ( Mt 4) y su advertencia de no manipular esta práctica para atraer atención (Cf Mt 6,17; Lc 18,12) no debe interpretarse como un rechazo más bien al contrario. Como los profetas, Jesús enfatizó en la sinceridad y el arrepentimiento como la esencia del ayuno. Él criticaba a aquellos que exhibían la práctica del ayuno de manera “teatralizada”, a cambio, Jesús predicaba que se practicase en silencio, sin hipocresía, para un mayor dominio de los aspectos terrenales, una superación del hombre espiritual sobre el natural.
Debido a que el cristianismo proviene de forma directa del judaísmo, el ayuno cristiano comparte muchas características con el ayuno judío.
La características del ayuno –de una manera práctica- varían entre las denominaciones, el catolicismo distingue entre "ayuno" (que involucra tres comidas diarias, en las que sólo una puede incluir carne roja) y "abstinencia" (ninguna carne roja). El período de ayuno más conocido es la Cuaresma, la cual tiene unos 40 días de duración. En la actualidad, la Iglesia católica prescribe como dias de ayuno obligatorio el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, recomendando el ayuno personal. Cerca de la mitad de los protestantes carecen de la tradición del ayuno. En iglesias evangélicas y denominaciones paradenominacionales, el ayuno se practica frecuentemente, muchos de los cuales lo llevan a cabo con abstinencia total de alimentos durante un lapso, ingiriendo solamente agua. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) por ejemplo, ayunan cada primer domingo de mes durante veinticuatro horas, y ayunan cada vez que necesitan tener conocimiento o estar en consonancia con Dios.
El ayuno cristiano ha sido utilizado de diversas maneras a través de la historia.
Parece evidente que la enseñanza del ayuno es tomada principalmente del realizado por Jesucristo durante sus cuarenta días en el desierto, después de haber sido bautizado. En los comienzos de la iglesia primitiva el ayuno era un periodo de recogimiento que constaba de dos días de ayuno semanales, ya que era costumbre de los judíos devotos ayunar esa cantidad de días, aunque para realizar una diferenciación observaban días distintos. Los judíos observaban el ayuno los lunes y jueves, mientras que los cristianos los miércoles y viernes. Durante los primeros años del siglo III aquellos que se preparaban para ser bautizados realizaban un ayuno durante el viernes y el sábado, y su bautismo tenía lugar en la madrugada del domingo, de manera análoga a la resurrección de Jesús. Con la declaración del cristianismo como religión oficial del estado por el Concilio de Nicea, el ayuno comenzó a declinar en fuerza, debido a que en la Europa Occidental no era bien visto el ayuno y la falta de sueño por el sólo hecho de castigar el cuerpo, algo lógico si no existe un motivo espiritual. Esto cambió durante las cruzadas, donde la historia cuenta que Pedro Bartolomé indicó a los cruzados que ayunaran por cinco días, y después atacaran a sus enemigos.
El ayuno debe realizarse con el fin de buscar la presencia de Dios, alimentar el espíritu y así poder tener control sobre la naturaleza carnal. (Gálatas 5:16-17) Es de aclarar que la Biblia enseña que no es correcto ayunar con el fin de ser visto por otros y aparentar ser espirituales. (Mateo 6:16) Esto es lo más deleznable a ojos de Dios.
Existen diversos tipos de ayuno para los cristianos: El Ayuno absoluto, que es la abstención total de alimentos, y líquidos, incluyendo el agua, realizandose solo por un breve lapso de tiempo (por ejemplo veinticuatro horas, o doce horas) después se reponen fuerzas y se puede reanudar. El Ayuno normal, la abstinencia de alimentos, sin eliminar el agua, por un período limitado, la persona puede ejercitar este ayuno durante largo tiempo al combinar con una dieta “normal”. El Ayuno parcial. Consiste en una dieta limitada, es decir dejar de consumir algunos alimentos como chocolates o eliminando de nuestra dieta el desayuno.
Es de destacar el hecho de que hay multitud de personas que utilizan el ayuno como manera de dominar el cuerpo y los instintos o tendencias que dominan a éste. Igualmente se ayuna para depurar de tóxicos el cuerpo y para limpiar de vez en cuando nuestro organismo que se haya muchas veces en manos de multitud de sustancias nada beneficiosas para la salud. Pero quizás lo más recomendable además de estas prácticas si de cierto sentido común, es la de estar en consonancia espiritualmente con las deidades. El creyente, el que sea fiel a sus convenios con Dios debe ayunar para crecer en conocimiento, para entender, para saber, para que sus oraciones tengan mayor sentido, para estar en mayor consonancia y recogimiento con sus propósitos divinos. Supongo que una discoteca –por poner un ejemplo- no es el lugar idóneo de concentración y de oración. El ayuno ayuda a elevarse espiritualmente y a controlar su cuerpo. El creyente, el que lo es, lo sabe.

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