viernes, 23 de septiembre de 2011

"Los españoles viven al día"


Decía Galdós en la novela  Miau de 1888 que "los españoles viven al día, sorprendidos de los sucesos y sin ningún dominio sobre ellos". Llevaba razón. Ahora el país está en las últimas y parece, efectivamente, que nadie tiene ningún dominio sobre la debacle que se avecina. Como en los barcos, cuando viene la tempestad son pocos los que se salvan, y si ni el patrón controla lo que sucede...qué va a ser de los marineros. Socialistas y peperos aparte, los males de nuestro país no está solo en las cuestiones políticas, más aún lo están en lo social. Esa es la clave. La sociedad española todavía está virgen y adolescente en muchos terrenos si lo comparamos, por ejemplo, con Francia. Este último país alcanzada una madurez importante para muchos asuntos de la vida social de sus habitantes, han perdido, como todo que se cree sabio sin serlo, la sensatez que tendría que ir de la mano de lo adulto. Se han pasado de listos y de sabios y nosotros los españoles seguimos pecando de megalómanos, como con la Armada Invencible. Crisis hay por todos lados pero la de España será mucho peor.

Por poner un ejemplo, lo que ha sucedido ultimamente con las hipotecas y la situación financiera de muchos pequeños empresarios y personas autónomas, ha sido la gota que colmaba el vaso. Muchas veces y empujados por bankeros y economistas, ciudadanos de diferentes clases sociales han puesto todas sus fuerzas en la compra de una vivienda. Yo -que he sido profesional desde siempre- nunca me facilitaron nada la cuestión de comprar una vivienda, al contrario, tuve que vivir siempre de alquier, ahora casi se lo agradezco. Pero esto era hace 20 años. Luego todo cambió y los bankeros daban dinero por el piso, mas el amueblarlo, poner la cocina y gastos incluidos a personas que se sabía que no podrían correr por mucho tiempo con esos gastos. Parte de los más perjudicados son los inmigrantes que han dejado su sudor y su vida en un proyecto quimérico. La mayoría regresan a sus paises con las manos vacías y el bolsillo maltrecho. Es triste, pero lo cierto es que a la mayoría de los inmigrantes ni les interesaba ni les interesa quedarse en nuestro país. Solo los que se han mezclado con españoles. Al no tener interés por nuestro país -ya sé que no todos- tampoco se interesan en curar las enfermedades de dicha nación. Quizás los gobiernos prefieran que sigan sin crecer para así tenerles conformes con cualquier cosa que siempre será mejor que la de su país de orígen. En esto vivíamos al día y de la noche a la mañana todo cambió. Nos hicimos consumistas y todo volvió a cambiar, pero seguimos viviendo al día y seguimos consumiendo. Caso clínico.
Caso aparte es la economía china que instalada en España como Pedro por su casa, se expande de manera desorbitante sin que apenas -los españoles- se den cuenta de ello. Todos sabemos que es economía parasitaria pero nos da igual, que no les interesa nada de nuestra cultura pero nos sigue dando igual, menos integrarse porque conservan todo su patrimonio cultural y social, que no gastan nada, pero nos da igual, que no les ves en un cine (normal no lo entienden) que no invierten...En general, están de paso con una misión concreta. Solo eso. Nosotros vivimos al día dándonos igual y sin saber qué hacer ante una situación así.
A la inmigración se les habrá dado manga ancha, puede que se les haya explotado con sueldos irrisorios, no lo sé porque hay casos de todo. La mayoría no han tenido que dejar sus costumbres, todos siguen con su manera de vivir, muchos hablan nuestro mismo idioma: se les repeta bastante en comparación con los países europeos y se les dan sus libertades sin ningún problema. Se les respeta más que por ejemplo aquí en Francia.
Los franceses se llenan la boca de progreso, de evolución social, de estar por encima de todo porque todo lo han pasado ya: divorcios, huelgas, inmigración...y sin embargo como esos viejos retorcidos que han pasado por todo y que tienen resentimiento, lanzan la zarpa de la xenofobia cuando menos te lo esperas. Y es que no soportan que vengan los españoles con una situación mejor que la de ellos, por ejemplo. En España llegan médicos (por poner un ejemplo) de todas las nacionalidades...creo que se sienten bien. Aquí en Francia, parece que les da rabia, y tan acostumbrados están al orden social, marcial impuesto que han pasado de ser el pais de la libertad a ser un lugar donde no se soporta que el otro sea diferente, por mucho que se lo digan a los niños en el colegio: hay que aceptar las ideas diferentes del otro y lucha para que las pueda defender y poder decir. Esto que es una utopía muy bonita se convierte en falso al momento de hacer una vida cotidiana, aquí. ¿por qué? Por que no soportan que tú -español- hagas lo que te de la gana. A los españoles nos gusta hacer lo que nos da la gana (los latinos también son así) porque no tenemos esa mentalidad (probablemente mas evolucionada) de hacer todos lo mismo. Y de esa forma es imposible salvar un barco. En todo tengo dudas porque todo es muy contradictorio cuando cada uno quiere hacer las cosas a su manera y no acepta la imposición de otro o las posibles ideas del otro, aunque sean diferentes. En esto seguimos igual. El derecho a la huelga, tan característico del sistema francés, no será nunca válido en España por la sencilla razón de que es imposible que todos nos unamos por una sola causa aunque perdamos en nuestros derechos personales. El español, como individuo, siempre estará por delante de la comunidad...y es que hay mucho carácter en nuestro pueblo. De esto saben bastante los franceses, pero claro, así les pasa a nuestro país vecino, que tanto han mirado los unos por los otros para ser iguales que ahora no quieren aceptar al que no lo es. Sirva esto de reflexión porque veo a España como un niño al que le han machado todos sus juguetes, sin haber reflexionado antes de por qué los tenía, de cómo debía cuidarlos y defenderlos y de cómo tenía que compartirlos con los demás. Ahora ese niño joven se desespera y da puñetazos al aire de cólera, pero continua sin saber dominar su terreno y lo que es peor, sin saber reconstruir sus juguetes.
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