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Pensando en el comienzo


Aunque sabemos que el capítulo primero de Génesis no describe el comienzo de todas las cosas, ni el comienzo de la humanidad, sino que describe de forma evolutiva el principio de esta tierra, de esta y no otra, pues no se puede decir con seguridad cuándo ocurrió ese comienzo. En otras palabras, las Escrituras no dan suficiente información para calcular la edad de la tierra. No la dan. Por lo general, los que aceptan estos textos como sagrados, como verdaderos se adhieren a una de las tres teorías básicas que tratan de determinar la edad del mundo. Todas esas teorías se basan en las interpretaciones de la palabra día, como se usa en el relato de la Creación. La primera teoría dice que la palabra día quiere decir lo mismo que en la actualidad y, por lo tanto, comprende veinticuatro horas. De acuerdo con esta teoría, la tierra fue creada en una semana, osea, en 168 horas. Por lo tanto, la tierra tendría ahora aproximadamente seis mil años. Muchos eruditos están de acuerdo con que transcurrieron aproximadamente cuatro mil años entre la creación de Adán y el nacimiento de Jesucristo, y desde aquel acontecimiento hasta la época actual han pasado casi dos mil años. Muy pocas personas, aceptan esta teoría, pues parece ser que hay muchas pruebas de que se llevó a cabo en un período más largo. La segunda teoría que podemos encontrar en Salmos 90:4, 2 Pedro 3:8, afirma que la palabra día equivale a mil años en la tierra, en este sentido la Tierra tendría aproximadamente trece mil años, siete días de mil años cada uno para la Creación, mas casi seis mil años desde la Caída de Adán. A pesar de que la mayoría de los geólogos, astrónomos y otros científicos creen que aun este período más largo no es suficiente para explicar la evidencia física que se encuentra en la tierra en la actualidad, hay un pequeño porcentaje de reconocidos eruditos que no está de acuerdo. Estos últimos afirman que los científicos malinterpretan las épocas geológicas y que tremendas catástrofes en la historia de la tierra han acelerado el proceso que normalmente hubiera llevado miles de años. Extraen sus conclusiones de datos que evidencian la idea de que trece mil años no es una cantidad descabellada. Immanuel Velikousky, escribió tres libros presentando pruebas de que en tiempos no muy lejanos han ocurrido terribles cataclismos, refutando la idea de que los procesos naturales, en especial los geológicos, se han producido siempre con la misma velocidad, es decir, tomando la misma cantidad de tiempo. La tercera teoría dice que la palabra día, en hebreo puede referirse también a un período indeterminado, a una era. La palabra día, del hebreo, tal como aparece en el relato de la Creación, se ha traducido como día en el sentido literal, como tambien se ha traducido por un periodo mas largo de tiempo. En Génesis 40: 4 se tradujo como días. En Jueces 11:4, una forma de la palabra se tradujo como andando el tiempo. Puede ser que se llamase días a los períodos de la Creación.
Si Moisés utilizó la palabra día con ese último significado, entonces el conflicto aparente que existe entre las Escrituras y las evidencias que presentan los científicos que le dan millones de años a la tierra dejaría de existir. Cada una de las eras o días de la Creación podían haber durado millones o cientos de millones de años, y la forma común de medir la edad geológica de la tierra podría ser aceptada. Muchos textos eruditos universitarios explican esta última teoría.
Pero según encontramos en Génesis 1:1 ¿qué significa la palabra crear o qué puede significar? Significa en hebreo dar forma, elaborar, lo que hacen los dioses. Si preguntamos a los sabios doctores por qué dicen que el mundo fue hecho de la nada, ellos nos contestan ¿no dice la Biblia que Dios creó el mundo? Y concluyen por la palabra crear, que debe haber sido hecho de la nada. Pero la palabra crear vino del término hebreo baurau, que no significa crear de la nada, sino manifestar, dar forma, organizar, así como un hombre organiza los materiales y construye un edificio o un barco. De manera que podemos deducir que Dios tenía a su disposición los materiales para organizar el mundo de todo aquel caos, es decir, materia caótica, que es elemento, y en el cual mora toda gloria. Los elementos han existido desde que nosotros tuvimos existencia. Los principios puros de los elementos son principios que jamás pueden ser destruidos, pueden ser organizados y reorganizados, pero no destruidos. No tuvieron principio, y no pueden tener fin. Más adelante Génesis 1:2 cuenta que en el momento en que comienza la descripción de la preparación de la tierra para hacerla habitable, ésta estaba envuelta en agua, y sobre ella el Espíritu de Dios que se movía. La palabra movía fue traducida de una palabra del hebreo que describe lo que hacen las aves cuando incuban y protegen los huevos en el nido. Y en Génesis 1: 6-8  leemos sobre las aguas, ¿qué aguas? Aguas debajo de la expansión y aguas sobre la expansión que son un fenómeno común en la tierra. El agua que estaba debajo de la expansión era el agua en estado líquido sobre la tierra, y el agua que estaba sobre la expansión se refería al vapor de agua que se acumula en las nubes, que forma parte de la atmósfera y se transforma en lluvia. La fuerza creativa que en los textos es llamada el Espíritu de Dios, podría ser la misma que a veces se llama la luz de Cristo y es la que actúa sobre los elementos dándoles forma y preparándolos. Que el hijo era el administrador de esa fuerza, bajo la dirección del Padre (Elohim) también es evidente en los siguientes pasajes de las Escrituras: Juan 1:1-4 y Hebreos 1: 1-2. Despúes afrontamos la parte que más conflicto ha creado al ser humano y esto es la creación del mismo en tal y como se lee en Génesis 1: 26-27: "hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" osea hecho a imagen de su Creador y/o Creadora, lo que querrá decir que es exactamente igual, con ojos, frente, cejas, nariz, mejillas, boca, mentón, orejas, tal como el Padre Celestial. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó, siguiendo o repitiendo una imagen que ya estaba creada y que se hizo paralela como un espejo, varón y hembra por tanto, reproducciones de una fisonomía que ya existía y que -pregunto- seguirá existiendo.
Sigo el próximo día.

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