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El personaje se rebela


Aquí estoy, pretendiendo ser un personaje único, revelador, independiente, original, alguien que se ha destapado contra todos y que pretende desde su ficción escribir algo. ¡Eso es imposible!, dirán. Como si fuera tan fácil que un personaje se revelara contra su creador ¿cómo, que yo lo he conseguido? pues sí, mis dedos escriben y yo mismo he matado a mi creador alcanzando de este modo mi independencia, de tal modo es esto, que en lugar de ser otra cosa: Una periodista, o una mujer divorciada o un tío que se busca entre la crisis de los 30, los 40, los 50 y todas las crisis que es donde viven los tíos, pues no, yo, soy Marcelo Gómez, un hombre normal, y me ratifico en la esencia de ser lo que soy, un personaje que vive y que ha traspasado la frontera de la realidad, porque aquí la invención ha dado lugar a la existencia. Nada como inventar los hechos para que estos cobren realismo, pues eso, resulta que yo me he inventado a mi misma dando lugar a una existencia real, ahora resulta que existo, que no pertenezco al mundo de lo onírico, ni a la frontera de los sueños borgianos, yo existo y reivindico ese derecho de existir como personaje, como un ente nuevo. Yo, Marcelo, quiero un estatuto, un economato, una república, quiero muchas cosas, porque acabo de crear un mundo nuevo que es el mundo existente, tangible, el mundo de los personajes que existimos, esos que inspiran a los escritores realistas y naturalistas; algo inesperado y perplejo.
En realidad esto ya tenía que haber ocurrido mucho antes, tiempos ha, en venganza contra los escritores que han sobrepasado los límites. En realidad se diría que eso te ha pasado a ti escritorzuelo por ir de sagaz, por haber utilizado una técnica absurda, pasada de moda, por beber de una fuente caduca, por haberte creado sin creatividad y por ser parte de una realidad iracunda de un mundo que ya no inventa que ya no va a crear nada porque ya está inventado todo, por eso es un mundo sin artista de verdad, es un mundo sin creadores originales, sin nadie que abandere ningún movimiento verdaderamente comprometido. El personaje debe inventar su revolución.
                                                
Ya es hora de que se suceda la rebelión de los personajes, la verdadera revolución hacia la verdadera eternidad, y yo, Marcelo, voy a ser su abanderado. Novel, novel pero ¿qué es eso?. Escritor novel, escritor fresco o escritor despreciable, aunque luego te mueras y tus tempranas obras noveles se conviertan en parangón de la literatura universal, en fin, ahora soy novel, aunque tenga 80 años.
Pero es que aún nadie ha podido percibir que en verdad nadie inventa, que todos repiten y que nadie se llame a engaño porque hoy los artistas redundan conceptos o escandalizan con chapuzas que provienen de una ausencia enorme de formación: el desconocimiento de la realidad, el no tener una buena técnica nos lleva hacia la investigación de la contemporaneidad de la arcada moderna. Ese es el nacimiento de gran parte del arte contemporáneo, entendiendo éste, claro está, con algunas honrosas excepciones, pues en esto es muy fácil apalancarse al carro de una supuesta modernidad cuando se desconocen los conceptos básicos que nos dan pie a una verdadera investigación.  Por esa razón, declaro mi espacio, yo, que soy un personaje que ha inspirado a un novelista mediocre que quiere hacer de mí un pelele, que tiene la mitad de los conocimientos que tengo yo, que he conseguido a lo largo de mi vida, un escritorcillo que ni siquiera conoce mi pasado y mucho menos mi presente como yo, y que encima quiere beber de mí, tomarme como influencia, como inspiración, como un arquetipo, quizás con la intención de convertirme en otra cosa, quizás en algo que no soy. ¡Qué pánico! Eso es lo que hacen los seres humanos convertir unos a otros en algo que no son. ¡Se acabó! Ahora soy yo quien de verdad toma las riendas de la Historia y se van a enterar. Soy Marcelo Gómez y lo voy a ser para siempre, construyendo mi realidad para que pueda vivir la esencia de mi yo, demostrando a este escritorzuelo de poca monta, quien pretenciosamente pretende inspirarse en mí.
Como los dioses. Eso me creo ¿Acaso los personajes no somos dioses con nuestro propio mundo? ¿No somos un cosmos en la Historia de la literatura. ¿No creamos vida para los estudiantes o a vosotros eruditos? ¿Por qué no puedo reivindicar esa posibilidad, sí, la de querer un estado aparte? Seguro que existirá el que acaso esboce una leve sonrisa igual que he acabado con el que se creía mi amo, ese que quería cambiarme la profesión, mis anhelos, mi vida...Recordaré al caso algunas palabras de creadores que en este momento de autoafirmación y explicación de la realidad en que me encuentro ayudan mucho para que me entiendas, tú lector. Algunos derechos apoyan mi candidatura hacia el ser del otro yo: el personaje, y como tal revelado, liberado, independiente. Que conste que esto no lo digo yo, lo dijo Pirandello, son algunas fuentes -porque no voy a dar todas- de mi verdad, de que lo que digo es cierto:
¿Qué autor podrá decir jamás cómo y por qué un personaje le nació de la fantasía? El misterio de la creación artística es el misterio mismo de la creación natural. (...) Así, un artista, viviendo, acoge en sí muchos gérmenes de la vida, y jamás puede decir cómo y por qué, en cierto momento, uno de esos gérmenes vitales se le inserta en la fantasía para convertirse en una criatura viva, en un plano de vida superior a la voluble existencia cotidiana. Sólo puedo decir que sin haberlos buscado, me encontré a estos personajes delante de mí, vivos y tangibles, tan vivos que hasta oía su respiración, aquellos seis personajes que ahora se ven en escena. Y allí presentes, cada uno con su secreto tormento, y todos unidos por el origen y desarrollo de sus recíprocas vicisitudes, esperaban que yo los hiciera entrar en el mundo del arte, componiendo con sus personas, con sus pasiones y con sus casos, una novela, un drama, o, por lo menos, un cuento. Habían nacido y querían vivir . Luigi Pirandello, Obras escogidas, Madrid, Aguilar, 1971, pág. 678.

Ahora demostraré a estos que yo, aun siendo un personaje eterno, seré capaz de traspasar la realidad de lo que otros creen una ficción y recogeré el premio a mi valentía, esto será el próximo día. 
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