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Paciencia, hijo, paciencia


Vivimos en un mundo en el que todo lo queremos de forma rápida, sin esfuerzo, fácilmente y sin que se nos vaya la vida. Esta es la filosofía que rige últimamente muchas sociedades y a la que se ha llegado con una mentalidad poco formada para entender estos cambios y gustos de la época. Yo, al menos no lo entiendo y es que se conoce que soy idiota (siendo esto afirmativo). La mayoría de los jóvenes que conozco -claro que por eso son jóvenes y como tales sin madurez- tienen grabado a fuego la prisa para todo, sin darse cuenta -yo tampoco me daba cuenta en su momento- de que las cosas llegan cuando tienen que llegar y sin que se precipiten. (Esto me lo digo varias veces al día pero nada.)Yo creo, que cualquier éxito en la vida, sea espiritual -incluyo a las personas a las que este punto de la existencia, les resulta fundamental- sea profesional, sea familiar, amoroso...cualquier cosa que uno quiera conseguir está en la justa medida de la paciencia que se tenga, de tiempo, vamos. (Madre, qué horror)  El fracaso en muchos aspectos de nuestra vida viene por eso, por la carencia total de paciencia, por consiguiente de tolerancia con nosotros mismos y con los demás. Cuando estamos en una relación amorosa en la que la otra persona no es lo que esperamos porque no lo sabemos o porque nos decepciona, yo qué sé...huimos absolutamente en busca de otra cosa, por aquel dicho de que un clavo saca a otro clavo, sin dar a la relación el consabido y sabio, tiempo necesario. En el amor triunfa además esa paciencia de ver, admitir y luchar por aquellas cosas que no nos gustan, o por tener la paciencia de enamorar a esa persona imposible. Igualmente en nuestras metas está muchas veces hacer unos estudios, una carrera o ejercer una profesión, pero lo queremos ya. Los estudios nos parecen muy largos, la profesión, cansadísima de asumir y de aprender...En esos estudios soñados conocemos a una chica, lo dejamos todo de lado...luego nos preguntamos ¿por qué no habría yo terminado tal o tal cosa? Pues porque no has tenido la paciencia de esforzarte un poco más. No sabemos esperar cuando queremos quedarnos embarazadas, he visto muchas madres, jóvenes, asistir enloquecidas a programas de fertilización, enfrentándose a su naturaleza porque no pueden esperar. Algunos jóvenes no se dan cuenta de que para ser médico, o investigador o escritor hay que llenar vasos de sangre, pero en algún momento nos sentimos existosos no por el reconocimiento de los otros -que la mayoría de las veces no existe más al contrario- sino por el reconocimiento que nos damos a nosotros mismos de haber hecho algo que nos gustaba y en lo que teníamos fe, justamente por haber tenido la paciencia de seguir y seguir, un día van y te lo reconocen y sino, no importa porque con que te lo reconozcas tú, ya vale. (Esto también me lo digo bastante). Hacer las cosas rápido y mal solo desanima porque vemos que no llegamos a ninguna parte, porque lo hacemos mal.
Y es que lo de la paciencia debe ser parecido al abrasarse en el fuego, porque hay que tener mucha fuerza interior para poder ser paciente en la vida, pero he visto que eso es la madurez, eso es lo que nos hace por ejemplo ser profesionales de algo...La cosa es complicada. Cuánta ración de paciencia tiene que tener uno para soportar por ejemplo a una suegra. Yo nunca la he tenido pero debe de ser difícil, duro. A un niño que berrea en un Restaurante mientras a sus padres se la suda y tú quieres matar? Muchos niños que berrean histéricamente? Esa cola delante del puesto de parados, o en Hacienda? Colas y más filas de espera mundiales...O por ejemplo la clásica sala de espera en las consultas médicas. ¿Quién no se ha imaginado entrando a tiros en Hacienda? Porque yo me lo imagino siempre, es mi ideal, mi sueño. Sí, sueño con ser una pistolera bestial todo el tiempo. Recuerdo a alumnas de la Saint Louis University cuando yo trabajaba allí, que me regalaron varios revólveres y pistolas al final del curso ¡flipandi! Escopetas y escopetones como en el oeste para resolver los asuntos...¡qué maravilla! Bueno, que nadie se escandalice que Borges flipaba lo suyo con los navajeros y nadie le decía nada.
Bien, pues he visto y comprobado que esto mismo que estoy diciendo no es verdad. Lo de la madurez y la paciencia y el éxito, pues que va a ser que ¡no! (dicho esto con enorme grito.) Es otra mentira del destino. Yo trabajo, y trabajo y no pasa ná, el mundo no cambia, nada cambia a mi alrededor: los inaguantables lo siguen siendo, los malos también, los aburridos ni hablemos...nunca pasa nada y me veo ya como esos ancianos y ancianas que están en las salas de espera y que la lian parda con sus comentarios: 
-Qué...cómo vamos hoy.
-Pues cómo vamos a ir...de culo.
-Lleva retraso hoy el médico no?
-Pues claro...abren la puerta cuatrocientas veces con cara de póker y echando la bronca. (A continuación miradas sucias varias se superponen como rayos láser por la sala.)
- Pues yo me tengo que ir, dice uno.
-Yo me voy ya, dice el otro
-Pasan delande de ti, osea, se cuelan y tú te quedas con cara de asombro barra capullo, pensando que no sabes defenderte de tanta paciencia como has desarrollado y que mientras tú, ciudadana respetuosa, madura y adulta has esperado dos horas para un scanner, resulta que los de la Tercera, con más morro que el oso hormiguero, van delante y te mondan.
Bien, no hay que preocuparse, esto me sucede todos los días, y todos los días me repito lo de la paciencia y lo de la paciencia, odiándome a tope y quedándo delante de mi (que es lo peor) como una idiota.
Si es en la compra, los de la Tercera, todo el mundo sabe, que se cuelan todo el tiempo, y se quedan tan anchos, amargándote con su ejemplo a ti, que estás en vías de madurez y que viendo el tema sacas la chaira (mental, claro está, la chaira mental.)
Tú llevas una hora esperando pero no cuentas porque el gremio de la tercera edad son como bandoleros y entran a saco donde y como les da la real gana, ¡esos sí que son pistoleros pero con garrote!. Las personas "mayores" osea, las maduras tienen paciencia pero con las cosas de los demás, con las suyas, de paciencia nada. 
De donde se deduce que hoy aunque me quiera animar no lo voy a conseguir para nada porque me doy cuenta de que donde había yo pensado que iba a tener éxito con mucha paciencia, será que no, que de éxito nada, no aguanto nada ni a nadie, que sueño cada vez más con mi momento pistolero y que solo me voy a amargar abrasándome en el fuego de mi incredulidad. Solo me queda la Naturaleza. C'est comme ça.


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