miércoles, 4 de enero de 2012

Cosas de artes


Las modas como ya se sabe marcan las formas de actuar de la población que deseosa de estar al día sigue las corrientes impuestas por aquellas personas que se "dedican" a ello. Es la figura del alguien, alguien decide que un cantante esté de moda, alguien ha dicho que este libro es bueno o que esa actriz también lo es, alguienes absurdos que jamás sabemos de donde salen...Y es que nunca podremos saber por qué una cosa o alguien se pone de moda y por qué deja de ponerse. La actualidad maldita. ¿Cuáles son los criterios? Porqué la moda pasados los años vuelve a ser la misma? Qué mueve a que lo que hoy nos gusta mañana lo detestemos profundamente, pasandose de moda, o lo que para nosotros hoy es invisible mañana cobra una importancia suprema. No han sido muchos los escritores que hayan tenido plenitud y éxito absoluto durante toda su vida, lo cual, dicho así, viene a confirmar lo de la manía de la moda. Lógico. Los artistas -hablo ahora de todos en general, actores, músicos, intépretes, pintores, escritores, bailarines,- están sometidos siempre a los criterios de moda que generalizando a troche y moche arremeten contra el arte de una persona que en un momento tuvo un éxito tremendo pero que de repente y sin saber por qué nadie se acuerda de él. Lo peor no es que se olviden de uno de la mañana a la noche, lo peor es que por ejemplo te asesinen literalmente tal y como hemos podido ver en muchas ocasiones de la Historia. Pero el olvido es mucho más tremendo, es todavía más duro si cabe por que te toca sufrirlo en tus carnes, en tu vida, en tu trabajo. Ocioso es recordar el caso del pobrecillo Van Gogh o de tantos otros, de la mayoría que han sufrido en su vida el desprecio más absoluto para pasar luego a la posteridad. ¡Manda narices! El caso español, en esto ha sido y es todavía más agresivo si cabe, por la sencilla razón de que en la opinión mandan mucho los que no tienen criterio para mandar. Osea dirigidos por inútiles que se llama. Ahora hay un cambalache inmenso donde no se sabe quién es quién y se tiende a mezclar todo, la fama, el arte, la popularidad, el talento, el éxito...Ahora esos ingredientes están todos tan amalgamados que da asco y no resulta de ningún modo sencillo saber dónde está la verdad. Recuerdo ahora a Pérez Galdós -por recordar a alguien que está presente siempre en mi vida- que pasó de ser el superventas número uno, el escritor más traducido y editado de su época y de la de ahora, al mayor de los ostracismos teniendo que vivir en su vejez de la caridad. Monstruoso. Y ahora resulta igual por ejemplo, con los actores, que son muy carismáticos y populares y tan pronto están ganando premios siendo los más reconocidos que mañana sin saber por qué, nadie les da trabajo y se mueren de hambre. En esto como de costumbre también las mujeres salimos perdiendo cuando una actriz deja de ser joven, ya no interesa hasta que por ejemplo es muy mayor y alguien decide que puede hacer algo.
                                                         
La moda atañe igualmente a la cuestión del libro, claro está. Qué hay que leer y qué no, por qué unos libros salen adelante y otros se quedan en la estantería...por qué se vende solo lo de mala calidad y los libros verdaderamente buenos no se conocen? La moda afecta también al papel por lo que se ve. Esto me recuerda a mi amigo Arnau quien a base de decir que el libro en papel desaparece, me está cabreando sobremanera, parece que disfruta con ello el jodío. ¿Por qué? porque no va a desaparecer, eso lo aseguro, ¡una leche! va a desaparecer. Cambiarán las maneras, eso sí y esto ha sucedido siempre, todavía recuerdo cómo a principios de Siglo XX los autores de teatro sufrían -menos Galdós que no sufría nada y lo veía como un progreso-  por la llegada del cine, lo pasaron fatal hasta que como se ha visto no ha afectado en nada al teatro, cada arte tiene su lugar. Como digo se harán las cosas de manera diferente, quizás no se hagan libros de tiradas tan grandes, o se les conceda un hálito de culto más impresionante de lo normal...cambiarán las maneras, las formas, pero no desaparecerá el libro. Y una buena muestra de esto es por ejemplo, las agendas, bloc de notas, bitácoras de viaje y demás. Según mi amigo y por esa regla de tres compuesta donde todo lo artesano se perderá -mentira y gorda- y envueltos en la moda electrónica y artificial, todo el mundo guardaría sus apuntes y notas en una maquinita (teléfono, ipad...) y sin embargo se venden más agendas en papel que en la vida, más blocs de notas que nunca, con más diseño, más cuadernos que pudieramos imaginar, todo más variados...y por qué no decirlo, caros. Cualquier agendita o bloc como tenga algo de diseño te clavan los 18 euros de rigor. ¡Toma ya! De modo que no, la gente no se vuelve loca por la informática y en todos los países y ciudades con sus variadas tiendas te encuentras esos objetos de papelería tan monos. Y lo cierto es que funcionan bien, nunca se pierde la información. Imagino que alguien también habrá puesto de moda que no se puede fiar uno de la electrónica porque pierdes la información el día menos pensado. Y digo yo que aunque la moda afecte hasta lo que uno tiene que comer, habrá siempre cosas que seguirán siempre existiendo, estos son los sentimientos de las personas como mi cabreo de hoy, que no cambia, siempre me cabreo sin pasarme de moda a mi misma. Menos mal.

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