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Tajo y mandoble


Es ineludible tener que recordar a cada instante en la vida de las personas, en su vida cotidiana la cuestión política. No es para menos. A mi me dan igual los políticos, ya ves tú, vivo en Francia desde hace 8 años que salí harta, no tanto de España como de algunos españoles en busca de un poco de bonheur cultural. Aquí tampoco atan los perros con longaniza. Ciertamente el avance cultural de España en estos últimos ha sido muy relevante, no entro en si se han gastado dinero de más, no lo sé, solo sé que en ciertas cosas cualquier país tiene que perder dinero por mantener elementos que son vitales para una nación, esto es la cultura y la educación, pilares de progreso de las sociedades y de sus individuos. Pero me voy a dejar de rollos para ir al grano porque seguro que para los que dan prioridad a lo económico este discurso carece de importancia. No obstante, la cultura también es económica sobre todo si tenemos en cuenta que la visión de nuestro país fronteras pa fuera viene dada por la imagen de profesores, deportistas, artistas, músicos...es fundamental para otros asuntos puramente económicos, estos, estos son los que están cambiando la pobre y maltrecha imagen de nuestro país allende las fronteras. Y digo, que hay cosas que son necesarias aunque no den tanto dinero, pero son necesarias, esto es el libro, la revistas culturales. Algunos ya saben que yo edito Isidora Revista de Estudios Galdosianos, desde el 2004 que comencé mi andadura gracias a una beca de investigación que en lugar de invertirla en una liposucción o algo así, pues decidí invertirla en hacer el primer número de la revista. Algunas personas relevantes de la cultura de (ambos bandos por decirlo asi) apoyaron sin limite aquella publicación. Claro, otros se murieron de envidia y siguen muriéndose de asco, poniéndome trabas o ignorando mi trabajo cotidiano, la envidia es muy mala y no me reconozco ser envidiada por ser mejor, eso no, cualquiera puede hacer lo que se proponga, soy envidiada por hacer lo que me da la gana y por tener bastante más coraje y ganas de trabajar que los demás, solo por eso. Y solo por eso, sigo ahí, porque trabajo a diferencia de muchos de mis colegas (profesores universitarios) que no trabajan nada y lo que trabajan es mal y motivados por su egocentrismo o por interés: tu Universidad me invita y luego así te invito yo a la mía ¡Váyase usted por ahí a escardar cebollinos! Así está la Universidad claro, pero eso es tema para otro día. No es de extrañar que una tronca de Madrid como yo, haciendo cosas en solitario cabree a mas de uno y de una, cuando solo se mueven por intereses. Tanto peor. El trabajo salva, aunque en ocasiones ni mucho menos nos de dinero, la cultura salva, y a algunos no les salva ni la caridad, bueno, ni el niño del remedio. Tranqui que arrieritos somos y nunca miro a mi alrrededor sino es para aprender. Ir de culto es una cosa y hacer algo por la cultura y trabajar por ella es otra, amiguitos.
Los tajos y mandobles (expresión galdosiana por excelencia) nos han venido sin aviso aunque ya se veía venir, como digo los políticos son todos iguales pero estos últimos han tenido siempre una frustración y un complejo muy grande porque en general es difícil que los intelectuales, filósofos, escritores, sean forofos de una ideología así, aunque ahora veremos casos insólitos provocados, lógico es, por más interés. Con todo, algunos de la cultura siguen rechazando pertenecer a ningún partido pepero ni de otra clase. Nos preocupa la creación, tener ideas y rezar para que alguien nos eche una mano para ayudarnos, sobre todo a los editores independientes que somos bastante pobres. Uno de los palos mas grandes que se está dando ahora (entre otros muchos) es el recorte al libro que ve su desparición muy cercana, y con ello a las revistas culturales. Mi revista ha pertenecido y pertenece a ARCE, la asociación más importante que representa a las revistas españolas en todas las ferias del mundo, aunque ahora también tendrá no pocas dificultades y si me apuras el cuestionamiento de su razón de ser. La cuestión es que además de eliminar la Dirección del libro, Archivos y Bibliotecas que promovían como nadie la difusión y edición del trabajo escrito en España, han eliminado también las suscripciones de las Bibliotecas a las revistas culturales. Mi revista, entre otras muchas, no estará en esas BIbliotecas donde cualquiera la podía consultar. Es un producto fundamental para estudiantes, investigadores, lectores, profesores...que se debe ofrecer gratuitamente a los ciudadanos. Es fundamental que esté ahí porque así se creó, con la mentalidad de que pudiese llegar a todos. La labor de continuidad será difícil por muchas otras razones de otra índole, como por ejemplo, las suscripciones de países extranjeros a los que enviar la revista es muy costoso. En fin, queden esta información para quien le pueda interesar sobre el futuro de la edición de revistas sin fines de lucro a los que nos han dado un buen palo, sí, que ya sé que todo el país está igual, pero con esa actitud inmovilista tampoco se va a ninguna parte. Yo creo que voy a volver a España a luchar precisamente ahora que está tan bapuleada por todos y no me voy a dejar vencer. Seguiremos editando Isidora Revista de Estudios Galdosianos un libro de 250 páginas con tres números al año, a como de lugar, porque los colaboradores se merecen que siga trabajando y los galdosistas también. ¡Hay que atarse los machos que vamos adelante! 
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