martes, 14 de febrero de 2012

Rea

La sala presenta cinco sillas y sobre las que descansa un cenital encima de cada una de ellas. Suena una viola de gamba con un violoncello de fondo interpretando la conocida melodía de Redeemer of Israel. Sobre cada silla, hay una mujer, vestidas todas de un solo color indistintamente. Sube un poco la luz general saliendo al ritmo de la música líneas de luz laterales azules que salen de cada caja. La tarde ha terminado, es de noche. Se oyen tres golpes en la puerta cuando termina la melodía. Es una cárcel de Madrid del año 2016.
Rubia.- (Con voz temblorosa.) Síiiii. Adelante, pase quien quiera que sea.
Castaña.- Yo no quiero que venga nadie.
Canosa.- Yo tampoco.
Morena.- A mi, me da igual.
Peliroja.- (Queda en silencio.)
Rubia.- Bueno, pues en ese caso...(con voz fuerte.) ¡que no entre nadie! Gracias, no queremos nada.
Voz.- ¡Es la hora!
Morena.- Pues esperen.
Voz.- Solo diez minutos.
Rubia.- La hora de qué?
Peliroja.- (que irrumpe a llorar desesperadamente.) ¡Nooooo!
Morena.- (Con un tono muy maternal.) Amiga, no te preocupes...yo...yo...te quiero mucho.
Peliroja.- (Llora más amargamente.) Es que mi niño pequeño tiene solo dos años, el mayor...tiene 10, luego va...Cristina que tiene 9, Marisol de 7, Juanito de 5 y el chiquitín...de dos, Marcelín. Todavía me duelen las entrañas de la cesárea que me hicieron para que pudiese salir. (Llora más fuerte.) Yo....los quiero ver.
Morena.- (Esta hermosa mujer tiene un fuerte acento extranjero, el característico de las mujeres árabes.) Bueno, si te sirve de algo...yo, tengo también cinco hijos, aunque son un poco más mayores. (Canta una Nana en su lengua materna, el árabe.)
Rubia.- ¿por qué han llamado? Diez minutos para qué.
Canosa.- Oye, Peliroja, no estés triste...mira, quizás nos den otros diez minutos más. Yo, ya no tengo hijos pequeños, los mios son grandes y están casados. Pero tengo nietos. A ti, te gustan los niños Castaña?
Castaña.- (sintiendo su pánico.) Pues...sí, creo que si me gustan pero no he podido tenerlos, por eso soy médico...bueno, investigadora. (Castaña es inglesa aunque habla muy bien español.) Mi padre...bueno, mi padre un día me dio una paliza tan grande...que, me quedé estéril, dijeron del disgusto por ser mala. Luego me trajeron a España a una casa de señores de mucho dinero...del Opus. Les estoy agradecido, porque me dieron estudios. Cuando me convertí al protestantismo...bueno, ahí...pues ahí se acabó todo. Creo que han sido ellos los que me han denunciado. Tienen mucho poder. Sí que lo tienen, sí.
Castaña se levanta apoyándose sobre un bastón para poder caminar, aunque su cojera es muy grande.
Rubia.- Bueno...por qué no jugamos a algo? Se levanta de su silla y comienza a abrazar a las otras mujeres fuertemente. (alzando la voz.) Yo me sé muchos juegos de palabras...divertidos, divertidísimos...(se ríe).
Castaña.- (fijándose en Rubia detenidamente y señalándola.) Pero si tu, pero si tu...tu eres esa famosa escritora que vive en Australia y que acaba de recibir el Premio Excelencia de las Letras Españolas?
Rubia.- (intimidada.) Sí, bueno, no, bueno sí, yo soy. Ahora eso da igual, querida amiga Castaña. ¡Juguemos!
Canosa.- Pero tu siendo escritora y tan conocida...¿por qué estás aquí? Todavía yo que soy una simple enfermera?
Rubia.- ¿Simple enfermera? Quién te ha dicho que eso sea simple. Eso, es muy importante y la que no entiende por qué estás aquí soy yo. Claro que soy la última en llegar y no entiendo nada de lo que está pasando. A fin de cuentas mi pluma ha luchado y matado en ocasiones más que un batallón, pero tú, enfermera, tú, maestra, tú, médico y tu, Morena, la mejor ama de casa que ha dado el mundo...¿por qué estáis aquí?
Canosa.- Bueno...aquí, ahora, en España han cambiado mucho las cosas...verás...(sin saber qué voz poner, tosiendo para componer su tono.) Digamos que antes, en el ayer han gobernado unos políticos que con su política por lo visto "liberal" permitíeron la libertad de cultos...
Peliroja.- (interrumpiendo con fuerte grito.) ¡Estamos condenadas a muerte! ¿no lo entiendes?
Ahora suena un oboe interpretando el tema principal de las danzas polovstianas del principe Igor de Borodín.
Rubia.- (Permanece en estado de congelación.)
Castaña.- (Llora en alto.) Yo...lo que pasa es que tengo miedo. (Su actitud transmite el temblor de pánico ante la situación.)
Rubia.- ¿Qué? que estamos condenadas a muerte? Pero por qué.
Canosa.- Pues...Estamos condenadas por lo de la libertad de cultos.
Rubia.- (Moviéndose de un lugar a otro contínuamente, los dedos enganchados a sus lácios y largos cabellos.) Pero, pero, pero...por qué? Pero por qué? Por qué por qué.
Canosa.- Amiga...estos últimos diez minutos, son nuestros últimos diez minutos de vida.
Peliroja.- Pero yo no quiero que me maten, tengo mucho que hacer todavía.
Morena.- Yo también, hay otras vidas que dependen de mi. ¿Cómo van a sobrevivir sin su madre? Y yo, cómo puedo morir sin la presencia de mis hijos?
Canosa.- A ti, Morena te han acusado de ser una musulmana que trabaja como enlace con los talibanes. A ti, Castaña te han condenado por ser protestante de la "rama agresiva" han dicho, osea que según parece has debido de matar a alguien. Tú, pelirroja te han acusado de ser bruja porque dicen que tienes una religión oriental donde solo hacéis encender incienso y conspirar brujerías. Yo, he dicho muchas veces que soy mormona de las pioneras mormonas que existieron en España, hace ya cuarenta años. Parece que mi religión cristiana que está extendida por todo el mundo, es una secta....de ti Rubia, ya lo sabes...eres judía de religión y de raza...de los pocos que quedaron en España. Tu marido, también es judío ¿no?
Rubia.- (con asombro.) Si, somos los dos judíos. Pero y qué? qué le importa a nadie lo que yo sea?...esto no puede ser verdad, eso es una locura. No puede ser cierto.
Morena.- Sí que lo es. Yo llevo aquí un mes. No he querido comer por rebelión y como he sido la primera en llegar...ya podeis imaginaros las torturas que he sufrido. (Morena es la única que mira al frente inmóvil todo el tiempo, estirándose la falda hacia abajo, solo hace ese gesto.)
Rubia.- Oh, no, pero eso no puede ser. Todo esto no es verdad, no puede ser verdad.
Castaña.- (Llorando.) Bueno, a mi, la verdad es que me han hecho de todo. Yo, que en mi vida he hecho nada malo a nadie...yo, que por mi esterilidad...he consagrado mi vida a la investigación genética.
Canosa.- (Acercándose a ella, la abraza.) Tranquila, tranquila...nosotras sabemos que tendremos después algo mucho mejor que lo que tenemos en esta tierra. Allí...estaremos de nuevo con nuestra familia...Yo, yo lo sé. Nosotras, debemos ser valientes y enfrentar la muerte como una suerte de partida hacia algo mejor.
Castaña.- A esto hemos llegado en nuestro país...parecía imposible.
Rubia.- Ahora despierto, parecía imposible pero no lo es. El brazo inquisidor, ha vuelto.
Pelirroja.- La vida no es sagrada.
Se abrazan todas, menos Morena que permanece en la misma actitud de estirar su falda y mirar de frente. No saben que no puede caminar, ni levantarse...le han quebrado las piernas. Se acercan a ella el resto de sus compañeras que entre todas la levantan abrazándola fuertemente. La unión no se puede describir. Quedan en silencio mientras se oye un violoncello que interpreta
Canosa.- Hermanas, hemos desarrollado aquí más amor que ahí fuera en dos mil años. Sigamos con este amor hasta la muerte. Nosotras sí que nos salvaremos, no ellos.
Suenan los tres golpes. Se abrazan mucho más.

lunes, 13 de febrero de 2012

Brentano 1889





El otro día he pasado por una discusión muy desagradable con alguien próximo a mi, de la que he tardado tres días en recomponerme. Es normal, yo soy de esas personas -como mi padre- de carácter excesivamente tranquilo que nunca "regaña" con nadie porque estoy convencida de que no lleva a nada, al ser muy difícil poder convencer al otro de lo que uno piensa, así, en un discurso dialogal, tonto. "Lee mis libros" me dan ganas de decir por dos razones, una por si les convenzo y otra porque me evitan tener que estár exponiendo mis teorías sobre el mundo, la vida, el hombre y demás, contínuamente, si me leen, seguro que me conocen un poco más. Resumo, no soy polemista en absoluto y como siempre termino por callarme o por decir: bueno, si eso es lo que piensas...vale. ¿Qué sucede? pues que un día voy a reventar, fijo. No se debe callar todo el tiempo con la idea de crear lazos fraternales continuamente porque luego -como estás harto y esto es acumulativo- cuando explotas -como mi padre- pues me convierto en un mamut desorbitado y quizás muy desagradable, que empiezo a enumerar sentencias y a argumentar de forma tan tajante "que la cago".  Es casi peor la perplejidad que la otra persona siente al verme en ese estado de búfala totalmente impropio de mi pero que sale cuando me provocan, que en realidad las cosas que "ofensivas" que yo pueda decir, no es por nada, pero que son generalmente bastante razonables.
El otro día, expliqué en clase algo de Brentano, pensador austríaco 1838-1917 que junto con Dilthey 1833-1911 forman esas parejas de preferidos que uno tiene y que además de ser mis preferidos, ambos son fundamentales para la filosofía contemporánea. Es evidente que se discute "dispute" en francés porque hay un momento de no retorno en el que no hay en absoluto entendimiento y no sabemos por qué, no podemos identificar esos sentimientos orgánicos, viscerales que nos llevan al límite en un momento determinado aunque seamos personas pacifistas y antipolémicas. es evidente que intuimos de alguna manera lo justo, lo moral, lo bueno y lo malo de lo que se está polemizando y difícil es saber en ese momento concreto quién lleva la razón, como si hubiera que llevarla alguien. Ese es uno de los quid de la cuestión: querer llevar razón.
Brentano en una conferencia que pronunció en Viena en 1889, con el título "De la sanción natural de lo justo y lo moral", comienza preguntándose a cerca de estas cuestiones, cuando yo digo de algo que es bueno o malo, tiene que haber un fundamento, alguna sanción, algo que justifique el que sea bueno o malo. En este sentido, Brentano rechaza varias soluciones de otros filósofos anteriores: el hedonismo, el eudemonismo o eudaimonismo aristotélico, la moral kantiana...etc, haciendo corresponder a lo bueno lo verdadero, y a la ética, la lógica. El mandato ético, dice, es muy semejante al mandato lógico. Lo verdadero se admite como verdadero en un juicio: lo bueno es amado. A la inversa, lo falso es negado, y lo malo, odiado. Ahora bien, ¿qué me dice que una cosa es buena o mala? ¿El hecho de que yo la ame o la odie? NO. En la lógica tampoco depende la verdad de que yo la afirme o la niegue porque puedo equivocarme. No es que porque yo ame una cosa sea buena; al revés: porque es buena, la amo. Pero puedo equivocarme: no se debe limitar el error al campo del juicio; cabe el error, un error de otro tipo, en la estimación, de modo que podríamos resumir que lo bueno es el objeto, mir referencia puede ser errónea, mi actitud ante las cosas recibe su sanción de las cosas mismas, no de mi. Yo me encuentro amando u odiando algo. Puedo equivocarme ¿a quién voy a acudir para ver si es bueno o malo? Brentano recurre al paralelismo con la lógica: ¿qué es lo que me da en ella el criterio para saber si yerro o no? Hay muchas cosas que niego y otras que afirmo y creo firmemente; pero por un juicio más o menos oscuro, fundado en la fe, en la autoridad, en la costumbre, etc. Puedo creerlo con absoluta firmeza, pero esos juicios no tienen en si mismos el fundamento de su verdad: o no lo tienen, o lo tienen fuera de ellos. No tienen en si mismos justificación de su verdad, Brentano los llama ciegos. A diferencia de estos, hay otra clase de juicios que Brentano llama evidentes y que llevan en si mismos una luz que los hace aparecer como juicios verdaderos. No solo se creen y se afirman, sino que se ve que son verdaderos, y se ve con plenitud intelectiva que no pueden ser de otra manera. (Esto está muy cerca de la argumentación en el discurso dialéctico). Yo creo que dos y dos son cuatro, pero no porque me lo han dicho, sino porque veo que es así y no puede ser de otro modo. Los juicios evidentes son, pues, los que llevan en sí la razón de su verdad o su falsedad. Con esa misma claridad que observamos nuestro argumento, objetivamente, pretendemos que la otra persona que se encuentra en nuestra "discusión" estime de la misma manera que nosotros el concepto base a partir del cual queremos desarrollar esa idea. El problema, por tanto, reside en la no coincidencia de dos personas en el ejemplo de una discusión, para poder valorar moral y éticamente de la misma manera los objetos a debatir, no coincidirán nunca al tener cada uno un registro distinto de concepción y valor ético. Nunca habrá acuerdo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Red: mundo de relaciones


"La soledad es algo innato a la noción de ser y existir del humano" -le dije el otro día a uno de mis colegas que preguntó sobre mi creciente actitud negligente a querer ir a la Universidad a perder el tiempo. -Es que no lo entiendo, cómo se te ocurre dejar las clases para quedarte sola en tu casa, estás loca. Yo le contesté que sí, que sí, que estoy loca pero mi locura se vuelve creativa cuando estoy sola. Entre otras cosas -tampoco es que me derritiera en explicaciones- le dije que yo cuando estoy sola me encuentro muy bien, tengo una armonía muy apetecible y una creatividad muy inteligente que aprovecho al máximo y que me proporciona pingües beneficios emocionales. ´-Sí, ya se que lo normal en el ser humano es que se relacione, es decir, que tenga lo que llamamos hoy una vida social en la que se incluyen muchas cosas. Bueno, Rosa, mejor te dejo por imposible porque no te entiendo. (Pues tampoco es tan difícil de entender, digo yo, será más bien que no queremos aceptar las decisiones de otros, que es cosa distinta.)
Ahí quedó la cosa.
Resulta que es verdad, el Hombre está solo y mucho en el mundo, pero ¿y qué? Tampoco pasa nada, sí, comprendo que una buena conversación es muy saludable y a mi, me encanta, sobre todo si es una conversación inteligente (no tiene por qué ser culta) y con cierto humor de por medio. Lo que me encanta de verdad, es poder ver a la persona o personas que tengo enfrente o al lado, poder escuchar cómo es su risa, su entonación, cómo mira, qué gestos hace, qué bebe, qué come, cómo reacciona a un estímulo en el discurso conversacional expontáneo...en definitiva ver a la persona, tener algo de Verdad delante de mi, aunque sea una o dos veces al año, algo fresco, el ser en actividad. Pero ¿Qué sucede hoy? Pues que esto cada vez se va perdiendo y perdiendo hasta llegar a otro tipo de relación que en nada tiene que ver, por ejemplo, con lo que yo estoy acostumbrada a hacer que es a hablar incluso más de una hora y media por teléfono si es preciso, teléfono, otro vehículo donde también se observa, se siente y se intuye a la persona. Ahora existe la red, el internet, el chat, los sms y otras cuantas chorradas más que abren el mundo a otro tipo de relaciones completamente distintas, ¿por qué? porque no son verdad, son mentira. Con la palabra, la persona da, ofree una imagen que no corresponde en absoluto a lo que de verdad esa persona es. Se inventa un personaje, se reinventa a si mismo, se inventa de nuevo, se inventa algo, otro, otra, que evidentemente le gustaría ser pero que no es y se queda tan tranquilo la mayoría de las veces engañando a la persona que tiene al otro lado del chat, porque, repito, está dando una imagen completamente falsa y que si esas mismas las dijese en directo -osea cara a cara- cambiaría completamente. Pero escondidos detrás del teclado somos capaces de cualquier cosa. Mucha gente se mete en unos líos de aupa, porque en la generalidad de los casos la gente miente para ligar, o para poder tener una relación de lo que sea, o para sentirse admirado, querido, comprendido, escuchado...miles de cosas, pero que no son verdad, es decir, que tardan en ser verdad porque la sinceridad no existe en ese mundo virtual, o existe poco. Es un mundo de sentimientos de juguete. Algunos han chateado o se han escrito, se han escrito una y mil veces. Luego un día deciden conocerse. Ahí se desvanece el mundo que se había creado entre esas dos personas por completo. Incluso cuando es sincero es un mundo que pertence al intelecto. Es así. Solo hay que ver cómo en facebook  no proliferan precisamente gente que diga toda la verdad, los hay, pero frente a estos hay otros que mienten como bellacos, que enmascaran su personalidad...miles de cosas, un asco. Las únicas conversaciones que se pueden salvar es cuando ya conoces a esa persona y en lugar de hablar por teléfono, pues chateas. ¿Qué sucede? muy sencillo, por ejemplo, yo paso unas diez horas en el ordeador cada día, ordenador que uso como máquina de escribir y procesador de textos, osea es un lugar creativo y cuando quiero cambiar el rollo, pues lo que quiero es hablar, ¡leche! no seguir escribiendo. En ocasiones quedo de borde, o de estúpida cuando alguien ha intentado chatear conmigo por facebook, supongo que la luz verde de que estoy ahí se verá, no lo sé, pero claro, no estoy en facebook, éste se enciende porque estoy trabajando y no puedo atender el chat, de ninguna manera puedo hacerlo, me desconcentra y además no podría continuar mis deberes, mi trabajo. En fin, no estoy lo que se dice en contra de que los individuos "encuentren" incluso maridos y esposas por medio de la red e incluso que se enamoren, solo digo que no es lo mío, que mi forma de relacionarse ha de ser cara a cara, aunque después chatee algo, pero conociendo a la persona en persona. Si las gentes fueran mas sinceras, este sería un medio mediante el cual los Hombres (y mujeres evidentemente, uso el genérico para incluir a todos) se ayudarían mucho y compartirían parte de la vida.

jueves, 2 de febrero de 2012

A vueltas con la imagen de las cosas: el amor

Los de mi generación somos uno de los grupos más desgraciados que existen en la sociedad por muchas y variadas razones. Hoy me refiero especialmente al concepto del amor. (Tranqui que me explico ahora.) Cuando hablo de una generación me refiero a personas, a un grupo común que se han criado durante al menos diez años bajo parecidas características. Es decir, podría referirme a los nacidos entre 1958 y 1970, ahí, ahí estamos todos que somos los ciudadadanos y ciudadanas que tenemos entre 43 y 55, seguro que me he hecho un lío con los años pero el lector me entiende porque aunque diez años son mucho, en ocasiones no lo son tanto. Todos conocemos a gente de cuarenta y cuatro que está hecha un asco y a otros de cincuenta y dos que da gusto verlos. Creo que todas estas cosas del físico dan igual, no voy a repetir lo que ya he dicho mil veces de que uno tiene la edad que tienen sus proyectos y que hay gente muerta, mucha, a los veinte años y treinta porque no tienen motivación ni coraje alguno para enfrentar la vida, mientras otros cincuentones se van al extranjero a empezar una nueva vida, por poner un ejemplo. Otros no se van pero empiezan de nuevo, otros no pueden empezar al quedarse más que maltrechos con los divorcios, o que como no tuvieron formación (aunque sean muy buenos trabajando) pues no encuentran trabajo porque el que selecciona personal es un capullo treintañero y no tiene ni zorra de la vida. Son los que van al papel, a ver la titulitis sin ver a la persona que tiene delante. En fin, no voy a entrar ahora en estos temas porque me pongo mala, otro día si acaso.
Como decía los de mi generación -hablo del amor- (con sus salvedades) hemos sido unos tristes de mucho cuidado y buscábamos lo de la media naranja casi con patología clínica, sobre todo porque los ideales de aquella época estaban bastante diluidos y por ello, el amor era el lugar donde aferrarse más por ejemplo, que el desarrollo del conocimiento u otras cosas, para mi muy interesantes. Todos tenemos más de una media naranja en esta vida, seguro, también depende del grado de entrega y sacrificio al que nos queremos someter, que en nada tiene que ver con lo que nos inculcaban cuando eramos jóvenes. El amor, no se trabaja, o lo tomas o lo dejas y  a poder ser con una persona sola, ¡qué es eso de querer a más de una! Educados en una importante represión monjil nos veíamos a todas edades enamorándonos del amor pero sin saberlo, es decir, de la imagen que tenemos del amor, pero no de la persona. Y claro, ahí viene lo del que todos o casi todos nos parecían bien con la misma facilidad que nos parecían mal. Esto viene siendo hacerse un lío con los sentimientos, pero no pasa nada porque todo esto, es normal, hasta que uno se hace madurete...algunos (sí, y algunas) no lo consiguen nunca y mueren igual de inmaduros que toda la vida, pero, tampoco pasa nada, sigue formando parte del paso por la tierra del ser humano y si vinieramos sabios no tendría sentido estar aquí. Recuerdo cuando de adolescente (ya he hablado de esto pero lo vuelvo a hacer) te enamorabas del primero que veías, pues eso es tener una imagen de un sentimiento y adaptarla inconscientemente a lo real. Recuerdo como ellos se enamoraban de todas y nosotras de todos...así ¡a huevo! en cualquier chico encontrabas algo extraordinario, y es verdad, todo el mundo tiene algo extraordinario que según en qué momento de nuestra vida nos puede hacer un tilín muy grande y luego dejar de hacerlo porque hemos pasado a otra fase, ¡mire usté, mire usté que no hay que sentirse mal por ello! Como todo es cíclico luego regresa todo aquello de la adolescencia cuando menos te lo esperas. Por fortuna, los sentimientos cambian y en ese sentido conozco a amigos que en según qué fases de su vida han estado también han desarrollado sentimientos de homosexualidad y luego "se han vuelto normales". Pues vale. Sexo aparte, que en estos momentos concretos de mi vida no me interesa gran cosa, intentar definir el amor durante nuestro paso por esta vida es tarea difícil porque la mayoría de las veces, son sentimientos inventados por nosotros para poder sentirnos vivos. Supongo que el amor es cuando hemos querido vivir muchos años con alguien y vamos y lo conseguimos, en ese final, creo que se podría definir bien el amor o lo que hemos hecho y tenido que hacer para poder amar y aceptar a esa persona que es nuestra pareja hasta el final. Probablemente el amor sea mucho más eterno y mucho más importante pero no tiene nada que ver con lo que tenemos en nuestro cerebro, con lo que hemos imaginado siempre que sería el amor. Y es que en esto quizás no aprendemos nada, ¿por qué? porque pertenece a un espacio no intelectualizable que es el del deseo, el de la imaginación, el lugar de nuestra alma probablemente pero no al espacio de acción de la persona, a su actuación, no, tiene que ver con las ideas de nuestra inteligencia de seres. Un día, nos sorprendemos cuando hemos tenido un sueño de amor, es decir, alguien en quien aparentemente no hemos recaído, resulta que en nuestro sueño nos ama, nos desea y no nos queriamos dar cuenta. Para algunos el sueño se hace realidad pero como somos conscientes de que es un sueño no queremos cambiar nada de nuestra vida cotidiana y de sus obligaciones, solo vivir ese estado que en realidad está en nuestra imaginación y punto. Los sueños sí o no cumplidos. Esto sucede mucho en ciertos momentos de transición del ser humano, la famosa crisis que le viene a uno cuando menos se lo espera y de repente se vuelve reflexivo, deprido, tristón, nostálgico...profundo y decidimos que queremos vivir esos sueños que vienen de vez en cuando a nuestra imaginación. Conozco a varios amigos que están en ese impás, el de enamorarse (impulsarse inconscientemente a ese estado) de la "primera que ven" para sentirse vivos porque quizás sus vidas están un poco estancadas. Es otra fase, la del estancamiento, pero luego cambia. Yo creo que estas cosas son naturales y así hay que verlas, como se ve la adolescencia o la vejez, son sintomas de estar vivo. En estos sueños que queremos hacer realidad, el problema es que siempre hay alguien que pierde más que el otro, siempre hay uno de los dos, o de los tres "que quiere más" y lo estropea todo imponiendo ciertas obligaciones de las que en realidad estamos harto porque así es como se compone nuestra vida, de deberes y obligaciones ¡un horror! Claro, luego tienes una o un amante que se pone paliza...y vuelve a cascarnos nuestro sueño impidiéndonos seguir soñando sin más. Hay cosas que se pueden evitar y otras que de ninguna manera se puede o se quiere. Todo lo natural mientras no perjudique a nuestro prójimo (ojo que es complicado) me parece lógico en la evolución del ser humano y el amor, la imagen del amor, siempre nos devuelve a una fantasía íntima en la que aquello era puro, sin fronteras, cálido, expontáneo, generoso. ¿Quién no sueña una y otra vez con ese imposible de amar por amar a alguien que no existe o que existe en todas las personas?

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...