jueves, 2 de febrero de 2012

A vueltas con la imagen de las cosas: el amor

Los de mi generación somos uno de los grupos más desgraciados que existen en la sociedad por muchas y variadas razones. Hoy me refiero especialmente al concepto del amor. (Tranqui que me explico ahora.) Cuando hablo de una generación me refiero a personas, a un grupo común que se han criado durante al menos diez años bajo parecidas características. Es decir, podría referirme a los nacidos entre 1958 y 1970, ahí, ahí estamos todos que somos los ciudadadanos y ciudadanas que tenemos entre 43 y 55, seguro que me he hecho un lío con los años pero el lector me entiende porque aunque diez años son mucho, en ocasiones no lo son tanto. Todos conocemos a gente de cuarenta y cuatro que está hecha un asco y a otros de cincuenta y dos que da gusto verlos. Creo que todas estas cosas del físico dan igual, no voy a repetir lo que ya he dicho mil veces de que uno tiene la edad que tienen sus proyectos y que hay gente muerta, mucha, a los veinte años y treinta porque no tienen motivación ni coraje alguno para enfrentar la vida, mientras otros cincuentones se van al extranjero a empezar una nueva vida, por poner un ejemplo. Otros no se van pero empiezan de nuevo, otros no pueden empezar al quedarse más que maltrechos con los divorcios, o que como no tuvieron formación (aunque sean muy buenos trabajando) pues no encuentran trabajo porque el que selecciona personal es un capullo treintañero y no tiene ni zorra de la vida. Son los que van al papel, a ver la titulitis sin ver a la persona que tiene delante. En fin, no voy a entrar ahora en estos temas porque me pongo mala, otro día si acaso.
Como decía los de mi generación -hablo del amor- (con sus salvedades) hemos sido unos tristes de mucho cuidado y buscábamos lo de la media naranja casi con patología clínica, sobre todo porque los ideales de aquella época estaban bastante diluidos y por ello, el amor era el lugar donde aferrarse más por ejemplo, que el desarrollo del conocimiento u otras cosas, para mi muy interesantes. Todos tenemos más de una media naranja en esta vida, seguro, también depende del grado de entrega y sacrificio al que nos queremos someter, que en nada tiene que ver con lo que nos inculcaban cuando eramos jóvenes. El amor, no se trabaja, o lo tomas o lo dejas y  a poder ser con una persona sola, ¡qué es eso de querer a más de una! Educados en una importante represión monjil nos veíamos a todas edades enamorándonos del amor pero sin saberlo, es decir, de la imagen que tenemos del amor, pero no de la persona. Y claro, ahí viene lo del que todos o casi todos nos parecían bien con la misma facilidad que nos parecían mal. Esto viene siendo hacerse un lío con los sentimientos, pero no pasa nada porque todo esto, es normal, hasta que uno se hace madurete...algunos (sí, y algunas) no lo consiguen nunca y mueren igual de inmaduros que toda la vida, pero, tampoco pasa nada, sigue formando parte del paso por la tierra del ser humano y si vinieramos sabios no tendría sentido estar aquí. Recuerdo cuando de adolescente (ya he hablado de esto pero lo vuelvo a hacer) te enamorabas del primero que veías, pues eso es tener una imagen de un sentimiento y adaptarla inconscientemente a lo real. Recuerdo como ellos se enamoraban de todas y nosotras de todos...así ¡a huevo! en cualquier chico encontrabas algo extraordinario, y es verdad, todo el mundo tiene algo extraordinario que según en qué momento de nuestra vida nos puede hacer un tilín muy grande y luego dejar de hacerlo porque hemos pasado a otra fase, ¡mire usté, mire usté que no hay que sentirse mal por ello! Como todo es cíclico luego regresa todo aquello de la adolescencia cuando menos te lo esperas. Por fortuna, los sentimientos cambian y en ese sentido conozco a amigos que en según qué fases de su vida han estado también han desarrollado sentimientos de homosexualidad y luego "se han vuelto normales". Pues vale. Sexo aparte, que en estos momentos concretos de mi vida no me interesa gran cosa, intentar definir el amor durante nuestro paso por esta vida es tarea difícil porque la mayoría de las veces, son sentimientos inventados por nosotros para poder sentirnos vivos. Supongo que el amor es cuando hemos querido vivir muchos años con alguien y vamos y lo conseguimos, en ese final, creo que se podría definir bien el amor o lo que hemos hecho y tenido que hacer para poder amar y aceptar a esa persona que es nuestra pareja hasta el final. Probablemente el amor sea mucho más eterno y mucho más importante pero no tiene nada que ver con lo que tenemos en nuestro cerebro, con lo que hemos imaginado siempre que sería el amor. Y es que en esto quizás no aprendemos nada, ¿por qué? porque pertenece a un espacio no intelectualizable que es el del deseo, el de la imaginación, el lugar de nuestra alma probablemente pero no al espacio de acción de la persona, a su actuación, no, tiene que ver con las ideas de nuestra inteligencia de seres. Un día, nos sorprendemos cuando hemos tenido un sueño de amor, es decir, alguien en quien aparentemente no hemos recaído, resulta que en nuestro sueño nos ama, nos desea y no nos queriamos dar cuenta. Para algunos el sueño se hace realidad pero como somos conscientes de que es un sueño no queremos cambiar nada de nuestra vida cotidiana y de sus obligaciones, solo vivir ese estado que en realidad está en nuestra imaginación y punto. Los sueños sí o no cumplidos. Esto sucede mucho en ciertos momentos de transición del ser humano, la famosa crisis que le viene a uno cuando menos se lo espera y de repente se vuelve reflexivo, deprido, tristón, nostálgico...profundo y decidimos que queremos vivir esos sueños que vienen de vez en cuando a nuestra imaginación. Conozco a varios amigos que están en ese impás, el de enamorarse (impulsarse inconscientemente a ese estado) de la "primera que ven" para sentirse vivos porque quizás sus vidas están un poco estancadas. Es otra fase, la del estancamiento, pero luego cambia. Yo creo que estas cosas son naturales y así hay que verlas, como se ve la adolescencia o la vejez, son sintomas de estar vivo. En estos sueños que queremos hacer realidad, el problema es que siempre hay alguien que pierde más que el otro, siempre hay uno de los dos, o de los tres "que quiere más" y lo estropea todo imponiendo ciertas obligaciones de las que en realidad estamos harto porque así es como se compone nuestra vida, de deberes y obligaciones ¡un horror! Claro, luego tienes una o un amante que se pone paliza...y vuelve a cascarnos nuestro sueño impidiéndonos seguir soñando sin más. Hay cosas que se pueden evitar y otras que de ninguna manera se puede o se quiere. Todo lo natural mientras no perjudique a nuestro prójimo (ojo que es complicado) me parece lógico en la evolución del ser humano y el amor, la imagen del amor, siempre nos devuelve a una fantasía íntima en la que aquello era puro, sin fronteras, cálido, expontáneo, generoso. ¿Quién no sueña una y otra vez con ese imposible de amar por amar a alguien que no existe o que existe en todas las personas?
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