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Intimismo religioso


Por mas que se empeñe el ser humano continúa a no querer aceptar a otro que sea diferente. Esto es una de las batallas que tiene perdidas para siempre y que yo no acepto en absoluto. ¿Por qué no aceptamos que el que está al lado haga las cosas diferentes de como las hacemos nosotors, por qué querer imponer al otro lo que es bueno para nosotros pero puede que no lo sea para aquel? La mayoría de las religiones profesan en su doctrina la verdad, es decir, la única verdad y no contemplan en general la idea de que otro tenga más verdad que ellos, claro, sino se irían con este. La cuestión es que se convierte el asunto en una carrera de ver quien tiene más verdad, de ver a quién se puede convencer, de coleccionar adeptos como si las cuestiones de fe y de seguimiento de una creencia fuese una cuestión de pertenencia a un club. El caso es que para muchas personas es así, es como pertenecer a un club y lo de menos es si hay verdad o no en la misma religión que practican, en realidad no se lo plantean. Solo se preocupan en cumplir mucho y muy bien los domingos que es el día señalado como descanso y como honra a Dios, el día de sabat, donde se hacen cosas diferentes del resto de la semana. Sí, pero sin fanatismos ni supercherías, claro, porque sino, tampoco vale. Cumplir solo los domingos para que los demás vean que somos muy buenos y pasar el resto de la semana de aquella manera, no sirve. No paro de ver esto, y claro todo el mundo tiene su justificación: es que no somos perfectos, al menos lo intentamos...patatín, patatán. Yo querría ser la misma siempre y hacer buenas obras todos los días y equivocarme también los domingos.  No soporto más estos que van de buenísimos y que todo lo hacen magníficamente bien, generalmente su técnica es la de buscar los fallos en los demás para que no se vean los suyos propios, he visto muchos de esta raza y los reconozco a la legua. Son un horror y prefiero tenerlos de lejos por si acaso.
Mira que se habla en las Escrituras de la hipocresía y de no ser practicante de la religión de puertas para afuera, pues nada, seguimos exactamente igual, la mayoría de las personas cumplen los ritos porque sí, porque están establecidos socialmente no porque crean en ellos, ni mucho menos. En esto la Iglesia Católica ha cometido el gran error de no seleccionar a sus feligreses o a sus miembros, de no pedirles verdad, fidelidad a sus convenios, raciocinio y por unas razones o por otras por ejemplo, permiten que muchos niños hagan la comunión cuando sus padres no aparecen por misa en la vida a sabiendas que en su casa no practican nada, ¿por qué dar la comunión entonces? del bautismo? para qué hablar de los matrimonios eclesiásticos donde nadie se lo cree ni siquiera están dispuestos a cumplir nada de lo que allí prometen. Los sacerdotes si fuesen mas duros con sus sacramentos -creo yo- que se les daría el valor que tiene y no el de acontecimiento social que es el que de verdad ha conseguido tener. Triste caso. En otras confesiones, los miembros van a los rituales -veo yo- sin testimonio, solo porque le obligan sus padres, o porque van sus amigos o porque se encuentran con amigos y familia allí mismo...triste también. Parecen cuidar solo el aspecto exterior como la casa de los cerditos, solo se cuida la apariencia de la casita y cuando un día viene el lobo, resulta que se carga la casita y nadie puede quedarse a salvo y sobrevivir pues habían construido su casita de paja, osea, de nada. Estos días son de reflexión especialmente para el mundo de la cristiandad porque se celebra o se conmemora la muerte de Jesucristo, la Expiación, su obra, lo que sufrió, su plan de Salvación para la humanidad...en suma el camino para volver al Padre y la cosa es bastante seria. Yo, no creo en manifestaciones externas, en reuniones multitudinarias donde uno se siente masa y por fuerza tiene que sentirse parte de un mogollón de gente que en realidad nada tiene que ver contigo. El Padre conoce a cada uno de sus hijos y por eso cada uno debe dirigirse a él como quiera, porque para eso podemos tener una relación con él que es justamente por la oración, creo en el intimismo, en el silencio, en la búsqueda de Dios a través de la persona, en el conocimiento de la fe, en el estudio y en la reflexión pero cada día creo menos en la unión borreguil del todos a una porque sí, sin que nadie tenga que ver con nadie, unidos en el paroxismo sentimental de las imágenes, o de los chillidos descomunales de las procesiones...Para mi ese no es el camino de preparación para la otra vida que debe ser el recuerdo de esta semana santa que nos dejó el sufrimiento del hijo de Dios.  
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