martes, 24 de abril de 2012

Animales, actitudes y falsedad



La hipocresía y política es una amalgama que no se puede separar cuando queremos hablar de política. Pero es que no solo hablamos de hipocresía en esos términos, la falsedad se da en todo cuando vemos que salen a la palestra gentes que quieren defender algo, que se comprometen fuertemente con una idea y vemos que después su actuación deja mucho que desear precisamente porque no tiene verdad y por tanto no es creible, no es verdad, es falsa. Yo es raro que salga a la palestra a defender algo, tengo que estar muy convencida de ello, menos todavía salir a la palestra a atacar una cosa que no tenga nada que ver conmigo, osea que no me importe, algo que haga mi vecino, eso menos todavía aunque yo no esté de acuerdo, no me importa, respeto bastante lo que haga ese vecino aunque insisto yo, no esté de acuerdo y por tanto no participo ni participaré de hacerlo, pero no lucharé en contra. Para que yo luche en contra de algo tengo que tenerlo, muy claro, como por ejemplo lo de luchar en contra de la Monarquía que sí lo tengo claro, pero estos no son mis vecinos y me parece que a nadie preguntaron si queríamos que estuvieran. Todo esto viene hoy a cuento de los snobistas que atacan por ejemplo la fiesta de los toros. Quien me conoce sabe lo poco que me gusta que se maten animales, tengo en mi casa animales, los cuido y me parecen fundamentales para la convivencia de las personas, sin embargo, conozco gente que les molesta las fiesta de toros cuando en su vida se molestan en cuidar un animal porque les da asco,  y sin embargo son muy modernos molestando a los que les gusta esa fiesta. Dicha fiesta tiene unos ritos y unos protocolos de los que no voy a hablar porque son bastante complicados, tienen bastante de mística, y nuestro lenguaje tiene tanto de su fraseología que veo difícil su supresión, muy difícil ni veo el por qué, sinceramente. Lo de hacer el cafre con animales en las fiestas de los pueblos es otra cosa que merece otro texto, como lo merecería el fuestigarse en Semana Santa, hablo de las corridas de toros serias. Creo que antes de salir a protestar tendría uno que informarse, bien. Estos comedores de jamón, cortezas y pollo tendrían que saber bien cómo se mata a los pollos, patos y demás, yo sí lo sé que vivo en Francia. Tuve que  irme de mi primera casa que estaba al lado de una enorme granja industrial de pollitos, gallinas y demás. En Francia, donde la vida rural es muchíiiiiisimo mas grande y prolífica que la de España les va mucho lo de la caza, ellos los franceses que se horrorizan con la fiesta de toros. Es verdad que en la parte sur de Francia son muy aficionados a los toros y dan buenos toreros. Por citar algunas anécdotas de las que tengo que ver cada día, por ejemplo, puedo decir que en la finca donde vivo, matan a los cuervos en abril y octubre prácticamenet todos los días. A mi por ejemplo, los cuervos no me molestan, al contrario, me parecen poéticos, ellos dicen claro que estoy loca, y se los cargan todos los días delante de mis ventanales. Bien. No vamos a hablar de los jovencisimos  poneys que utilizan para labrar la tierra que me dan una pena terrible, ni de las familias enteras de ciervos que cuando van de caza los matan porque dicen que son como las ratas y que se comen sus cosechas. Vale. Jabalís, conejos, liebres, ardillas, faisanes, pavos por supuesto a escopetazo limpio, gallinas que sueltan en la naturaleza y se entrenan a matarlas tiros...El otro día ahí estaba en medio del bosque la mamá jabalí con sus crias muertos...como si tal cosa porque en el campo es la ley del hombre y su supervivencia la que manda ¿vale? y aquí son muy bestias y van con sus perros imponiendo su hegemonía. Tienen que hacer patés. La caza en Europa es algo que está bastante extendido y nadie les tose. Yo, respetarlo, respetarlo, supongo que no me queda otra que respetarlo porque si me pongo delante me pegan un tiro o me dicen que quién soy yo para meterme en sus cosas, pero me da dolor de corazón y claro aunque me molesta de ahí a salir con pancartas en su contra pues no, no me considero con ese derecho, tampoco les insulto aunque podría hacerlo. Entonces que cada uno se esté en su casita y deje a los demás en paz, porque ser torero no lo es cualquiera, menos un alemán o uno de mi pueblo de aquí, tendría yo que verles esperar a un toro a puerta gayola. Tiene como digo la suerte de lidia su rito ancestral que se debe conocer antes de juzgar, se debe saber bastante de ganadería, de lo que cuesta criarlos y de otras muchas cosas más antes de ir de listos y de tan en contra y sobre todo, si vamos en contra de la muerte de los animales, vamos en contra de la muerte de todos los animales, y eso sí, llévate alguno a tu casa que hay muchos abandonados. Dejemos de ser naïf, y tan tontos que mientras sigamos comiéndonos chuletones y demás, no tendremos credibilidad en nada.
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