jueves, 31 de mayo de 2012

¿Qué hace usted en la vida?




Ayer, tuve una experiencia aquí en tierras francesas que como siempre azotó mis meninges de manera apabullante, y es que, en Francia, es difícil pasar indemne a la vida cotidiana. No suele pasar nada, pero cuando pasa algo, pasa todo. La anécdota de ayer fue graciosa. Yo necesito ya cambiar de coche ¿por qué? por que el mio ya está en esa fase de restauración en la que cualquier cosa te cuesta un dineral, y cualquier cosa ya es prácticamente todos los días, llevas el teléfono del seguro porque sabes que en cualquier momento te puede dejar tirada...en fin, que no tienes ninguna seguridad en el pobre instrumento, sobre todo yo que le hago sus cuatro mil kilómetros al mes sin problemas. La cuestión es que yo siempre he dicho que los franceses no trabajan gran cosa, esta es una verdad como un templo, unos tienen la fama y otros escardan la lana. Sí, lo digo, porque los españoles (sobre todo los del sur) tienen fama de dar poco golpe, pero luego ves como trabajan en otros lugares y alucinas un ratillo. Aquí con la conquista de sus derechos, no hacen más de 35 horas de curro, paran a comer a las 12 aunque haya un terremoto, no hay una tienda abierta antes de las 9:30 o 10:00 y cierran a las 18:30, de modo que matarse, no se matan. Debe de ser que trabajan "más concentrao" que nosotros que perdemos mucho tiempo -eso seguro- entre cafés, comidas absurdas y demás zarandajas. Pues vi un coche que me gustó en internet y los de la casa de automóviles (no voy a decir la marca) te lo traen a tu casa para que lo veas y de paso valoran el tuyo. Vienen dos hombres, tios, caballeros, mecs, como se quiera llamar, bien vestidos como en las películas, con su corbata, su camisa blanca, su pelo impecable, limpios ellos, zapatos a la moda, sus maletines cargados de cosas...y en la puerta de tu casa te hacen el número de venta, todo hay que decirlo, bastante bien hecho, con su móvil lleno de fotos y de posibilidades de financiación, controlando el tema, ¡la caña! El que no queda convencido es que es tonto o no tiene en realidad ninguna intención de comprar, pero claro en ese caso, a mi me dan pena y lógicamente no les hago venir hasta mi casa, aunque sea su trabajo. Yo, la verdad es que como no pensaba que fueran a venir tan rápido estaba hecha un asco después de una jornada de trabajo diverso de ordenador y de preparaciones de mudanza, es decir con los nervios de punta,  sin arreglar, sin personalidad, mal, muy mal, limpia, pero poco más. Me ofrecieron, claro está, la posibilidad de dar una vuelta, un paseo en el coche, de probarlo con uno de los hombres de copiloto, dije que sí, parecía lo lógico. Todo hay que decirlo: alucinaron con mi coche porque estaba lleno de arañazos, abolladuras, golpes...bajaron bastante el precio los muy cucos, insinuaron que era el coche de una macarra. Claro, yo es que me meto por sitios muy raros, ¡qué le voy a hacer! No cuido el coche más que mi casa, es evidente para mi que está a mi servicio y no yo al suyo, algo incomprensible para los hombres los cuales en cuanto te ven un golpecillo ya te tiene por loca. En este caso es verdad.
Cuando salí de paseo con el joven, me preguntó: tengo entendido que se marcha usted de Francia. Dije, sí, sí, ha entendido usted bien. El joven tenía ganas de cotilleo, no comprendía cómo era posible que yo dejara esa casa y este país. ¿Es por trabajo? Dije, sí, sí, es por trabajo. Esta es otra cosa que me cabrea, los franceses son muy celosos de su vida privada, nunca cuentan nada, es un terreno difícil en el que no se puede entrar y me parece muy bien, pero cuando a ellos les da la vena, no veas, se ponen a preguntarte y te hacen la biografía paso a paso. Aquí vino la pregunta culminante que es muy francesa, ellos cuando quieren saber ¿a qué te dedicas? o ¿cuál es su profesión?  suelen decir ¿qué hace usted en la vida, o a qué cosa se dedica usted en la vida? ¿Porque usted es de origen español no? ¡Pachasco! solo me falta la mochila del toro y un clavel en el pelo, pero en fin. Yo, que ayer estaba algo depre, miré al joven de ojos azules y le dije: bueno, yo en realidad me dedico a contemplar el universo, aquí y allí, vamos, que lo contemplo donde quiero. Después le advertí que era una broma entre acelerón y acelerón y la perplejidad claramente visible del tío bueno. La cuestión es que la curiosidad del vendedor que tan solo quería conversación y algo de cotilleo para mi fue algo trascendental, ¡qué hago yo en la vida! ¡tantas veces me lo habré preguntado! me sonaba fuera de lugar en un momento de transacción económica, de puro materialismo, de horror al tener que soltarme la pasta si quiero tener un coche más seguro...y en ese momento surgía de nuevo como tantas veces una tormenta en mi cabeza de puro surrealismo entre coches y existencia, entre ser y estar, entre parecer y querer ser algo que en realidad no me interesa. Le agradecí bastante el gesto de venir hasta mi casa, le agradecí todo hay que decirlo, su dinámica manera de trabajar, me pareció un sistema bueno de venta...en fin, fui educada. El resto, la conmoción interior me la guardé, eso es, descubrí que en realidad me importa un bledo tener otro coche, que ese que me querían vender era muy caro, muy pintón, pero muy caro, que yo no pego en ningún lugar...total, si voy a ir dándome golpes por las esquinas: yo lo que necesito es un tanque. De nuevo me encontré con otra de mis crisis de convivencia conmigo misma y con mis circunstancias. Así vamos, como podemos.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Libros y comercio



Los libros son muy caros. Es una frase que decimos y que oimos por todos lados y en parte es discutible. ¿Qué libros nos cuestan demasiado dinero? quizás los escolares, las novelas de moda, los libros de cocina?...Hay muchos libros, como hay también mucho tipo de información en esos libros y muchos tipos de formatos, de presentación, quiero decir. Ahora que hay crisis en todos los sectores de consumo por supuesto ha llegado la crisis al sector del libro especialmente en un país donde no se lee nada, comparado con otros países europeos, mal que les pese a muchos que intentan imponer otra cosa. Esa es la realidad. Es cierto que se venden muchas máquinas, somos creo que los terceros en adquirir (a pesar de la crisis) ipad, móviles último modelo...pero no para leer evidentemente, sino para ver los partidos y para comunicarnos que es lo nuestro. Que nadie piense que los ebooks se venden mucho y que con ello los editores se forran, eso es una mentira absoluta ¿quién puede creerse semejante cosa? un ignorante. Tener un libro, pagar al que lo ha escrito, pagar el isbn, pagar una posible traducción, maquetarlo, tener un diseño de portada, hacer las cosas con calidad y venderlo en ebook electrónico a 2 euros es una porquería, de no ser que se vendieran millones de ejemplares, ¡una quimera!. ¿Qué libro se vende en millones de ejemplares? Eso no es un negocio y como todo arte, también tiene derecho a ser un negocio. Otras industrias de la cultura como el cine tienen muchas ayudas porque claro, los pobrecitos nos salvan a todos de ser un país inteligente. Yo cuando voy al cine tengo que pagar una entrada que me cuesta lo mismo que un libro de literatura clásica, por ejemplo, de la editorial Castalia, o Cátedra. Además también hay bibliotecas ¿no? Voy a ahorrarme opiniones sobre el cine español porque habría mucho que decir, pero sí sabemos que con la subvención de una de esas pelis salen adelante más de una editorial. Por no hablar de las entradas del fútbol que digo yo que de algún sitio lo sacarán, como el dinero para los conciertos y etcétera. ¡Bref! Ahora se hacen segundas ediciones y terceras ediciones con tan solo 200 ejemplares y la gente se lo cree, como los carteles de cien mil ejemplares vendidos, ¡pues vale! algo hay que poner para vender. Los medios de comunicación en la televisión dicen continuamente mentiras y a todo el mundo parece caerle bien, vamos que está aceptado por todo el mundo, no pasa nada, por qué no mentir en estos reclamos publicitarios, pero de ahí a creérselo, va un trecho. Algo insólito, pero supongo que es lícito usar esos mensajes animados para poder vender, porque lo que se dice vender no se vende gran cosa. Ahora que vuelve de nuevo la Feria del Libro, la gente va como cada año al fetiche, a encontrar a Ana Obregón a ver si le firma ese asqueroso libro de intrusa mal avenida, pero seguro que a ciencia cierta venderá más que Andrés Trapiello, aunque sea un escritor más que consolidado. Estas cosas hay que hacerlas, se dice y la vanidad de muchos escritores tiene que estrellarse con ese juego que es inevitable, quiere los aplausos en directo, porque el escritor no encuentra otra manera de ser reconocido.
En estos temas de ventas, firmas y reconocimiento nos topamos directamente con los criterios de los lectores. Ahí vemos el nivel. Otro tema importante es que la gente en general no tiene formación para saber qué comprar, por eso se va a cualquier caseta o se deja llevar por la primera publicidad, el primer cartel, el mensaje convincente. Los hay, por supuesto, que saben muy bien lo que quieren y van a brujulear, quizás a divertirse, a echar un ojo. Vemos también las horas y horas de "aguantoformo" de libreros que estoicamente y como cada año esperarán con optimismo sus ventas, llevando como reclamo a escritores que como papá noel se exiben en las casetas pasando calor o frío, según el día y nada más. Hay lectores incondicionales que vienen y van y saludan y el firmante se siente alagado y sobre todo contento de ver que se venden sus libros. Hay otros lectores que te dicen que fotocopiaron tu libro para leerlo y que les gustó mucho, o que lo pidieron prestado, que conocen tu obra, que te siguen en el blog...etcétera, con lo cuál son de los abrazables, a estos son de los que se les tendría que regalar todos los libros. Hay lectores para todo. Muchos ni conocen a los que firman, se ponen en la cola más larga y punto. También hay firmantes que no son autores, son firmantes. Otros autores se sientan ahí a deprimirse viendo que a pesar de los años de trabajo y de fama que les respaldan, ven en la caseta de al lado a un impresentable que nadie conoce, pero que tiene una cola que da la vuelta. Alguien dice, ¿y quién es? no sé, es un escritor inglés de cosas de miedo...Ah! ya. Otros atraen a todos los amigos que vienen porque les has comprometido, otros porque lo tienen que hacer, otros se inflan a firmar porque vienen todos sus alumnos y sorprendes a todos los que te rodean, otros porque la vanidad de escritor te obliga a querer ver y oír tu nombre por los altavoces. Yo no sé si eso es ser escritor de fama o simplemente ser escritor. Creo que no. Es otra cosa. Las giras con los libros, las ventas con los libros, la buena literatura, y pasar a la inmortalidad con tu obra, son cosas muy distintas. Las ferias son para el ganado y es horrible tener tu mismo que vender lo que haces: ¡Hola bonita, qué quieres que te firme, qué quieres que te ponga, ¿cuántos libros te llevas? Yo, francamente, no sirvo para eso y así me va, claro.

martes, 22 de mayo de 2012

Lecciones sobre filosofía de la historia universal


Hegel distingue cuatro momentos en la evolución histórica de los pueblos, que asimila a las etapas de la vida humana: Oriente (la niñez) con la forma de la relación patriarcal; Grecia (la mocedad), o sea "la hermosa libertad"; Roma (la edad viril), en la forma de universalidad que es el Imperio Romano; y los pueblos romano-germánicos (la ancianidad), con la contraposición de un imperio profano y un imperio espiritual. Hegel ve en la historia el progreso de la libertad: en Oriente no hay más que un hombre libre, que es el déspota; en Grecia y en Roma, algunos (los ciudadanos); en el mundo moderno cristiano, todos los hombres.

 
Algunos  caracteres de Hegel se ven mejor que en parte alguna de su obra en sus Lecciones sobre filosofía de la histroia universal, uno de los libros más geniales que ha producido Europa. Hegel tiene un sistematismo riguroso y cerrado. Sistema en Hegel es algo muy concreto; es el modo como existe la verdad, de tal modo que ninguna es independiente, que nada es verdad por sí solo, sino que cada verdad está siendo sostenida y fundada por todas las demás. En esto consiste la estructura sistemática de la filosofía, a diferencia de una estructura que pudiéramos llamar lineal, por ejemplo en la matemática. Este sistematismo lleva a Hegel  a pasar por alto algunas cosas y a deformar a veces la realidad. Hegel intenta explicar la evolución dialéctica de la Humanidad. La historia es la realización del plan divino, una revelación de Dios. Weltgeschichte, Weltgericht: la histora universal es el juicio universal. Para Hegel todo lo real es racional y todo lo racional es real. Por eso su dialéctica es lógica. La historia humana es razón, y razón pura. La filosofía de la historia hegeliana va a ser, pues, el intento de explicar la historia entera, como un saber absoluto que no deja fuera nada, que incluye el mismo error en tanto que error.
                                                       
Hegel, al mismo tiempo, hacía síntesis grandiosas de la historia universal: la India o el sueño, Grecia o la gracia, Roma o el mando...La obra de Hegel es hasta hoy el intento capital de hacer una filsoofía de la historia. Después de los ensayos de San Agustín (De Civitate Dei) de Bosuet (Discours sur l'histoire universelle) y de Vico (La scienza nuova), el libro de Hegel aborda con genial grandeza el tema de la historia. Pero nuestro tiempo tendrá que hacerse seriamente cuestión de dos puntos, que resultan problemáticos en Hegel. Uno de ellos es la denominación de espíritu objetivo, aplicada al Estado, a la historia, etc. El espíritu es la entrada en sí mismo, y luego aparece un espíritu sin sujeto. Ocurre algo semejante con la vida social, que no es de nadie, cuando la vida se caracteriza por ser mi vida, la vida de alguien. Aquí se vislumbra una contradicción. Y el segundo punto inquietante es el entender como razón pura, como dialéctica lógica, la evolución histórica de la Humanidad. ¿Hasta qué punto es así? (Puede verse La filosofía de la historia de Hegel y la historiología de Ortega y Gasset.

lunes, 14 de mayo de 2012

Salud y manipulación televisiva



Es terrible la manipulación que tenemos que soportar por parte de los medios de comunicación. No es baladí, desde luego, es enorme y alcanza a todos los ámbitos, temas, clases, lugares y formas de la sociedad. Concretamente hablaré hoy del manejo que se traen en la Televisión con las cuestiones médicas. Lo que no sucede en otros países, sucede en España. Y es que se trata con una frivolidad que espanta las cuestiones de salud, tanto como si fuese tratar de cualquier cosa, como si fuera hablar de qué comemos hoy. La gente de  a pie por lo general somos bastante aprensiva o hiponcondríaca y nos vemos en la libertad de opinar de todo como si saber de medicina fuese cosa tan sencilla, claro, en realidad es terreno de los médicos pero cuando estos se vuelven también agentes publicitarios la cosa va peor todavía. Alguna vez he escrito sobre esto, y he dicho, que todos podemos alguna vez en esta vida salvar una vida, o escribir un poema pero eso no nos convierte ni en médicos ni en poetas. Lo que está claro es que cuando vamos a la consulta de un médico por que estamos enfermos, por lo general, éste nos receta algún medicamento. Hasta aquí todo es normal, el problema se plantea cuando una vez comprado ese medicamento y en  la soledad de nuestro hogar, abrimos la caja para sacar y leer el temido prospecto que no está escrito precisamente para ser leído por un paciente ni por personas que no están capacitadas ni formadas para entenderlo, punto. Así es. Pero, por lo general, nos creemos más listos que el Potorro y de inmediato decidimos por esa inteligencia supina que no, que no debemos tomar esa medicación porque es muy fuerte y que ese tío no tiene ni idea. El caso es que si a ese mismo médico se le ocurre no recetarnos nada o mandarnos a casa con unas infusiones de manzanilla con hierbabuena y unos enjuagues mentales o algo así, no te quiero ni contar la que se podría liar, se cae con el equipo. Si hubieran hecho eso, recetar bolitas de leche de burra, desde hace muchos años ya, gran parte del desfalco que hay en la seguridad social no existiría, pero claro, en esas consultas que hasta los abuelos pedían a punta de pistola antibióticos y anticonceptivos para toda la familia, pues ya puede uno imaginar el panorama social que tenemos. 
La cuestión se agraba cuando indocumentadas como Mari Lo, sí la de La 1 que sale todas las mañanas Made in cirugia y que se embolsa sus 6000 euracos casa semana por no saber hablar de nada, emiten espacios donde se habla de las enfermedades con un horror que te tumba, sí, hay otros programas más terroríficos si cabe, en todos ellos se habla y se habla de la salud de una manera asquerosa, frívola y ciertamente prohibitiva. Cuando se está enfermo de verdad, postrado en una cama día tras día, con la esperanza maltrecha, y con ganas de morirte y ves esa manipulación, solo quieres matarlos a todos. No quiero ni contar cuando vienes de enterrar a alguien por una de esas "enfermedades" que vienen a contarnos como si cualquier cosa incitándonos a ir a ver al Doctor tal o a cual. O llegas a tu casa con un diagnóstico de ceguera irreversible y oyes a esos oftalmólogos peseteros españoles que todo lo arreglan y te acuerdas de su madre no de buenas maneras. Yo, les metería  en la cárcel en grupo y en separado, porque acaba uno más malo y más enfermo de lo que ya está y teniendo en cuenta que en nuestra sociedad hay mucha gente que sufre y que está sola, me parece un espanto que se ataque así a la integridad del ser humano acojonándolo con lo que tiene y con lo que puede llegar a tener. La disyuntiva es que si no vives como dicen en la tele que hay que vivir la has jodido, a poder ser, claro comprando algún puñetero librito que no sirve para nada. El caso es que todas las personas que están a esas horas en su casa, estudiantes, amas de casa, personas jubiladas, escritores, artistas, músicos...qué se yo, personas que están es su casa y que encienden el televisor para tener ruido o para sentirse acompañado, de repente se ven invadidos por un mundo de gente supersana, supergüay, a quienes no les duele nada y que están superorgullosos porque hacen mogollón de deporte y beben mucha agua. Tú estás fatal, hipondríaco perdido porque todas las enfermedades que narran y describen: las tienes. Mañana, chicos, hablamos del cáncer de píloro y pasado del posible tumor de cerebro, así como el que lava. ¿pero qué es esto? Estos programas y esa manera que tienen los médicos de salir en los médios haciendose propaganda: y ahora habla el Doctor Fulanez jefe de equipo del Hospital Petete...está prohibido en Francia. Aquí, los médicos tienen prohibido hacerse cualquier tipo de publicidad  porque Le Conseil de L'Ordre de medecin (osea el Colegio de Médicos)  les tiene hiper controlados al día siguiente les da un toquecito que consiste en multa y prohibición de ejercer su profesión. A partir de ahí se te ha caído el pelo, chavalín. Creo que estas cosas habría que retomarlas con seriedad y honestidad porque no se puede rellenar el tiempo de la Tele, por rellenar, a base de agredir la voluntad de las gentes de vida tranquila, hostigando a todo aquel que quiere vivir en armonía y que con gente así dudosamente lo puede conseguir.

jueves, 3 de mayo de 2012

Complejo de hormiga



No sé que me pasa últimamente pero a todos los lugares a los que voy no hago nada más que tener complejo de hormiga y no me extraña porque la gente está de un agresivo que echa para atrás. Un horror. Cuando voy a España siempre hago noche en Irún y nada más encender la TV, me hago una idea bastante acertada de como está el tema sobre todo por Tele 5, que si hace tiempo me podía hacer más o menos gracia por la fauna y flora que aparece, ciertamente ahora me resulta totalmente aborrecible por su ordinariez supina y violencia en el trato extrema que destila. Las maneras de hablar son chavacanas, el lenguaje limitado al máximo, las ocurrencias paupérrimas...no quiero decir que todo lo que tenga que salir por la Tele tenga que ser culto, no, claro que no, la Tele es un medio de entretenimiento pero también debe ser un lugar que eduque, que tenga buen gusto, si puede ser "blanco" que distraiga de verdad y que lo haga con elegancia. Debe de ser que esas maneras trascienden a la sociedad y luego una se ve en su vida cotidiana destrozada por los demás cuando cede el paso a alguien por la calle y a cambio recibe un codazo, o en los pasos de cebra se pare mientras los de atrás le piten, eso mientras a una jamás se lo cedan, y dejes pasar en la caja del supermercado a esos gandules que solo llevan unas latas frente a ti que llevas un carro enorme y ¡claro! pobrecillos cómo van a esperar a que tu termines... Creo que lo que se haga en las maneras cotidianas del vivir y que se vea en TV ha de ser "con cierto gusto" aunque sea el odioso gran hermano, que si fuera hecho con inteligencia y clase, quizás hasta sería otra cosa, no lo sé. Lo que se pide se les da. La cuestión es que uno cede a los demás por educación y politesse y cuando sucede a la inversa (en mi caso) en el supermencado nadie me deja pasar y me tengo que aguantar con los dos mil carros delante con una paciencia estoica y un complejo de hormiga enorme al pensar que no tengo personalidad o que soy imbécil, que va a ser que sí. El otro día en la consulta del médico aquí en Francia, pasaron una legión de jubilados delante de mi persona, yo, como extranjera me daba apuro decir nada, (más de mi tontería)  cuando pasaron 45 minutos y vi con pesadumbre que no me iba a dar tiempo a buscar a mis niños del colegio frente a los machotes y sanotes jubilados que estaban bastante mejor que yo, pregunté con timidez a la enfermera. Pensé quizás que me habían nombrado -algo muy habitual cuando se es extranjero y que no lo había oído- sucede que pronuncian tu nombre pero lo hacen mal, tú no te enteras y a partir de ese momento, tienes todas las de perder porque a pesar de que has llegado muy puntual, eres invisible y hormiga, con tus derechos por los suelos porque cuando han dicho tu nombre no te has presentado y han pasado al siguiente. Fatum. Esta vez, no. Respiro. Simplemente la médico se le pasó llamarme ¡albricias! Sonreí en mi quehacer hormiguil y le dije: menos mal doctora...el caso es que yo estaba ahí y la vi salir varias veces (esto se lo dije en francés), a lo que ella respondió: pues yo salí muchas veces y lo siento pero no la vi, disculpe usted, Madame. (Lo de madame, siempre me llega al alma). Claro, de ahí mi depresión absoluta a pesar de haber estrenado un abriguito muy mono rojo como el que luce Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, pero nada, sin efecto ninguno claramente porque nadie me miraba. Al menos, nadie fue borde conmigo, cosa rara aquí, yo que me tengo por educada y por ello tonta. El paso por la consulta fue como de costumbre absurdo, porque no me hizo ni caso a pesar de que estaba yo peor que esos jubiladitos tan maltrechos. Un carro de medicamentos que me recetó la tía y a casa a sufrir. Casi, ni llego a por los niños y claro según iba paseando con bastante garbo (pensaba yo) mi abriguito nadie se daba cuenta de mi, cuando en la cola del Decatlhon (lugar que odio) se me colaron cinco personas, osea que no existía yo por lo que se ve. Si te cuelas, cuélate pero no lo hagas con aire de superioridad, por favor!. De repente tuve la sensación esa de ser la pobre desgraciada que la van a ejecutar los de las SS porque te miran con desprecio y sé lo que digo. Cuando me subi al coche llevaba la música de Pablo Milanés y casi me hundo del todo, ¡qué triste! En estos momentos siempre te acuerdas de tu madre. ¿Por qué no estás aquí? Socorro, que venga alguien. No sé si es mejor que continúe a no salir mucho de casa o bajarme a mi país donde por lo menos y aunque sean mas verdulerillos seguro que se darían cuenta de mi abriguito rojo y de mis maneras de hormiga. 

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...