sábado, 23 de junio de 2012

Algo de Nada



Si después de la vida existiera solamente la Nada ¿entonces cómo podemos encontrar sentido a la existencia aquí en la Tierra? La Nada supone la no existencia, la no vida, el antivitalismo y la imposibilidad de fijar cualquier cosa, la Nada es el no existir. Durante nuestra existencia en la Tierra, durante nuestra vida que está llena de experiencias nos referimos a la Nada como el lugar de continuidad que seguirá a nuestra exitencia terrena. Pero, ¿cómo algo que ha existido en cuerpo y en alma o inteligencia puede pasar a continuación a no ser nada?. Hablamos entonces de muerte, hablamos de desparición, porque para que haya muerte primero hay vida, todo lo que vive muere pero ¿permanece o no permanece? Moriremos o quedaremos en algún lugar que Existe frente a la Nada? Sobre este dilema filósofos y pensadores han meditado a lo largo de la Historia sin poder llegar a ningún lugar tangible simplemente por la lógica idea de que son pocos los que pueden contar que sucede después de la vida. Cuando el ser humano toma conciencia de verdad de que morirá se llena de dudas, de angustias o de claridad y firmeza, según los casos. De cualquier manera es un paso que debemos de dar de la mejor manera posible, con la mayor tranquilidad, sin sufrimientos ni padecimientos extras que hagan de ese cambio de estado una tragedia. Es un cambio de estado porque si la inteligencia o el alma existen y son infinitas cómo poder morir y desaparecer no resulta lógico, no lo es. Toda la existencia de nuestra vida muere o pasa a otro estado? Como son elementos infinitos no podrán desaparecer. Un lugar de probación y de sufrimiento como este no puede tener lugar no puede existir si no es por que el alma existe y si existe ahora es porque antes ya existía, antes de ser ahora, ya éramos mucho más que en la esencia y por lo tanto seremos después de ahora mucho más grandes. El paso por la vida terrenal nos da la dimensión de las cosas, nos da la posibilidad de elegir qué queremos ser y hacer con nuestra vida, qué cosas nos interesan, qué personas nos llaman la atención, esas ideas que nos satisfacen, los sufrimientos grandes e irresolubles de la vida, la carencia de amor, la soledad, la tortura de la imaginación, la fatiga, el hambre, la sed, la alegría, la tristeza...y debemos conocer de cerca todas estas sensaciones y otras muchas más. En realidad si se piensa la vida no es tan gratificante como se cree, es un lugar donde la inercia natural de las cosas, del ser humano tienden a ser perezosas, tienen a estropearse por si mismas. Vivimos en una sociedad donde la negatividad arrasa las conciencias, pero no solo la negatividad, el pesimismo, inunda nuestros corazones y con ellos nuestra esperanza. Todo lo que está a nuestro alrrededor nos parece negativo, la juventud está perdida, las economías de los países desarrollados están a punto de caer definitivamente, el consumo nos inunda, la manipulación es fundamental para cualquier cosa que se quiere, la sociedad es mentira, la compasión no existe, la amistad dudosa, las relaciones familiares...¿es verdad que todo está acabado o por el contrario no es más que el mismo fenómeno de falso espejismo que se repite y se repite incesantemente? El éxito en la vida, la suerte, el triunfo, la juventud, el poder, estos son los conceptos importantes para nuestro tiempo, sin embargo, olvidamos completamente la moral, la verdad, el amor, la caridad. Arrastrados por esa inercia nos volvemos mezquinos, envidiosos, luchamos por batir a la persona que tenemos al lado en lugar de apoyarla en su lucha personal. Ahora las cosas solo se hacen por dinero y el altruismo ha desaparecido por completo, únicamente lo ejercen las madres que son altruistas por naturaleza y por ese amor a sus hijos, a su familia, a la humanidad son capaces de hacer por hacer, sin obtener nada a cambio.



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