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Azar electivo



Hablamos a menudo de "El azar" como un determinante que marca visiblemente nuestra vida con su suceder de acciones y devenires. Ciertamente nos preguntamos muchas por qué algo ha sucedido así y no de la otra manera, por qué las cosas se programan de una manera concreta y no de otra o por qué cuando una persona surge en el camino, surge esa persona y no otra precisamente. Qué casualidad, decimos. ¡Pues ha sido una casualidad que yo pasara por aquí y te encontrara! En efecto, muchas cosas de nuestra vida parece que surgen por la casualidad  (combinación de circunstancias que no se pueden prever) o el azar (caso fortuito). Yo diría que demasiadas, pero no conviene obsesionarse porque seguramente muchos de esos elementos conformados de manera causa-casual están dirigidos por nuestra mente que sin quererlo mucho discrimina una cosas o se predetermina para otras. Si todo lo adjudicamos al azar, el mundo resulta excesivamente caótico, sin orden ninguno. Tampoco creo que nuestro libre albedrío esté actuando constantemente en toda y cada una de las cosas que hacemos, sería un horror andar por la vida programándo todo lo que hacemos, sin dejar paso a la expontaneidad, calculandoy tomando decisiones reflexionadísimas a cada paso. A veces, actuamos por que sí, y nada más, yo actúo en ocasiones porque sí, supongo que me quedan resquicios infantiles, pero seguro que esos porque sí, estaban ya reflexionados de antemano. Detrás de una decisión casual o espontánea también a premeditación.
André Bretón (Octavio Paz retomándo sus conceptos esparció la semilla por Latinoamérica) ya expuso sus teorías sobre el azar electivo cuya actuación sobre la vida cotidiana es consustancial, pero para todo hay un equlibrio y ni el azar dirige nuestra vida como si el hombre no fuese capaz de gobernarse por si mismo, como si este no ejerciera su potente poder, ni el determinismo genético y social nos mueve y maneja como a marionetas, ni siempre el hombre es capaz de poder ejercer su libre albedrío porque intervienen algunos de estos factores que se interponen y se lo impiden. Está claro que muchas cosas de nuestra vida no son ni por azar, ni por albedrío ni por decidir, es por esfuerzo y trabajo aunque haga falta un poquito de suerte pues podemos constatar en variadas ocasiones -seguro- que cuando no hemos esforzado no hemos conseguido nada, y la recompensa ha venido después, y es ahí cuando los demás hablan de suerte o de haber hecho una buena elección, cuando esfuerzo y elección se habían hecho mucho antes. En fin, como sea, creo en el trabajo, en nuestro albedrío de poder manejar nuestra vida y es posible que eso que consideramos azar o casualidad, a veces no lo sea tanto, y sin duda para las personas que creen en un Ser Superior relacionen esto con aquello. Sin caer en el papanatismo podemos pensar que Dios no se dedica a estar con nosotros en esas pequeñas cosas, o quizás sí, porque la casualidad de algo sin importancia como por ejemplo subirse a un tren o no hacerlo es determinante como todos sabemos, una llamada de teléfono...muchas cosas hay en la vida de cada ser humano y es concerciente de cada persona saber hasta dónde han llegado las casualidades de la vida y hasta dónde la intervención divina o la nuestra propia con nuestra capacidad de elegir.                        
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