lunes, 26 de noviembre de 2012

Hueveando



-¿Qué haces Antonio? -pregunta Dolores a su esposo y este dice:
-¡Hueveando!
Generalmente no sabemos la ira que podemos provocar en otra persona cuando respondemos respuestas de esa guisa. ¡Hueveando! ¿qué quiere decir esto? es una acción, es una práctica, es un estado, una manera de ser, tal vez (huevón). Es muchas cosas y ninguna al mismo tiempo. El que huevea haraganea, es perezoso, lento, torpe, por esa misma razón cuando una mujer pregunta a su marido sobre lo que hace y éste responde así....es un golpe duro en el esófago, porque con toda seguridad mientras una mujer pregunta esto está, al mismo tiempo poniendo una lavadora, contestando emails, haciendo la comida, guardando la ropa que ya ha planchado en el armario, el aspirador a medio pasar, espejos y taza del water mientras voy vengo. Esto a veces se acompaña de una conversación por el inalámbrico con una amiga que por lo general también está harta de que su marido huevee. ¡Así son ellos! Me imagino ese huevear si me apuras con la mano en la entrepierna como para dar más carácter a la acción, ¡la leche!
Ser diligente cuesta mucho trabajo, es decir que uno, la persona, no nace diligente, esto se consigue la mayoría de las veces a base de dominar el carácter e incluso la propia naturaleza, acostumbrando a pensar en el amor que tenemos por uno mismo y por los demás. Eso es lo que nos lleva la mayoría de las veces a sentir lo que es ser  dilĭgens, -entis, lo que es lo mismo que ser una persona presta y ligera en el obrar, según dice la RAE. 
Ante tal apología de la pereza solo quedan pocas opciones, a saber, montar en cólera, criticar mordazmente al huevón en cuestión, el cual dado su estado de quietud no se va a inquietar por nada el mundo, dará muestras de que esa bronca no va con él, ¿por qué? porque ese huevón es de otro mundo y tiene el beneplácito para sentar sus reales donde quiera y como quiera. ¡Así es la vida, chaval!!!
Luego viene aquello de no entiendo porqué limpias tanto si está todo fenomenal, eres una maníaca de la limpieza, descansa un poco, mujer que nos vas a volver locos a todos y otras afrentas del estilo que solo te procuran ganas de matar y matar hasta el final, diciendote a ti misma, porqué no se van, por qué no me dejan en paz, que se vayan todos los huevones de mi casa, fuera con ellos, panda de vagos...
Esto suele ser el pan nuestro de cada día de las mujeres, soportar el huevoneo español, europeo, mundial, en todos los aspectos de nuestra vida. ¡Un horror importante! y ¿qué hacer?  no lo sé, lo de educar a las masas lo veo una pérdida de tiempo porque no sirve para nada. Yo -que soy muy masculina en muchos aspectos de mi vida- siempre he soñado con kilos y kilos de huevos y me gustaría poder tumbarme en una gran masa huevil para que se me pegue algo. Destesto tanta diligencia y curro absurdo dado a otros. ¿Para qué? Lo que hay que hacer es volverse una vaga de siete suelas, ser más huevón en este caso "guevona" con "g" y superar con creces la vanguncia esa de pijama arrastrao que tenemos cuando por la mañana alguien, se empeña en que curremos en alguna cosa que no nos apetece lo más mínimo. ¡Qué decir de los fines de semana! cuando uno se rasca la pierna por ese pijama que sin piedad implora no salir de ese cuerpo perezoso que por nada del mundo se va a poner a currar. Huevear es también sinónimo de descanso y por qué no decirlo, puede ser sinónimo de pensamiento. Cuando el ser humano huevea, piensa, crea, cambia el mundo, inventa cosas....por lo tanto, va a ser que esa práctica que un principio ha correspondido al género masculino, pued ser apropiado y superado con creces por al población femenina que sin duda, amiguitos, como nos de por huevear de forma continua, se acabó todo, pero todo TODO. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

¡¡¡Socorro, que me duermo!!!


A medida que cumplimos años nuestro ciclo circadiano varía, entendiendo por este ((Del lat. circa, cerca, y dies, día) Perteneciente o relativo a un período de aproximadamente 24 horas. Se aplica especialmente a ciertos fenómenos biológicos que ocurren rítmicamente alrededor de la misma hora, como la sucesión de vigilia y sueño. Eso dicen mis colegas de la RAE. Nuestros hábitos cambian como lo hacen nuestros gustos y rutinas. Maduramos en unos aspectos que son buenos para nosotros aprendiendo a dar a cada cosa su importancia y utilidad, nos hacemos sabios porque ya por fin comprendemos todo, hemos llegado arriba de la montaña en un decir, pero a cambio de esta fuente de sabiduría que nos hace grandes, ¿qué sucede? que perdemos en facultades, aunque estas se suplan con la del savoir faire o saber hacer.
Yo no sé lo que me pasa últimamente pero tengo el sueño como cambiado, me duermo en cualquier sitio, me cuesta doblemente levantarme, esto me da igual a la hora que sea, el dolor y sufrimiento me es igual habiendo dormido 3 horas, que 7 o 10, el resultado es que no soporto tener que levantarme y punto. Es, a día de hoy, una enfermedad para mi. No hay obra de teatro, concierto, clase, reunión...que no lleve implícita mi cabezada china. He llegado a dominar verdaderamente esta práctica a tal punto que incluso estando en una reunión, puedo abstraerme perfectamente y dormirme.
Cuando era más joven superé mi etapa de dormilona infantil llegando a los veinte años como una machota, era por antonomasia noctámbula, bohemia, dormía poco, podía quedarme a estudiar hasta altas horas o podía levantarme con las mismas para trabajar en el campo del estudio que no es moco de pavo. Ahora, para poder hacer eso tengo que tomarlo como un sacrificio, como hacer votos, sí como a modo de ofrenda a los dioses a ver si me compensan por ello, porque de no ser así, no me levanto.
Hace tiempo cuando comenzaba mis andaduras en la Literatura y por ello asistía a Congresos y Conferencias, flipaba yo bastante con la actitud que en este sentido tenían por ejemplo, profesores norteamericanos, a los que yo en aquel entonces admiraba y respetaba. Estos eran -en un decir- auténticos profesionales del ronquido silencioso, de la ficción del sueño, de dominio de la vigilia, en suma de hacer y deshacer con su yo dormilón como les venía en gana. Me fijé que se ponían la mano en la barbilla o en una sien en perfecta actitud de intelectual, y con los ojos cerrados, como dando la impresión de que así "uno atiende mejor" se transportaban a la luna soñando con el coyote si a mano viene. Todo el mundo quedaba perfectamente engañado con esta actitud de grado sumo del intelecto, de dominio de la escucha, de la perfección del entendimiento y de la inteligencia, en suma, una apología del saber escuchar con ronquido interior. Dominaban el tema. Yo me di cuenta de estas maneras cuando me ha tocado a mi, cuando he llegado a la misma edad que tenían otrora aquellos pollos, y practico con las mismas maneras de canalla intelectual mi siestecita improvisada. Oye, y ¡Qué requetebién se queda uno! 
Yo siempre digo lo mismo, ¡si es que estoy destrozada! qué voy a hacer. Aguanto el tirón poco a poco pero reconozco que me desagrada mucho porque yo antes tenía un memorión y con la sola escucha me valía para repetir párrafos enteros de lo que recién había oído, o repetir una melodía inédita al tiempo que como hiper activa que era, se me ocurría alguna cosa mientras hacía unos dibujitos, por ejemplo. Cuanto más dormimos menos vivimos, y eso me atormenta.
Cuando de pequeña me castigaban por dormilona, me parecía una crueldad mental, pero es que me ponía como los coreanos la cabeza sobre mi brazo derecho y encima de la mesa disfrutaba como una enana de mi ratito de placer máximo aun a expensas de que la profe me castigara por no atender. El caso es que se me quedaba todo en el cacúmen, pero fue por lo de mi coeficiente intelectual que por lo visto era grande aunque no me haya servido para nada. ¡Qué horror! Luego levantaba el brazo y decía: Seño, ¿me puedo tumbar?
Bien pensado, y esto es lo que más me agobia, cuanto más dormimos mas tiempo perdemos y más cerca estamos del cementerio, y por esa razón me pone mala tanta pérdida de tiempo, pero es que cuando no se puede remediar, pues no se puede y hay que aceptarse que por lo visto es bueno. Creo que es psicológico, es como un desinterés maduro por todo lo que hay, un cansancio aburrido de las ideas y de las cosas y también de las gentes y de todo lo que sucede a mi alrededor. Lo paso fatal porque intentar vencer el sueño es como vencer a la propia muerte. ¡Que me muero, que me muero! y qué a gusto se muere uno, dicho sea de paso. Cada vez que nos acostamos por la noche es como irse a morir un rato, en realidad podemos despertarnos o podemos no hacerlo nunca, no lo sabemos. En ese sentido, me horroriza tanto dormir, tanta somnolencia provocada por mi misma en la que necesito desconectar constantemente por que no soporto la misma vida. En mi caso, lo que supone un martirio y disgusto mayor es la somnolencia que me da ultimamente en el trabajo, cuando leo, cuando escribo, cuando estudio...Es verdaderamente un suplicio del que no se como se puede resolver. Cada día más cerca del cementerio. ¡Uf!

lunes, 5 de noviembre de 2012

Ahora, todo vale



Cuando ocurren sucesos como los de la otra noche en el Arena de Madrid, a menudo nos preguntamos a cerca de nuestra existencia y de la de los demás de una manera más trascendental que nunca. La idea de decir "por qué Dios permite estas cosas" asalta las mentes de los menos comprometidos con la vida y de otros que nunca se han cuestionado el porqué de las cosas. Quizás, mas vale no cuestionarlas. No está muy lejos la tragedia vivida hace algunos años en una discoteca donde el pánico aprisionó a todo ser humano que allí estaba, impidiendo su escape y libertad de tan horrible fuego. De vez en cuando estas cosas pasan y muchos también dicen: "es necesario que suceda una cosa así para restablecer el orden". Vale. 
Lo cierto es que deberíamos huir de las grandes aglomeraciones porque la posibilidad de que un fallo se convierta en horror es mucho mayor en los lugares de masificación. Partidos de footbal, conciertos en estadios y macro conciertos se suceden con mucha frecuencia y hemos visto con pánico que cuando la violencia surge esta es irrefrenable y trágica. ¿Creemos en la predestinación? El hombre ha "pactado" con Dios parte de las pruebas que tendría que pasar en la Tierra y según su libre albedrío cumplirá bien su plan o ¿no? Difícil tema. Si algunos espíritus son lo suficientemente progresistas o especiales como para no tener necesidad de pasar las torturas de esta vida, entonces podemos comprender por qué un joven o un bebé puede morir sin pasar el "aprendizaje" que le correspondería a su condición de mortal. Dios no manda calamidades así como así. También sabemos (y si creemos en la predestinación) que muchas de las personas de esta tierra pueden acelerar el momento de su muerte, así como retardarla. Todo depende de nuestro "libre albedrío" y de nuestra manera de vivir, porque aunque nuestra hora esté señalada (en un suponer) exponiéndonos a situaciones de riesgo estamos entregándonos a una posible muerte sin quererlo. 
Hay una segunda cuestión que es la que de manera recalcitrante está sucediendo en esta España de ahora  donde sumergida por la crisis:, parece que podemos decir: ahora, todo vale. Y no, no todo vale. No hay porqué aguantar que empresarios y gentes cuyas responsabilidad es procurar el ocio y cobrarlo, se conviertan en homicidas por poder ganar más dinero. A su vez y sumergidos todos en la corrupción más infame, las gentes de la sociedad se vuelven bandoleros de Sierra Morena, intentando entrar en los sitios gratis (osea colarse) o bebiendo como bestias licores de a duro. ¡Chorizos múltiples! Lamentable situación.
Hay una tercera cuestión y es la que de alguna manera a todos y a todas nos reconcome: ¿saben los padres donde van y adónde se meten sus hijos? Pues probablemente no. Confiados encomendamos a unos hijos al mundo al que pertenecen y no nos atrevemos en decir: más allá de las 3 de la mañana no vengas. Pobrecitos niños, acostumbrados a hacer lo que les viene en gana, oponerse a sus gustos y preferencias ¡qué horror! Hasta para divertirse hay que usar la cabeza, señor mío. Hemos sabido siempre que se puede salir de marcha y también hemos sabido que las cosas tienen su límite. En otros países extranjeros (y sí, hay que hablar de otros países porque hay jóvenes por todos lados) estas cosas suceden muy de tarde en tarde, ¿por qué? porque está prohibido. Hay pocas discotecas y las que hay cierran mucho más temprano que aquí, y para ello pagan unos impuestos de sensación. En general los pub, bares y cafés cierran a las 12:00 unos y a la una otros y punto. Los que quieren divertirse más se reúnen en las casas pero se prohibe beber en la calle.No digo que no descontrolen los franceses como los españoles pero el ponerles unos límites sirve de protección para todos. Han cambiado las tornas y ahora son los padres de los jóvenes europeos a los que les da pánico enviar a sus hijos a estudiar a España porque es un lugar de desenfreno total. Triste es que los jóvenes extranjeros solo busquen el cachondeo cuando vienen aquí y no se preocupen por saber quién era Benito Pérez Galdós o Velázquez. A esto se llega con tanta oferta de ocio por parte de los políticos y empresarios explotadores, que el ocio acaba por matar a la cultura de la manera más cruel.  




Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...