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Hueveando



-¿Qué haces Antonio? -pregunta Dolores a su esposo y este dice:
-¡Hueveando!
Generalmente no sabemos la ira que podemos provocar en otra persona cuando respondemos respuestas de esa guisa. ¡Hueveando! ¿qué quiere decir esto? es una acción, es una práctica, es un estado, una manera de ser, tal vez (huevón). Es muchas cosas y ninguna al mismo tiempo. El que huevea haraganea, es perezoso, lento, torpe, por esa misma razón cuando una mujer pregunta a su marido sobre lo que hace y éste responde así....es un golpe duro en el esófago, porque con toda seguridad mientras una mujer pregunta esto está, al mismo tiempo poniendo una lavadora, contestando emails, haciendo la comida, guardando la ropa que ya ha planchado en el armario, el aspirador a medio pasar, espejos y taza del water mientras voy vengo. Esto a veces se acompaña de una conversación por el inalámbrico con una amiga que por lo general también está harta de que su marido huevee. ¡Así son ellos! Me imagino ese huevear si me apuras con la mano en la entrepierna como para dar más carácter a la acción, ¡la leche!
Ser diligente cuesta mucho trabajo, es decir que uno, la persona, no nace diligente, esto se consigue la mayoría de las veces a base de dominar el carácter e incluso la propia naturaleza, acostumbrando a pensar en el amor que tenemos por uno mismo y por los demás. Eso es lo que nos lleva la mayoría de las veces a sentir lo que es ser  dilĭgens, -entis, lo que es lo mismo que ser una persona presta y ligera en el obrar, según dice la RAE. 
Ante tal apología de la pereza solo quedan pocas opciones, a saber, montar en cólera, criticar mordazmente al huevón en cuestión, el cual dado su estado de quietud no se va a inquietar por nada el mundo, dará muestras de que esa bronca no va con él, ¿por qué? porque ese huevón es de otro mundo y tiene el beneplácito para sentar sus reales donde quiera y como quiera. ¡Así es la vida, chaval!!!
Luego viene aquello de no entiendo porqué limpias tanto si está todo fenomenal, eres una maníaca de la limpieza, descansa un poco, mujer que nos vas a volver locos a todos y otras afrentas del estilo que solo te procuran ganas de matar y matar hasta el final, diciendote a ti misma, porqué no se van, por qué no me dejan en paz, que se vayan todos los huevones de mi casa, fuera con ellos, panda de vagos...
Esto suele ser el pan nuestro de cada día de las mujeres, soportar el huevoneo español, europeo, mundial, en todos los aspectos de nuestra vida. ¡Un horror importante! y ¿qué hacer?  no lo sé, lo de educar a las masas lo veo una pérdida de tiempo porque no sirve para nada. Yo -que soy muy masculina en muchos aspectos de mi vida- siempre he soñado con kilos y kilos de huevos y me gustaría poder tumbarme en una gran masa huevil para que se me pegue algo. Destesto tanta diligencia y curro absurdo dado a otros. ¿Para qué? Lo que hay que hacer es volverse una vaga de siete suelas, ser más huevón en este caso "guevona" con "g" y superar con creces la vanguncia esa de pijama arrastrao que tenemos cuando por la mañana alguien, se empeña en que curremos en alguna cosa que no nos apetece lo más mínimo. ¡Qué decir de los fines de semana! cuando uno se rasca la pierna por ese pijama que sin piedad implora no salir de ese cuerpo perezoso que por nada del mundo se va a poner a currar. Huevear es también sinónimo de descanso y por qué no decirlo, puede ser sinónimo de pensamiento. Cuando el ser humano huevea, piensa, crea, cambia el mundo, inventa cosas....por lo tanto, va a ser que esa práctica que un principio ha correspondido al género masculino, pued ser apropiado y superado con creces por al población femenina que sin duda, amiguitos, como nos de por huevear de forma continua, se acabó todo, pero todo TODO. 
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