Personas que visitan este blog

Cuando las tragedias son...de un loco



En un chalet del Barrio de Bellavista, enclavado en la pintoresca barriada de Caletas Quartier y propiedad de los hijos del exministro Sotomayor, ha sido teatro de un suceso que ha impresionado profundamente a toda la población. Recientemente había sido alquilada dicha posesión a nombre del banquero aragonés HIlario Castellano, quien hace tiempo sufría una aguda enfermedad de la que parecía sentirse mejorado y desde Francia era conducido por su familia a esta playa, en la confianza de que aquí se restableciese completamente.
De tal manera el señor Castellano, su esposa Emilia y su yerno Luis Besteiro llegaron a Málaga el día 2 de este mes.El 4 se instalaron en dicha casa de Bellavista instalando en una casa aledaña a la servidumbre. Pocos días después vino a esta ciudad invitado por la familia del señor Castellano, el periodista del periódico El Mundo el señor Alfonso Soler, que mantenía con ellos una cordial amistad desde los tiempos del exministro Suarez. Don Hilario había sufrido varios ataques de enajenación mental. Pero aún en medio de tales excitaciones, nadie podía ni sospechar lo que allí sucedió.
El señor Castellano que se había apoderado de un revólver de Soler, sin que éste lo advirtiese pues lo llevaba consigo porque tenía permiso de armas de sus tiempo de detective para la policía, disparó el instrumento sobre Soler cuando más descuidado estaba. La bala le entró por el ojo derecho haciéndole caer a tierra entre cascadas de sangre que salían fuertemente de su cerebro. En auxilio del herido y para sujetar al demente acudió protamente la consternada familia. Avisado un médico alemán que vive cerca y en el mismo barrio de chalets, el Doctor Strowuegster, éste reconoció a Soler declarando que su estado era gravísimo. Se presentó al instante el Doctor Mérida a quien el desaprensivo le enjaretó otro tiro, esta vez en el estómago, destrozándole probablemente el bazo. Sujetaron entre todos al demente y pudieron arrebatarle el arma, pues dispuesto estaba a seguir dando tiros a diestro y siniestro. 
A las siete de la tarde se presentó en el hogar familiar y ante el suceso ocurrido el juez del distrito, don Ignacio Alameda, el cual comenzó rápidamente sus actuaciones.
No pudieron lógicamente ni el Doctor Mérida ni nuestro amigo Alfonso Soler prestar declaración pues el primero estaba gravemenete herido, mientras que el segundo no podría hablar nunca más: falleció. La familia en ese caso, declaró que a don Hilario Castellano le atormentaba la monomanía desde hacía ya bastante tiempo de que trataban de envenenarlo, sufriendo fuertes ataques y muy frecuentes de enajenación mental. Casi a diario promovía fuertes altercados allí por donde iba. Se confirmó ante el juzgado que el agresor tomó prestada -engañándole claramente- el revólver de su amigo el periodista que casualmente ese día lo llevaba encima porque había asistido a una reyerta para poder elaborar después su reportaje. La prensa dio la noticia esta mañana de que Alfonso Soler había fallecido en el acto en "acto de servicio". El doctor Mérida se encontraba en estado crítico, los médicos estaban operándole para extraer la bala de sus entrañas. Los médicos le extrajeron hoy mismo el ojo aunque no el proyectil que se encontraba bien incrustado en el cerebro. Los parientes del enajenado banquero aseguraron a la policía científica que Don HIlario más que locura , lo que padecía el agresor era neurastenia exacerbada. Así son las cosas de los banqueros , que se vuelven locos y matan por doquier a cualquier ser vivo, aunque sea amigo. Jueces y policías trabajan sin descanso. 
2 comentarios

Entradas populares