lunes, 18 de febrero de 2013

Los pensadores religiosos (II)



Hoy recuerdo a Pascal (1623-1662) genial matemático, de extraña precocidad, místico y polemista de espíritu profundo y apasionadamente religioso. Pascal escribió, aparte de tratados fisicomatemáticos, las Lettres à un Provincial o Provinciales, mediante las cuales intervino en la polémica antijesuítica, y, sobre todo, sus Pensées sur la religion, obra fragmentaria, en rigor solo apuntes dispersos para uno libro no escrito, de extraordinario interés religioso y filosófico.
Aparentemente, Pascal se opone al cartesianismo, a su confianza en la razón, y es casi escéptico. En realidad, Pascal es en buena medida cartesiano, incluso cuando se opone a Descartes. Por otra parte, Pascal está determinado rigurosamente por supuestos cristianos, ydesde ellos se mueve su pensamiento. Si, de un lado Pascal aprehende al hombre, como Descartes, por su dimensión pensante, de otro siente con extrema agudeza su fragilidad, menesterosidad y miseria: el hombre es una caña pensante (un roseau pensant) Y de esta miseria del hombre sin Dios se eleva a la grandeza dle hombre con Dios, que es grande porque se sabe menesteroso y puede conocer a la Divinidad. La antropología pascaliana es del másl alto interés.
Respecto al problema de su actitud ante la razón, hay que subrayar que Pascal distingue entre lo que se llama raison -que suele entender como raciocinio o silogismo. y lo que llama coeur, corazón. "El corazón -dice- tiene sus razones que la razón no conoce". Y añade: "Conocemos la verdad no solo por la razón, sino también por el corazón; de este último modo conocemos los primeros principios, y en vano el razonamiento, que no participa de ellos, intenta combartirlos...El conocimiento de los primeros principios, es tan firme como ninguno de los que nos dan nuestros razonamientos. Y en estos conocimientos del corazón y del instinto es donde la razón tiene que apoyarse y fundar todo su discurso. No se trata, pues, de nada sentimental, sino que el coeur es para Pascal una facultad para el conocimiento de las verdades principales, fundamento del raciocinio.
Pascal busca a Dios, pero es, ante todo, un hombre religioso, y quiere buscarlo en Cristo, no solo con la simple razón. Y escribe estas palabras de resonancia agustiniana: "Se hace un ídolo de la verdad misma". Pues la verdad fuera de la caridad no es Dios; es su imagen, un ídolo que no se ha de amar ni adorar". Y resume su actitud filosófica entera en una frase que esclarece su verdadera significación. "Dos excesis: excluir la razón, no admitir más que la razón".
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