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No es extraño hoy en día que encontremos ciertas maniobras en las personas que nos rodean del todo impresionantes para alguien como yo que está ojo avizor constantemente. Por más vueltas que le doy, observo sin llegar a entender cómo la gente vive para poder colgar en el twitter, maniobras tan alucinantes como: foto cuando estoy escondido, foto comiendo espaguetis, foto en el cumpleaños de la tía Rita, foto masticando la tercera uva de las campanadas de Noche Vieja...Esto, mis queridos lectores, es lo que en cualquier manual de Medicina General se denomina como un caso patológico. En las personas adultas uno entiende que se esté frustrado, aislado, pasando un mal momento, necesitado de ligar, querer descubrir el mundo moderno, no lo sé. Yo no lo admito como cosa para mi, aunque lo entiendo porque las personas que ya han pasado los cuarenta llegan a sus vidas -en estos momentos de crisis generalizadas- con muchos problemas y experiencias a veces no muy afortunadas. Pero lo que me asombra de forma alarmante es que esta moda invada a los jóvenes adolescentes. No puedo entender eso de "es la moda" o "ahora se relacionan así" que escuchamos en una gran multitud de padres que pasan bastante de sus hijos y que dándoles el mejor móvil dan por cumplida su misión de educadores o de consoladores de emociones y problemas. No digo nada, allá penas, pero por ahí no se va bien y eso se está viendo en las universidades. Alumnos alienados que apenas son capaces de estar pendientes de ese mensajito absurdo que cualquier mequetrefe ha puesto, o sino mejor, la opinión de cualquiera de los millones de fotos de su vida íntima y privada. Si a mano viene, ponemos también en la red miles de fotos de gentes, amigos, familiares y demás, la mayoría todos menores que ni siquiera te han dado el permiso para que exibas su foto. ¡Un horror!. 
No voy a cuestionar aquello de ¿para qué sirve eso? porque supongo que les sirve de distracción cuando están muy cansados de sus tareas, pero esto es algo que si no se controla termina siempre en un grave problema, sino, tiempo al tiempo. Con ese afán pierde todo su sentido, hasta los sentimientos más profundos del ser humano -como el amor, la amistad, la política, la vida íntima- pasan a ser el cachondeo mundial porque sin duda pierden la importancia que tienen, siendo foro de opiniones de cabestros que se inmiscuyen en las vidas y acciones de aquellos que abren sus puertas para que entren extraños y advenedizos a opinar. ¿Cómo es posible que dos o tres jóvenes que están juntos en una habitación, en lugar de hablar unos con otros se sigan escribiendo mensajes por el wasab? Esto lo he presenciado, eh! Luego nos quejamos de que los jóvenes de hoy no se comunican, no tienen dialéctica, claro que no la tienen y mucho menos para expresar sentimientos y otras cosas profundas en forma dialogada o en una comunicación cualquiera de viva voz. Es importante tener en cuenta el volumen de vocabulario que con 150 palabras -y flipo de la cantidad- ya tienen de sobra como para escribir la tercera parte de El Quijote. Un buen día algún médico oftalmólogo demostrará los perjuicios para la córnea y cerebro desencadenados por el avuso de esa luz constante de las tablets, ipads, móviles y demás que jeringan la visión. Pero, de seguro harán falta unos años para que esto se pueda demostrar. Cuando un joven se declara a una joven puede dar por hecho que le van a contestar cuarenta chicas que están viendo su ingenuo mensaje en foro múltiple. Luego ya vamos entendiendo los suicidios tan numerosos que hay hoy en nuestras sociedades. Claro, no me extraña si una declaración de amor, que a los quince años siempre es una conmoción, encima de que te den calabazas, además opinan y se cachondean de ti, tres mil amigos del facebook y otros cinco mil del Twitter, estamos apañados. Menudo golpe derecho en el estómago para esas personalidades que están por hacer. Aquellos que orean su vida, que también den por hecho, que todo ello les pasará factura. Por no hablar del famoso boulling, que por lo visto consiste en poner a alguien verde y conseguir que todo el mundo le odie. Más carne de suicidio, porque encima la vulnerabilidad que proporcionan esas maneras en nada ayudan a que uno se defienda o encare los problemas de frente como se ha hecho toda la vida.  
Toda tecnología tiene su utilidad, de eso nadie tiene dudas, la información que pueden llegar a proporcionar es alucinante, pero a veces es poner en manos inexpertas bombas muy peligrosas y creo que si no se cuidan estas costumbres o vicios en las nuevas generaciones llegará un momento en que seremos sin posibilidad de freno unos  lupus homini lupus...Por favor no alienemos a las generaciones...¡Y ahora vas y lo twiteas!
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