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La desilusión de un niño

"Il y a de mauvais exemples qui sont pires que les crimes". Montesquieu.


Estos días he estado sí, lo reconozco un poco apartada de mis lectores y lo siento, espero que me perdoneis. No siempre está una para atender el blog, de vez en cuando se falla un petit peu. He conocido a un niño (el de la foto) que ha pasado por la experiencia de la desilusión, al marcharse de excursión por primera vez en su vida, tres días de campamento, con todos los amigos del cole, ¡fascinante! de momento. Estas cosas siempre me recuerdan a otros tiempos míos en los que a uno le preservaban de todo y no te dejaban ir a nada. Ahora veo que no está mal como decisión preservar a los niños cuando éstos no son capaces de defenderse, no tienen madurez suficiente para resolver una situación. Es triste. 
Las granjas escuela están ahora de moda, hace años ya y son lugares donde básicamente deberían dejar que los niños lo pasaran bien, simplemente dejarlos, conducirlos durante su estancia a ser felices. ¿Quién no ha ido de escursión y se ha quedado hablando hasta las tantas, liberado por primera vez del ritmo bestial de la escuela? Qué niño no se desinhibe en lo que comporta esta palabra: comportarse con expontaneidad. Ahora hay que organizarlo todo, la risa, el movimiento...todo. Tienen que ser tan máquinas como su educación.
En estos lugares que más tienen ya de campos de concentración, ahora por lo que se ve no se puede uno fiar de los "monitores" que así los llaman a los especialistas en animar y enseñar a criaturas. Seguro que son todos por lo menos pedagogos.  Salir a jugar con patadas en el culo, trato del tipo "enano de mierda", "de qué te ríes es que eres siempre feliz", que te deshagan la cama porque la has hecho a las siete y media en lugar de las ocho y media, que te saquen a las tres de la mañana a correr porque hay jaleo y a río revuelto ganancia de pescadores, con lo cual, paga el que no debe. Son algunas de las situaciones que se han dado en estos niños, los cuales, han venido todos desilusionados, frustrados y tristes. ¿Y ahora qué hay que hacer digo yo? Porqué los adultos siempre, y digo siempre, nos encargamos de jorobar la marrana? Claro que los niños son gamberritos y claro que es posible que alguno se pase de la raya, sí pero, para eso están los profesionales, para -como he visto yo en Francia- poder aplacar a los niños sin necesidad de gritar ni de hacer el búfalo. Ya lo he dicho, a veces pasas delante de los colegios de pueblo de Francia y parecen Iglesias, no se oye nada. Esto reconozco que también es pasarse, pero no ser capaz de hacerse con las riendas de un grupo de niños, porque con 11 años aunque estén muy desarrollados son niños, pues no lo veo. 
Ahora ese niño, está triste y no es apología de nada, se ha cercenado su primera experiencia en el exterior de su casa y de su hogar, que lo tiene, sobre una experiencia a la que se le había puesto ilusión increíble. Como ahora vale todo, estas cosas no se tienen en cuenta. ¡Diablos!
Debe ser que con la crisis también en esto se recorta, no se paga, y se contrata a cualquiera. Monitores de ninguna experiencia que tratan a batacazos a los niños, estancias de ocio que se convierten en disciplina de la inquisición, comida lamentable, poca amabilidad...¡Ojo, amigos que comenzamos a estar en peligro!
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