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Cosas chinas: Guasimara star, Paco transformado


Recuerdo con cierta alegría (aunque nos de no sé qué reconocerlo) cuando en un Master que yo enseñaba en la Universidad francesa, pues vinieron algunos alumnos chinos a los que sin compasión ninguna les dimos unos cates como la copa de un pino. ¡Cate y más que cate por chino! No, en efecto, no era por ser chinos, por favor es broma, sino porque no tenían ningún nivel para estar en ese Master, simplemente retrasaban a los demás. Cuando era yo estudiante y había algún oriental por la Facultad les llamaba noncoscum "ahí está otro noncoscum con sus pies pequeñitos tan monos"...decía una servidora. Pues sí coscarse del latín coxicare cadera pero que en su segundo significado quiere decir percatarse, enterarse, osea que el que no se cosca, es que no se entera, justamente lo que les pasaba a los colegas en una clase por ejemplo de latín vulgar, que mirabas sus caritas y veías que flipaban como las mismas cabras del monte en un garaje. En fin, que las criaturas hacían lo que podían solamente comparable a nuestra incursión en China donde nos han dado cate tras cate. 
Esta civilización de la que todo el mundo dice que se van a comer el mundo, que el globo entero va a estar en sus manos y cosas así, pues que todavía les queda bastante para que eso suceda. Es obvio que lo que es los extranjeros no les gustan nada, y los chinos no son lo mismo en nuestro país que en el suyo, verbi gratia. 
Aquella mañana en la que pensábamos que nos dejarían dormir, pues no, a las 7 arriba porque ese día visitábamos un Museo de cultura china. Nos gustó mucho aunque yo ya comenzaba a llevar los pies "empezaos". Esto quiere decir que mis sandalias había fustigado mis pies de tal manera que me dolían por todos lados además de tener unas ampollas bestiales. ¡Qué desgraciá es una! Paco, llevaba alguna tirita pero claro no era suficiente. Me acerqué con Guasimara a comprar las susodichas tiritas. Lo logramos a base de enseñar el pinrel a todo bicho viviente.  Ese día Guasi y yo llegamos tarde a comer y nos acomodaron en la misma mesa de los del grupo, casi como haciéndonos un favor, se ve que vieron mi careto de dolor y lo confundieron con el de tener hambre. A Guasi quisieron servirle el té en una taza que estaba usada (puedo testificar que estaba usada) y claro con lo escrupulosa que es ella dijo que ni  hablar, ¡qué asco! les sentó mal que dijéramos que pro favor lo cambiaran y el anfitrión chino pidió que lo cambiara pero, con bastante desconfianza, jurando en arameo que no, que no estaba usada. Cabezones ellos. Yo en esas circunstancias de tensión no quise decir nada de la sopa que me dieron con cuchara dentro y algo mermada, osea que había sido empezada y que la dejaron allí para una servidora. En ese momento me sentí profesional, sentí que había mejorado en la vida, que me había hecho mayor, adulta, porque hice lo que hubiera sido impensable para mi y quien me conozca: tomarme una sopa fría, chupada, y babosilla. Creo que con esa acción me gané un pelín más el cielo. 

Habíamos acordado que nos gustaría visitar un templo budista, especialmente yo, que necesitaba volverme algo Zen completamente y así no dar más chillidos en mi vida. Decía: Jesús, Jesús, y nosotros, no Jesús no, Buda, Buda...y así hasta que se enteraron tres horas más tardes. No es que el cristianismo no sirva, por favor, es lo único lógico de mi existencia, ser cristiana, pero eso no quita que un conozca otras cosas (no voy a hablar de mis experiencias árabes porque la liamos) para ver si uno mejora más, particularmente la cuestión Zen, escuela de budismo mahayana, cuya búsqueda se aparta del conocimiento teórico e intelectual para buscar la experiencia de la sabiduría más allá del discurso racional. Digo yo siempre que si vamos más allá de la razón entonces entramos en el campo del sentimiento, de la fe, de lo que no se ve y ya estamos con el problemón de nuevo. En fin, este tipo de budismo Zen (meditación) como tiene una antiguedad importante (siglo I) y aunque proviene de la India me atrae históricamente, sobre todo para comprobar que por mucho Zen que tengamos en la vida, las sociedades son igual de cafres. Bueno la palabra Zen es de la escuela japonesa, en la escuela china es Chán, en coreano Son. Osea que luego en tu cabeza puedes unir las tres palabras y hacemos una: Zenchanson, (inventado) que mola mucho y abarca a todos, es una palabra como más solidaria. En el asesino trayecto hacia el templo de Buda, que más que ir de paseo más parecía una huída según has robado en el Banco, nos dimos cuenta de que estas cosas son relativas porque relajados, relajados los conductores desde luego no están, y ya de nuevo con el subidón del ¡ayayai que nos damos!, nos mostrábamos felices de comprobar que esta civilización no es mejor que la nuestra, son tan bestias como los presentes. En fin, el caso es que por ser amable con el conductor le dije: -que concierto mas bonito lleva usted puesto en su cd. ¿Qué creen que hizo? pues quitarlo, como diciendo Ah, que le gusta, pues ahora voy y se lo quito. Pienso que no me entendió. Guasimara y yo soltábamos carcajadas porque otra cosa no se podía hacer, con lo cuál nuestros anfitriones chinos pensarían una vez más que estábamos locas. Quedé sorprendida con la evolución de Paco especialmente cuando fuimos al mencionado templo que dicho sea de paso para la cantidad de chinos que hay, la verdad, es que tampoco había tanta gente, osea que les interesa más lo material que lo espiritual. Unos budas enormes, de estos que cuando los ves te dices a ti mismo: o este colega me ayuda con lo grande que es o no sé qué va a pasar.
En efecto, Paco ya estaba en otro plano, había dejado los problemas de trabajo en España y se adentraba de lleno en la sociedad china. Me di cuenta cuando al cruzar la calle lo hacía con donosura sin miedo a ser atropellado a diferencia del resto, él no, era como que fundido con el ambiente no le importaba fenecer, porque allí desde luego feneces de un atropello o de un golpe. Claro, han dejado la bici antes de ayer y ahora pilotan coches, imagínate pues como los niños en los coches de choque, como luego lo de la  muerte no va con ellos, pues eso. Allí compramos incienso y recuerdillos de esos que te aseguran que darán buena suerte, salud...eso, ¡ y políticos honrados!
Cuando preguntamos a nuestros anfitriones que ¿dónde están aquí las tiendas de copy de tó lo que se mueve? Osea, que por fi dónde están las cosas de marcas? y nos dieron una dirección. Cuando llegamos nos habían enviado a la zona más cara de China con todas sus tiendas de marca, Dior, Chanel...pero más caro que en ningún sitio. Deprimidos pensamos que nos querían hundir. Esa noche nos llevaron a un restaurante japonés lo que significó para mi, el cielo abierto. Guasimara -como suele ser normal en ella- se puso muy mona, y mira por dónde les llamaba la atención que llevara anillos, pulseras, collarcitos...¡la caña de España! pero bueno, ¿es que esta gente no se arregla nunca? Hasta ese momento, no habíamos visto más que camisetas y gente vestida de Decatlhon imitao, con lo que queda demostrado una vez más la cuestión cultural porque en nuestra tierra ningún ejecutivo va en camiseta cutre por la vida, short y cholas. ¡Anda qué...! 
¿Qué milagro se produjo en el resto japonés? Pues que nos encontramos con un grupo de españoles, unos jóvenes ingenieros que llevaban allí un año y que celebraban un cumple. La liamos parda, y lo mejor es que nos dijeron el gran secreto, a saber: sabían cómo ir a la tiendas de copy. Felicidad suprema y cachondeo múltiple, Paco haciendo de camata con los palillos puestos en la oreja y los chinos que le querían matar....Muy divertido, nosotros vestidos de boda y ellos campestres por encima del bien y del mal, osea Chán porque ellos son supelioles a nuestras formas culturales.
Mañana más con Guasi al ataque del regateo (mermando precios) y Paco descosido (liándola parda con todos los vendedores).


                                                              

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