martes, 6 de agosto de 2013

Cosas chinas. Algo de Reflexión. Capítulo V




Hay cosas en China que son realmente sorprendentes y que no dejan indemne a un extranjero occidental y que por supuesto a medida que el tiempo pase en nuestras sociedades será todavía más sorprendente. Y es que el crecimiento de la sociedad china es increíble pero como ya he dicho, bastante anárquico. Por ejemplo el país que más probelmas tiene y tendrá de polución son ellos con un millón de coches nuevos al mes, no sé qué será de ellos en breve. Comienzan a investigar con los coches eléctricos pero según parece, esto no les convence, ellos a contaminar que es lo suyo. Alucinas, como en Nanjing o Nankin (segunda ciudad enorme después de Shangai) que uno ve los cambios que la Historia procura en las sociedades. Hoy tiene  (el puente de Nanjing) uno de los diez puentes más grandes del mundo (los chinos tienen siete de ellos) y es una ciudad muy próspera,. Ese puente es el preferido por muchos ciudadanos como lugar hermoso para suicidarse, no sin razón. La ciudad grande, con varios mausoleos y un enorme templo de Confucio que es impresionante, sin embargo, ya no nos acordamos de que también fue la ciudad de masacre, de vida y muerte cuando en 1936 siendo Nanjing la capital de China, las tropas japonesas mataron en un mes a 300000 chinos. El viajero siente una bofetada de la Historia que te deja perplejo unos cuantos momentos.

                                                    

La obsesión que tienen los chinos por ganar dinero es si cabe uno de los mayores defectos que uno puede encontrar en sus filas, pero lo cierto es que esa obsesión la tiene el mundo entero. Para ellos el dinero, lo es todo, es lo único que te da la vida, la posición, las posibilidades, no como los europeos intelectuales y modernos como yo misma que creemos que lo que da todo es el conocimiento, la cultura o el amor. ¡Somos unos pringaos! En el fondo llevan razón, en realidad lo único que te va a dar casi todo en la vida es el dinero y lo que no te da, lo sustituyes ¿con qué? con el dinero, sino que me lo digan a mi, tanta lucha por la cultura pa ná. Gracias a ello, a esos dinerales que comienzan a tener pueden comprarlo todo, con ello su libertad y aunque tienen una educación buena, las jóvenes generaciones de intereses crematísticos, llevan a sus hijos a colegios privados y a partir de ahí siguen comprándolo todo, instrumentos musicales, profesores buenos, medios, muchos medios, igual que hicieran en su momento los japoneses. 
Otro de los asuntos que asombran a un europeo y concretamente a un español donde la sanidad hasta ahora ha sido de las mejores del mundo, es la nula posibilidad que tienen los chinos en cuanto a sanidad se refiere. No existen psiquiatras, ni se le da importancia alguna a este tipo de padecimientos, bueno ni a ninguno, el caso es que muchos europeos compran medicinas en China, yo misma, por su tradición milenaria, sin embargo, en sus hospitales mejor no tener que entrar. También los que tienen dinero pueden elegir en esto y buscan hospitales extranjeros. 
Tuvimos ocasión de asistir a una boda china, donde el color rojo se impone por encima de todo lo que uno se pueda imaginar. Para nosotros un pelín horteras, diría cualquiera, pero no deja de ser curioso sobre todo porque los horteras son ellos, básicamente. Es como si cogieran lo peorcito de las sociedades "evolucionadas", pero en fin. Son muy graciosos con una serie de ritos o de pasos que el novio tiene que seguir hasta conseguir tener a la novia. Ella con sus amigas se lo pasa bomba cachondeándose del novio que es un pardillo en general...es curioso por lo que tiene de frescura, de timidez, de limpieza del alma en una sociedad donde parecen algo máquinas, y los afectos, y los abrazos y los besos,  no existen, porque no se lo permiten asi mismos, ellos no demuestran sus afectos, mejor no, porque tienen una frialdad que mata. Pero bueno, con esa aparente timidez que les caracteriza logran hacer unas fiestas muy elaboradas. Creo que sucede como a las mujeres japonesas que cuando ríen se tapan la boca como signo de educación, o caminan un metro por detrás del marido...uno encuentra en esos signos tradiciones milenarias que no han perdido. Creo, no obstante, que sucede como en nuestras sociedades que son matriarcados en el fondo y en la forma sociedades muy machistas. C'est comme ça.
Ni qué decir tiene que lo pasamos bomba en la boda en cuestión, eso es lo que tiene el no entender nada, que te imaginas las conversaciones y de esa manera te encuentras a ti mismo. Los viajes son para eso, para ver cómo es uno en otras geografías, en otros decorados, cómo son la gente que te acompaña, qué puedes llegar a hacer que nunca hubieras imaginado de ti mismo...tantas y tantas cosas que el viajero se encuentra especialmente con una parte de su yo. Mientras los novios se casaban, nosotras fuimos también vestidas de rojo para integrarnos mejor, yo tarareaba el Tea for Two, bueno más bien tenía yo en mi cabeza la versión de Shostakovich, Haiti Trot, maravillosa versión de este compositor a quien no se le ponía nada por delante y en una apuesta hizo esa versión orquestada en 45 minutos habiéndola escuchado solo una vez. Es que los rusos son así, donde van destacan y lo que hacen, también, aunque haya de todo. Cuando salimos del bodorrio, seguíamos riendo, uno se da cuenta que sí, que el tiempo pasa pero cuando te olvidas de tus quehaceres e irrumpes en una sociedad que no es la tuya con lo que lleva de condicionamientos psíquicos y de predisposición a ser otra máquina más de orden social, pues resulta que si tienes la opción de poderte liberar de ese lazo tan fuerte que nos dan los convencionalismos y las estructuras sociales, uno vuelve a su esencia y eso es importante. 
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