jueves, 5 de diciembre de 2013

El argumento ontológico de San Anselmo



San Anselmo,(1) en su  Monologion, da varias pruebas de la existencia de Dios; pero la más importante s la que expone e en el Proslogion, y que suele llamarse desde Kant el argumento ontológico. Esta prueba de la existencia divina ha tenido una resonancia inmensa en toda la historia de la filosofía; ya que en tiempos de San Anselmo, un monje llamado Gaunilón la atacó, y su autor replicó a sus objeciones; después, las opiniones se han dividido, y la interpretación del argumento ha diferido. Sus demostraciones no se dirigen a sustentar la fe, sino que están soportadas por ella. San Anselmo cree para entender, no a la inversa. Pero no se trata tampoco de algo aparte de la fe; es la fe misma la que tiende a saber: la fe que busca la intelección; u esta necesidad emerge del carácter interno de la fe. San Anselmo distingue entre una fe viva, que obra, y una fe muerta, ociosa; la fe viva se funda en un amor o dilectio, que es quien le da vida. Este amor hace que el hombre, alejado por el pecado de la faz de Dios, esté ansioso de volver a ella. La fe viva quiere contemplar la faz de Dios; quiere que Dios se muestre en la luz, en la verdad, busca, por tanto, al verdadero Dios, y esto es intelligere, entender. "Si no creyera, no entendería", añade San Anselmo; es decir, sin fe, o sea dilectio, amor, no podría llegar a la verdad de Dios. 
San Buenaventura está cerca de él; Santo Tomás lo rechaza; Duns escoto lo acepta, modificándolo; Descartes y Leibniz se sirven de él, con ciertas alteraciones; luego, Kant, en la Crítica de la razón pura, establece su imposibilidad, de un modo al parecer definitivo, pero después Hegel la replantea en términos distintos, y más tarde aparece estudiado profundamente en Brentano y, sobre todo, en el P. Gratry, en el siglo XIX. Hasta hoy, el argumento ontológico es un tema central de la filosofía, porque nos e trata en él solo de una simple argumentación lógica, sino de una cuestión en la que va implicada la metafísica entera. Esta es la razón de la singular fortuna de la prueba anselmiana. Repaso en beve su esencial sentido. San Anselmo parte de Dios, deun Dios oculto y que no se manifiesta al hombre caído. El punto de partida es religioso: la fe del hombre hecho para ver a Dios y que no lo ha visto. Esta fe busca comprender, hacer una teología: fides quarens intellectum; pero aún noa aparece la necesidad ni la posibilidad de demostrar la existencia de Dios; San Asnelimo invoca el Salmo 13: Dixit insipiens in corde suo: non este Deus; dijo el insensato en su corazón: no hay Dios,y tiene sentido la prueba, que carece de él sin el insensato. Y San Anselmo formula su célebre prueba en estos términos: el insensato, al decir que no hay Dios, entiende lo que dice: si decimos que Dios es el ente tal que no puede pensarse mayor, también lo entiende; por tanto, Dios está en su entendimiento; lo que niega es que, esté in re, lo hay en realidad. Pero si Dios existe solo en el pensamiento podemos pensar que existiera también en la realidad, y esto es más que lo primero. Por tanto, podemos pensar algo mayor que Dios, si este no existe. Pero está en contradicción con el punto de partida, egún el cual Dios es tal que no puede pensarse mayor. Luego Dios, que existe en el entendimiento, tiene que existir también en realidad. Es decir, si solo existe en el entendimiento, no cumple la condición necesaria; por tanto, no es de Dios de quien se habla. En rigor la prueba de San Anselmo muestra que no se puede negar que haya Dios. U consiste en oppner a la negación del insensato el sentido de lo que dice. Lo que dice el insensato no lo entiende, y por eso prencisamente es insensato; no piensa en Dios, y su negación es un inequívoco, no sabe lo que se dice, y en eso consiste la insensatez. Si se piensa, en cambio, con plenitud lo que es Dios, se ve que no puede no existir. Por eso San Anselmo opone a la insensatez, la interioridad, la vueltaa sí mismo, según el ejemplo agustiniano. La entrada en sí mismo hace que el hombre, al encontrarse a sí propio, encuentre a Dios, a imagen y semejanza del cual está hecho. El argumento ontológico es, pues, una apelación al sentido íntimo, al fondo de la persona, y se funda concretamente en la negación del insensato. Este encuentro con Dios en la intimidad de la mente abre el cauce de interpretación del pensamiento medieval de la época siguiente. 

(1)San Anselmo nació en 1033 y murió en 1109. Era piamontés, de Aosta, y como miembro de la comunidad cristiana medieval, de la comunidad europea que se empezaba a formar, no limitó su vida y actividad a país e origen, sino que vivió, sobre todo en Francia y en Inglaterra. Es el primer gran filósofo medieval después del comienzo de Escoto Eriúgena. 
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