domingo, 23 de febrero de 2014

Filósofos medievales: Hugo de San Víctor



Hugo de San Víctor es el principal filósofos victorinos de la abadía agustina de San Víctor (Siglo XII). autor de una obra comprensiva y sintética, titulada De sacramentis, que es ya una Suma teológica, más completa y perfecta que el intento de Abelardo, el autor (algo más romántico si se me pernite) del que hemos hablado un poco más abajo. Hugo recomienda que se aprendan todas las ciencias, sagradas y profanas; cree que se apoyan y fortalecen mutuamente, y que todas son útiles. distingue cuatro ciencias: la ciencia teórica, investigadora de la verdad, la ciencia práctica o moral, la mecánica, saber de las actividades humanas, y la lógica, ciencia de la expresión y la discusión. Hugo recomienda especialmente el estudio de las siete artes liberales, el trivium y el quadrivium, y las considera inseparables.
En el problema de los universales y del conocimiento, Hugo de San Victor utiliza también la teoría de la abstracción, de ineludible orígen aristotélico,  antes de la de la gran influencia de Aristóteles en el siglo XIII. La historia del mundo le parece ordenada en torno a dos momentos capitales, la creación del mundo y su restauración mediante Cristo encarnado y los sacramentos; la obra de restauración es objeto principal de la Escritura; pero la creación es estudiada por las ciencias profanas. De este modo se unen para Hugo las dos clases de ciencias. La filosofía de Hugo está fuertemente teñida de agustinismo; afirma como primer conocimiento el de la existencia propia y el del alma, distinta del cuerpo. Es otra filosofía de la intimidad como, por otra parte, corresponde a su orientación mística ortodoxa.



lunes, 10 de febrero de 2014

Reflexión sobre educación, disertación y modos, un poco más

Algunas diferencias hay desde siempre entre nuestra vecina Francia y España (país que ahora ha descubierto todo en la vida). Recuerdo yo algunas cosas importantes y diferentes cuando llegué aquí, a la tierra de Balzac, cosas interesantes de usos y costumbres que me ha costado probablemente asumir –como buena madrileña- y que ahora contaré de aquella manera. Es que recuerdo que Madrid es de las regiones más egocéntricas y como tal podría decir más cateta que existe a admitir todo lo externo, allí todavía no perdonan a el que se va a otros lugares y menos aún en el fondo acoge a el que viene después de haberse ido y además a  quedarse después de haber aprendido más. A los madrileños no les gusta que se hable otra cosa que madrileño.
-¡Cómo y por qué se le ocurre a alguien dejar esa ciudad maravillosa! ¡qué se puede encontrar en otros lugares si allí hay de todo, hay teatros, hay cines…es la cocina de España. Dejarlo es traicionarlo, y los de allí te miran con desconfianza como a un apóstata que con nadie se entiende, salvo con otro apóstata que ha dejado Madrid porque piensa que en otros lugares también hay salarios, vida y educación. Madrid y otros muchas españas de España también, están para ir de vacaciones –esa es la opinión europea-  y con ella me quedo, sin duda.
Por esos mundos nos encontramos, por el mundo: renegados, y somos así como dijo Falla, españoles en el extranjero y extranjeros cuando vamos a nuestro país, sí, Madrid es un país.
Recuerdo yo cuando me criaban que Francia por aquel entonces era el país de la modernidad, un país descompuesto donde todo era libertinaje. Gratia cuenta ahora resulta que es al contrario, son los padres de afuera los que se cuestionan enviar a sus hijos a estudiar a Madrid, -hoy solo hablo de Madrid- por ser este un lugar de ocio especialmente preparado para ello donde no existe ni mucho menos el orden galo, ni lo querrán tener en la vida pues ya se han montado el Mundo del Ocio de Madrid en la política y en el turismo y cualquiera les apea del burro. Un estudiante educado en el extranjero llega a Madrid y lo primero que hace es agarrarse una melopea de no te menees compadre y a mi me da rabia esto. Me da rabia que alcaldes y demás se empeñen en vender ocio como sea y que estudiantes de otros países les encante Madrid por que se lo pasan muy bien y no porque les vayan a dar unos conocimientos únicos y exclusivos. El primer año en la Facultad de Informática del hijo de unos amigos que viven en Bruselas fue catástrófico, suspendió todo, un chaval que ya a los dieciocho años hablaba perfectamente cinco idiomas, es decir hablaba algo más que el inglés, lengua ésta que últimamente me repatea, tocaba dos instrumentos y lo hacía de forma normal. Lo del inglés y el aprendizaje compulsivo es ya otra obsesión española, fruto lógicamente de las políticas económicas y no culturales.
Como digo, otra de las cosas que me sorprendió de las tierras de Asterix, fue la Escuela y los profesores enseignantes o instructeurs, a diferencia de mi país madrileño, después de haber contemplado en la Facultad a muchos que se preparan para serlo y que no cogen un libro ni por equivocación… Un profesor que no lee no es ni será jamás un profesor. En Francia esta profesión privilegiada y desprestigiada como nunca, me pareció más natural, más vocacional, mejor pagado, más considerado mucho más y el acceso a la buena educación también doblemente mejorada y gratuita. Reservan a los mejores para ser maestros, aquí siempre se decía: el que vale, vale y el que no, a Magisterio. ¡mire usté si Galdós levantara la cabeza! He visto en la Escuela de Magisterio que esos que van pa maestros los muchos son bastante borriquitos y amor por la educación poco, poco.
-¡Por qué hay que pagar 500 euros de media por niño en septiembre para materiales! Pues que estudien con fotocopias y con libros móviles que pasan de unos a otros por años y no pasa nada, porque esos libros son cuidados por sus usuarios bajo pena de castigo si no lo hacen. La mentalidad de mi país es otra: ¡cómo se les ocurre castigar a mi niño porque no trate bien un libro de la comunidad! Yo puedo comprarle todos los que hagan falta, no tenemos que mendigar nada de nadie…y así queda la cosa. En España como hemos sido nuevos ricos ¡cómo reciclar algo qué dices! ahora al venir las vacas flacas han cambiado los tiempos para muchos que se reían de mi manera de pensar...ayayay.
En mi país se trabaja mucho, mal y tontamente…perdemos mucho tiempo en preparativos, en cafés, en paseitos…esto no resulta eficaz, en Francia se trabaja muchas menos horas y más efectivas, más intensas, por ello hay necesidad de tener vacaciones cada mes y medio, así es ¡quince días de vacaciones cada mes y medio de trabajo!, vacaciones de otoño, de Noël, de invierno y de primavera, después viene el verano. Cuatro días intensos de escuela y las mañanas de los sábados. Cuando cuento esto entre mis amigos y conocidos madrileños me miran con desconfianza, como diciendo ¡dónde está educando esta mujer a sus hijos! O cuando les digo que a los 6 años un niño francés aún no sabe leer o que las matemáticas se hacen de cabeza y es difícil encontrar a un niño de 7 años con divisiones interminables impropias de su formación y comprensión del universo. Todos y cada uno se inflan como pensando: mi niño lee desde los cuatro años, tiene muchos libros muy bonitos con pegatinas y le veo enfrentado a sus 7 u 8 años a unas operaciones matemáticas de horror, ¡pero todo va bien! Las estadísticas después demuestran que ese es el camino de no llegar a ninguna parte, que los niños odian las matemáticas porque no las comprenden, que no comprenden la lectura, imposible por ello que salgan lectores de adultos, que están cansados porque no duermen pues las costumbres de nuestro país español no obligan a acostarse a las 8 y media, por tanto son niños muy ruidosos e insoportables en su mayoría. Esto –recuerdo- no lo digo yo, es que hay estadísticas que lo demuestran. Hoy, en mi país madrileño o pagas un colegio para diferenciarte de los demás y encontrarte menos inmigrantes o entras en los subvencionados –que para muchos como son de curas se justifican bien consigo mismo-. En España se dan muchos conocimientos –a lo bestia diría yo- pero no se enseña en absoluto a pensar. Los enseñantes –Lázaro Carreter ha aconsejado en diversas ocasiones su desprecio por esta voz traducida del francés que tan mal define esta sagrada profesión-, los maestros mejor dicho, hoy, controlan y mucho de pedagogía de las matemáticas, pedagogía de ciencias, pedagogía de la pedagogía…didáctica de esto didáctica de lo otro, pero ni saben matemáticas ni saben pedagogía, solo dar mucho temario aunque este no signifique nada en la vida del estudiante que se forma y debe ser educado y animado a descubrir los estudios, la historia, en definitiva el conocimiento. Esa es una diferencia entre nuestros países en Francia se enseña el conocimiento y en España se informa.

Una forma de evaluar a los estudiantes en Francia –y esto es algo que hacen desde pequeños- es la disertation. Es una manera de exponer un tema, una idea, una tesis con unos planteamiento iniciales donde tienes que convencer al que lo lee del tema que vas a exponer. Esta prueba es el resultado de tener ideas claras, de haberse informado todo lo que se pueda y de aplicar tu inteligencia y opinión a todo lo que estás diciendo. Hay que elaborar para ello un plan a seguir, y muchas cosas más. Recuerdo yo el año pasado que mis estudiantes erasmus (categoría que sirve parece exclusivamente para pasarlo bien unos meses en otros países) estaban muertas de miedo y querían a toda costa que les cambiase la forma de examen, porque no estaban acostumbradas a ello, porque no sabían hacerlo. Yo les dije ¿para qué salen al exterior de su país? Ya lo había expuesto Quevedo que en nada mejora aquel que muda de país y no de hábitos y costumbres, o algo así. Tranquilos que de todas formas en Francia tampoco es oro todo lo que reluce, solo que encuentro a los profesores y maestros mucho más relajados –por los tiempos de descanso- mejor preparados y sabiendo muy bien lo que hacen. Aquí todavía castigan por llevar chiche a la clase y todo el mundo se habla de usted incluso entre estudiantes, y creo yo que no por ello están retrasados más al contrario, por ello son educados y respetuosos los unos con los otros, hay unos modos, en este sentido Madrid me parece salvaje y caníbal. 

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...