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Teólogos medievales, teólogos victorinos



El conocimiento de Dios y el del hombre se esclarecen mutuamente con Ricardo de San Víctor. Al hombre lo conocemos mediante la experiencia, y lo que en él hallamos nos sirbe de punto de apoyo para inferir -mutatis mutandis- algunas determinaciones del ente divino; y a la inversa, lo que el raciocinio nos enseña acerca de la Divinidad se aplica a conocer en su ser más profundo al hombre, imagen suya. Acaso Ricardo de San Víctor sea el filósofo que más técnica y agudamente ha usado este método intelectual que consiste en contemplar alternativamente, con los diversos medios adecuados la realidad divina y su imagen humana. Por esto, su De Trinitate es una de las aportaciones medievales más interesantes a la teología y a la antropología, al mismo tiempo. Ricardo de San Víctor, discípulo de Hugo de San Víctor, son los teólogos medievales llamados victorinos porque enseñaban en la Abadía de San Víctor en París. Él, reproduce y continúa con originalidad, el pensamiento de su maestro. Escribió un Liber excerptionum y el De Trinitate. Se ocupó de las pruebas de la existencia de Dios, rechazando las apriorísticas e insistiendo especialmente en la base sensible y de observación. En Ricardo se da también la unión estrecha entre la mística especulativa de Eckerhart. Ricardo, procedente de Escocia, fue prior de la abadía de 1162 a 1173, año de su muerte.
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