martes, 26 de agosto de 2014

pensadores medievales árabes: Algazel


El centro de creación intelectual de la filosofía árabe en la etapa Medieval (premedieval) se centró en Bagdag, y en el siglo IX constatamos la influencia de una primera gran figura, a la vez que Escoto Eriúgena en Occidente: Al Kindi.  (Kufa, actual Irak, 801 - Bagdad873). Al-Kindi trabajó en filosofía, astrología, astronomía, cosmología, química, lógica, matemática, música, medicina, física, psicología y meteorología. Hombre profundamente religioso, fue de los primeros que hicieron traducir al árabe la obra de Aristóteles, de quien recibió una profunda influencia al formular su propia obra filosófica. Sus trabajos tuvieron posteriormente gran impacto en Averroes. Elaboró una teoría de las categorías. A su influencia aristotélica se unía un profundo conocimiento de las matemáticas, la medicina, la geometría y otras disciplinas científicas. Ello, unido a su defensa del libre albedrío entre sus coetáneos, le llevó a considerar la necesidad de crear una doctrina filosófica capaz de agrupar los distintos conocimientos humanos. La Edad Media europea solo conoció muy pequeña parte de esta inmensa obra. Pero en cambio uno de sus escritos ha llegado a tener una importancia especial por tratar un tema que tuvo mucha repercusión en Europa: el problema del entendimiento.
En el siglo siguiente vive otro pensador más importante, muerto hacia el 950: Al Farabi; este hombre irá más allá de la traducción, comentando la obra de Aristóteles e introduciendo la teoría del intelecto agente, como forma separada de la materia, que había de tener tanta importancia en la filosofía musulmana, y la distinción entre la esencia y la existencia. Después aparece Avicena (Ibn Sin), que vivió del 980 al 1037. Este hombre fue un grandísimo filósofo, teólogo y uno de los médicos más famosos del mundo islámico y de toda la Edad Media. Tuvo una extraña precocidad, y su vida fue agitada y ocupada por cargos públicos y placeres, a pesar de lo cual dejó una copiosa obra. Su obra más importante, AlSifa (la Curación) es una Suma de su filosofía, de inspiración fuertemente aristotélica. También escribió AlNayat (la Salvación) y otros muchos tratados. El mundo árabe le conoce bien y no es de extrañar por tanto hallazgo e intelectualidad modernista.
En la Edad Media, e influyó mucho la llamada Metafísica de Avicena, de la que proceden gran parte de las ideas de los escolásticos cristianos. Avicena recogió la distinción entre esencia y existencia, que en sus manos adquirió gran importancia; introdujo la noción de intencionalidad, tan fecunda en nuestro tiempo, y dejó una huella hondísima en toda la filosofía posterior, muy particularmente en Santo Tomás.
Frente a este grupo de filosofías aparece entre los árabes un movimiento teológico ortodoxo, enlazado con la mística del sufismo, influido fuertemente por el cristianismo y por corrientes indias neoplatónicas. 
El más importante de estos teólogos es Algazei, autor de dos libros titulados La destrucción de los filósofos y La renovación de las ciencias religiosas. Algazel es un místico ortodoxo, no panteísta, a diferencia de otros árabes que aceptan las teorías de la emanación. Aparte de una defensa del islam en cuarenta libros llamada Prueba del islam, escribió con finalidad antifilosófica un tratado en dos partes: Las intenciones de los filósofos, parte expositiva, y La incoherencia de los filósofos, parte crítica, en la que rebate sus afirmaciones; como el Occidente latino sólo conoció la primera parte, Maqasid al falasifa traducida por Domingo Gundisalvo como una de las aportaciones de la llamada Escuela de Traductores de Toledo, se transmitió el error de considerarlo uno de los principales discípulos de Avicena y fue considerado en Europa como un filósofo antes que como un teólogo. En cambio, Averroes le critica en su obra titulada Incoherencia de la incoherencia, que en latín se conoció como Destrucción de la destrucción.
Algazel Abū āmid Muammad ibn Muammad at-Tūsī al-Ghazālī, en árabe أَبُو حَامِد الغَزَالِيّ, latinizado como Algazael (Ghazaleh, Irán, 1058 - Tus, Irán, 19 de diciembre de 1111), sirvió como transmisor de la obra de Aristóteles y comentarista de sus seguidores musulmanes Avicena y Alfarabi. Aunque estudió los postulados racionalistas, llegó al convencimiento de la ineficacia de la razón como herramienta de conocimiento o de comunicación con Dios; eso le hizo llegar a postulados místicos y a abrazar el sufismo durante diez años. Sus obras principales son, aparte de La destrucción de los filósofos tan criticada por Averroes, sobre todo Revivificación de las ciencias religiosas. Rechaza la eternidad del mundo como herética, subordinando la filosofía a la teología: al lado del conocimiento ordinario, fruto de los sentidos, coloca un conocimiento intuitivo fruto de la ascética y la fe. Su moral, aunque fundada en El Corán, acusa influencias griegas y cristianas. Criticó duramente las doctrinas racionalistas de Alfarabi. Se cree que más tarde, regreso a sus postulados de principio que otorgaban un papel central a la razón como herramienta del conocimiento humano, ejerciendo de nuevo el magisterio. Escribió también una autobiografía titulada El que libra del error, donde expone su itinerario espiritual, de la que hay traducción moderna (Confesiones: El salvador del error, introducción y notas de Emilio Tornero, Madrid: Alianza Editorial, 1989).
Algazel fue el teólogo que inspiró a los Almohades, pero no a los Almorávides, y así, a comienzos del siglo XII, el emir almorávide Alí ben Yúsuf ordenó, aconsejado por ciertos alfaquíes, que se quemaran las obras del teólogo Algazel.

Bibl: Guerrero, Ramón. (1985). El pensamiento filosófico árabe. Madrid. Cincel, D.L. ISBN 84-7046-403-5.
Ferrater Mora, J. (1984). Diccionario de Filosofía (4 tomos). Barcelona. Alianza Diccionarios. ISBN 84-206-5299-7.


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