jueves, 11 de septiembre de 2014

Entre Mozart y Elvis va el asunto


Como convivo con músicos por razones que ahora no vienen al caso, el otro día hablando con uno de ellos me di cuenta de que efectivamente tiene que correr el que lo tiene que hacer y nada más. Correr en la vida está bien solo que depende de la persona, el tiempo, todo aquello que  hace ser o estar en esta vida.  Firmando libros en una de las últimas presentaciones, osea hace un mes y con mi poemario me hacía gracia a mi misma pues según firmaba pensaba ¿será este el último libro que firme? ¡ostrassss Manolo! ¿y si casco hoy mismo? Estas cosas ya saben que pasan bastante en mi mente surrealista.


Bueno, pues siempre me podrán enterrar con mis libros -me dije- que es justo lo que quiero y creo que para lo que estoy en esta vida. Entonces, me entraron unas prisas locas por escribir y escribir, por hacer mucha obra, por tener más libros que el vecino...claro, ni soy Mozart ni soy Elvis. 
En ocasiones hay algunas personas o mejor dicho, hay algún talento de ciertas personas que están treinta o cuarenta cabezas por encima de los demás. Es lícito reconocer cuando alguien es mejor que uno. Era normal que Mozart muriera tan pronto como también era normal que Elvis lo hiciera, ya lo había anunciado muchas veces. Luego están las personas que con su categoría humana también se ponen por delante de los demás, esto es para otro día, pero ahora, me refiero al talento, a la obra que uno deja en este mundo. Puedo decir sin temor que Elvis ha estado presente y mucho en mi vida y no me van a negar que el hombre tenía una belleza fuera de lo normal, ¡hasta en eso! Mozart, aunque tengo uno en mi casa, no es de los compositores que más escuche yo, pero, reconozco su modernidad, su melodía, su innovación, otros clásicos están más presentes, los que me conocen saben mi pasión por Shostakovich...
Mozart fue un genio, pero fue un genio en su obra por que de su persona nada sabemos y quizá mejor así. De Elvis, -en mi vida he visto una sonrisa mejor- todo lo imagino e imagino lo que más me gusta, lo idealizo y no me importa porque idealizar también está bien ¡qué haríamos los escritores! Creo que Elvis representa esa imagen del amor, ese fantasma del amor que a todos nos persigue quieras o no con una idea inalcanzable, ¡nos pensamos enamorados tantas veces! Anda que no da para equivocarse. Yo prefiero hacerlo de un muerto que está vivo y lo está (The wonder of you) porque me ha acompañado en esta vida abrazándome muchas veces.
Mis libros, creo que no son inalcanzables, para nada, yo, puede que sí, yo tampoco me alcanzo muchas veces, la cabeza va tan rápido...
Cuando dedico un libro lo hago como si éste fuera el último. Bueno, este es para ti.


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