lunes, 27 de abril de 2015

Causalidad y ocasionalismo



En general se entiende por causalidad el origen, el principio o la ley en virtud de los cuales se producen efectos; dicho de otra forma, puede considerarse que la causalidad es la relación existente entre causa y efecto.

Según Malebranche (1638-1715) solamente Dios era capaz de crear y, por tanto, de causar en sentido estricto. De este modo, las que llamamos causas no son más que ocasiones -o causas ocasiones- para la intervención siempre creadora de Dios. Dios toma las relaciones entre las cosas del mundo material o entre el alma y el cuerpo del ser humano como ocasiones para ejercer su voluntad. En resumen, para este filósofo, la relación entre el alma y el cuerpo y los vínculos existentes entre todas las cosas eran establecidas por el Creador, que las tomaba como ocasiones para realizar su divina voluntad y determinar la eternidad, inmutabilidad y validez universal de las mismas. 
Al examinar la relación entre dos eventos cualesquiera de la naturaleza, el hombre no logra descubrir una conexión necesaria. Sin embargo, era en la relación entre Dios y el mundo -entre lo finito y lo infinito- donde residía, dijo el filósofo, el requisito de necesidad lógica que buscó inútilmente en las relaciones causales naturales. Si Dios es infinito y omnipotente, necesariamente se deduce que puede producir cualquier efecto. Nada existe u ocurre en la naturaleza si Dios no lo ah dispuesto de ese modo. El único agente causal propiamente dicho es él y ningún ser creado y finito posee la capacidad de producir cambios en otros seres. Si se acepta, por tanto, que Dios es el creador y todopoderoso, la única conclusión a la que se llega es que Este es la única causa verdadera de todo lo que ocurre. 
Malebranche puso un ejemplo para intentar explicar estas ideas típicas del ocasionalismo: "No es el hecho de poner la mano sobre el fuego lo que produce la sensación de calor, sino que esta proximidad es la ocasión para Dios actúe produciendo dolor". 
El ocasionalismo surgió de la necesidad de exolicar la naturaleza delas relaciones causa-efecto, de manera que se incluyera en una única teoría la relación causal entre un Dios trascendente y el mundo, la transmisión de movimiento entre los objetos de la naturaleza y las relaciones entre el cuerpo y el alma. En estas diferentes clases de relaciones causales hay que tener en cuenta otro factor importante: la geometría. Esta ciencia -que fue el modelo de conocimiento en los racionalistas- supone principios evidentes y conexiones lógicas y necesarias entre las premisas y las conclusiones. La nueva ciencia pretendía estudiar los fenómenos naturales con rigor matemático y buscaba en la relación de causa-efecto la misma necesidad lógica que se encontraba en la geometría. Para Malebranche el ocasionalismo no fue motivo para fundamentar una arbitrariedad de Dios en las sucesiones de fenómenos, sino que la Divinidad en su acción causal seguía un orden -por ella fijado- que posibilitaba la determinación de la presencia de leyes naturales y, por tanto la la construcción de las ciencias. 
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