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Epicuro o la Ética



La ética constituye la parte más importante de la filosofía epicúrea, tan de moda aunque parezca increíble en la actualidad. Epicuro dijo que el canon para estimar el bien y el mal son los sentimientos de placer y dolor: "todo bien y todo mal residen en la sensación". Si esto es así,la finalidad de la vida (no únicamente del hombre sino también del resto de seres vivos) reside en la búsqueda del placer, pues en él se encuentra la felicidad, objetivo último de nuestra existencia. El placer del que habla el filósofo consiste en la satisfacción equilibrada de las necesidades del cuerpo y también, y fundamentalmente, en la serenidad del espíritu, en una sensación general de bienestar, de dicha, que consiste, en última instancia, en la ausencia de dolor y de inquietudes, de perturbaciones: es la ataraxia (o impertubabilidad, serenidad) de la verdadera felicidad. Es por ello por lo que la sabiduría consiste no tanto en buscar los goces como en evitar el dolor, en obtener placer con la menor cantidad posible de padecimiento. Pero para ello, para alcanzar esta sabiduría, se ha de disponer de algunas herramientas, de alguna técnica que nos aclare el camino, pues en la vida las cosas nunca se presentan separadas en buenas y malas y es preciso muchas veces saber distinguir el heno de la paja. El análisis atento de los deseos nos conducirá a rehuir algunos de ellos, no porque sean moralmente malos, sino porque su satisfacción nos acarrearía dolor e incomodidad, algo que el sabio debe evitar, como hemos mencionado. Para vivir en la senda que ha de conducirnos a la ataraxia es preciso recorrer el camino de la medida y de la prudencia. El entendimiento libera al sabio de falsas convicciones e ideas y ello lo conduce a un estado de independencia y de autocontrol, de autarquía, indispensable para alcanzar la felicidad. Y para todo ello Epicuro aconsejó al individuo (pues la ética epicúrea es netamente individualista) una serie de pautas que seguir, como alejarse de aquellas actividades que perturban el espíritu, como la política, fuente de luchas (vive en privado, dijo el filósofo) y dedicarse a aquellas que proporcionan bienestar. Entre ellas cabe destacar la amistad, a la que los epicúreos daban mucha importancia. 

                                      
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