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La alegría, según Spinoza



En el tratado sobre la Ética, Spinoza examinó las emociones y las pasiones del ser humano. Dado que éste no es una sustancia en sí misma sino un modo de la Sustancia Infinita, como tal pertenece a la Naturaleza y busca en consecuencia no únicamente el conocimiento científico, sino la felicidad. En esta búsqueda actúa uno de los niveles del conocimiento (amor intelectual, amor a Dios) concretamente el que hace referencia al conocimiento sensible y a la imaginación. Es precisamente la imaginación la que produce ilusiones y emociones y dado que éstas últimas distraen y oscurecen la visión intelectual del todo, el ser humano debe superarlas; para conseguirlo, sin embargo, ha de vencer antes la imaginación. La existencia de ilusiones y pasiones se explica por "el esfuerzo que todas las cosas realizan para mantenerse en el ser". En el hombre, este esfuerzo es deseo cuando se refiere al cuerpo y voluntad cuando alude a la mente. Según Spinoza, las dos pasiones básicas -derivan todas las demás- eran la alegría y la tristeza, emociones que se sentían cuando el ser humano era consciente de su satisfacción o insatisfacción con respecto a su esfuerzo de superarlas.
El filósofo holandés creía que las pasiones eran naturales y que el hombre, a menudo, se mostraba pasivo ante ellas. Spinoza afirmó que como consecuencia de este comportamiento pasivo el ser humano era un esclavo de las emociones y de las pasiones. Puesto que el filósofo pretendía que el hombre se encaminara hacia su perfección, es decir, hacia su capacidad de actuar con libertad, propuso que éste se librara definitivamente de las pasiones. El ser humano debía procurar que la razón fuera la única guía de su proceder y la que garantizara en definitiva que pudiera actuar libremente. Para Spinoza la libertad era la "contemplación intelectual de Dios" o "el amor intelectual"; llegado a este punto, el hombre descubre el orden geométrico y necesario que se desprende de la Sustancia Infinita. Aquí radica la auténtica felicidad y por tanto, la verdadera alegría. 



                                                  


La Casa de Spinoza, hoy conservado Museo. El museo Casa de Spinoza se encuentra en Rijnsburg, Spinozalaan 29 en La Haya.



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