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El concepto Persona (πρόσωπο)





La Biblia no tiene término propio para la idea de persona, a no ser que se dé tal sentido a la palabra griega (πρόσωπο)  de Corintios 2, I, II. Los escritores sagrados suelen usar otra palabra, como rostro (Sam 2 17; 11 en Is 3, 15 panim, (cara) equivale a persona; y conceden tal importancia a la persona de Dios que la persona humana aparece en cierto modo como desvalorizada Jer 10:23; is 13:3. Sin embargo, cuando se examinan de cerca las relaciones entre las personas individualmente consideradas y la comunidad religiosa a la que esas persona pertenecen se comprende mejor el pensamiento bíblico en orden a la dignidad de la persona humana. entonces se ve, efectivamente, cómo el concepto de persona está en la base misma de las enseñanzas bíblicas sobre la retribución y la vida del más allá. 
Críticos del siglo XIX, fundándose en la hipótesis de la evolución religiosa de Israel, pretendieron que antiguamente los israelitas ignoraban en absoluto el carácter individual de la religión, por lo que las relaciones individuales entre Dios y la persona humana no aparecen formuladas sino después del destierro por Jeremías y Ezequiel. Wellhausen en su momento resumió así en forma lapidaria, esta hipótesis: "La persona humana se sentía aplastada por la rueda de la historia; no tenía otro remedio que someterse, sin esperanza de posible evasión. Su recompensa única era el mayor bienestar del pueblo". Pero aunque muchos aceptaran semejante tesis,pronto se dibujó una fuerte reacción contra esta idea demasiado unilateral. Contra el "dogma bien entendido" de que la importancia de la persona humana en la religión sólo era una adquisición reciente, se puede demostrar que las más antiguas tradiciones religiosas tenían realmente muy en cuenta la persona humana individual.
Sin embargo hay que reconocer  que la persona individual estaba estrechamente ligada a la colectividad del pueblo escogido. Pruebas de ello se encuentran en los castigos colectivos, inflingidos en virtud del principio inmutable de la retribución (Exodo 20:5, Núm 14:19, Dt 5:9, Lev 20:5) o en nombre de las leyes sobre la venganza de la sangre. También la recompensa es colectiva (Gén 7:1, Jueces 1:25) Esta solidaridad en el castigo y en el premio vale para todos los miembros de una familia, ara todos los que viven en una misma ciudad, para todos los habitantes de una región, y aun para todos los miembros de la nación. 
para determinar, por tanto, la relación entre le clan (entidad que en la época antigua tenía lazos morales en mayor grado de los de mera consanguinidad) y las personas individuales, algunos acuden, desde hace una veintena de años, a la idea de"personalidad colectiva". Según esta idea, todo un grupo o clan, con sus miembros ya difuntos y aun con los que están por nacer, puede actuar como una sola persona de forma que cualquiera de sus miembros puede considerarse como intérprete y representante del grupo. Realmente aunque esta idea de la "personalidad colectiva"contienen elementos aplicables al Antiguo Testamento, la presencia espiritual de algún antepasado, parece, sin embargo, demasiado primitiva para que pueda ser aplicada a este propósito. Y de odas formas, habría que insistir mucho más en el valor representativo de la persona y mucho menos en la pretendida absorción de las personas en la comunidad religiosa. 
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