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SEGUNDO VIAJE: CICLO DE GRECIA (15,36-18,22) Segundo viaje misionero (49-52 d.C.): Hechos 15:36-18:21 (primera parte)


                                                        


 A manera de resumen podríamos decir que este segundo viaje Pablo lo hizo de los años 49 al 52. En este recorrido encuentra menos reacciones violentas que en el viaje anterior, pero estas no faltan y son bastante graves. Visita las iglesias que fundó en el primer viaje y se propone seguir predicando por Asia Menor pero un mensaje del cielo se lo impide y le manda que vaya a Europa a predicar. Se encuentra con dos colaboradores: el evangelista San Lucas (a quien llama "médico amadísimo") y Timoteo, que será su más fiel secretario y servidor, y a quien escribirá después dos cartas que se han hecho famosas.
La primera ciudad de Macedonia que visitó fue Filipos (en sueños oyó que alguien le pedía ayuda y que fuera a Macedonia – Hechos, 16, 6-10-).
Allí curó a una chica que adivinaba el futuro. Al acabárseles el negocio a los que cobraban por cada adivinación, estos atacaron contra Pablo y su compañero Silas y les dieron una feroz paliza. Pero en la cárcel a donde los llevaron, lograron convertir y bautizar al carcelero y a toda su familia (Hechos 16, 16-34)
Pablo guardó siempre un gran cariño hacia los habitantes de Filipos y a ellos dirigió después una de sus más cariñosas cartas, la Epístola a los Filipenses.
Después fue a la ciudad de Atenas, que era muy famosa por su cultura y por sus filósofos. Allí predicó, aunque mucha gente se rió de él por hablar de que Cristo había resucitado, convirtió a varias personas.
Luego fue a Corinto un importante puerto de comerciantes. Allí pasó un año y medio predicando, logrando un gran número de conversiones. De aquí saldrán las cartas a los corintios.

 Es este el Segundo Viaje Misionero (Hechos 15:36-18:22) donde después de otra estadía en Antioquia y habiendo fundando ahí una iglesia, Pablo estaba listo para hacer otro viaje misionero. Le pidió a Bernabé que lo acompañara, visitando de nuevo a las iglesias de su primer viaje misionero. Sin embargo ocurrió un desacuerdo que causó su separación. Pero Dios convirtió este desacuerdo en algo positivo, porque ahora había dos equipos misioneros.

Bernabé se fue a Chipre, y Pablo se fue con Silas a Asia Menor.

Providencialmente, Dios redirigió a Pablo y Silas a Grecia, llevando el Evangelio a Europa. En Filipos, el equipo misionero fue golpeado y encarcelado. Regocijándose de sufrir por Cristo, ellos cantaban en la cárcel. De repente, Dios causó un terremoto que abrió las puertas de la celda y los liberó de sus cadenas. El asombrado carcelero y su familia creyeron en Cristo, pero los oficiales gubernamentales les rogaron que se fueran.

Viajando hasta Atenas, Pablo predicaba a una inquisitiva audiencia en la Colina de Marte. Él proclamaba al único y verdadero Dios a quien ellos podían conocer y adorar sin ídolos hechos por el hombre. Nuevamente, algunos se rehusaron y algunos creyeron.

Pablo les enseñó a aquellos que creyeron en Cristo y los estableció en iglesias. Durante este segundo viaje misionero, Pablo hizo muchos discípulos de varias procedencias: un joven llamado Timoteo, una mujer de negocios llamada Lidia[1], y una pareja llamados Aquila y Priscila.

2.1. Separación de Pablo y Bernabé (15.36-39)
 Comienza este viaje con una discusión entre Pablo y Bernabé sobre la conveniencia de la compañía de Juan Marcos (parecen referirse al mismo Juan que les había acompañado a partir de Salamina, abandonando su compañía en Perge) Este hecho, a la postre, provocará la separación de los dos Apóstoles, siendo Pablo acompañado en su nuevo  periplo por Silas y Bernabé por el citado Marcos.
Este segundo viaje misional  estará dedicado al fortalecimiento y estructuración de aquellas comunidades que ya habían sido fundadas por Pablo en el anterior viaje.
2.2. Asia Menor : Timoteo (15,40-16,10)
 Recorrido: parten de Antioquía , recorriendo la península de Anatolia, visitando aquellas comunidades que ya habían fundado con anterioridad. En primer lugar atraviesan Derbe y después encaminan sus pasos hacia Listra. Más tarde siguen recorrido por la región de Galacia del Sur, atravesando Misia y bajando hasta Tróade; finalmente, inquiridos por el Espíritu se dirigen  hacia la región de Macedonia.
     En Listra tiene lugar la elección de un cristiano piadoso llamado Timoteo como acompañante de las siguientes etapas de este segundo viaje. Esta elección viene enmarcada en el curiosos episodio de la circuncisión de Timoteo; suceso de difícil interpretación teológica, debido a las posiciones que Pablo mantenía con respecto a la ley y las costumbres judías (aunque las cartas paulinas pueden introducir algún criterio de conveniencia con respecto a esta cuestión de la circuncisión en la actuación paulina).
El segundo hecho resaltable en este relato es la insistencia de Lucas en aclarar al lector, de una manera expresa, la unidad de toda la Iglesia . Esta se encuentra representada en “conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando…….las decisiones tomadas por los Apóstoles y presbíteros en Jerusalén. En tercer lugar nos encontramos  con la intervención del Espíritu, que dirige sus pasos lejos de  Asía con dirección a las ciudades de Macedonia.
Timoteo, que es circuncidado  y acompañará a Pablo en este ciclo viajero, siendo uno de los discípulos más fieles del Apóstol de los gentiles. También existe una referencia a los judíos, numerosos por aquellos lares, que hicieron conveniente la circuncisión de Timoteo.


                                                      


[1] Esta mujer y su casa estuvieron entre las primeras personas de Europa que aceptaron el cristianismo como resultado de la labor del apóstol Pablo en Filipos alrededor del año 50 E.C. Procedía de la ciudad de Tiatira (Asia Menor), conocida por su industria del tinte. Más tarde, en Filipos (Macedonia), Lidia vendía púrpura (que podía referirse tanto al tinte como a las prendas de vestir y tejidos ya teñidos). Parece ser que era cabeza de su casa —que incluiría esclavos y siervos—, en cuyo caso posiblemente fuese viuda o soltera. (Hechos 16:14, 15.)
Lidia era “adoradora de Dios”, probablemente una prosélita judía. Debido quizás a que había pocos judíos en Filipos y no tenían sinagoga, ella y otras mujeres devotas se reunían los sábados junto a un río, a las afueras de la ciudad. Cuando el apóstol Pablo predicó a estas mujeres, Lidia escuchó atentamente. Después de haber sido bautizada junto con los de su casa, les rogó a Pablo y a sus compañeros que se quedasen con ella, diciendo: “Si ustedes me han juzgado fiel a Jehová, entren en mi casa y quédense”. Ellos no pudieron rechazar este sincero ofrecimiento de hospitalidad. Lucas, compañero de viaje de Pablo y escritor de Hechos, añade: “Sencillamente nos obligó a aceptar”. (Hechos 16:11-15.)
Más tarde, Pablo y Silas fueron de nuevo a la casa de Lidia una vez que se les liberó de la prisión. Allí animaron a los hermanos y luego partieron de Filipos. (Hechos 16:36-40.)
Quizás debido en parte a la hospitalidad de Lidia, Pablo escribió a los filipenses: “Siempre doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes en todo ruego mío por todos ustedes, mientras ofrezco mi ruego con gozo, por causa de la contribución que ustedes han hecho a las buenas nuevas desde el primer día hasta este momento”. (Flp 1:3-5.)


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