martes, 6 de octubre de 2015

CUARTO VIAJE: CICLO DE ROMA (27,1-28,28): El viaje de la cautividad

 
En su cuarto viaje a Jerusalén, los judíos promovieron contra él una fuerte persecución y estuvieron a punto de darle una paliza. Los soldados del ejército romano apenas lograron sacarlo con vida de entre la multitud enfurecida. Entonces cuarenta judíos juraron que no comerían ni beberían mientras no lograran matar a Pablo. Al saber la hermana de él esta grave noticia, mandó un sobrino a que se la contara. Entonces Pablo avisó al comandante del ejército, y de noche, en medio de un batallón de caballería y otro de infantería, lo sacaron de Jerusalén y lo llevaron a Cesarea. Allá estuvo preso por dos años, pero permitían que sus discípulos fueran a visitarlo (Hechos 21, 27-40).
Al darse cuenta Pablo de que los judíos pedían que lo llevaran a Jerusalén para juzgarlo (para poder matarlo por el camino), pidió ser juzgado en Roma, y el gobernante aceptó su petición. (Hechos 23, 1-31). Y en un barco comercial fue enviado, custodiado por 40 soldados. Y sucedió que en la travesía estalló una espantosa tormenta y el barco se hundió. Pero Jesucristo le anunció a Pablo que por el amor que le tenía a su muy estimado Apóstol no permitiría que ninguno de los viajeros del barco se ahogase. Y así sucedió. Lograron llegar a la Isla de Creta y allí salvaron sus vidas del naufragio.Al fin llegaron a Roma, donde esperaban a Pablo con gran entusiasmo los cristianos. En esa ciudad  estuvo dos años preso (casa por cárcel) con un centinela en la puerta. Y los cristianos y los judíos iban frecuentemente a charlar con él, y aprovechaba toda ocasión que se le presentara para hablar de Cristo y conseguirle más y más seguidores.
Cuando estalló la persecución de Nerón, éste mandó matar al gran Apóstol, cortándole la cabeza. Dicen que sucedió el martirio en el sitio llamado las Tres Fuentes (Tre Fontana) (y una antigua tradición cuenta que al caer la cabeza de Pablo por el suelo, dio tres golpes y que en cada sitio donde la cabeza golpeó el suelo, brotó una fuente de agua).
 4.1. de Cesarea a Creta (27,1-13)
Parten del puerto de Cesarea Marítima, arribando  en una jornada   al puerto de Sidón; desde esta ciudad , donde permanecen varios días, se dirigen  costeando entre Chipre y Cilicia hasta Mira; esta travesía dura unos quince días. Desde Mira reemprenden viaje hacia Creta, arribando en el puerto de Lasea (Puerto Hermoso). Presuntamente, debido a las condiciones meteorológicas, se disponían a pasar la invernada en este enclave, pero alrededor del 6 de octubre reemprenden viaje con  la intención de llegar al puerto de Fenice, pensando que éste sería mejor lugar para pasar la invernada.
Pablo es embarcado junto a otros prisioneros rumbo a Italia. En la escala en Sidón se le permite visitar a sus amigos y ser atendido por ellos. Después de quince días de navegación llegan a Mira, y allí toman una nave alejandrina, llegando finalmente a Puerto Bonito (Creta) El centurión Julio, a pesar de las advertencias del Apóstol, avezado en estas lides, toma la decisión de partir, tomando en consideración la opinión del piloto y el patrón partidarios de invernar en el puerto de Fenice, al parecer mejor preparado para pasar allí el invierno. Aprovechando un ligero viento del sur  zarpan hacia Fenice.

 4.2. La tempestad (27,14-38)
El barco en que se encuentra Pablo costeando frente a Creta es sorprendido por un viento huracanado procedente de la isla, como consecuencia de este viento son empujados frente a un islote llamado Cirte. A la deriva, fuera de su ruta  intentan no chocar contra las rocas de la costa por medio de distintos procedimientos.
La tempestad provoca la deriva del barco. Éste permanece a merced de la tempestad mientras ésta continúa durante varios días. La tripulación del navío intenta por todos los medios mantenerlo a flote, pero al prolongarse el temporal, con el paso de los días cunde el desánimo. Pablo en todo momento intenta que sus acompañantes mantengan la calma  y coman, ya que estuvieron varios días sin comer. De este modo, el Apóstol promete a la tripulación que ha intercedido por ellos ante el  Espíritu, y no deben temer nada , ya que ninguno de ellos perderá la vida en este lance. La tripulación, en medio del Adriático decide sondear la profundidad del mar, pero observan que es escasa y deciden anclar la nave de todas las formas posibles, evitando, de esta manera, chocar contra los escollos de la costa. Los tripulantes intentan escapar de l barco arriando un bote, pero Pablo sabedor de la necesidad de todos para salvarse indica al centurión el particular, procediendo el centurión a cortar las amarras del bote. Finalmente, el Apóstol se dirige a sus acompañantes indicándoles la necesidad de no seguir por más tiempo en ayunas si es qué pretenden salvarse. El mismo toma pan, y después de dar gracias procede a comerlo y partirlo. Todos los demás le imitan de inmediato.
4.3. El naufragio (27,39-44)
Finalmente divisan una ensenada con una playa frente a las costas de Malta. Al divisar la ensenada, deciden lanzar la nave hacia ella. Entre dos bancos de tierra la nave naufraga , siendo desmembrada por la fuerza del oleaje. Los soldados deciden matar a los prisioneros, pero el centurión, queriendo salvar la vida de Pablo sé lo prohibe. Julio da órdenes para que el abandono del barco se realice de una manera ordenada: primero los que sepan nadar y después los que no sepan ayudados de tablas. Al final todos logran ponerse a salvo, tal y como les había prometido el Apóstol. En este episodio aparece un cierto protagonismo de los soldados que intentan matar a los prisioneros para que no escapen.
4.4.En la isla de Malta (28,1-10)
Una vez a salvo descubren que se encuentran en la isla de Malta. Nos encontramos con el episodio de la mordedura de la víbora. El Apóstol  es mordido por una víbora que se encuentra entre la rama. De inmediato los nativos de la isla interpretan el hecho como un signo desfavorable para Pablo, pero al no sufrir daño alguno los nativos cambian  de opinión. Los náufragos son atendidos por el principal de la isla. En este marco se introduce un relato de curaciones mediante la oración y la imposición de manos. Finalmente, parten de la isla con toda clase de parabienes de sus habitantes (provisiones etc). Los nativos de la isla y el principal del lugar, además del padre de este que es objeto de la curación a través del Espíritu.

4.5. Llegada a Roma (28,11-16)
La navegación se reanuda , embarcando en una nave alejandrina. Llegan a Siracusa, capital de Sicilia. Desde allí costeando llegan al puerto de Pozzuoli y, desde este lugar por tierra hasta Roma.
En Siracusa permanecen tres días, en Pozzuoli una semana en compañía de hermanos. Finalmente, en Roma son recibidos por cristianos de esta ciudad, sabedores de que Pablo llegaba a la misma. La situación de arresto del  Apóstol entraña una cierta ambigüedad: de un lado se afirma que éste se encontraba vigilado en una casa particular por un custodio, pero de otro se afirma más adelante que Pablo gozaba de cierta autonomía para realizar sus tareas pastorales.



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