lunes, 26 de octubre de 2015

¿Isaías escribió Isaías?




Hay una creencia entre los eruditos bíblicos que el libro de Isaías fue escrito por más de una persona. (de esta cuestión hablaremos en otro texto)  Los eruditos suponen que la escritura original incluyó los capítulos 1 a 35; los capítulos 36 a 39, llamados “los capítulos históricos” fueron añadidos como un apéndice histórico por causa de la prominencia de Isaías durante el reinado de Ezequías. Los capítulos 40 al 66, según los eruditos, debieron haber sido escritos mucho más tarde, casi al final del cautiverio babilónico por una o varias personas. Evidencia citada por múltiples autores incluye el punto de vista del escritor o escritores durante el exilio babilónico—hablando y estando entre los Judíos en exilio. Ellos declaran que el punto de vista de cada profeta del Antiguo Testamento, no importa cuán lejos en el futuro podían ver, siempre se basa en su propia época, y sus palabras son para la amonestación o estímulo de aquellos que viven en ella.[3] ¿Cómo podía Isaías haber sabido el nombre del rey persa, Ciro, que permitiría a los exiliados a volver a Jerusalén? ellos discuten retóricamente. Considere Isaías 44:28: “El que dice de Ciro: Es mi pastor y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir de Jerusalén: Sea edificada; y del templo: Sea fundado”.[4]
Otras líneas de evidencia citadas incluyen variaciones en el estilo y el tema que distinguen los capítulos posteriores. Por ejemplo, las palabras o expresiones en el hebreo original que son características de los capítulos 1 a 39, pero ausentes de los capítulos posteriores, incluyen “el Señor Jehová de los ejércitos”;[5] Jehová “exaltado” o “siendo exaltado”;[6] “la gloria” de una nación;[7] la mano de Jehová “extendida” en juicio;[8] “cabeza y cola, rama y caña”[9] usado figurativamente; y la palabra muy característica “el remanente” (o, “los remanentes”).[10], [11] Las palabras o expresiones en el hebreo original que son características de los capítulos 40 a 66, pero ausentes de los capítulos anteriores, incluyen “toda carne”;[12] “como nada”;[13] “levantarse”, o “alza los ojos”;[14] “escoger”;[15] “alabanza” en forma de verbo o nombre;[16] “lo que ha de venir”;[17] “salirse a luz” o “brotarse”;[18] “arrodillarse” o “postrarse”;[19] “prorrumpirse en alabanza”;[20] la “santa ciudad”;[21] “ser vestido”;[22] referencia frecuente a los “hijos de Sión”;[23] y expresiones de Jehová que incluyen las palabras “yo soy”.[24] Otras frases comunes a ambas partes anteriores y posteriores del libro se explican como la “influencia de las profecías de Isaías sobre el autor [o autores] de los capítulos 40 a 66”.[25]
Aún otras líneas de evidencia citadas por los eruditos bíblicos en apoyo de esta hipótesis incluyen diferencias de ideas y doctrinas fundamentales y el manejo muy distinto de profecías Mesiánicas.[26]

¿Qué podemos decir de estas afirmaciones? La respuesta más sencilla es que se le mostró a Isaías el profeta toda la existencia humana, y entonces él escribió en clave lo que vio, para ser comprendido separadamente por los pueblos en dispensaciones diferentes en épocas diferentes del mundo. No sólo habló a los judíos de su propio tiempo; también se dirigió a aquellos que vivieron al final del cautiverio babilónico y en la época de Cristo, y a los judíos y gentiles por igual que vivirían en los últimos días. La estructura fundamental del libro entero de Isaías, oculta su mensaje a los que no ven la estructura y revela su mensaje a los que la ven, proporcionando un gran escollo para los eruditos. 
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