martes, 22 de diciembre de 2015

¿Miedo



El miedo a morir ha sido –podríamos decir sin equivocarnos- la obsesión más grande del ser humano desde su aparición en la tierra. En nuestra tradición cultural y religiosa ya desde Adán, primer hombre, la muerte fue la razón que cambiaría su condición de seres inmortales en continua perfección, su condición de seres celestiales a hombres terrenales. La muerte a partir de ese momento tendría un protagonismo absoluto y su elección dentro del contexto de libre albedrío que les llevó a revelarse en contra de Dios, llevó consigo la posibilidad de elegir el bien y el mal, y junto a ello serían mortales, la muerte llegaría o en un momento o en otro. Tener conocimiento de los grandes secretos de la vida y la capacidad de poder elegir a partir de ese momento se traduce en una nueva vida, el nuevo sistema elegido por aquellos seres puros celestiales que vivían en un paraíso pero que al no conformarse con eso y querer ser dioses, jugaron su papel, el ser Dios quiere decir que seremos somos dueños de nuestras decisiones y quiere decir que el conocimiento vendrá por controlar y conocer el bien y el mal. La muerte conllevaba el sentimiento intrínseco del miedo. Ya no soy inmortal pero en la elección terrenal de no serlo también tendré otras experiencias –se diría Adán- y el miedo se une a esta nueva categoría de ser humano, exento por completo de ser dios. 
Muchas veces me he preguntado qué es el miedo, y cómo se traduce en nuestra vida. La verdadera libertad no está en lo que haces, sino en la forma como eliges vivir lo que haces, y sólo a ti te pertenece tal facultad.
La naturaleza misma del miedo no está en temer,  tememos a algo, esto puede ser a cualquier cosa, la muerte, a nuestro cónyuge, a nuestro amigo, una situación...cualquier cosa, pero no, la naturaleza del miedo tiene su base en la misma esencia del miedo, por lo tanto en la reacción que este produce, en el miedo al miedo. ¿Cuál es la causa o la raíz del miedo? ¿Es el pensamiento, pensar en el presente, pensar en el futuro? ¿Es pensar en el pasado descubriendo un día algo que no sabíamos de nosotros mismos? ¿El tiempo es algo que nos causa miedo? ¿Cómo vamos a envejecer desde el día en que nacemos...Qué es lo que sucede desde el día en que somos bebés porque a partir de ahí comenzamos a envejecer, el tiempo que va pasando por nuestro cuerpo y las secuelas que éste va dejando son parte del miedo. Un miedo que surge en nuestro interior y que además ve su parte activa en la forma externa que ésta genera y que el envejecimiento –por hablar de este ejemplo- es la consecuencia del tiempo. ¿Cómo eliminar eso de nuestra mente cuando vemos la consecuencia activa o física de ese tiempo, de esa idea del correr del tiempo que de pronto toma su forma? No es ya una idea, algo que está en nuestro pensamiento, el tiempo ejerce una acción en nosotros. Por eso el miedo en relación con el tiempo tiene una forma física, difícil de eliminar de nuestra mente.
El tiempo tiene un movimiento entre lo que es y para nosotros lo que debería ser. Ese lugar del vacío genera miedo. Lo que podría ser, lo que podría haber sido, cómo ha interactuado en nosotros y nuestra vida, esa es una de las causas inevitables del miedo. Haber sentido alguna vez dolor físico, espiritual o psicológico nos genera una y otra vez miedo a través del tiempo, ayer, presente y futuro se conjugan en ese parámetro de terror. Pensamos que esa mala experiencia –por llamarlo de alguna manera- se va a volver a repetir, conjugando igualmente ideas y tiempo en un solo acto de temor porque es la consecuencia de la fijación de nuestra memoria. La memoria fija los actos en el tiempo, en el pensamiento causando miedo. Porque el tiempo ha pasado de una manera y no de otra, qué podía haber sucedido hace unos días o tal vez un mes si las cosas hubieran sido de otra forma? El conocimiento es otra forma de miedo, cuánto más sabemos más miedo tenemos. Cuanto más conocimiento tenemos de una situación, de una circunstancias estamos en posición de temer porque conocemos todos los elementos de la situación. Cuánto más conocemos –por ejemplo- el ambiente de la noche –decía una madre asustada por los peligros que podían correr sus hijos- cuánto más detalles tenemos acumulados en nuestro pensamiento, mayor miedo generamos por ese conocimiento. Es el tiempo el que se traslada una experiencia vivida antes, en el pasado, a lo que podría ser esa misma experiencia vivida en el presente o la que podría darse vivida en el futuro. Esa es la inquietud que se crea, inevitable entre pensamiento, experiencia, tiempo, conocimiento. Toda esa conjunción de elementos es un movimiento unitario.

                                                


Si el miedo es algo que está en nosotros, en nuestra psique, entonces podemos decir que se puede terminar con él. Son nuestras ideas, el pensamiento y el tiempo el que nos genera miedo. El tiempo con lo que fue ayer y con lo que puede ser mañana. Es cierto que existen temores físicos, miedo al dolor que sin duda se relacionan con nuestra predisposición mental. No venimos con miedo al mundo, ese se adquiere en el tiempo. No tenemos miedo a la oscuridad, tenemos miedo a nuestra propia luz. Algunos médicos dicen que venimos solo con dos miedos: a los ruidos y a caernos, el resto de los miedos son generados por nosotros y están como he dicho en nuestro pensamiento. Por tanto ¿se puede combatir el miedo en el equilibrio de lo que está dentro de mi y lo que está fuera y saber al mismo tiempo qué soy yo?

lunes, 21 de diciembre de 2015

Juegos, muñecos...Nenuco Escuela


Como se suele decir “no se ven igual los toros desde la barrera”, ¿por qué?, pues el asunto es bien claro y reflexiono en torno a este tema por lo siguiente. Como voy y vengo aquí (España) y Francia pues relato una corta  experiencia no hace mucho que estuve por Madrid para presentar y firmar algunos libros en diversos actos programados en el conocido Círculo de Lectores. La verdad es que estaba yo tocada en cierta manera -si se compara con el ultimo día de clase- al ver en casa de mi hermana a mi sobrina Marina cómo jugaba feliz, cuando por su cumpleaños le habían regalado los carísimos muñecos llamados Nenuco Escuela. Bien, la cuestión tiene su gracia al ver –digo- a mi preciosa sobrina de 6 años cómo se disponía a dar clase magistralmente –claro, Ella da clases magistrales otra cosa no merece la pena- delante de todos sus muñecos muy bien vestidos cuyos lápices y ojos petrificados quedaban delante de Ella, inmóviles, con sus pizarras, y a Ella no le importaba nada. Marina no se fijaba, no prestaba atención a lo que sus alumnos decían o hacían: es que ¨"son muñecos", diríamos los adultos. La cuestión es que Marina era feliz con su discurso de matemáticas, de dos más dos, de vocales, de caligrafía, hacía cumplidamente los deberes de sus muñecos, respondía en varias voces a las preguntas que Ella misma formulaba al espacio de su habitación sin que nadie en apariencia respondiera, pintaba en diversas letras, notas, que según Ella decía, tomaban sus disciplinados y silenciosos alumnos...en fin, jugaba y jugaba, daba rienda suelta a su imaginación al tiempo que desarrollaba una profesión: la de ejercer un discurso delante de un público y algo más, era pedagoga, jugaba en definitiva a ser una profesora compartiendo unos conocimientos con unos seres que estaban allí para participar, comprender y aprender lo que Ella decía.
Estas cosas sabemos que hoy han cambiado y que la realidad es muy otra.
Hoy son pocos lo que tienen el privilegio de jugar como antes ¿verdad? Hoy, la infancia es otra, como los maestros, los profesores y los alumnos...con qué poco respeto se dirigen a sus esforzados profes.

Esos muñecos caros, muy ricos que colocadísimos, limpios y respetuosos escuchaban a su seño, me hicieron pensar que eso estaba muy bien y que en realidad cuando estamos delante de una clase de cincuenta alumnos donde nos sentimos loroparlador porque nadie responde a las cuestiones que a la sazón planteamos, porque hacen putocaso o donde sabemos positivamente que los estudiantes no se están enterando de nada (tanto peor) porque están dispersos, pues que no importa, que no pasa nada, no hay que frustrarse si ningún objetivo o finalidad se cumple. 
Yo prefiero como Marina los Nenuco Escuela, porque así practico y doy rienda suelta a mi conocimiento, a mi oralidad y mi práctica hedonista y creo que no me debería importar tanto si los estudiantes en verdad se han enterado de lo que yo digo, porque en realidad adoro monologar, adoro el discurso casi casi solitario y me gusta mucho la profesión, se debe disfrutar contando cosas, solemos decir los de filosofía. Quizás, eso sí, si estudiaran un poco y no quisieran una vida tan fácil se enterarían mejor y pasaríamos del monólogo al diálogo, pero en fin, ¡no se puede tener todo en la vida! ¡Viva los Nenuco Escuela! Muñecos muy ricos, que nos permiten ir y venir con la infancia y la vida de adulto. Ah! Y gracias, Marina, tú si que eres y serás, sabia.


                                                     

martes, 15 de diciembre de 2015

Cosas de Navidad



Estas fechas navideñas son para todos, los días del árbol, los días del papá Noël –un señor desconocido para los españoles hasta hace poco- los días del portal de Belén, los días de la comilona, villancicos, cogorzas varias, derroche por un tubo, puede incluso que sean días para encontrarnos con la familia que hacía tiempo no visitábamos, para otros, son días de descanso, de cambiar de aires, ir a la nieve...pero siempre hay en el ambiente nostalgia y un no se qué de familiar.

Lo cierto es que la tradición –según mis vecinos de Estrasburgo ellos fueron los primeros en decorar un pino- invita particularmente a ofrecer algo a alguien, a regalar, a ser amable, vamos a ser lo que de toda la vida se ha llamado caritativo o hacer algo hermoso por los demás. Ciertamente para muchas personas, si no fuera por estas fechas, jamás visitarían a la familia, jamás tendrían un pensamiento hermoso, nunca comprarían nada a su esposa, no digamos a su suegra, nunca compartirían nada con nadie, puede que nunca en la vida se pusieran a cantar aunque fuese por compromiso, nunca se abrazarían a nadie para celebrar el cambio de año, en fin nunca harían nada. Vale.
La tradición cristiana habla de un Dios que ofreció a su hijo el cual se sacrificó por los pecados del mundo. Él, Jesucristo, vino al mundo en estas fechas –ya sabemos que el calendario no fue el mismo pero eso da igual- y dio su vida por la salvación de la Humanidad, Él siendo descendiente de David, es decir hijo de reyes vino a nacer en un establo arropado por el conocimiento de los que sabían –suponemos por el espíritu- de su llegada: gente humilde –pura- por un lado como eran la gente del pueblo, y la gente muy intelectual y sabía como eran los Magos, con magia, de Oriente. Como sea, para los que crean y para los que no, creo que es una fiesta buena, de hermosa tradición en las que por una u otra razón el ofrecer, dar y sacrificar por los demás, debe estar presente aunque sea para algunos una vez al año. Incluso el papá Noël –San Nicolás- Santa Claus y otros tantos gorditos, vienen a traer el espíritu solidario de hacer felices a los demás, no tanto de consumir sino de dar y ofrecer a los otros, en especial a niños y ancianos –diría yo- que en estas fechas deben tener la cabeza como un hervidero de pensamientos entrecruzados con soledades y deseos. Los ancianos son como los niños, pero aún más difíciles porque tienen dentro una vida ya hecha e imagino que debe ser duro, aunque también imagino que el ser humano tiene fuerza para aguantarlo todo.
Lo dicho, si podemos hacer algo por el vecino, aprovechemos estas fechas que nunca es tarde para abrazar a la suegra o tener una buena frase con esa cuñada que nos cae como un tiro. Ceder un poco en las cosas que no nos gustan por ver contento al de al lado no tiene nada que ver con El Corte Inglés, o evitar discutir y tener buen ambiente en casa, no es consumir y sí tiene que ver con unas fechas en las que nos obligan a recordar algunas ideas: que tenemos un país de paz, que tenemos muchas cosas y que tenemos que estar agradecidos por todo lo que tenemos y aprovechar la vida que son cuatro días. Hasta la próxima, mañana sigo.


martes, 1 de diciembre de 2015

Del Internet



"La soledad es algo innato a la noción de ser y existir del humano" -le dije el otro día a uno de mis colegas que preguntó sobre mi creciente actitud negligente a querer ir a la Universidad a perder el tiempo. -Es que no lo entiendo, cómo se te ocurre dejar las clases para quedarte sola en tu casa, estás loca. Yo le contesté que sí, que sí, que estoy loca pero mi locura se vuelve creativa cuando estoy sola. Entre otras cosas -tampoco es que me derritiera en explicaciones- le dije que yo cuando estoy sola me encuentro muy bien, tengo una armonía muy apetecible y una creatividad muy inteligente que aprovecho al máximo y que me proporciona muchos beneficios emocionales. -Sí, ya se que lo normal en el ser humano es que socialice mucho, es decir, que tenga lo que llamamos hoy una vida social en la que se incluyen muchas cosas.

Es verdad, el Hombre está solo y mucho en el mundo, pero ¿y qué? Más le vale aceptarlo. Tampoco pasa nada, sí, comprendo que una buena conversación es muy saludable y a mi, me encanta, sobre todo si es una conversación inteligente (no tiene por qué ser culta) y con cierto humor de por medio. Lo que me gusta  de verdad, es poder observarver a la persona o personas que tengo enfrente o al lado, poder escuchar cómo es su risa, su entonación, cómo mira, qué gestos hace, qué bebe, qué come, cómo reacciona a un estímulo en el discurso conversacional espontáneo...en definitiva ver a la persona, tener algo de Verdad delante de mi, aunque sea una o dos veces al año, algo fresco, el ser en actividad. Pero ¿Qué sucede hoy? Pues que esto cada vez se va perdiendo y perdiendo hasta llegar a otro tipo de relación que en nada tiene que ver, por ejemplo, con lo que yo estoy acostumbrada a hacer que es a hablar incluso más de una hora y media por teléfono si es preciso, teléfono, otro vehículo donde también se observa, se siente y se intuye a la persona. Ahora existe la red, el internet, el chat, los sms y otras cuantas chorradas más que abren el mundo a otro tipo de relaciones completamente distintas, ¿por qué? porque no son verdad, son mentira. Aquel que crea que son verdad se está engañando. Es en estos momentos donde me siento bastante existencialista y me dan ganas de cualquier cosa. Con la palabra, la persona da, ofrece una imagen que no corresponde en absoluto a lo que de verdad esa persona es. Se inventa un personaje, se reinventa a si mismo, se inventa de nuevo, se inventa algo, otro, otra, que evidentemente le gustaría ser pero que no es y se queda tan tranquilo, la mayoría de las veces engañando a la persona que tiene al otro lado del chat, porque, repito, está dando una imagen completamente falsa. Otra vez verdad, mentira, farsa. Si esas mismas cosas las dijese en directo -osea cara a cara- cambiaría completamente, probablemente no las diría. Pero escondidos detrás del teclado somos capaces de cualquier barbaridad. Esto es lo que les sucede hoy también a la juventud que no saben relacionarse si no es por el mensaje escrito vía virtual, después no son capaces de enfrentar a esas mismas personas con las que se escriben veinte veces al día, pero en la manera oral, no son capaces y no lo son. Mucha gente se mete en unos líos de aúpa, porque en la generalidad de los casos la gente miente para ligar, o para poder tener una relación de lo que sea, o para sentirse admirado, querido, comprendido, escuchado...miles de cosas, pero que no son verdad, es decir, que tardan en ser verdad porque la sinceridad no existe en ese mundo virtual, o existe poco. Vuelvo a la frase ya mencionada: todo es mentira. Es un mundo de sentimientos de juguete. Algunos han chateado o se han escrito, se han escrito una y mil veces. Luego un día deciden conocerse. Ahí se desvanece el mundo que se había creado entre esas dos personas por completo. Incluso cuando es sincero es un mundo que pertenece al intelecto. Es así. Solo hay que ver cómo en facebook  no proliferan precisamente gente que diga toda la verdad, los hay, pero frente a estos hay otros que mienten como bellacos, que enmascaran su personalidad...miles de cosas, un asco. Las únicas conversaciones que se pueden salvar es cuando ya conoces a esa persona y en lugar de hablar por teléfono, pues chateas. ¿Qué sucede? muy sencillo, por ejemplo, yo paso unas diez horas en el ordenador cada día, ordenador que uso como máquina de escribir y procesador de textos y lo entiendo como lugar creativo y cuando quiero cambiar el rollo, pues lo que quiero es hablar, pasear, distraerme, no seguir escribiendo. En ocasiones el escritor en este caso yo misma, pierdo los modales cuando alguien ha intentado chatear conmigo por facebook, supongo que la luz verde de que estoy ahí se verá, no lo sé, pero claro, no estoy en facebook, éste se enciende porque estoy trabajando y no puedo atender el chat, de ninguna manera puedo hacerlo, me desconcentra y además no podría continuar mis deberes, mi trabajo. En fin, no estoy lo que se dice en contra de que los individuos "encuentren" incluso maridos y esposas por medio de la red e incluso que se enamoren, solo digo que no es lo mío, que mi forma de relacionarse ha de ser cara a cara. Si las gentes fueran más sinceras, más valientes, este sería un medio mediante el cual los Hombres (y mujeres evidentemente, uso el genérico para incluir a todos) se ayudarían mucho y compartirían parte de la vida.

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...