martes, 31 de mayo de 2016

Sin mi perdón



Aparte de Hobbes del que ya hemos hablado en otros apartados de este libro y también lo hago de vez en cuando con mis alumnos, hemos de considerar como hecho ineludible para entendernos que Dios existe, bueno quiero decir que consideraremos la creencia en Dios para explicarnos algunos hechos importantes del propósito de la vida. Este Dios nos ha dado un principio que es el del arrepentimiento que parece que va unido al perdón. Todos los pecados salvo los que Dios ha especificado, el pecado contra el Espíritu Santo y el homicidio, les serán perdonados a aquellos que total, congruente y continuamente se arrepientan mediante una transformación genuina y comprensiva de su vida. Hay perdón aun para el pecador que comete transgresiones graves, porque la Iglesia perdonará y el Señor perdonará tales cosas cuando el arrepentimiento haya dado fruto. El arrepentimiento y el perdón son parte del ascenso a la divinidad, según el plan divino el hombre debe hacer este ascenso voluntariamente porque el elemento del libre albedrío es fundamental. El hombre escoge por si mismo pero él no puede controlar los castigos. Estos son inmutables. No se tiene por responsables a los niños pequeños ni a los que se hayan incapacitados mentalmente, pero todos los demás recibirán, ya sean bendiciones, progreso y recompensas, o castigos y privación, conforme a la manera en que reaccionamos o decidimos vivir según el plan que Dios nos presenta y según la fidelidad que le presentemos. Dios dispuso esta situación e hizo posible que hubiera bien y mal, consuelo y dolor, alegría y tristeza... Las opciones nos permiten escoger y así viene el crecimiento y el desarrollo.
            Parece claro entonces que perdón y arrepentimiento están unidos de alguna manera pero también parece claro que esta evolución de las ideas en la mente o en el espíritu tiene que ver directamente con el progreso personal, con el “enfoque” que demos a nuestro mundo emocional-espiritual y no con las relaciones entre las personas. De modo que tenemos de un lado nuestro perdón –que es el que se nos debe dar, el que nos da Dios directamente- el nuestro que debemos darnos cuando cometemos errores y el que debemos dar a los otros. Sobre el primero ya he dicho algo en este breve artículo, sobre la segunda posibilidad poco dicen las Escrituras, salvo que también debemos ser caritativos con nosotros mismos y cuando nos arrepintamos de algo no ser excesivamente severos o implacables con nuestros errores, no debemos ponernos más cargas de las que seamos capaces de llevar ni más angustia añadida en busca de una perfección que forzosamente será imposible pues somos seres humanos. Parece que aquellos que se recrean excesivamente en sufrir lo que ya debería pasar a olvido porque estamos en otra etapa…es obra del Maligno que influye sobre nosotros para que sigamos sintiéndonos culpables aunque ya nos hayamos arrepentido.
Crearnos, por tanto, más angustia de la que en sí, produce el arrepentimiento sincero no es propio tampoco de un ser humano digno, ni creo que se nos exija ni se nos pida que seamos nosotros mismos quienes ejerzamos sobre nosotros mismos mayor castigo. También es importante tener  piedad con nuestros errores y en cierto modo mimarnos para de esa manera tratar las cosas como son, fallos humanos que nos llevan a mejorar a lo largo de este existencia temporal.  
            Me extenderé no obstante en lo que se refiere al perdón de los otros, así de forma abreviada pero esto será en el siguiente capítulo.

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lunes, 30 de mayo de 2016

El sueño de Tabitha


Temblores y vértigos habían ocasionado más de una reacción convulsiva en la maltrecha y desesperada alma de Tabitha.
-Oigo voces y las escucho, quiero saber dónde se meten pero es imposible. Llevo una máscara ¿dónde estoy?
El esposo había dejado unas flores en su alcoba y sin embargo no dijo nada. Oír o escuchar, ver o mirar, siempre resultó ser lo mismo de inútil, siempre divagando en cosas ilógicas, por ello, nunca tuvieron demasiada importancia.
-Es un rojo como todos los demás. –Exclamó la enfermera no sin cólera y con un convencimiento digno de los mejores autoconvencidos hieráticos de la historia mejor contada de la certeza: la infalibilidad del todo ser.
Era un petardo marca ACME y lo lanzó con gran precisión sobre aquellas absurdas orejas, oídos que le escuchaban también de alguna manera. Eran orejas con pelos, de lo peorcito en orejas.
Ahora, hoy, decidió no querer y no ser nada, es lo mejor en estos casos. Demasiados colores, demasiados ruidos como para soportarlos, lo mejor es no soportarlos ¿cómo poder hacer eso? ¿Cómo no soportar la vida si ésta lleva su curso? El peor momento, el instante más deleznable se alcanza cuando no pasa nada y sin embargo, ésta, la vida, discurre si más. No es que sea rutinaria, que lo es, no es que sea convencional que lo es, no es que sea aburrida y gris, que lo es, lo que es, es insoportable. La vida, no se puede soportar cuando ésta se excluye porque le da la gana. No se puede soportar. Bien.
Tabitha decidió que la vía del tren era lo mejor para desaparecer aunque bien pensado dijo: estaré fea cuando me recojan, estaré verdaderamente echa un asco. Entonces pensó en tomar una buena dosis de barbitúricos pero igualmente le pareció harto desagradable y poco definitivo, sobre todo poco definitivo. Seguro que a última hora aparece alguien para salvarme, menuda cobardía.
-Si ingiero muchas pastillas –se dijo- tendré que soportar un proceso largo hasta la muerte. Por qué el Dr. Robles no me pincha cualquier cosa que me haga reposar para siempre. Ya me gustaría ya.
Tedio y más tedio, un día y otro día sin nada que suceda o que pueda hacer participar al ser humano de que estar vivo. No puedo estar con nadie, los demás no pueden meterse dentro de mi cabeza y mucho menos de mis sentimientos, éstos maltratados hasta el infinito por la propia vida. ¿Qué son los sentimientos sino estados de la conciencia que se pueden sujetar y dirigir? ¿Qué podemos hacer con ellos? Tabitha pensó que no podía seguir aquí ni un minuto más, y es que el dolor le podía, y le podía mal.
-Es obligatorio para vivir como los demás ingerir todos estos medicamentos, entonces de qué me sirve estar en el mundo. Ellos no tienen dolor, está excluidos de esa maldición y solo juzgan. La humanidad, las gentes, juzgan a los que tienen dolor como si fueran los dueños de la creación, propietarios del mundo. Juzgan, conceptúan, atribuyen, adjetivan… y lo hacen perversamente. El dolor, el sufrimiento pertenece en exclusiva al que lo padece y el resto de la humanidad no debe intervenir en ello. Por esa misma razón cuando uno, un ser humano cualquiera que sufre dolor decide no sufrirlo más, hay que respetar su decisión. Venimos, llegamos para marchar, transitar a otro estado a la otra vida y Tabitha lo quiso hacer cuanto antes. Entre sueños y pensamientos suicidas no encontró la manera más digna de pasar al otro estado. Volvían las voces increpadoras, voces que promulgaban órdenes, allí en donde no se puede encontrar el ser humano, oía voces, las mismas y no sabía muy bien a qué o a quienes pertenecían. Sólo oía y conspiraban.
Tabitha pensó: “yo quiero morirme ya”. Estaba completamente inmovilizada, llena de cables y ese horrible techo otra vez. Intentaba mover una de sus piernas pero todo era dolor, un dolor insoportable, un estado de fatiga tan grande que a penas si podía pestañear. Otra vez las voces conspiradoras y más dolor, mucho más. No puedo irme hasta la vía de un tren, no puedo tirarme por un piso, no puedo ingerir miles de barbitúricos, no puedo pagar para que me maten. Los brazos le pesaban como una deuda, no podía cambiar de posición, estática toda ella, durante todas las horas del día y de la noche permanecía inmóvil, quieta, con los ojos hacia arriba, hacia el horrible techo de hospital.
-De todas formas voy a morir, qué más me da. No podré estar más con mis hijos como no lo estoy desde hace mucho tiempo, desde que estoy enferma, ni estoy ahora, ni podré volver más atrás, el tiempo ya ha pasado y aquellos días de crianza cuando yo era joven y bella, también. Mis hijos se tienen que acomodarse como ya lo han hecho a vivir sin mi, porque la vida pasa, tengo fe en reencontrarlos después en esa tan anunciada vida de después. ¿Qué pasará cuando esté muerta?. Nada, no pasará nada, no pasará nada. No soporto las miradas tristes de aquellos que me han necesitado tanto, tanto tiempo y que ahora tienen vida…y sin embargo se han acostumbrado a estar si mi. El maldito techo es lo que me está volviendo loca. Sí, seguro que veré a mis hijos en la otra vida como los veo ahora. Sus lamentos, gemidos, gritos ensordecían a todo el hospital, era el dolor. Tabitha vio cómo su cama se acercaba a un lugar donde estaba escrito Cuidados paliativos. Dio las gracias al Doctor que tenía cogida su mano. Tabitha ya se había despedido de todos, solo le preocupaba saber si quedaría algo de ella en el mundo…si alguien la recordaría, si pensarían en ella. De todas formas había cumplido sobradamente con sus obligaciones –que fueron muchas-, Tabitha había cumplido con toda su fuerza.
-Estoy tranquila, no siento el cuerpo y ya no siento dolor. Esto le proporcionaba una felicidad hasta aquel momento nunca encontrada. El ser humano lo aguanta casi todo.
Tabitha se estaba relajando y cada vez sentía menos, no oía las voces, tampoco a los que allí estaban, Tabitha se marchaba poco a poco con un placer ilógico, inhumano. Por las miradas de sus hijos sabía que no se moría, que en realidad no se moriría nunca. Tabitha no sentía dolor, por fin, ya no maldecía el mundo, quería marchar, ahora solo había luz, una luz enorme, inexplicable, placentera, invadía toda la habitación y a ella también.
Hora de la muerte: seis y media de la mañana. Corrieron por encima de Tabitha una sábana blanca.

domingo, 15 de mayo de 2016

Ebooks como consecuencia de las redes



Una de los asuntos que más me ha llamado la atención de este curso sobre nuevas metodologías para el aula es precisamente  la utilización del libro en este sistema. Y no es de extrañar. Me gusta cómo se pueden llegar a interrelacionar los objetos culturales, un libro, un perfil, una web, más un blog…todo de la misma persona. Bueno. Todavía deben pasar algunos años para saber realmente la trascendencia de este sistema y sobre todo lo que supone esta nueva etapa en la difusión de la lectura así como de los objetos culturales.
Tengo mis dudas, he visto a muchos jóvenes navegar y navegar sin nada útil que buscar, sin nada interesante que investigar, tan solo buscar por navegar y pasar el tiempo. Curiosear de un espacio a otro sin sentido y leyendo tan solo mensajes que no sobre pasen las 8 líneas lo cual es en cierto modo un poco depresivo aunque por otra parte quizás los que se ha criado en ese sistema de lectura corta y eficaz se aficionen a los poemas. Vaya usted a saber.
Encuentro interesante y especialmente útil el sistema que proporcionan las redes para poder estudiar, pero estudiar de verdad sin salir de casa. Esto sí que lo encuentro un verdadero avance y mucho más. El que no estudia es porque no quiere.
Dicho esto, paso a repasar algo las opiniones sobre la lectura o venta de libros en internet. Lo primero que debemos recordar es que siempre que ha venido un nuevo sistema de comunicación se tiembla o se teme por el que ya existe. En los tiempos de Pérez Galdós  él como autor teatral dijo en su momento que el cinematógrafo sería el nuevo sistema que provocaría que el teatro cambiase y se mejorara pero que éste no desaparecería. Es cierto, el cine, llegó a nuestra sociedad mejorando por su personal técnica muchos textos escritos para el teatro y muchas novelas que por ese medio podían ser contadas mucho mejor, pero no por ello hizo que el teatro desapareciera. Pues eso mismo y no otra cosa sucede y sucederá con los ebooks y demás elementos de internet. Quien piense que el libro en papel se acabará está equivocado. No a todos los lectores le gusta leer en esa plataforma, ni todos quieren renunciar a nuestro querido libro, ni queremos leer en pantalla todas las cosas. El libro electrónico resulta  cómodo para viajar porque llevamos muchos textos en un pequeño formato, o los que nos dedicamos a las letras vemos cómo mejora nuestro material a la hora de trasladarnos de un lugar a otro, las posibilidades de llevar con nosotros los textos que nos pueden hacer falta o simplemente nuestros favoritos.  Es una ayuda para el profesional no para el snobs. El ebook ayuda a la difusión de los textos porque el elemento ofertado se puede comprar desde cualquier país. Como editora de una revista, la venta por internet en electrónico es un hallazgo porque es fácil el acceso a ella evitando de esta manera los temidos gastos de envío, pérdidas de correo...etc. Ahora desde cualquier país se puede comprar la revista y a mi, como editora me viene muy bien por no tener que hacer un seguimiento de los envíos, al tiempo costoso y difícil de tener continuidad. Eso sí, hablo de revistas que en general nos interesan algunos artículos y no todos y que en su mayoría compramos por nuestro trabajo. Ayuda igualmente para comprar libros que se editan en otros países y no en el nuestro, solo espero que salga tan barato como yo pienso poner los precios de mis revistas para que cualquiera la pueda comprar. De todas formas no hay nada que temer porque los libros impresos en papel tendrán siempre su lugar y no desaparecerán mientras existan bibliófilos, amantes del libro cualidad innata del ser humano.
En el aula no creo que se pueda utilizar como único sistema los libros electrónicos por la sencilla razón de que muchos libros muy buenos no estarán nunca ahí.
Nadie sabe o al menos no piensa lo poco que compensa por no decir nada, no compensa nada a los editores vender libros electrónicos. Hasta que logras obtener algún peculio…te pueden dar las uvas.  Por no hablar de las manipulaciones de pirateo y de plagios, de esto doy fe que he ganado dos juicios, pero me ha salido más caro el collar que el galgo.
Por mucho que se diga que la gente joven de los países europeos ya no compran libros -quien diga esto es mentira- está equivocado. La gente joven de los países europeos están más acostumbrados a leer en pantalla que nosotros y leen en varios idiomas pero no es verdad que no compren libros, claro que los compran y cuando sale en librerías una novedad, una verdadera novedad, la compran en papel. Los franceses leen libros de papel. En España el mercado de la edición mueve mucho dinero y muchas personas viven de ello. Probablemente se editen muchos libros innecesarios, eso es verdad, sobre todo los de didáctica o los puramente académicos porque cada día se actualizan y eso no tiene fin, que se lo digan a los padres cada septiembre. Pero a un níño por su cumpleaños siempre le gustará un cuento en papel con sus ilustraciones, más que un texto metido en una máquina, eso es seguro. El ebook nos sirve para seleccionar nuestras lecturas, para ser más exquisitos y más cultos y tener con  ello diferentes maneras -según el momento- de acceder a la lectura y a la investigación. Que quede esto por hoy, pero seguiremos hablando. 


martes, 3 de mayo de 2016

Verdad y mentira (un poco de filosofía)


 
Hace falta recordar la importancia de la filosofía aristotélica como la etapa más importante en la cronología de la filosofía, y como punto de arranque del que partir de otros filósofos. Nunca la filosofía griega ocupó un lugar más grande que con este pensador cuyas ideas serían la puerta de los caminos que después de él había de recorrer la filosofía. Y recurro a él para reflexionar en torno a lo verdadero y lo falso, conceptos tan de moda hoy como antaño. Me refiero particularmente a la verdad en la dialéctica, no en las personas y su apariencia lo que sería sin duda, tema de un gran texto y de otro contexto. Para el filósofo griego la verdad o la falsedad se da primeramente en el juicio, el enunciado A es B, que une dos términos y encierra necesariamente una verdad o falsedad, según una lo que está en realidad unido o lo que está separado; a la inversa diríamos de la negación. Pero hay un sentido más radical de verdad o falsedad, que es la verdad o falsedad de las cosas, la del ser. Así decimos de algo que es una moneda falsa, o que es café verdadero. Aquí la verdad o falsedad corresponde a la cosa misma. Y cuando decimos que dos y dos son cuatro, el sentido del verbo ser es el de ser verdad. Algo es verdadero cuando muestra el ser que tiene, y es falso cuando muestra otro ser que el suyo, cuando manifiesta uno por otro; cuando tiene pues, apariencia de moneda lo que es un simple disco de plomo. El disco de plomo, como tal, es perfectamente verdadero, pero es falso como moneda: es decir, cuando pretende ser una moneda sin serlo, cuando muestra un ser imagen de sí mismo pero que no existe en realidad. Aquí aparece el sentido fundamental de la verdad αλήθεια en griego. Verdad es el estar descubierto, patente, y hay falsedad cuando lo descubierto no es el ser que se tiene, sino uno aparente; es decir, la falsedad es un encubrimiento del ser, al descubrir en su lugar uno engañoso, como cuando se encubre el ser de plomo tras la falaz apariencia de moneda que se muestra. Pasamos la vida entera en este juego permanente de ver lo que no hay, en una muestra ficticia de lo que en realidad es y no lo parece. Este devenir de verdad y de falsedad es difícilmente reconocible y a menudo el ser humano, el individuo se deja llevar, quiere dejarse llevar y vivir en esa situación equívoca de la realidad, porque es mejor para él en un sentido global. Forma parte de esa ficción detestable, hasta que un día quiere saber, quiere verdad y de tanto jugar a la apariencia se da cuenta de que no sabe, no puede volver a la esencia misma verdadera de su ser. El hombre, casi por definición y desde el punto de vista de la alienación social, es un ser encubierto casi por naturaleza, porque quiere y necesita vivir en ese juego falso de ser quien no es. La sociedad está creada a partir de este sencillo y simple punto de partida y está aceptado por todos. ¿Cuántas personas conocemos a nuestro alrededor que sean de verdad? ¿Lo son de forma individual y cuando forman parte del juego social ya no lo son? ¿Cuántas hay que no encubran algo? Lo bueno que da la vida al escritor es no tener que estar batallando cada día y de forma cotidiana con los juegos de falsedad y de verdad en los que se mueven la mayoría de los individuos. El escritor vive cuando trabaja fuera de la sociedad, la observa. La soledad que proporciona la escritura -hablo de la creación en si misma- le libra a uno de chocar continuamente con esas falsedades, si bien, luego pasamos a una etapa mucho más encarnizada de lo falso, porque el escritor necesita de la verdad y de la mentira o falsedad para poder ser.  
Cuando era pequeña uno de los cuentos con moraleja que más me gustaba era el de El pastor mentiroso. ¿Era el pastorcillo un bromista, era alguien que quería llamar la atención atrayendo las acciones de los demás? ¿Era un desgraciado que se merece lo peor? ¿Se merecía la actitud impasible de los campesinos cuando se había reído de ellos y en castigo le dejaron tirado? Este cuento siempre me ha tenido alerta. La verdad y la mentira sobre las cosas son dos conceptos que han existido siempre y a los que hoy no se les concede ninguna importancia. Se es mentiroso, se es tramposo y traidor y  parece que todo el mundo lo es y no pasa nada. ¡Puaf! Hoy, no pasa nada  porque todo lo que está a nuestro alrededor es una mentira y nos tenemos que aguantar. Los políticos, son mentira, mentira es la evolución de la vida en sus sucesos, la mayoría de ellos maquillados con pinceles de peligrosa mentira. ¿Es mentira hacer una cosa y decir otra? ¿Son mentira las ficciones? Un escritor ¿es un mentiroso? claro que no o claro que sí, según se mire.
Mentir está en contra de los cánones morales de muchas personas y está específicamente prohibido como pecado en muchas religiones. La tradición ética y los filósofos están divididos sobre si se puede permitir a veces una mentira, aunque generalmente se posicionan en contra: Platón decía que sí, mientras que Aristóteles, San Agustín y Kant decían que nunca se puede permitir. ¿Qué se siente cuando estamos al lado de un mentiroso? Dejaríamos nuestros hijos en manos de uno de ellos? ¿Somos tolerantes con los mentirosos o por el contrario fulminamos cuando descubrimos a alguien que no dice la verdad? Ocultar la verdad y mentir son dos cosas bien diferentes. Por ejemplo, en el caso de las víctimas de una guerra, se puede y se entiende mentir, en función de las circunstancias,  para proteger a personas de un opresor inmoral, esto suele ser permisible.
Convivimos con la mentira -histórica también- en todos los dominios y vemos cómo mentir conlleva Poder. El poder se sirve de la mentira para existir, para ser capaz de ello. Según parece y dicen algunos expertos mentir supone un esfuerzo mucho mayor a la persona que decir la verdad. Supongo que se cavila mucho más. Digo yo. Pero se miente en las relaciones, en los trabajos, no hablemos de la política y los Estados donde no hay una verdad que valga la pena de ser mencionada. Nadie cae en los hilos que realmente mueven los asuntos y que están detrás albergados en mentiras y dirigiéndolo todo. A lo largo de la Historia son numerosísimos los ejemplos que tenemos de personajes y de hechos históricos de los que nunca y digo nunca se conocerá la verdad: El suicidio de Marilin Monroe, la muerte de Kennedy, la muerte de Juan Pablo I, la vida interna de Napoleón o de Hitler, las guerras, Franco…son algunos sencillos ejemplos nombrados a botepronto,  miles y miles de personajes que con la mentira pasan a ser Mito, beneficiándose de ese entramado claramente.
San Agustín distinguía ocho tipos de mentiras: las mentiras en la enseñanza religiosa; las mentiras que hacen daño y no ayudan a nadie; las que hacen daño y sí ayudan a alguien; las mentiras que surgen por el mero placer de mentir; las mentiras dichas para complacer a los demás en un discurso; las mentiras que no hacen daño y ayudan a alguien; las mentiras que no hacen daño y pueden salvar la vida de alguien, y las mentiras que no hacen daño y protegen la “pureza” de alguien. Casi nada. Por otra parte, San Agustín aclara que las “mentirijillas” no son en realidad mentiras. La mentirijilla es siempre muy relativa. El filósofo Leo Strauss acentuó la necesidad de mentir para ocultar una posición estratégica, o para ayudar a la diplomacia o politesse que dicen en Francia y en ese sentido se permite, como las mentiras piadosas de los médicos. Un médico ¿debe mentir ocultando la verdad a un paciente que no tiene oídos para oír o a su familia que de ninguna manera pueden escuchar la verdad sobre ese familiar moribundo? Esto entra dentro de la categoría de mentira piadosa o en ocultar un hecho en “beneficio” del otro.
Las mentiras de pareja ¿son admisibles cuando ocultamos por ejemplo, una infidelidad para no hacer sufrir al otro? Esto, también lo he visto en personas de ética y moral elevada, ocultando a su pareja una infidelidad porque en realidad ya ha pasado y ha quedado atrás. Osea que justificamos los hechos con el tiempo. Hay mucha gente en efecto que justifica sus acciones con lo del ya ha pasado como si uno no fuese responsable de dicha acción. Esa persona ha sido engañada y punto, la hemos engañado. ¿Por qué en el lenguaje amoroso se miente tanto? Quizás porque todo forma parte de las emociones, de fabular y no de los pensamientos. El otro día, un amigo me hablaba dolido de una mujer que le dijo: “te quiero” y al día siguiente le mandó a la porra como se dice habitualmente. ¿Estaba entonces mintiendo? ¿Cómo se responde a la mentira? El problema, creo yo es que nadie responde al por qué de mentir, es decir, que aquella chica con mi amigo en ese momento habrá sentido algo parecido al amor y no ha pensado cuando ha hablado, en lugar de callarse y esperar tiempo para ver si lo que siente es verdad, pues no, hablamos y hablamos sin tener en cuenta los sentimientos del otro, jorobando su vida sin que seamos consecuentes entre lo que decimos y lo que hacemos. Difícil tema.
Luego está la mentira destructiva que entra en el terreno de la calumnia y que es muy pero que muy habitual y cotidiana. Las mujeres lo sufrimos bastante y de forma más destructiva, aunque últimamente he visto hombres calumniados con cosas sorprendentes e igualmente destructivas. ¡Así son las cosas! Decimos palabras y acciones negativas de otra persona para hundirla y desprestigiarla. Muy común en la sociedad de hoy sobre todo cuando existen además -y esto es el colmo- programas de televisión donde pagan a la gente por mentir. Qué básica destrucción de la ética y la moral de las personas de bien. Otros, al mismo tiempo se entretienen viendo, escuchando y opinando sobre las mentiras que los programas del corazón cuentan cada día. Supongo que una calumnia o una mentira no es nada si no hay unos oídos que le dan veracidad, que la hacen real. Un horror.
Lo que estudiábamos en la Facultad era la famosa paradoja del mentiroso y lo recuerdo bien, y era en realidad un conjunto de paradojas relacionadas. A través de los siglos, el interés por resolver esta paradoja y sus variantes ha impulsado una enorme cantidad de trabajos en semántica, lógica y filosofía en general. El ejemplo más simple de la misma surge al considerar la oración: «Esta oración es falsa». Dado el principio del tercero excluido, dicha oración debe ser verdadera o falsa. Si suponemos que es verdadera, entonces todo lo que la oración afirma es el caso. Pero la oración afirma que ella misma es falsa, y eso contradice nuestra suposición original de que es verdadera. Supongamos, pues, que la oración es falsa. Luego, lo que afirma debe ser falso. Pero esto significa que es falso que ella misma sea falsa, lo cual vuelve a contradecir nuestra suposición anterior. De este modo, no es posible asignar un valor de verdad a la oración sin contradecirse. Sin embargo, esta paradoja muestra que es posible construir oraciones perfectamente correctas según las reglas gramaticales y semánticas pero que pueden no tener un valor de verdad según la lógica tradicional. La paradoja de Epiménides precursor de la paradoja afirmando “todos los cretenses son mentirosos” o “todos los cretenses mienten” algo así,  ha dado y da gran juego en las aulas de filosofía.
Es mentira la imagen de un escritor en su relación con lo que escribe? ¿Tiene que ser forzosamente cierto todo lo que se escribe y cómo se relacionaría esa verdad? ¿Debe relacionarse lo que se escribe con lo que la persona Es de Ser? Yo, desde mi punto de vista relaciono la paradoja con los escritores donde todo lo que hablamos o decimos -en esto tenemos la ventaja de que quedan escritas- se puede repasar, cuestionar. Somos pura paradoja contínuamente -porque construimos frases u oraciones que son correctas pero que si se relacionan con la persona, osea con el que escribe, podemos desgranar amplias mentiras con respecto al escritor en su vida personal, aunque no con lo que escribe. ¿Qué es verdad lo que se escribe o el escritor? ¿Cómo se relaciona lo que se ha escrito con el escritor? Lo mejor es no relacionarlo, lo que se dice muchas veces no significa lo que se es. Los escritores somos complejos y tenemos un papel enormemente complicado de apariencia, de imágenes contrarias con las verdades, las mentiras, los conceptos, la gramática, las ideas…pero no somos mentirosos.




Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...