Siguiendo a Rosa Amor del Olmo

sábado, 11 de junio de 2016

Miedo



El miedo a morir ha sido –podríamos decir sin equivocarnos- la obsesión más grande del ser humano desde su aparición en la tierra. En nuestra tradición cultural y religiosa ya desde Adán, primer hombre, la muerte fue la razón que cambiaría su condición de seres inmortales en continua perfección, su condición de seres celestiales a hombres terrenales. La muerte a partir de ese momento tendría un protagonismo absoluto y su elección dentro del contexto de libre albedrío que les llevó a revelarse en contra de Dios, llevó consigo la posibilidad de elegir el bien y el mal, y junto a ello serían mortales, la muerte llegaría o en un momento o en otro. Tener conocimiento de los grandes secretos de la vida y la capacidad de poder elegir a partir de ese momento se traduce en una nueva vida, el nuevo sistema elegido por aquellos seres puros celestiales que vivían en un paraíso pero que al no conformarse con eso y querer ser dioses, jugaron su papel, el ser Dios quiere decir que seremos somos dueños de nuestras decisiones y quiere decir que el conocimiento vendrá por controlar y conocer el bien y el mal. La muerte conllevaba el sentimiento intrínseco del miedo. Ya no soy inmortal pero en la elección terrenal de no serlo también tendré otras experiencias –se diría Adán- y el miedo se une a esta nueva categoría de ser humano, exento por completo de ser dios. 
Muchas veces me he preguntado qué es el miedo, y cómo se traduce en nuestra vida. La verdadera libertad no está en lo que haces, sino en la forma como eliges vivir lo que haces, y sólo a ti te pertenece tal facultad.
La naturaleza misma del miedo no está en tener temor a algo, esto puede ser a cualquier cosa, la muerte, a nuestro cónyuge, a nuestro amigo, una situación...cualquier cosa, pero no, la naturaleza del miedo tiene su base en la misma esencia del miedo, por lo tanto en la reacción que este produce, en el miedo al miedo. ¿Cuál es la causa o la raíz del miedo? ¿Es el pensamiento, pensar en el presente, pensar en el futuro? ¿Es pensar en el pasado descubriendo un día algo que no sabíamos de nosotros mismos? ¿El tiempo es algo que nos causa miedo? ¿Cómo vamos a envejecer desde el día en que nacemos...Qué es lo que sucede desde el día en que somos bebés porque a partir de ahí comenzamos a envejecer, el tiempo que va pasando por nuestro cuerpo y las secuelas que éste va dejando son parte del miedo. Un miedo que surge en nuestro interior y que además ve su parte activa en la forma externa que ésta genera y que el envejecimiento –por hablar de este ejemplo- es la consecuencia del tiempo. ¿Cómo eliminar eso de nuestra mente cuando vemos la consecuencia activa o física de ese tiempo, de esa idea del correr del tiempo que de pronto toma su forma? No es ya una idea, algo que está en nuestro pensamiento, el tiempo ejerce una acción en nosotros. Por eso el miedo en relación con el tiempo tiene una forma física, difícil de eliminar de nuestra mente.
El tiempo tiene un movimiento entre lo que es y para nosotros lo que debería ser. Ese lugar del vacío genera miedo. Lo que podría ser, lo que podría haber sido, cómo ha interactuado en nosotros y nuestra vida, esa es una de las causas inevitables del miedo. Haber sentido alguna vez dolor físico, espiritual o psicológico nos genera una y otra vez miedo a través del tiempo, ayer, presente y futuro se conjugan en ese parámetro de terror. Pensamos que esa mala experiencia –por llamarlo de alguna manera- se va a volver a repetir, conjugando igualmente ideas y tiempo en un solo acto de temor porque es la consecuencia de la fijación de nuestra memoria. La memoria fija los actos en el tiempo, en el pensamiento causando miedo. Porque el tiempo ha pasado de una manera y no de otra, qué podía haber sucedido hace unos días o tal vez un mes si las cosas hubieran sido de otra forma? El conocimiento es otra forma de miedo, cuánto más sabemos más miedo tenemos. Cuanto más conocimiento tenemos de una situación, de una circunstancias estamos en posición de temer porque conocemos todos los elementos de la situación. Cuánto más conocemos –por ejemplo- el ambiente de la noche –decía una madre asustada por los peligros que podían correr sus hijos- cuánto más detalles tenemos acumulados en nuestro pensamiento, mayor miedo generamos por ese conocimiento. Es el tiempo el que se traslada una experiencia vivida antes, en el pasado, a lo que podría ser esa misma experiencia vivida en el presente o la que podría darse vivida en el futuro. Esa es la inquietud que se crea, inevitable entre pensamiento, experiencia, tiempo, conocimiento. Toda esa conjunción de elementos es un movimiento unitario.
Si el miedo es algo que está en nosotros, en nuestra psique, entonces podemos decir que se puede terminar con él. Son nuestras ideas, el pensamiento y el tiempo el que nos genera miedo. El tiempo con lo que fue ayer y con lo que puede ser mañana. Es cierto que existen temores físicos, miedo al dolor que sin duda se relacionan con nuestra predisposición mental. No venimos con miedo al mundo, ese se adquiere en el tiempo. No tenemos miedo a la oscuridad, tenemos miedo a nuestra propia luz. Algunos médicos dicen que venimos solo con dos miedos: a los ruidos y a caernos, el resto de los miedos son generados por nosotros y están como he dicho en nuestro pensamiento. ¿Por tanto se puede combatir el miedo en el equilibrio de lo que está dentro de mi y lo que está fuera y saber al mismo tiempo qué soy yo?



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