miércoles, 31 de mayo de 2017

La hipocresía (I)



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Hay una distinción entre la vida que llevamos y la vida que hacemos creer que llevamos a los demás. El vocablo hipócrita es la traducción del vocablo griego que significa actor. Un hipócrita es un actor, uno que simuela. Representa papeles que no reflejan su verdadera personalidad a los demás. Hay simulación, subterfugio, exhibición, ocultamiento y engaño en su conducta. En la atmósfera irreal del teatro podemos ver que los actores pretenden ser otra persona. En la vida diaria, sin embargo esperamos que la gente sea ella misma, que actúe sin simulación, sincera y honestamente, pero esto no siempre sucede.
De acuerdo al diccionario el vocablo ay representa una condición de sufrimiento, de aflicción, de dolor, calamidad o pesar. Según el apóstol Mateo en el capítulo 23, el Señor pronuncia esos ayes, esa maldición sobre los hipócritas escribas y fariseos. ¿Podría –según esas premisas- el Señor pronunciar en la actualidad los míos “ayes” sobre la gente? ¿Qué comportamiento tenían los escribas y fariseos para que el Señor pronunciase esos “ayes”? El Dios de los hombres condena la inmoralidad, pero también denuncia la hipocresía, la cual es una de las peores formas de deshonestidad. Cuando describe el infierno del mundo que vendrá, aclara que las personas deshonestas irán allí. Así como nada impuro puede entrar en la presencia del Señor, de la misma forma ningún mentiroso ni engañador o hipócrita puede morar en su reino. La deshonestidad está directamente relacionada con el egoísmo, el cual es su origen y fuente. El egoísmo se encuentra en la raíz de casi todos los desórdenes que nos afligen y la inhumanidad del hombre para con el hombre sigue haciendo que miles se lamenten.
En realidad un hipócrita es entre otras cosas, una clase de persona que pretende ser (por ejemplo entre los católicos) un buen miembro de su iglesia pero que en realidad, no tiene ningún deseo de nada de ello, ni de acercarse al Cristo ni de vivir esos principios que el Salvador de los cristianos propuso en su momento.
Una de las causas principales de la hipocresía es el deseo de ser visto por los hombres, de recibir alabanzas, aprobación o recompensa por algo que en realidad no hacemos de corazón, solo parece que lo hacemos pero no es así en la realidad. Es un parecer, un actuar, dando una imagen de algo hacia los demás.
Jesucristo enseñó que se deben hacer actos de servicio, muchos, pero que se deben hacer en secreto. En estos capítulos finales del ministerio público de Jesucristo, hubo un enfrentamiento público con escribas, fariseos y con los herodianos. Digo que es el último porque a esas alturas los lideres judíos estaban ya dispuestos y habían determinado que el Señor debería morir por la nación. Intentaron para ello -como sabemos- provocarlo a un acto abierto de oratoria o de acción mediante la cual pudieran acusarlo de crimen más grave, el de traición a la autoridad romana. 
cuando condenó en esa confrontación de hipocresia a los escribas y fariseos con sus preguntas y respuestas, se dirigió a la multitud y a sus discípulos para hacer una denuncia final de todo el sistema farisaico. Se cuidada exageradamente la limpieza exterior dle individuo y sin embargo había negligencia en cuanto a la pureza interior. Se pagaban diezmos, se oraba, se ayunaba, se hacía proselitismo y sin embargo se omitía lo más importante de la ley, la misericordia, la justicia y la fe.
Creo que las cosas no han cambiado nada, francamente. 

martes, 23 de mayo de 2017

Esenios


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Medito hoy según termino mi lectura del A. Testamento para un articulito sobre cómo vivían la religión las mismas sectas o comunidades religiosas que hoy. La espiritualidad, hoy en día, es una cuestión bastante complicada y en especial se complica el cómo desarrolla lo espiritual el ser humano. ¿Qué contexto es el ideal para estar o ser elevado espiritualmente? Probablemente el aislamiento de toda influencia sea algo positivo, el retirarse vamos, estar apartado de ciertas influencias. No comprendo en esto a muchas personas que siguen toda la vida igual, sin reparar en el hecho de que la persona, su interior, su alma o como se quiera llamar a veces tiene que elegir para crecer y en ello la soledad propende a la meditación y a la fortaleza de uno mismo. de ahí que la mayoría de las personas lo que quieren y buscan es distraerse y relacionarse mucho más, con tal de no enfrentarse a uno mismo. En fin, respetable. En realidad nada ha cambiado según se mire y cada confesión elige sumanera de vivir la fe o la influencia de un Ser Superior en sus vidas. siempre existirá alguien más piadoso que otro, con más fe, con más verdad y por consiguiente más ensimismado en el hecho de pensar ¿qué creencias o prácticas son las que más verdad tienen? ser asceta hoy tiene su aquel, como imagino lo tendría para aquellos. Algunos de sus principios tenían bastante que ver con el cristianismo, claro, lo mismo que también se ha especulado lo suyo con que Juan el Bautista y el propio Jesús de Nazaret recibieran formación de este grupo. Y por qué no.
La idea de separarse de la sociedad para evitar la impureza religiosa llegó a tal punto que llevó a la formación de otra secta, los esenios[1]. El nombre se encuentra solamente en escritos griegos y probablemente significa “los piadosos” (traducción interpretada). El interés en este grupo aumentó  grandemente a fines de la década de 1940, como consecuencia del hallazgo de sus escritos sagrados, conocidos como los Pergaminos del Mar Muerto, en Qumrán. Esta secta se diferenciaba de los fariseos solamente en los extremos a los que llegaban en la práctica de sus creencias. Los esenios creían que los fariseos (ya es decir) no se esforzaban lo suficiente en sus intentos de separarse del mundo. En cambio ellos sí se apartaron literal y espiritualmente del mundo estableciendo comunidades en zonas tan desoladas como las cosas del Mar Muerto, donde podían aislarse completamente.
La vida en estas comunidades era estricta y altamente estructurada. Los miembros generalmente no se casaban, por causa de las impurezas a las que las mujeres estaban sujetas, según la ley mosaica, y por el concepto de que le matrimonio era una traba para un estado mental de total devoción. Se abstenían de adorar en el templo y de participar en los sacrificios que allí se efectuaban, se levantaban antes de la salida del sol y se reunían para orar; luego realizaban sus respectivos deberes hasta aproximadamente las once de la mañana. En ese momento todos se bautizaban, se ponían sus túnicas blancas y comían en común. Después de la comida se quitaban las vestiduras sagradas, se ponían su ropa de trabajo y trabajaban hasta la noche, cuando nuevamente se reunían para participar de una comida común. Plantaban y cuidaban rebaños y se abastecía a sí mismos.   
                                                       

[1] eran un movimiento y comunidad judía, establecida probablemente desde mediados del siglo II a.C. tras la Revuelta Macabea, y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes. Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación seléucida (197 a 142 a. C.).

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿Cortoplacista?



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Hoy hablaremos un poco de este término cortoplacismo[1] o cortoplacista porque me ha hecho gracia y porque corresponde con la manera en la que hoy se desenvuelven (debrullir en francés) muchos ciudadanos, en especial los que se dedican a la empresa, negocios y demás.
Tenemos infinidad de paradigmas, muchos, en todo tipo de libros canónicos, en especial La Biblia también, así como algunas propuestas filosóficas de interés para ilustrar esta manera de actuar. Por lo general se atribuye a una manera de ataque (a corto plazo) preconcebida para los negocios pero que evidentemente se extiende (como impulso de carácter) a otros ámbitos del ser humano como pueden ser las relaciones humanas, de amor, de futuro, de familia…la cosa tiene gracias y ya estamos viendo consecuencias de esa manera de actuar en los políticos y demás gentes “de poder” que en un momento dado han tenido capacidad para poder decidir y obtener pecunios para ellos o para otros a acorto plazo (cortoplacismo).
Ni qué decir tiene que esto no es para todos, esto sirve para los que van a lo suyo y estas gentes deberían pensar que de todas formas el pasado siempre vuelve a uno, y si no es aquí, lo será en otro lugar. Es obvio que para le creyente te llevas tus acciones y con ellas tu responsabilidad a la otra vida y allí: A dar cuentas.
Muchos y en este caso ahora muchas, se creen en el derecho por ejemplo de decidir por la vida de los demás, por el destino de los demás y sus quehaceres, a veces por miedo, a veces por irresponsabilidad, otras por poder y egoísmo. No juzgo solo relato. Y a colación de esta casualidad (otros días aludiremos a otras conductas) relato aquí un pequeño texto del Talmud donde se relata un midrash muy hermoso:

Dos barcos surcan el mar. Uno zarpa del protegido puerto hacia un destino desconocido, el segundo regresa de un viaje azaroso.
Cuando el buque llega a su puerto, el pueblo se regocija. Así es también la vida, sin embargo, nos alegramos cuando el nacer envía al niño a realizar el incierto viaje de la existencia…¿no habremos de alegrarnos cuando el barco alcanza, finalmente el seguro puerto de la paz de Dios?[2]

Esta es una hermosa analogía que intenta hacernos comprender que si aceptamos la idea de que todo el mundo tiene derecho a vivir y nos alegramos por ellos –aún cuando no sabemos lo que el “destino” le depara al recién nacido, igualmente y con la misma validez deberíamos aceptar que toda persona también tiene derecho de morir, de llegar a su puerto, al puerto (para los agnósticos) por ejemplo de la finitud.
Porque todas estas ideas (en este caso basándonos en torás e ideas cristianas) lo que el hombre creyente quiere es trascender, hacer que cuando llegues con tu barco a otro puerto, existan personas que te lo agradezcan o perpetuarte en ellas, bien biológicamente a través de los hijos, bien a través del pensamiento o supervivencia de la memoria, bien por influencia en los discípulos (supongo que será para quienes hacemos docencia), bien (esto sólo para los creyentes en firme) idealmente, a través de su identificación con las cosas eternas del espíritu.
A corto plazo!, ¿quién quiere vivir así? Haciendo las cosas a corto plazo. Piensa y escribe aquí tu opinión. Hasta la próxima que seguiremos hablando de estas cosas y de otras.


[1] Cortoplacismo y cortoplacista, derivados de la locución a corto plazo, son términos adecuados en español, tal como indica la Nueva gramática de la lengua española, por lo que se escriben en redonda, sin cursiva ni ningún otro resalte. Cortoplacismo alude al ‘hábito o práctica de actuar a corto plazo’ («En todas partes el cortoplacismo —pan para hoy, hambre para mañana— es intrínsecamente perverso») y cortoplacista hace referencia a lo ‘perteneciente o relativo al corto plazo’ (uso adjetival), así como a aquel o aquello partidario del cortoplacismo (uso como sustantivo). Cortoplacista también se emplea como adjetivo en frases como «La construcción de los planes de desarrollo exigidos por la Constitución se inspiró en una visión cortoplacista» o «Si el análisis se realiza desde una perspectiva cortoplacista, el ahorro será palpable», y como sustantivo en «El banco encabeza la lista de los cortoplacistas» o «El futuro no existe para el cortoplacista, solo el presente». FundéoBBVA Dudas. Asesoramiento de la Rae.

[2] Ver Shemot rabá, 48, 1.

lunes, 15 de mayo de 2017

La vida según el judaísmo



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La vida es la única ocasión que se cuenta para construir, tanto el presente como el futuro, así lo individual como lo colectivo. Por lo tanto, la vida es invaluable.Aquel que malgasta su vida (pecando, no cumpliendo los mandamientos, no aplicándose a mejorar su realidad y la del prójimo), desperdicia el tesoro más precioso de todos, y al final sus cofres quedan vacíos y sin contenidos (es decir, su existencia más allá de esta vida será hueca, escasa de placer; tal como en verdad fue su vida terrena). El que deja que su vida se escurra como una sombra pasajera, termina viviendo una vida de cáscara, que contiene mucha angustia y soledad espiritual (aunque a veces se manifieste con exuberante alegría y esplendor, no es así su interioridad; leer Mishlei/Proverbios 10:16).
Por su parte, aquel que utiliza cada gramo de vida para edificar, el sentido de su vida es su propia vida; y finalmente recibe la justa retribución por cada partícula de existencia empleada en la Vida (en parte por esto cuando recordamos al difunto justo solemos decir: tee nishmató tzerurá bitzeror hajaim - que su espíritu esté ligado a la Fuente de Vidas-; leer Tehilim/Salmos 36:10).
¿Cómo saber que llevamos una vida de construcción, y no su contrario?
Pues, si cumplimos lo mejor que podemos con los preceptos, y estudiamos Torá, estamos sin dudas en el mejor de los senderos, pues la Torá nos brinda el anclaje teórico, en tanto que el cumplimiento de los mandamientos es la práctica positiva que siempre eleva (leer Mishlei/Proverbios 6:23).[1]

La epopeya de la Creación que relata el libro de Génesis, (Génesis 1: 26-28) ilustra el modo como Dios fue creando el mundo, por etapas, las que fue evaluando concienzudamente y sólo cuando encontró que lo creado “era bueno”, continuó con la siguiente etapa. En este sentido cabría preguntarse ¿cómo sabía Dios que lo que estaba creando era bueno? Pero supongo que esto será objeto de otro debate. Así fue:

Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre las bestias, y sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Lo más significativo de esta escritura –según juicio de los judíos- es pese a haber sido creado a su imagen, el hombre no es igual a Dios, es su creación y como tal fue creado con tierra inanimada y hálito divino. Ambos elementos unidos formaron una persona viva (nefesh Jaya). Desde este punto de vista a esa persona la puso a enseñorear sobre su creación. Esto indica que Dios creó al hombre a propósito y con propósito. Enseña que todo hombre tiene una misión en la vida y por eso, la muerte no debería ser el fin de todo, sino la continuación de ese plan previsto por Dios o por el principio, quizás. Otras interpretaciones apuntan a que al ser progenie divina, el hombre puede llegar a ser como Dios si hace lo correcto y lo puede ser en esta vida terrenal porque ya se puede sentir como un Dios todopoderoso por el hecho de poder crear vida, artes y otras cosas, siempre que esté en consonancia sus actos con las claves dadas por Dios para vivir correctamente.
Como se puede leer en Eclesiastés 3: 1-8 (3:Todo tiene su tiempo — Todo lo que Dios hace será perpetuo — Dios juzgará al justo y al malvado. 8:Nadie tiene el poder de evitar la muerte — No le irá bien al malvado; se vuelve al placer y no halla sabiduría.) el Dios todopoderoso es el creador innegable de la vida y de la muerte.
Un texto salmúdico (es decir la Torá oral)[2] señala (Sof adam lamávet) que el fin del hombre es la muerte. Por lo tanto y desde la perspectiva judaica se debe aceptar la muerte como parte integral del ciclo natural de la vida.


[1] Extraído de la página: www.Ser judío.com
[2] El Talmud es considerada la Torá oral, en ella se pueden encontrar discusiones rabínicas en torno a la Torá escrita (Pentateuco) explica las leyes, costumbres y tradiciones de la Torá. Ana María Tapia Adler Dialnet Concepción de la muerte en el judaísmo.


miércoles, 10 de mayo de 2017

Moral natural, maruja sabia al poder

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Hay mujeres y mujeres, esto siempre lo he dicho y lo mantengo. Me toca un pelín las narices la animadversión con las mujeres que deciden quedarse en su casa cuidando de sus hijos y de su casa. Esto parece -hoy en día- una ofensa, cuando yo creo que es otra hipocresía intolerante más de estos nuestros días. En el fondo muchas y muchos llegan a se maruja en cuanto la vida les brinda la oportunidad. Ahora también se castiga a las mujeres -generalmente por otras mujeres- llamando marujas a las que de forma libre eligen un sistema de vida que no es el de la ejecutiva maravillosa, trabajadora como nadie y mujer formadísima que lleva todo manga por hombro pero que trabaja fuera de su casa. Si queremos hablar del concepto de moral en estos días así como de la actuación del ser humano seguro que tenemos un bajón anímico considerable. Por lógica, la moral natural conduce la hombre hacia la felicidad dejando actuar en nosotros lo espontáneo, alcanzamos el pleno desarrollo de nosotros mismos. la razón ha de seguir a la naturaleza en la búsqueda de la felicidad. hay que destacar el hecho que, aunque la realidad política (por ejemplo de la Ilustración ahora me viene a la mente) desmentía el hecho real de llegar a ser feliz, muchos pensadores de este siglo (incluidos los ilustrados) parecían ser especialmente optimistas en lo referente a conseguir una fórmula para llegar a experimentar la felicidad de este mundo. según éstos -los ilustrados- la búsqueda de la felicidad personal también impulsaba al ser humano a la colaboración con los otros en la consecución de la felicidad de los demás, constituyendo así el fundamento de la moral social.
En la concepción natural de la moral surgen nuevas virtudes, entre las que destaca la idea de la tolerancia, sí, en efecto esa idea es de La Ilustración y muchos partidos o líderes se lo amagan como si fuera de ellos. Ya te digo que entre mujeres no hay tolerancia que valga. La tolerancia supone la capacidad para entablar el diálogo con otras personas que tienen opiniones y comportamientos diferentes a los propios. Esta tolerancia se fundamenta en la humanidad, en la consideración radical del valor personal de cada ser humano. también se pone de manifiesto la virtud de la beneficencia, de hacer el bien a los más necesitados. para Voltaire, por ejemplo, aquello que corroboraba la existencia y la bondad de Dios era la misma naturaleza moral de los hombres. la solidaridad entre ellos, la tolerancia y el saber perdonar consistía en las más grandes virtudes del género humano. esta fe en el ser inmutable y eterno de la moral humana la compartió con Diderot. tanto para uno como para otro, no era un mandato racional abstracto el que dominaba y determinaba las relaciones entre los seres humanos, sino un vínculo real asentado en una comunidad de inclinaciones, impulsos y necesidades sensibles. según estos autores, si se dejaba actuar libremente a la naturaleza, sin ningún tipo de trabas, se veía realizada la felicidad humana, tanto de forma individual como colectiva.
Podríamos reflexionar en cuanto a esta idea en nuestro país donde en el fondo no existe para nada tolerancia alguna, porque solamente tenemos que asistir a cualquier debate donde el tema llegue a tocar la fibra. Se convierte en un escándalo. Todo esto, claro está, se convierte en teatro en el momento que tenemos la televisión delante donde cualquier debate, ya sea de la índole que sea, se convierte en un circo de muy mal gusto. He podido comprobar en muchas ocasiones la "cachaza", clase, glamour o como se quiera llamar de nuestros vecinos franceses donde ya pueden escuchar lo que escuchen o ya pueden hablar de temas candentes que les toquen el alma, que jamás van a perder la compostura. En fin, aquí andamos de reflexión e reflexión...y cada vez peor. Lo que mal llevo y esto tengo que decirlo alto y claro, son los debates hechos por mujeres ¡madre mía! perdónenme pero a esta servidora que escribe no la representan y sí las llamo marujas pero en la connotación negativa que desde luego no tienen las marujas de verdad. Porque si entendemos por maruja -esa señora respetabilísima ama de su casa y de su familia- que tanto se le ha ninguneado con el maldito término, ya les digo yo que ya quisieran ser una maruja de verdad estas interlocutoras de pacotilla tener el honor de ser una maruja, éstas, las amas de casa debaten bastante mejor que ellas: niñas monas indocumentadas que van de académico parriba. Se han invertido los términos o las connotaciones por desgracia y Maruja chunga debería corresponder a periodista o interlocutora chunga y las amas de casa, sabias de la vida capaces de hablar de muchas cosas con menos humos y más sustancia. ¡releches!

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...