Siguiendo a Rosa Amor del Olmo

martes, 23 de mayo de 2017

Esenios


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Medito hoy según termino mi lectura del A. Testamento para un articulito sobre cómo vivían la religión las mismas sectas o comunidades religiosas que hoy. La espiritualidad, hoy en día, es una cuestión bastante complicada y en especial se complica el cómo desarrolla lo espiritual el ser humano. ¿Qué contexto es el ideal para estar o ser elevado espiritualmente? Probablemente el aislamiento de toda influencia sea algo positivo, el retirarse vamos, estar apartado de ciertas influencias. No comprendo en esto a muchas personas que siguen toda la vida igual, sin reparar en el hecho de que la persona, su interior, su alma o como se quiera llamar a veces tiene que elegir para crecer y en ello la soledad propende a la meditación y a la fortaleza de uno mismo. de ahí que la mayoría de las personas lo que quieren y buscan es distraerse y relacionarse mucho más, con tal de no enfrentarse a uno mismo. En fin, respetable. En realidad nada ha cambiado según se mire y cada confesión elige sumanera de vivir la fe o la influencia de un Ser Superior en sus vidas. siempre existirá alguien más piadoso que otro, con más fe, con más verdad y por consiguiente más ensimismado en el hecho de pensar ¿qué creencias o prácticas son las que más verdad tienen? ser asceta hoy tiene su aquel, como imagino lo tendría para aquellos. Algunos de sus principios tenían bastante que ver con el cristianismo, claro, lo mismo que también se ha especulado lo suyo con que Juan el Bautista y el propio Jesús de Nazaret recibieran formación de este grupo. Y por qué no.
La idea de separarse de la sociedad para evitar la impureza religiosa llegó a tal punto que llevó a la formación de otra secta, los esenios[1]. El nombre se encuentra solamente en escritos griegos y probablemente significa “los piadosos” (traducción interpretada). El interés en este grupo aumentó  grandemente a fines de la década de 1940, como consecuencia del hallazgo de sus escritos sagrados, conocidos como los Pergaminos del Mar Muerto, en Qumrán. Esta secta se diferenciaba de los fariseos solamente en los extremos a los que llegaban en la práctica de sus creencias. Los esenios creían que los fariseos (ya es decir) no se esforzaban lo suficiente en sus intentos de separarse del mundo. En cambio ellos sí se apartaron literal y espiritualmente del mundo estableciendo comunidades en zonas tan desoladas como las cosas del Mar Muerto, donde podían aislarse completamente.
La vida en estas comunidades era estricta y altamente estructurada. Los miembros generalmente no se casaban, por causa de las impurezas a las que las mujeres estaban sujetas, según la ley mosaica, y por el concepto de que le matrimonio era una traba para un estado mental de total devoción. Se abstenían de adorar en el templo y de participar en los sacrificios que allí se efectuaban, se levantaban antes de la salida del sol y se reunían para orar; luego realizaban sus respectivos deberes hasta aproximadamente las once de la mañana. En ese momento todos se bautizaban, se ponían sus túnicas blancas y comían en común. Después de la comida se quitaban las vestiduras sagradas, se ponían su ropa de trabajo y trabajaban hasta la noche, cuando nuevamente se reunían para participar de una comida común. Plantaban y cuidaban rebaños y se abastecía a sí mismos.   
                                                       

[1] eran un movimiento y comunidad judía, establecida probablemente desde mediados del siglo II a.C. tras la Revuelta Macabea, y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes. Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación seléucida (197 a 142 a. C.).

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